sábado, 16 de marzo de 2013

A LOS GRANDES BANCOS NO SE LES PUEDE PROCESAR


 Desde luego, cuando el Fiscal General de los EEUU admite que algunos bancos son simplemente demasiado grandes para ser procesados, este gran país - como algunos otros - tiene un doble problema para el sistema financiero y para el sistema judicial. ¿Donde queda el estado de derecho?

El miércoles 6 de Marzo pasado, el fiscal Eric Holder hizo esa asombrosa confesión en su declaración ante el Comité de asuntos judiciales del Senado, como podemos ver en you tube. Fue un momento clave en el debate sobre qué hacer para acabar con la dimensión y complejidad de los mayores bancos, que se han hecho más grandes y más importantes, sistémicamente, desde que comenzó la crisis financiera.

Me preocupa que el tamaño de algunas de estas entidades se haga tan grande que se haga difícil que las podamos procesar cuando nos llegan indicios de que si las perseguimos judicialmente, si se les acusa de delitos, va a tener un impacto negativo en la economía nacional”.

Y creo que esto es función del hecho de que algunas entidades se han hecho demasiado grandes”.


Estas declaraciones no han sido una sorpresa. Alguno de sus subordinados ya hizo declaraciones similares al New York Times el año pasado, diciendo que para no dañar la economía habían desistido del procesamiento del HSBC por infracciones flagrantes durante años de la legislación antiblanqueo sobre dinero sucio.

Concretamente, el responsable de la división criminal del Departamento de Justicia entonces pareció admitir que algunas entidades son demasiado grandes para ser perseguidas judicialmente. En la controversia que suscitó, los lobbystas y demás defensores de Wall Street buscaron el lado positivo de las palabras de este alto funcionario.

Y la controversia se ha agudizado al resultar evidente que la Ley de reforma financiera de Obama, la Ley Dood-Frank de 2010, no ha resuelto el problema planteado por el riesgo sistémico que suponen para el sistema financiero global, el hecho de que sean los bancos demasiado grandes para dejarlos quebrar; y que ahora resulta también son bancos demasiado grandes para  juzgarles.-