domingo, 20 de septiembre de 2020

The Cyprus Papers o Cómo los rusos ricos compran pasaportes europeos


Más de 1,000 rusos obtuvieron un pasaporte chipriota a través del programa gubernamental chipriota de concesión de nacionalidad mediante inversiones en la Isla. A su llegada al Aeropuerto Internacional de Larnaca,  carteles en ruso ofrecen oportunidades de inversión, propiedades de lujo en venta y anuncios de muchas agencias inmobiliarias que desean gestionar tal programa, demostrando cuán importante se ha vuelto Rusia para el desarrollo de Chipre.

El canal árabe de TV Al Jazeera ha publicado hace unos días un cúmulo de informaciones  sobre documentos gubernamentales, que ha denominado The Cyprus Papers o Papeles de Chipre, revelando que este pequeño país europeo vendió la nacionalidad a decenas de extranjeros vinculados al crimen y la corrupción, dotándoles de un pasaporte que tiene la ventaja adicional de poder vivir, trabajar y hacer negocios en cualquier lugar de la Unión Europea, desde Milán hasta Oporto.

Desde luego, el asunto cuestiona, entre otros temas, la política europea antiblanqueo y la vigencia efectiva de las directivas europeas relacionadas sobre la corrupción y el blanqueo de dinero sucio.

Compradores de pasaporte europeo

Los denominados The Cyprus Papers o  Papeles de Chipre son un lote de documentos oficiales filtrados y obtenidos exclusivamente por la Unidad de Investigación de Al Jazeera, que contienen más de 1.400 solicitudes de nacionalidad aprobadas como parte del Programa de Inversiones (CIP) administrado por la República de Chipre; de las cuales casi la mitad provenían de Rusia. El programa permite a las personas adineradas adquirir un pasaporte chipriota y, por extensión, convertirse en ciudadanos de la Unión Europea, invirtiendo al menos 2,15 millones de euros (2,5 millones de dólares) en el país.

El pasaporte chipriota permite a su titular viajar libremente a 174 países, lo que ha hecho popular el programa entre personas ricas de países donde los viajes sin visa están restringidos. La investigación del canal árabe Al Jazeera alcanza a más de 1,400 documentos filtrados con 1.471 solicitudes, que contienen los nombres de 2.544 personas que recibieron un pasaporte chipriota entre fines de 2017 y fines de 2019. Algunas incluyen a miembros de su familia, lo que eleva el número total de personas a las que se les concedió pasaporte europeo.

Entre los 2.500 nombres que aparecen en los documentos filtrados, hay docenas de personas que, según los activistas anticorrupción, no deberían haber obtenido la ciudadanía chipriota, o que podrían ser despojadas de su ciudadanía chipriota debido a actividades delictivas, tras la concesión de sus pasaportes. Estos chipriotas recién naturalizados  llegaron de todo el mundo, de más de 70 países en total. Los países con mayor número de solicitantes fueron Rusia (1.000), China (500) y Ucrania (100). Sin embargo, también hubo compradores del Reino Unido y Estados Unidos, Mali y Marruecos, Israel, Palestina, Sudáfrica, Corea del Sur y Arabia Saudita.

Inversiones de alta rentabilidad personal

Ciertamente los medios de comunicación críticos aseguran que a algunas de estas 2,500 personas no se les debería haber concedido pasaportes dada sus biografías. Pero, aparte de la necesidad de obtener fondos del exterior para compensar las dificultades de la situación financiera de la Isla, entender el alcance de la irregularidad de la venta masiva de pasaportes a ricos extranjeros responde a la reciente historia y a la trayectoria de esta ex colonia británica.  

Este país relativamente pequeño del Mediterráneo Oriental, aprovecha al máximo su ubicación estratégica, entre los mercados emergentes del Lejano Oriente y África y las economías maduras de Europa Occidental. Y además disfrutando, como miembro de pleno derecho de la UE, del mercado único más grande del mundo. Chipre ha crecido rápidamente durante las últimas tres décadas y se ha consolidado como un centro destacado para las empresas comerciales, las sociedades de cartera y de inversión, las empresas de transporte marítimo, las empresas de turismo, las empresas de tecnología de la información y fintech y una multitud de otras empresas. Así mismo Chipre es una puerta de entrada para la inversión tanto en el mercado único europeo como en su entorno; además de ser también un gran destino turístico y se ha convertido en el lugar de residencia de bastantes extranjeros adinerados.

Para lograr su acceso a la UE, Chipre corrigió algo sus rasgos legislativos de paraíso fiscal offshore, alimentado por el capital ruso de todo origen y que ha continuado fluyendo mediante negocios más o menos claros. Pero ha conservado la cultura de la opacidad propia de los paraísos fiscales junto a sustanciales ventajas fiscales, entre las que destacan según las agencias de gestión inversora internacional, la aplicación de uno de los tipos de impuesto más bajos de Europa (12,5%) sobre los beneficios empresariales y un atractivo sistema de incentivos fiscales para tipos específicos de empresas. Y que ha incentivado la inversión extranjera mediante la concesión de la nacionalidad chipriota, una facilidad que siempre practicaron muchos de los conocidos paraísos fiscales offshore. Si actualmente Vanuatu, una isla del Pacifico y paraíso fiscal decadente vende su pasaporte por 100,000 dólares $, Chipre cobra más de 2 millones por la venta de su pasaporte, que es común a todos los europeos.

 

Inversiones exteriores con golden visa

Según las informaciones publicadas, Chipre ofrece dos programas de visa dorada a través de
inversiones inmobiliarias. Uno para residencia permanente y otro para ciudadanía. Los dos planes de inversión para inmigración chipriota son rápidos y eficientes en la concesión de un permiso de residencia y un segundo pasaporte. Chipre es miembro de pleno derecho de la Unión Europea y el inglés se habla ampliamente en la isla. 


Chipre ofrece la ruta más rápida y segura a la nacionalidad de un país europeo a través del programa de ciudadanía chipriota mediante inversión. Se requiere una inversión de 2,15 millones de euros en bienes raíces, más una donación de 100.000 euros al fondo de investigación y desarrollo del gobierno y 100.000 euros a la organización de desarrollo territorial. Chipre es único en su oferta de ciudadanía dentro de solo los 6 meses de tal inversión. Esto otorga un pasaporte chipriota y la ciudadanía de un país de la UE, lo que permite la libertad de trabajar, hacer negocios, viajar, estudiar y vivir en cualquiera de los 27 estados de la UE, incluidos países como Alemania, Francia y el Reino Unido. La inversión se puede reducir después de 5 años a solo 500.000 €.

El principal atractivo, pues, para las personas con elevado patrimonio es la obtención rápida de la ciudadanía chipriota que se ofrece para las inversiones inmobiliarias apropiadas. Este programa requiere que los solicitantes carezcan de antecedentes penales, algo que no se ha cumplido según las informaciones de Aljazeera. No hay requisitos de idioma, examen médico o entrevista para los solicitantes de ciudadanía.

 

La seguridad europea en riesgo

¿Cuál es el problema de adquirir la nacionalidad? En principio, no habría nada ilegal en adquirir una nueva ciudadanía y varios países, incluidas las islas del Caribe consagrados paraísos fiscales, ofrecen “este servicio”. El problema básico de convertir la ciudadanía en una mercancía radica en el riesgo de que las personas abusen de sus nuevos derechos para escapar de la aplicación de la ley en sus países de origen cuando han incurrido en responsabilidades penales.

 En varios casos, la investigación publicada por Aljazeera identificó a personas que obtuvieron sus pasaportes chipriotas poco antes de que se presentaran cargos penales contra ellos. En algunos casos vivían en el exilio, habiendo sido acusados y sentenciados en rebeldía. Desde el inicio en 2013 del programa referido, los solicitantes de nacionalidad tenían que demostrar que carecían antecedentes penales, aportando la correspondiente documentación. Y a raíz de algunos casos de incumplimientos de esta exigencia y en respuesta a las críticas, el gobierno chipriota  anunció en febrero de 2019 modificaciones en los requerimientos del programa de inversiones reseñado. A los solicitantes se les prohibió adquirir la ciudadanía chipriota si alguna vez habían estado bajo investigación, se enfrentaban a acusaciones penales o tenían antecedentes penales. Se prohibió la concesión o venta del pasaporte chipriota  a las personas de Rusia, Ucrania o algún otro país, sometidas a sanciones internacionales por la Unión Europea o Estados Unidos, así como a quienes trabajaban para una entidad sancionada..

Por último, también se impidió que adquirieran la ciudadanía chipriota los altos funcionarios gubernamentales electos o designados, catalogadas como "personas políticamente expuestas" (PEP en siglas inglesas) Pero las nuevas normas no son retrospectivas, por lo que aquellos que ya habían comprado un pasaporte para entonces podrían conservarlo.El concepto de ““personas políticamente expuestas”, o PEP, definido por las  normativas internacionales de anti- blanqueo de capitales, se refiere a personas que por su cargo institucional e influencia podrían ser objeto de operaciones ilícitas por parte del crimen organizado, tanto por corrupción como por operaciones de lavado de dinero. Y en la práctica de los países ese concepto se aplica de modo diverso. Los expertos en corrupción afirman que las PEP, incluso cuando no han sido acusadas de ningún delito, debido al hecho de que tienen acceso a fondos públicos y al proceso de toma de decisiones para desembolsar esos fondos, se considera que tienen un riesgo mucho mayor de corrupción.

Chipre ha generado un problema adicional para el combate contra el blanqueo de dinero sucio por parte de los gobiernos europeos. Según las nuevas reglas chipriotas introducidas el año pasado, las PEP ahora tienen prohibido comprar pasaportes, pero quienes ya los compraron pueden conservarlos. Entre los que adquirieron pasaportes se encuentran el ex viceministro Igor Reva y el ex miembro del parlamento ruso Vadim Moshkovich. La lista también incluye al exjefe de una subsidiaria de los ferrocarriles estatales, Vitaly Evdokimenko, y Vladimir Khristenko, quien proviene de una familia muy relacionada políticamente, con su madrastra como la actual viceprimera ministra de Rusia.La razón por la que estas personas políticamente conectadas miran hacia Chipre y, por extensión, hacia la UE, es porque temen que sus posesiones puedan estar en riesgo en su país de origen, Nigel Gould-Davies, experto en Rusia del Instituto Internacional de Asuntos Estratégicos del Reino Unido, según manifestó a Al Jazeera.

Resulta evidente que el gobierno chipriota ha otorgado la ciudadanía europea a  delincuentes, que están bajo investigación criminal y a personas que se considera que corren un alto riesgo de corrupción, a una escala que los críticos afirman que es sistemática. La Comisión Europea, así como las principales ONG anticorrupción Global Witness y Transparencia Internacional, han criticado el Programa de Inversiones de Chipre y quieren que se elimine gradualmente. Afirman que el programa ha facilitado el blanqueo de activos robados de Rusia y más allá, y ha erosionado la confianza en las instituciones financieras de la UE. Y el gobierno chipriota responde que ha endurecido sus reglas y que cada solicitud presentada bajo el CIP estaba de acuerdo con las regulaciones vigentes en ese momento. Asimismo, ha prometido ahora despojar a algunos chipriotas naturalizados de su ciudadanía si son culpables de delitos graves. En julio de 2020, aprobó una ley que permite que esto suceda; y el ministro del Interior asegura que, como estado miembro de la UE, funciona con absoluta transparencia.

Pero la realidad actual muestra que en materia de corrupción y antiblanqueo de dinero sucio, Chipre ejemplifica que la UE es un queso gruyere, algo de lo que la nueva Comisión europea no ha adquirido aún conciencia de su gravedad.-

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Por una estrategia europea frente a China: LA DOCTRINA SINATRA

 Antes de la pandemia del Covid-19, diversos análisis de la revista Foreign Affairs profundizaban en la necesidad de un cambio en la política europea hacia China. A partir de eventos geoestratégicos relevantes, en círculos diplomáticos europeos se planteaban algunos interrogantes de futuro: ¿Conducirá la actual política de China a la desintegración de la Unión Europea? ¿Puede transformarse Europa en un satélite político de China imperialista?   Y con fecha 1 de mayo de 2019 publicábamos en este blog un breve ensayo sobre la penetración en territorio europeo del proyecto expansivo de China bajo el título LA NUEVA RUTA DE LA SEDA, ¿RETO O AMENAZA PARA EUROPA?  Desde luego urge, la necesidad de definir una estrategia europea frente a China. Y a esa idea responde el ensayo La doctrina Sinatra publicado en la revista española Revista Política Exterior nº 197, que reproducimos aquí por su interés, la autoridad y solvencia de su autor.

 

La doctrina Sinatra

Para no quedar aprisionada entre EEUU y China, la UE debe tratar con ellos a su manera: ver el mundo con sus propias lentes, actuar en defensa de sus valores e intereses y utilizar los instrumentos de poder de los que dispone.

JOSEP BORRELL.* 1 de septiembre de 2020

Todo ha cambiado en la relación entre Estados Unidos y China desde que, a principios de este año, firmaban en Washington el acuerdo que debía poner fin a la guerra comercial iniciada en 2018. Hoy su rivalidad se extiende a todas las áreas, con cierres de consulados y recriminaciones mutuas, reflejando la competencia por la supremacía geopolítica mundial entre las dos grandes superpotencias como si de una nueva guerra fría se tratara.

¿Ha sido el coronavirus lo que ha producido este cambio? Aunque ese ­inesperado y exógeno agente no entienda de ideologías, sin duda ha actuado como un catalizador de una rivalidad subyacente que va a ser el factor geopolítico determinante de la época posvirus.

El papel de la Unión Europea en ese escenario y cómo hacer frente a una China que desarrolla con determinación su nueva estrategia global es una cuestión fundamental para nuestro futuro. Y solo la podremos contestar positivamente desde la unidad entre los Estados miembros y la capacidad de utilizar nuestros instrumentos comunitarios, en particular el poder de nuestro mercado único. La unidad es fundamental en todos los terrenos de nuestra relación con Pekín, porque ningún Estado europeo es capaz de defender solo sus intereses y sus valores frente a la dimensión y la potencia de China, a la que necesitamos para resolver los grandes problemas globales, desde las pandemias al cambio climático o la construcción de un multilateralismo eficaz.

En este nuevo escenario geopolítico, 2020 puede pasar a la historia como un año clave en las relaciones UE-China. A pesar de las dificultades creadas por la pandemia del coronavirus, los encuentros de alto nivel nunca habían sido tan intensos. El 22 de junio tuvo lugar la XXII Cumbre UE-China, celebrada por videoconferencia con una duración muy superior a la programada. Hay conversaciones en curso para programar otra videoconferencia de alto nivel que reuniría a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión, así como a la canciller Angela Merkel, en representación de Alemania, que ostenta la presidencia semestral de la UE, con el presidente Xi Jinping. Y antes de final de año, si el Covid-19 lo permite, debe tener lugar en Leipzig (Alemania) una cumbre que reúna al presidente chino con los del Consejo Europeo, la Comisión y los Veintisiete jefes de Estado y de gobierno europeos.


El objetivo es concluir antes de que acabe 2020 el acuerdo de inversiones UE-China, que llevamos negociando desde 2013. En la citada Cumbre con China de junio, la UE mostró a Pekín su decepción por la falta de progresos en la aplicación de los acuerdos alcanzados en la anterior reunión de 2019. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, señaló claramente que Pekín no había cumplido sus compromisos de reciprocidad en el acceso al mercado chino y reducción de las ayudas a las compañías estatales, lo que sitúa las empresas europeas en clara desventaja competitiva.

Nuevas características chinas

También para nosotros, los europeos la crisis, del coronavirus ha acelerado tendencias que se observaban en los últimos años y ha puesto de manifiesto algunas de nuestras debilidades en la relación con China, a la que hemos visto cómo se ha vuelto progresivamente más asertiva, expansionista y autoritaria, como describo a continuación.

Asertiva en la defensa de sus intereses. China quiere recuperar el papel que considera debe ser el suyo en la política internacional. Durante 18 siglos, hasta la primera Revolución Industrial, fue el país más rico del mundo. Como ha estudiado Angus Maddison, en 1820, antes de que perdiera el tren de esa revolución, China aún producía el 30% del PIB mundial: más que Europa y EEUU juntos.

China siempre se ha considerado el imperio del Centro, “la” gran civilización o “todo bajo el cielo”. Esta centralidad se reflejaba en el kowtow, el acto de postrarse ante el emperador. Sin embargo, no pretendía necesariamente exportar sus valores.

Hay, no obstante, un cambio sustantivo en la actitud de los actuales líderes chinos, que con la iniciativa Made in China 2025 han mostrado su ambición de convertirse en un poder tecnológico global. El “sueño chino”, propuesto por el presidente Xi, sería la manera de conseguirlo. Esta ambición de liderazgo es la principal diferencia con épocas pasadas. De hecho, China trata de ocupar el espacio político que está dejando EEUU tras su progresiva retirada de la escena internacional. Su objetivo es la transformación del orden internacional hacia un sistema multilateral selectivo con características chinas, en el que se prioricen los derechos económicos y sociales sobre los políticos y civiles.

Esta estrategia se despliega en varios frentes. Entre ellos, socavar normas internacionales –como la aplicación de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar en el mar de China Meridional–; promover lenguaje e ideales chinos como “comunidad de destino compartido” –visión china de las relaciones internacionales basada en la cooperación, los intereses y responsabilidades compartidas, la cooperación en la lucha contra amenazas transnacionales y la inclusividad política, según la premisa de que ningún modelo político tiene aplicación universal–; ocupar altos cargos en el sistema de Naciones Unidas, en el que ciertamente China estaba subrepresentada –en poco tiempo, ha pasado a presidir cuatro de las 15 agencias de la ONU y a vicepresidir seis de ellas–1 o reducir la financiación de iniciativas multilaterales en el ámbito de los derechos humanos.

Atrás queda la política exterior china inspirada en el discurso de Deng Xiaoping de 1974 ante la Asamblea General de la ONU, donde afirmó que “China no es una superpotencia, ni buscará nunca serlo. ¿Qué es una superpotencia? Una superpotencia es un país imperialista que en todas partes somete a otros países a su agresión, interferencia, control, subversión o saqueo y lucha por la hegemonía mundial”.

«En los últimos 30 años, el gasto militar chino ha pasado de poco más del 1% al 14% mundial. En 2020 lo aumentará un 6,6%»

El nuevo estilo de la política exterior china se conoce como la denominada “diplomacia del lobo guerrero”, inspirada en una serie de superproducciones basada en una versión china de Rambo. En esta nueva forma de comunicar, diplomáticos chinos de alto nivel responden de forma agresiva a cualquier crítica al régimen en redes sociales generalmente prohibidas en China. Según esta nueva actitud, el papel creciente de China en el mundo requiere salvaguardar sus principales intereses de manera inequívoca e incondicional.

Por ejemplo, Australia, que depende en gran medida del comercio con China (32,6% de sus exportaciones), ha sufrido directamente esta firmeza por parte china. Después de que el primer ministro australiano, Scott Morrison, pidiera una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del coronavirus, China respondió imponiendo aranceles del 80,5% sobre las exportaciones de cebada australianas y suspendiendo licencias que afectaban al 35% de las exportaciones australianas de vacuno a China. Si estas medidas se expanden a otros sectores, se calcula que el desencuentro puede llegar a costarle a Australia un 1% de su PIB.

Expansionista. Desde una perspectiva histórica, la actitud china con respecto al resto del mundo ha cambiado mucho. Bajo la dinastía Song (960-1279) China dominaba la tecnología naval. Sin embargo, no la utilizó para ocupar territorios y desarrollar un imperio colonial ultramarino. Entre 1405 y 1433, antes de que los europeos lanzaran sus campañas marítimas, el almirante Zheng He navegó hasta Java, India, el cuerno de África o el estrecho de Ormuz con una flota que habría hecho palidecer a la armada española (que llegaría 150 años más tarde) en tamaño y sofisticación. Ahora, a diferencia de entonces, China sí está dispuesta a utilizar su ventaja tecnológica y militar para aumentar su influencia política.

En los últimos 30 años, el gasto militar chino ha pasado de poco más del 1% al 14% mundial, y este año lo aumentará el 6,6%, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri). Esta claro que Xi Jinping quiere hacer de lo que en su tiempo se denominó el “ejército de liberación del pueblo” la principal potencia tecnológica militar en 2049. China mostró orgullosa en la conmemoración del 70 aniversario de la fundación de la Republica Popular su arsenal atómico, que puede ser utilizado por tierra, mar y aire.

El embargo de venta de armas decretado contra China desde los acontecimientos de Tiannamen, en 1989, sigue en vigor, pero China ya no depende de las importaciones de material militar. Ha desarrollado una industria armamentística, sobre todo naval y balística, de primer orden y cada año aumenta sus exportaciones. Aunque las capacidades del ejército chino siguen lejos de las del estadounidense, la distancia es mucho menor que hace unas décadas, y en algunos ámbitos apenas hay diferencias. Dentro de un año, China dispondrá de cuatro portaaviones operativos, y algunos informes estadounidenses señalan que “China supone ahora un gran desafío a la capacidad de la marina estadounidense de dominar y controlar las aguas del Pacífico occidental”.

Ciertamente, el expansionismo chino es más evidente en el mar de China Meridional, donde Pekín ha incrementado su presencia creando islotes artificiales y militarizándolos, sin respetar el arbitraje de 2016 que daba la razón a sus vecinos del sureste asiático. Pero también en Nepal, Myanmar o Sri Lanka, zona de influencia de la política exterior de India. La tensión entre Pekín y Nueva Delhi ha aumentado recientemente, como atestiguan los encontronazos de ambos ejércitos en la disputada frontera del Himalaya.

La realpolitik china se basa en los hechos consumados: la acumulación paciente y sutil de ventajas sobre el terreno. Los juegos de mesa son un claro ejemplo de la mentalidad china y su diferencia con la europea. Mientras que en Europa somos aficionados al ajedrez, que termina con una victoria total (jaque mate), en China prefieren el weiqi, un juego que consiste en ocupar los espacios vacíos del tablero para rodear las piezas del adversario y reducir su capacidad de respuesta. Y es que como ya dijo el famoso estratega chino Sun Tzu en El arte de la guerra, el “estratega habilidoso vence a su enemigo sin entrar en combate”, creando realidades sobre el terreno que refuerzan su posición y ponen al adversario en una situación de debilidad.

«China es el paradigma que ha negado la tesis según la cual la apertura económica y política son dos caras de la misma moneda»

Autoritaria. En 2001 Occidente celebró la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el convencimiento de que la liberalización comercial iría de la mano de una apertura política, el llamado “Wandel durch Handel” (cambio a través del comercio) o, como los franceses también creían, “le doux commerce” apaciguaría las tensiones y aproximaría los sistemas políticos. Hace tiempo que esta creencia se ha demostrado errónea. La convergencia no se ha producido, al contrario, la divergencia ha aumentado en los últimos años. China es el paradigma que ha negado la tesis según la cual la apertura económica y política son dos caras de la misma moneda. Las nuevas posibilidades de información y control sobre la población que ofrece la tecnología han influido mucho en ello. Una tendencia que no va a disminuir sino aumentar.

Con poderosos instrumentos de vigilancia masiva y el predominio del Partido sobre el Estado, la represión de cualquier muestra de disidencia esta servida. Durante los últimos años hemos visto con preocupación las crecientes violaciones de derechos humanos en China, el aumento de la represión sobre defensores de estos derechos, periodistas e intelectuales y el trato a los uigures en Xinjiang.

El deterioro de la situación en Hong Kong es un claro ejemplo de esta tendencia represiva. Recientemente he expresado, en nombre de los 27 Estados miembros, la gran preocupación de la UE tras la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, en contra del principio de “un país, dos sistemas” y de los compromisos de China con la comunidad internacional. A petición de los ministros de Asuntos Exteriores europeos, he presentado un conjunto de medidas para dar respuesta a esta vulneración de la autonomía de Hong Kong. Estas incluyen la limitación de las exportaciones de tecnologías de vigilancia, la revisión de los acuerdos de extradición que varios Estados miembros tienen con Hong Kong o el aumento de becas y visados para sus estudiantes.

 

La respuesta europea

Para que la UE no quede aprisionada en la relación conflictiva entre EEUU y China, debe tener una respuesta específica, ver el mundo con sus propias lentes y actuar en defensa de sus valores e intereses, que no siempre coinciden con los de EEUU. Para resumir, y como he dicho en alguna ocasión, la UE tiene que actuar “a su manera”. Eso ha dado lugar a que algunos comentaristas le llamen “doctrina Sinatra”, en referencia a su canción My Way. No importa si así se hace más fácilmente transmisible de qué se trata. Hubiera podido decir que Europa tiene que aumentar su autonomía estratégica o su soberanía, pero seguramente no habría tenido el mismo eco.

La respuesta de la UE, “a su manera”, debe ser una vía propia que evite un alineamiento con EEUU o China. Esta doctrina estaría basada en dos pilares: seguir cooperando con Pekín para dar respuesta a los retos globales como el cambio climático, la lucha contra el coronavirus, conflictos regionales o el desarrollo de África, a la vez que fortalecemos la soberanía estratégica de la UE, protegiendo nuestros sectores económicos tecnológicos, claves para disponer de la autonomía necesaria y promover los valores e intereses europeos internacionales.

No se trata de un cambio de política, sino de una evolución dentro de los parámetros de la Estrategia de la UE hacia Pekín de 2019, que ya identificó a China como un socio estratégico con el que la UE coopera, a la par que un competidor y un rival sistémico. No caigamos en simplismos maniqueos: nuestra relación con China es y será inevitablemente complicada porque es nuestro segundo socio comercial, y tiene que serlo también para resolver problemas globales. Al mismo tiempo, es inevitablemente un competidor, tecnológico y económico. La dificultad de la relación con China también estriba en la diferencia entre nuestros sistemas políticos.

Tras la conformación, desde el inicio de la pandemia, de una “batalla de narrativas” y una “diplomacia de la generosidad” (expresión que fui de los primeros en utilizar atrayéndome no pocas críticas), rebautizada después como “diplomacia de las mascarillas”, la UE debe apuntalar su estrategia con tres pilares: luchar contra las operaciones chinas de desinformación, oponerse a la promoción de un multilateralismo “selectivo” (donde China solo lo defienda cuando le convenga), y garantizar el cumplimiento de los compromisos chinos para que las empresas europeas accedan con reciprocidad a los mercados y programas de investigación e innovación del país asiático. Necesitamos imperativamente equilibrar nuestra relación económica y acabar con algunas ingenuidades pasadas.

Independencia frente a dos competidores/rivales no significa equidistancia. Nuestra larga historia común y los valores compartidos con EEUU nos acercan más a Washington que a Pekín. La cooperación con EEUU en el seno de la OTAN, por ejemplo, sigue siendo crucial para la defensa europea. Sin embargo, para ser capaces de seguir tomando decisiones políticas de manera autónoma como europeos, debemos invertir en soberanía estratégica. En este sentido, en la UE hemos adoptado recientemente medidas para proteger nuestros intereses, como los instrumentos de defensa comercial, el reglamento para el escrutinio de inversiones extranjeras o el libro blanco sobre el control de las subvenciones a empresas extranjeras que provoquen distorsiones en el mercado único. Está también en proceso de adopción el instrumento internacional de contratación pública. Aunque estas medidas no van dirigidas contra ningún país en concreto, sus efectos permitirán mitigar el desequilibrio en nuestra relación comercial con China.

«Aunque algunos analistas hablan de nueva guerra fría, este marco teórico resulta engañoso. EEUU y la URSS nunca estuvieron tan interconectados como lo están hoy chinos y estadounidenses»

La razón de ser de la UE es defender, con la fuerza de la unidad, los valores y los intereses europeos. A ambos hacen referencia explícita nuestros tratados fundacionales. Pero creo que no hemos de escoger entre proteger nuestra economía o nuestros valores fundamentales. Los datos demuestran que, globalmente, no somos tan dependientes de China como muchos creen. Lo somos en el caso de empresas concretas en sectores determinados. Así, solo el 7% de las exportaciones alemanas de mercancías se destinan a China. Y Alemania es el país europeo que más exporta al país asiático. En términos de valor añadido, las exportaciones alemanas a China representaban, en 2015, el 2,8% del valor añadido total de sus exportaciones, según el estudio de Jürgen Matthes, en IW-Report del German Economic Institute.

No obstante, es cierto que, si nos centramos en sectores concretos como el del automóvil, la dependencia es evidente. De los 10 millones de coches que el grupo Volkswagen vendió en 2018, cuatro millones fueron al mercado chino, el 40% de sus ventas. A menudo pensamos en la importancia de países terceros para nuestras economías, sin prestar suficiente atención al comercio con nuestros socios europeos. Pero la realidad es que el 60% de las exportaciones alemanas son a países de la UE. Lo que no quita importancia al papel trascendental de la demanda asiática, china en particular, para la industria alemana en sectores claves de su actividad.

Cada vez es más evidente que China se aprovecha de ventajas en nuestra relación económica: su decisión de autodenominarse país en desarrollo al acceder a la OMC le ha permitido, por ejemplo, evitar concesiones comerciales y compromisos significativos para reducir las emisiones de gases contaminantes. Asimismo, China subsidia a sus empresas estatales y tiene el mayor stock de barreras comerciales y de inversión registradas, como ha documentado un informe de 2019 de la Comisión Europea. Las compañías europeas sufren disparidades en el acceso a su mercado, en particular para licitaciones de contratación pública. El statu quo (falta de reciprocidad y desigualdad de condiciones) no es una opción. Nuestra relación es excesivamente asimétrica para el actual nivel de desarrollo chino. Y eso debe corregirse.

Si no lo hacemos ahora, dentro de unos años será demasiado tarde. Los productos chinos continuarán subiendo en la cadena de valor y aumentará nuestra dependencia económica y tecnológica. El esfuerzo tecnológico de la UE debe aumentar en paralelo a nuestra autonomía estratégica. Debemos evitar llegar al punto donde, como dice mi amigo Enrico Letta, los europeos tengamos que escoger entre ser una colonia china o estadounidense. Como decía al principio de estas páginas, la clave de nuestro éxito dependerá, en gran medida, de la capacidad para aprovechar el potencial del mercado único europeo, mantener la unidad entre los Estados miembros y hacer valer nuestros estándares internacionales.

El segundo pilar de la doctrina Sinatra es la cooperación. No insistiré lo suficiente en que colaborar con Pekín es fundamental para responder de manera efectiva a los retos globales. La lucha contra el cambio climático es el ejemplo más evidente. La UE supone el 9% de las emisiones mundiales, mientras que China representa el 28%. Aunque los europeos, por milagro, dejásemos mañana de emitir CO2, no cambiaria gran cosa. Solo conseguiremos luchar de manera efectiva contra el cambio climático si logramos que, a nuestros esfuerzos de reducción, se sumen los grandes emisores como China, EEUU o India, y que África siga una senda de desarrollo distinta de la nuestra.

Somos demasiado interdependientes para un desacoplamiento económico respecto de China como el que los EEUU de Donald Trump predican. El coronavirus cambiará la globalización, pero no la suprimirá. Y aunque algunos analistas hablan de nueva guerra fría, este marco teórico resulta engañoso, porque EEUU y la URSS nunca estuvieron tan interconectados como lo están ahora EEUU y China. Como he señalado en varias ocasiones, paradójicamente la estabilidad del dólar, y con ella la del sistema capitalista, depende mucho del Partido Comunista Chino –expresión que el secretario de Estado, Mike Pompeo, utiliza para referirse a China–, puesto que es el segundo país del mundo con más bonos del Tesoro estadounidense, detrás de Japón. En el caso europeo, la interdependencia no es menor: los intercambios comerciales entre la UE y China ascienden a 1.000 millones de euros diarios.

Por otra parte, hay que reconocer que la estrategia de confrontación abierta con China le ha salido cara a EEUU. Según un informe de la Reserva Federal, los aranceles estadounidenses no han servido para que crezca el empleo en EEUU, ni la producción en la industria manufacturera, pero sí han aumentado los costes de producción. Moody’s Analytics estima que la guerra comercial ha costado a Washington unos 300.000 empleos y el 0,3% del PIB del país. Economistas estadounidenses calculan que la guerra comercial costará unos 800 dólares al año a cada familia en EEUU.

Ante los que abogan de manera errónea por una nueva guerra fría, con un mundo fragmentado en dos bloques, la UE debe promover sus intereses, pero en cooperación estrecha con países que defiendan un nuevo y efectivo multilateralismo y la primacía del Derecho Internacional.

Puestos a buscar referencias musicales, quizá podríamos caracterizar el estado de las relaciones UE-China con la legendaria canción de Serge Gainsbourg, Je t’aime… moi non plus, una de las que marcó a los jóvenes de mi generación, relativizando los sentimientos y las contradicciones que conforman las siempre difíciles relaciones de pareja. Y es que, en las relaciones estratégicas, como en el amor, cuentan más los hechos que las palabras. Por eso, siendo prácticos y concretos, será clave que Pekín cumpla con el compromiso de avanzar hacia una relación económica más equilibrada entre la UE y China antes de final de 2020. ●

*Josep Borrell Fontelles ha sido Presidente del Parlamento Europeo y Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España. Actualmente es Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE y Vicepresidente de la Comisión Europea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                   

 

jueves, 6 de agosto de 2020

El escándalo contable de WIRECARD: 1900 millones desaparecidos

La digitalización y la  innovación tecnológica abaratan la prestación de servicios financieros, contribuyendo al crecimiento de la organización y su volumen financiero, pero generan una complejidad contable que facilita los fraudes propios con la connivencia  de las firmas auditoras. Mientras el mundo estaba agarrotado y con razón por la pandemia mundial del Coronavirus, se desarrollaba y estallaba un gran escándalo que ha sacudido al mundo financiero. Una firma alemana, Wirecard AG se ha visto envuelta en un fraude contable corporativo y en un proceso de quiebra,  que implica la desaparición de 1.900 millones de euros, la detención de varios altos ejecutivos; deja en entredicho a la firma auditora de cuentas EY (antes Ernst and Young) y revela graves fallos de la supervisión financiera en Alemania.

La gravedad de este escándalo financiero, que algún experto asemeja al famoso caso ENRON en los EEUU, ha planteado la urgencia de que el Parlamento Europeo realice un examen riguroso de esta firma financiera global; del gran fracaso del supervisor alemán BaFin y la escasa fiabilidad de las auditorias de cuentas; y en general, sobre la deficiente regulación de las transacciones financieras que aún sufrimos en la Unión Europea. El escándalo de Wirecard abarca una serie de fraudes contables que condujeron a la insolvencia de esta firma procesadora de pagos y proveedor de servicios financieros, con sede en Munich, Alemania, y que forma parte del índice bursátil DAX. Ya el 30 de enero de 2019, las acciones de Wirecard se desplomaron luego de que el Financial Times informara que un alto ejecutivo era sospechoso de "falsificación de cuentas" y de "lavado de dinero sucio" y de “round-tripping”, término que designa una serie de transacciones de ida y vuelta entre filiales destinadas a inflar el volumen financiero de la compañía en Asia y el Pacífico.  Y desde entonces se han sucedido los rumores hasta su declaración de quiebra en 25 de junio de 2020. En este ensayo, intentaremos  explicar el alcance del escándalo de Wirecard resumiendo lo sucedido según los datos conocidos hasta ahora y las cuestiones suscitadas.

 Un grupo empresarial con filiales en varios continentes

Wirecard AG es una compañía global de tecnologías y servicios financieros  fundada en 1999, con sede en Alemania, que opera en todos los continentes del mundo desde 2017 y actualmente se encuentra en proceso de quiebra. Tiene su domicilio central en Aschheim, un municipio cercano a Munich, Baviera. Es un tipo de  banco alemán con licencia completa y ofrece a los clientes servicios de transacciones de pago electrónico, gestión de riesgos y tarjetas físicas y virtuales emitidas y procesadas. A partir de 2017, la compañía operaba en todos los continentes, cotizaba en la Bolsa de Frankfurt y formaba parte del índice bursátil DAX. Proporciona servicios a más de 279 000 clientes corporativos de todo el mundo y ofrece numerosas aplicaciones de pago móvil y la propia aplicación de pago móvil de Wirecard, denominada Boon. (Wikipedia ofrece abundantes datos)

Dispone de filiales en todos los continentes, desde Alemania hasta Melbourne y Hong Kong. Wirecard Card Solutions Ltd. tiene una filial en Newcastle upon Tyne, Reino Unido, con una licencia de dinero electrónico que le permite emitir tarjetas virtuales; así como una sucursal en América del Norte después de que adquirió los servicios de tarjetas prepago del Citi. En 2016 Wirecard se hizo cargo de la empresa brasileña MOIP. El año anterior, en 2015, ingresó al mercado hindú con la adquisición del negocio de pagos de Great Indian Retail Group. Desde 2014, Wirecard ha estado fortaleciendo sus operaciones en la región Asia-Pacífico, Medio Oriente y África. También está activa en Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Turquía y Brasil. En 2019, el SoftBank invirtió en Wirecard, y también está representada en Beijing. Toda una firma financiera de alcance global.

 Gama de productos y servicios comercializados

Wirecard es una firma proveedora internacional de productos y servicios en las áreas de pagos móviles, comercio electrónico, digitalización y tecnología financiera. Esto tradicionalmente comprende la integración de métodos de pago, transacciones de pago a través del comercio electrónico, así como transacciones de pago en la caja estacionaria (POS). En estas áreas, Wirecard actualmente trabaja en cooperación con 280,000 compañías (a diciembre de 2018), incluyendo Allianz,  KLM, Qatar Airways,  Rakuten.com y Transport for London, entre otras. En 2018 el volumen de transacciones los 125.000 millones de dólares. 

Desde 2015, Wirecard ofrece a los consumidores la aplicación de pago móvil totalmente digitalizada, Boon, que funciona independientemente de los bancos u operadores de red, y se basa en una Mastercard virtual y se ejecuta en dispositivos móviles con los sistemas operativos Android o iOS. La versión de Android está actualmente disponible en Alemania y otros países europeos, entre ellos España. En España, el 1 d agosto de 2020 Google Pay ofrecía la instalación de  la app Boon (Pay-Contactless Payments. Wirecard. Technologies GmbH) para pagos sin contacto a través de teléfonos inteligentes. En este sector de los pagos móviles, Wirecard ha negociado varios contratos con proveedores de telecomunicaciones para servicios técnicos con respecto a los pagos de teléfonos inteligentes móviles.

 Las sospechas de fraudes contables

A la compañía Wirecard AG,l centro de un escándalo financiero internacional, las acusaciones de malas prácticas contables le habían seguido desde los primeros días de su constitución, llegando a su punto máximo en 2019 después de que, como mencionamos arriba, el Financial Times publicara una serie de investigaciones junto con quejas de denunciantes y documentos internos. Wirecard anunció el 22 de junio de 2020 que los datos financieros de los años anteriores podrían ser incorrectos. Según un informe del SüddeutscheZeitung (3/7/2020) la fiscalía alemana supone que la compañía ha manipulado los balances desde 2014. El 25 de junio de 2020, Wirecard solicitó la insolvencia después de las revelaciones de que faltaban 1.900 millones de euros, el cese y detención de su CEO Markus Braun, varios  miembros de la junta directiva y otros ejecutivos han sido arrestados o implicados en procesos penales.

El escándalo de Wirecard está teniendo un desarrollo complejo y multipaís. Aunque se haya descubrió este año, los rumores de irregularidades que datan de 2008. Estos rumores incluían sugerencias de irregularidades en el balance y un expediente de acusaciones de lavado de dinero. Los que criticaron a Wirecard fueron víctimas de campañas de piratería, aunque el autor de estas nunca fue encontrado.

En 2018, el personal legal de la sede de Wirecard en Singapur comenzó una investigación sobre tres miembros del equipo de finanzas. Esto se produjo después de que un denunciante los alertó sobre un plan para enviar dinero a la India de manera fraudulenta a través de terceros. Aunque nada salió de esta investigación, el Financial Times fue alertado de la investigación y la posterior inacción. Wirecard desestimó la reclamación y también lo hizo el BaFin, el regulador financiero alemán. En realidad el Financial Times llevó a cabo una investigación sobre la manipulación del mercado. Y en 2019 la policía de Singapur registró las oficinas de Wirecard. El mismo año, reciben una inyección de efectivo de 900 millones de euros de SoftBank, así como una aprobación de las cuentas de 2018 por la auditora EY (Ernst & Young).

Las revelaciones del Financial Times han jugado un importante papel en el conocimiento de este escándalo financiero, puesto que ha estado observando de cerca la firma Wirecard. Y a fines de 2019 publicaron documentos que indicaban que las ganancias en las unidades en Dublín y Dubai estaban infladas de manera fraudulenta. A pesar de negar esto, Wirecard designaba a la auditora KPMG para llevar a cabo una auditoría especial, que no se terminó en la fecha prevista en 2020 y que la auditora principal EY pospuso s publicación y los resultados de todo el año. Cuando el informe finalmente se publicó en abril, KPMG alegó que no podía verificar que fueran genuinas las operaciones que habían aportado la "mayor parte" de las ganancias reportadas de 2016 a 2018. A partir de ahí se suceden una serie de informaciones confusas sobre el dinero en los bancos filipinos.

Mientras el mundo comenzaba a salir del encierro de la covid-19, los fiscales de Munich iniciaron una investigación sobre el presidente ejecutivo Markus Braun y otros tres miembros de la junta ejecutiva. Unas semanas más tarde, el 16 de junio, los bancos filipinos BPI y BDO informan a la auditora EY que los documentos que detallan los saldos de 1.900 millones de euros son "espurios". Y el 18 de junio, en lugar de publicar sus resultados de auditoría para 2019, anuncian que les faltan 1.600 millones de euros. Desde el anuncio de la pérdida de 1.600 millones de euros, el banco central de Filipinas confirmó que el dinero nunca ingresó al sistema financiero del país y desde entonces el director ejecutivo ha sido arrestado. EY se negó a cerrar sesión en las cuentas de la empresa en 2019 y Wirecard ha retirado sus resultados financieros para 2019 y el primer trimestre de 2020.

El hecho es que Wirecard  presentó una demanda de insolvencia el 25 de junio, en medio de las confusas informaciones de las auditoras, que las autoridades alemanas habrán de clarificar.

 El inexplicado papel jugado por la auditora EY/Ernst & Young

 El peor escándalo contable de Alemania en décadas ha puesto el foco en la auditora EY (antes Ernst and Young); que realizó auditorías no calificadas a Wirecard durante más de una década; y actualmente sus trabajos están siendo examinados por Apas, el organismo alemán de supervisión de auditores del país, El mes pasado, la auditora EY afirmó que terceros le habían proporcionado a la empresa documentación falsa en relación con la auditoría de Wirecard de 2019, según Financial Times (FT,19/7/2020)

Estar envuelto en tal escándalo es lo último que la industria contable quería o necesitaba, afirman profesionales experimentados en su web donde ofrecen un intento de explicación de lo sucedido. Desde que se desarrolló el escándalo, se informó que la auditora EY no solicitó información crucial de la cuenta al Banco OCC de Singapur para confirmar que tenía los mil millones de euros en efectivo a nombre de Wirecard. Este procedimiento rutinario de auditoría podría haber descubierto el fraude mucho antes. El nuevo director ejecutivo de Wirecard también ha señalado que los controles básicos deberían haber sido suficientes para descubrir el escándalo.

Sin embargo, la auditora EY ha hablado sobre el escándalo mediante  un memorando a los socios principales, en el que se atribuye la responsabilidad de descubrir el fraude. Esto a pesar del hecho de que firmaron la revisión de las cuentas durante más de una década y las preguntas sobre las prácticas contables de Wirecard fueron cada vez más cuestionadas por periodistas e inversores. Por lo que  inversores europeos han pedido una "investigación exhaustiva" del trabajo de la auditora EY a cargo del regulador financiero alemán.

El fraude solo se descubrió en los últimos diez días, lo que significa que esta historia sigue desarrollándose sin que aún se conozca el final. A pesar de la solicitud de insolvencia, Wirecard tiene la intención de continuar operando. Naturalmente, se harán preguntas sobre cómo lograron estafar a los inversores y sobre el papel de EY durante tanto tiempo. Y esto, sin duda, socará aún más la confianza en los auditores, subraya referido el grupo de profesionales de la auditoria.

 

Informes de auditorías de cuentas cuestionados

El caso de la auditora EY, nuevo nombre de la veterana Ernst & Young, se suma a los numerosos escándalos contables ya históricos que demuestran la irresponsabilidad de las grandes firmas auditoras que tienen poco respeto por su responsabilidad pública, por los derechos de los accionistas  y los ciudadanos, por las normas que pretenden la independencia de la función auditora, la profesionalidad y la ética, como analizamos y destacamos en nuestro libro El casino que nos gobierna (capitulo3, la contabilidad falaz de los jugadores; Parte III. Los reguladores del casino en la sombra).

Ante el escándalo de la firma Widecard proyectado en los medios alemanes y europeos, las Comisiones de Asuntos Jurídicos y de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo han remitido  una carta conjunta a la Comisión europea en Bruselas sobre tarjetas electrónicas y las normas de auditoría europeas, en la que se le pide que examine detenidamente los eventos que rodearon la quiebra de Wirecard, evalúe el papel de la Autoridad Federal alemana de Supervisión Financiera  (BaFin) y de los supervisores europeos y obtenga las correspondientes conclusiones con respecto a las debilidades en el marco legal europeo en materia de servicios financieros, como ejemplifican el caso de  las auditoras y sus graves conflictos de intereses desde el momento en que conciertan su retribución con aquellas entidades cuyas cuentas van a revisar y a juzgar.

Como ha subrayado el eurodiputado Sven Giegold, portavoz de política financiera y económica del grupo Verdes / EPT: "Los graves conflictos de intereses de las principales firmas de auditoría deben detenerse. Las normas de la UE sobre auditoría deben cambiarse para que los auditores ya no sean seleccionados y pagados directamente por la empresa auditada. Las firmas de auditoría y el negocio de asesoramiento deben estar completamente separados. La auditoría de la UE La Directiva debe revisarse rápida y fundamentalmente". “Es vergonzoso pero necesario que el supervisor financiero alemán BaFin esté en el centro de nuestras preguntas críticas. La posición actual del BaFin es perjudicial para Alemania como centro financiero. Las reservas legales y la aplicación inconsistente de reglas importantes son malos consejos para la supervisión financiera".-


sábado, 11 de julio de 2020

Carta abierta a Angela Merkel

La presidencia de turno alemana de la UE  a partir del 1 de julio coincide con un momento crítico en la historia europea tras la pandemia de la covid-19. Durante el semestre, Angela Merkel desempeñará un papel fundamental definiendo el alcance y el formato de la Conferencia sobre el Futuro de Europa y negociando el proclamado fondo “Next Generation EU” de 750.000 millones de euros, que duplicará el presupuesto de la Unión Europea. El plan se anunció a finales de mayo y se presentó como el remedio para afrontar el impacto de una crisis mundial inaudita sin dejar de invertir en la transición ecológica y digital.  Aunque las instituciones de la UE todavía no se han puesto de acuerdo sobre cómo llevar cabo tal Conferencia, la coalición Citizens Take Over Europe (los ciudadanos toman Europa) propone que se incluya a los ciudadanos en el proceso desde el principio, habiendo dirigido una Carta abierta a Angela Merkel el 30 de junio pasado, cuyo texto reproducimos a continuación

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Carta abierta a Angela Merkel: Por una conferencia centrada en los ciudadanos sobre el futuro de Europa

            Estimada Sra. Merkel:  

Le escribimos al comienzo de lo que esperamos sea un semestre histórico como Presidente del Consejo de la Unión Europea. La UE se encuentra en una encrucijada en su historia: la necesidad de que la Unión Europea se transforme en un proyecto social, sostenible, democrático y dirigido por los ciudadanos es mayor que nunca. Por eso, nosotros, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil de toda Europa, le pedimos que haga realidad la promesa de la Conferencia sobre el Futuro de Europa propuesta de guiar a la UE a salir de las numerosas crisis a las que se enfrenta.

El futuro de Europa se está decidiendo en este momento: el Fondo de Recuperación de la "Nueva Generación de la UE" duplicará el presupuesto de la UE para aliviar las consecuencias actuales de la pandemia COVID-19 y fortalecer la solidaridad europea hacia una Unión política más profunda, que podría afectar a todos los aspectos de la acción de la UE. El debate sobre la utilización del mayor fondo de recuperación de la historia de la UE no puede tener lugar exclusivamente a puerta cerrada del Consejo. Si bien les instamos a que acuerden lo antes posible una respuesta económica audaz y ambiciosa, reconocemos que el relanzamiento de Europa no sólo puede ser económico sino también democrático. Debido a su importancia histórica, un debate cívico sobre el uso de los fondos y las reformas a largo plazo necesarias debería ser parte integrante de la base sobre la que convocar la Conferencia sobre el Futuro de Europa, y deben explorarse nuevos mecanismos para que los ciudadanos participen de manera continua en la gobernanza de la UE. En consecuencia, apelamos a Usted para que:

- Se comprometa urgentemente con un calendario para la Conferencia sobre el Futuro de Europa, e involucramos a la sociedad civil para codiseñar un formato de empoderamiento para la Conferencia desde abajo hacia arriba, a través del cual los ciudadanos sienten que les pertenece. 

- Garantice una legitimidad democrática completa poniendo a los ciudadanos en el centro de los debates en todas las fases, haciendo esfuerzos especiales para involucrar a las minorías y los jóvenes, y anclando firmemente el papel de la sociedad civil en la estructura de la Conferencia. Los ciudadanos no sólo deben ser consultados sino también deben ser participantes, incluso a través de Asambleas Ciudadanas seleccionadas al azar.

- Prometa el seguimiento de las reformas significativas recomendadas por la Conferencia, incluida la posibilidad de un cambio en los tratados.

La necesidad de colaboración transnacional y de acción supranacional es mayor que nunca. La UE se enfrenta a desafíos polivalentes sin precedentes: COVID-19 y sus implicaciones socioeconómicas, la crisis climática, el Brexit y la inestabilidad geopolítica mundial. Estos desafíos sólo pueden superarse si se otorga a los ciudadanos un papel para abordarlos. La Conferencia sobre el Futuro de Europa ofrece la mejor oportunidad para desarrollar esta propiedad compartida entre los ciudadanos, la sociedad civil, los Estados miembros y las instituciones de la UE. Pero necesita ser diseñado, implementado, ejecutado y seguido correctamente para lograr el efecto previsto.

Si la Conferencia sobre el Futuro de Europa se convierte en un ejercicio de relaciones públicas en lugar de en un intento real y sustancial para acercar a los ciudadanos a la UE, la Conferencia alimentará la narrativa del déficit democrático de la Unión. Para evitarlo, la Conferencia debe diseñarse cuidadosamente, garantizando un proceso abierto, transparente, inclusivo y participativo, incluido un papel claro para la sociedad civil, y debe haber un firme compromiso para una aplicación significativa de sus resultados.

Si la Conferencia tiene el carácter democrático necesario, nosotros, como organizaciones de la sociedad civil europea, estamos dispuestos a hacer una contribución constructiva a ella y a movilizar a los ciudadanos de toda Europa para que hagan lo mismo.

Contamos con Usted para que la Presidencia de Alemania sea uno de los nuevos comienzos. 

Gracias por adoptar pasos importantes para que el futuro democrático de Europa sea una prioridad durante su Presidencia.

Democráticamente suyo,


La alianza Los ciudadanos toman el control de Europa/   Citizens Take Over Europe.

Véase texto original en inglés en https://citizenstakeover.eu/

 -- La alianza Los ciudadanos que toman el control de Europa está en continua expansión como grupo de organizaciones de la sociedad civil, Actualmente se compone de: Alliance4Europe, Another Europe is Possible, Bundesnetzwerk B-rgerschaftliches Engagement (BBE), CitizensLab, CIVICO Europa, Democracy International, EUMans, European Alternatives, European Democracy Lab, European Civic Forum, European House, Eurotopia, Mehr Demokratie e.V., mehr demokratie!  Sterreich, Music Theater International, New Europeans, Pulse of Europe, Take a Break from Brexit, The ECI Campaign - ECI e.V., The Good Lobby, WeMove Europe.

-- La carta abierta también cuenta con el apoyo de las siguientes organizaciones: ACI Centro InterCulturaCidade, Associazione Luca Coscioni per la libert'di ricerca scientifica, Basisdemokratie jetzt, Christians For Future Berlin, Christians For Future Germany, Croatian Platform for International Citizen Solidarity (CROSOL), CUBE. Su toma de Europa e.V., ECIT Foundation, eCivis Asociacion para la promocion de la Ciudadania Activa, European Future Forum (EFF), Engage Liverpool, Europa-Zentrum Potsdam, EuroPeers, Fundación Sociedad Abierta Macedonia, Amigos de la República Europea, Fundació Aroa, LIMA-Teatro, Lodzkie Dziewuchy Dziewuchom, Maecenata, Padres para el Futuro Berlín, PHILEUROPA Deutschland, Fileuropa Italia, Pulso de Europa Berlín, Ciencia para la Democracia, Ciudad de Transición, Voxeurop, Trabajando en Europa (Studio Europa Maastricht) ---

Por favor firme para dejar sus señas en  info@citizenstakeover.eu


martes, 23 de junio de 2020

LA PANDEMIA Y EL ORDEN POLÍTICO: UN ESTADO ES NECESARIO

 Ofrecemos el texto traducido del ensayo The Pandemic and Political Order, It Takes a State del profesor de la Universidad de Stanford Francis Fukuyama, publicado en Foreign Affairs, July/August 2020. En 1989, Francis Fukuyama, entonces alto funcionario del Departamento de Estado de los EEUU, publicó un artículo titulado “The End of History”, convertido luego en libro best seller, en el que interpretaba  el desmoronamiento del Bloque soviético y el final de la Guerra Fría, en el sentido de que  la democracia liberal representaba la forma final de gobierno y el final de la evolución ideológica de la Humanidad; no el final de la Historia como sucesión de eventos. Este artículo provocó  una enorme cantidad de comentarios y controversias en los ámbitos intelectuales y políticos de todos los países y fue una referencia para explicar la expansión y el predominio de la doctrina neoliberal y el dominio financiero global de los EEUU.  De ahí el particular interés que presenta con este ensayo con la visión global del profesor Fukuyama sobre el orden político que apunta la pandemia del covid-19, en el cual el gobierno ya no es el problema sino la solución, contrariamente a la afirmación histórica del Presidente Ronald Reagan.

 

La pandemia y el orden político: un Estado es necesario.

Las crisis importantes tienen consecuencias importantes, generalmente imprevistas. La Gran Depresión estimuló el aislacionismo, el nacionalismo, el fascismo y la Segunda Guerra Mundial, pero también condujo al New Deal, el surgimiento de los Estados Unidos como una superpotencia global y, finalmente, la descolonización. Los ataques del 11 de septiembre produjeron dos intervenciones estadounidenses fallidas, el surgimiento de Irán y nuevas formas de radicalismo islámico. La crisis financiera de 2008 generó un aumento en el populismo antiestablishment que reemplazó a los líderes de todo el mundo. Los historiadores futuros trazarán los efectos comparativamente grandes de la actual pandemia del coronavirus. El desafío es resolverlos con anticipación.

Ya está claro por qué algunos países lo han hecho mejor que otros para enfrentar la crisis hasta ahora, y hay muchas razones para pensar que esas tendencias continuarán. No es una cuestión de tipo de régimen. Algunas democracias han funcionado bien, pero otras no, y lo mismo es cierto para las autocracias. Los factores responsables de las respuestas exitosas a la pandemia han sido la capacidad del estado, la confianza social y el liderazgo. Los países con los tres —un aparato estatal competente, un gobierno en el que los ciudadanos confían y escuchan, y líderes efectivos— han tenido un desempeño impresionante, limitando el daño que han sufrido. A los países con estados disfuncionales, sociedades polarizadas o liderazgo pobre les ha ido mal, dejando a sus ciudadanos y economías expuestas y vulnerables.

Cuanto más se aprenda sobre el COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, parece que la crisis se prolongará más, medida en años en lugar de en trimestres. El virus parece menos mortal de lo que se temía, pero muy contagioso y, a menudo, se transmite de forma asintomática. El ébola es altamente letal pero difícil de atrapar; las víctimas mueren rápidamente, antes de que puedan transmitirlo. El COVID-19 es lo contrario, lo que significa que las personas tienden a no tomarlo tan en serio como deberían, por lo que se ha extendido y continuará extendiéndose ampliamente en todo el mundo, causando un gran número de muertes. No habrá momento en que los países puedan declarar la victoria sobre la enfermedad; más bien, las economías se abrirán lenta y tentativamente, con el progreso desacelerado por las posteriores oleadas de infecciones. Las esperanzas de una recuperación en forma de V parecen tremendamente optimistas. Lo más probable es una L con una larga cola curvada hacia arriba o una serie de W. A corto plazo, la economía mundial no volverá a su estado anterior al COVID-19.

Económicamente, una crisis prolongada significará más fracasos comerciales y la devastación para industrias como los centros comerciales, las cadenas minoristas y los viajes. Los niveles de concentración del mercado en la economía de EEUU. Han aumentado constantemente durante décadas, y la pandemia impulsará la tendencia aún más. Solo las grandes empresas con bolsillos profundos podrán resistir la tormenta, con los gigantes de la tecnología ganando sobre todo, a medida que las interacciones digitales se vuelven cada vez más importantes.

Las consecuencias políticas podrían ser aún más significativas. Las poblaciones pueden ser convocadas a actos heroicos de sacrificio colectivo por un tiempo, pero no para siempre. Una epidemia persistente combinada con profundas pérdidas de empleo, una recesión prolongada y una carga de deuda sin precedentes inevitablemente creará tensiones que se convertirán en una reacción política, pero contra quienes aún no está claro.

 

Estados Unidos ha equivocado su respuesta y ha visto su prestigio caer enormemente.

La distribución global del poder continuará desplazándose hacia el Este, ya que Asia oriental ha ejercido una mejor gestión de la situación que Europa o los Estados Unidos. A pesar de que la pandemia se originó en China y Beijing inicialmente la encubrió y permitió que se extendiera, China se beneficiará de la crisis, al menos en términos relativos. Como sucedió, otros gobiernos al principio tuvieron un mal desempeño y trataron de encubrirlo también, de manera más visible y con consecuencias aún más mortales para sus ciudadanos. Y al menos Beijing ha podido recuperar el control de la situación y está avanzando hacia el próximo desafío, volviendo a acelerar su economía de manera rápida y sostenible.

Estados Unidos, por el contrario, ha equivocado su respuesta y ha visto su prestigio caer enormemente. El país tiene una gran capacidad  potencial como Estado y ha construido un historial impresionante sobre las crisis epidemiológicas anteriores, pero su sociedad altamente polarizada y su actual líder incompetente bloquearon el funcionamiento eficaz del Estado. El presidente avivó la división en lugar de promover la unidad, politizó la distribución de la ayuda, trasladó la responsabilidad a los gobernadores para que tomaran decisiones clave al tiempo que alentaba las protestas contra ellos por proteger la salud pública y atacaba a las instituciones internacionales en lugar de galvanizarlas. El mundo también puede verlo en televisión, y se ha quedado asombrado, con China rápidamente para dejar clara la comparación.

En los años venideros, la pandemia podría conducir al declive relativo de los Estados Unidos, la continua erosión del orden internacional liberal y un resurgimiento del fascismo en todo el mundo. También podría conducir a un renacimiento de la democracia liberal, un sistema que ha confundido a los escépticos muchas veces, que muestra notables poderes de resistencia y renovación. Surgirán elementos de ambas visiones, en diferentes lugares. Desafortunadamente, a menos que las tendencias actuales cambien dramáticamente, el pronóstico general es sombrío.

 

EL FASCISMO EN ALZA

Los resultados pesimistas son fáciles de imaginar. El nacionalismo, el aislacionismo, la xenofobia y los ataques al orden mundial liberal han aumentado durante años, y esa tendencia solo se acelerará con la pandemia. Los gobiernos de Hungría y Filipinas han utilizado la crisis para otorgarse poderes de emergencia, alejándolos aún más de la democracia. Muchos otros países, incluidos China, El Salvador y Uganda, han tomado medidas similares. Las barreras al movimiento de personas han aparecido en todas partes, incluso en el corazón de Europa. En lugar de cooperar de manera constructiva para su beneficio común, los países se volvieron hacia adentro, discutieron entre sí y convirtieron a sus rivales en chivos expiatorios políticos por sus propios fracasos.

El surgimiento del nacionalismo aumentará la posibilidad de conflicto internacional. Los líderes pueden ver las peleas con los extranjeros como distracciones políticas domésticas útiles, o pueden verse tentados por la debilidad o la preocupación de sus oponentes y aprovechar la pandemia para desestabilizar objetivos favoritos o crear nuevos hechos sobre el terreno. Aun así, dada la continua fuerza estabilizadora de las armas nucleares y los desafíos comunes que enfrentan todos los principales actores, la turbulencia internacional es menos probable que la turbulencia doméstica.

Los países pobres con ciudades abarrotadas y sistemas de salud pública débiles se verán fuertemente afectados. No solo el distanciamiento social sino incluso la simple higiene, como lavarse las manos, es extremadamente difícil en países donde muchos ciudadanos no tienen acceso regular al agua limpia. Y los gobiernos a menudo han empeorado las cosas en lugar de mejorarlas, ya sea con un proyecto, incitando tensiones comunitarias y socavando la cohesión social, o por simple incompetencia. India, por ejemplo, aumentó su vulnerabilidad al declarar un cierre repentino en todo el país sin pensar en las consecuencias para las decenas de millones de trabajadores migrantes que se apiñan en cada gran ciudad. Muchos fueron a sus hogares rurales, propagando la enfermedad en todo el país. Una vez que el gobierno revirtió su posición y comenzó a restringir el movimiento, un gran número se encontró atrapado en ciudades sin trabajo, refugio o cuidado.

El desplazamiento causado por el cambio climático ya era una crisis lenta que se gestaba en el Sur global. La pandemia agravará sus efectos, acercando a grandes poblaciones de países en desarrollo al borde de la subsistencia. Y la crisis ha aplastado las esperanzas de cientos de millones de personas en países pobres que han sido beneficiarios de dos décadas de crecimiento económico sostenido. La indignación popular crecerá, y las expectativas cada vez mayores de los ciudadanos son, en última instancia, una receta clásica para la revolución. Los desesperados buscarán emigrar, los líderes demagógicos explotarán la situación para tomar el poder, los políticos corruptos aprovecharán la oportunidad para robar lo que puedan y muchos gobiernos tomarán medidas drásticas o colapsarán. Mientras tanto, una nueva ola de intentos de migración del Sur global hacia el Norte se enfrentaría con menos simpatía y más resistencia esta vez, ya que los migrantes podrían ser acusados ​​de manera más creíble ahora de traer enfermedades y caos.

Finalmente, las apariciones de los llamados cisnes negros son, por definición, impredecibles, pero cuanto más se mira son cada vez más probables. Las pandemias anteriores han fomentado visiones apocalípticas, cultos y nuevas religiones que crecen en torno a las ansiedades extremas causadas por las dificultades prolongadas. El fascismo, de hecho, podría verse como uno de esos cultos, surgiendo de la violencia y la dislocación engendrada por la Primera Guerra Mundial y sus secuelas. Las teorías de conspiración solían florecer en lugares como Oriente Medio, donde la gente común carecía de poder y sentía que carecían de agentes que les representaran. Hoy en día, también se han extendido ampliamente por los países ricos, gracias en parte a un entorno de medios fracturado a causa de Internet y las redes sociales, y es probable que el sufrimiento sostenido proporcione material rico para que los demagogos populistas lo exploten.

 

¿O DEMOCRACIA RESILIENTE?

Sin embargo, así como la Gran Depresión no solo produjo fascismo sino que también revitalizó la democracia liberal, la pandemia también puede producir algunos resultados políticos positivos. A menudo se ha necesitado un choque externo tan enorme para sacar a los sistemas políticos escleróticos de su estasis y crear las condiciones para una reforma estructural tan esperada, y es probable que ese patrón se repita, al menos en algunos lugares.

Las realidades prácticas del manejo de la pandemia favorecen la profesionalidad y la experiencia; la demagogia y la incompetencia sale a la luz fácilmente. En última instancia, esto debería crear un efecto de selección beneficioso, recompensar a los políticos y gobiernos que lo hacen bien y penalizar a los que lo hacen mal. El brasileño Jair Bolsonaro, que ha vaciado constantemente las instituciones democráticas de su país en los últimos años, trató de abrirse camino a través de la crisis y ahora se tambalea y preside un desastre para la salud. Vladimir Putin, de Rusia, trató de minimizar la importancia de la pandemia al principio, luego afirmó que Rusia la tenía bajo control y tendrá que cambiar su tono una vez más a medida que el COVID-19 se extienda por todo el país. La legitimidad de Putin ya se estaba debilitando antes de la crisis, y ese proceso puede haberse acelerado.

La pandemia ha iluminado las instituciones existentes en todas partes, revelando sus deficiencias y debilidades. La brecha entre ricos y pobres, tanto en personas como en países, se ha profundizado por la crisis y aumentará aún más durante un estancamiento económico prolongado. Pero junto con los problemas, la crisis también ha revelado la capacidad del gobierno para proporcionar soluciones, aprovechando los recursos colectivos en el proceso. Una persistente sensación de "solo juntos" podría impulsar la solidaridad social e impulsar el desarrollo de protecciones sociales más generosas en el camino; al igual que los sufrimientos nacionales generalizados de la Primera Guerra Mundial y la Depresión estimularon el crecimiento de los estados de bienestar en las décadas de 1920 y 1930.

Esto podría poner fin a las formas extremas de neoliberalismo, la ideología de libre mercado promovida por economistas de la Universidad de Chicago como Gary Becker, Milton Friedman y George Stigler. Durante la década de 1980, la escuela de Chicago proporcionó una justificación intelectual para las políticas del presidente de los EEUU, Ronald Reagan, y la primera ministra británica, Margaret Thatcher, quien consideraba que un gobierno grande e intrusivo era un obstáculo para el crecimiento económico y el progreso humano. En ese momento, había buenas razones para recortar muchas formas de propiedad y regulación del gobierno. Pero los argumentos se endurecieron en una religión libertaria, incorporando hostilidad a la acción estatal en una generación de intelectuales conservadores, particularmente en los Estados Unidos.

Dada la importancia de una acción estatal fuerte para frenar la pandemia, será difícil argumentar, como lo hizo Reagan en su primer discurso inaugural, que “el gobierno no es la solución a nuestro problema; el gobierno es el problema ". Tampoco nadie podrá presentar un caso plausible de que el sector privado y la filantropía puedan sustituir a un estado competente durante una emergencia nacional. En abril, Jack Dorsey, el CEO de Twitter, anunció que contribuiría con 1,000 millones de dólares para el alivio del COVID-19, un acto extraordinario de caridad. Ese mismo mes, el Congreso de los Estados Unidos asignó 2.3 billones (trillion) de dólares para mantener a las empresas e individuos afectados por la pandemia. El antiestatismo puede persistir entre los manifestantes contra el confinamiento, pero las encuestas sugieren que una gran mayoría de estadounidenses confía en el consejo de expertos médicos del gobierno para enfrentar la crisis. Esto podría aumentar el apoyo a las intervenciones gubernamentales para abordar otros problemas sociales importantes.

Y la crisis puede en última instancia estimular una renovada cooperación internacional. Mientras los líderes nacionales se entretienen con el juego de la culpa, los científicos y los funcionarios de salud pública de todo el mundo están profundizando sus redes y conexiones. Si el colapso de la cooperación internacional conduce al desastre y se considera un fracaso, la era posterior podría ver un renovado compromiso de trabajar multilateralmente para promover los intereses comunes.

 

NO ALIENTES TUS ESPERANZAS

La pandemia ha sido una prueba de estrés político global. Los países con gobiernos capaces y legítimos se enfrentarán relativamente bien y pueden adoptar reformas que los hagan aún más fuertes y resistentes, facilitando así su rendimiento superior futuro. Los países con capacidad estatal débil o liderazgo pobre tendrán problemas, permanecerán estancados, si no empobrecidos e inestables. El problema es que este segundo grupo supera ampliamente al primero.

Desafortunadamente, la prueba de estrés ha sido tan difícil que es muy probable que pasen muy pocos. Para manejar con éxito las etapas iniciales de la crisis, los países necesitaban no solo Estados capaces y recursos adecuados, sino también un gran consenso social y líderes competentes que inspiraran confianza. Esta necesidad fue satisfecha por Corea del Sur, que delegó el manejo de la epidemia a una burocracia profesional de la salud, y por la Alemania de Angela Merkel. Mucho más comunes han sido los gobiernos que se han quedado cortos de una forma u otra. Y dado que el resto de la crisis también será difícil de manejar, es probable que estas tendencias nacionales continúen, dificultando un optimismo más amplio.

Otra razón para el pesimismo es que los escenarios positivos suponen algún tipo de discurso público racional y un aprendizaje social. Sin embargo, el vínculo entre la experiencia tecnocrática y las políticas públicas es más débil hoy que en el pasado, cuando las élites tenían más poder. La democratización de la autoridad impulsada por la revolución digital ha aplanado las jerarquías cognitivas junto con otras jerarquías, y la toma de decisiones políticas ahora está impulsada por balbuceos a menudo armados. Ese no es un entorno ideal para el autoexamen constructivo y colectivo, y algunas políticas pueden seguir siendo irracionales por más tiempo de lo que pueden ser solventes.

La variable más grande es Estados Unidos. Fue la singular desgracia del país tener al timón al líder más incompetente y divisivo de su historia moderna cuando la crisis golpeó, y su modo de gobierno no cambió bajo presión. Después de pasar su período en guerra con el Estado que dirige, no pudo desplegarlo de manera efectiva cuando la situación lo exigió. Habiendo juzgado que su fortuna política sería mejor servida por la confrontación y el rencor que por la unidad nacional, ha utilizado la crisis para buscar peleas y aumentar las divisiones sociales. El bajo rendimiento estadounidense durante la pandemia tiene varias causas, pero la más importante ha sido un líder nacional que no ha logrado liderar.

Si el presidente recibe un segundo mandato en noviembre, disminuirán las posibilidades de un resurgimiento más amplio de la democracia o del orden internacional liberal. Cualquiera que sea el resultado de la elección, sin embargo, es probable que se mantenga la profunda polarización en los Estados Unidos. Celebrar una elección durante una pandemia será difícil, y habrá incentivos para que los perdedores descontentos desafíen su legitimidad. Incluso si los demócratas tomaran la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, heredarían un país de rodillas. Las demandas de acción se encontrarán con montañas de deudas y una resistencia extrema de una dura oposición. Las instituciones nacionales e internacionales serán débiles y se tambalearán después de años de abusos, y llevará años reconstruirlas, si aún es posible.

Con la fase más urgente y trágica de la crisis ya pasada, el mundo se está moviendo hacia una larga y deprimente labor. Eventualmente saldrá, en algunas partes más rápidamente que en otras. Son poco probables las convulsiones globales violentas, y la democracia, el capitalismo y los Estados Unidos han demostrado a antes que son capaces de transformación y adaptación. Pero necesitarán una vez más sacar un conejo de la chistera.-