sábado, 11 de julio de 2020

Carta abierta a Angela Merkel

La presidencia de turno alemana de la UE  a partir del 1 de julio coincide con un momento crítico en la historia europea tras la pandemia de la covid-19. Durante el semestre, Angela Merkel desempeñará un papel fundamental definiendo el alcance y el formato de la Conferencia sobre el Futuro de Europa y negociando el proclamado fondo “Next Generation EU” de 750.000 millones de euros, que duplicará el presupuesto de la Unión Europea. El plan se anunció a finales de mayo y se presentó como el remedio para afrontar el impacto de una crisis mundial inaudita sin dejar de invertir en la transición ecológica y digital.  Aunque las instituciones de la UE todavía no se han puesto de acuerdo sobre cómo llevar cabo tal Conferencia, la coalición Citizens Take Over Europe (los ciudadanos toman Europa) propone que se incluya a los ciudadanos en el proceso desde el principio, habiendo dirigido una Carta abierta a Angela Merkel el 30 de junio pasado, cuyo texto reproducimos a continuación

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Carta abierta a Angela Merkel: Por una conferencia centrada en los ciudadanos sobre el futuro de Europa

            Estimada Sra. Merkel:  

Le escribimos al comienzo de lo que esperamos sea un semestre histórico como Presidente del Consejo de la Unión Europea. La UE se encuentra en una encrucijada en su historia: la necesidad de que la Unión Europea se transforme en un proyecto social, sostenible, democrático y dirigido por los ciudadanos es mayor que nunca. Por eso, nosotros, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil de toda Europa, le pedimos que haga realidad la promesa de la Conferencia sobre el Futuro de Europa propuesta de guiar a la UE a salir de las numerosas crisis a las que se enfrenta.

El futuro de Europa se está decidiendo en este momento: el Fondo de Recuperación de la "Nueva Generación de la UE" duplicará el presupuesto de la UE para aliviar las consecuencias actuales de la pandemia COVID-19 y fortalecer la solidaridad europea hacia una Unión política más profunda, que podría afectar a todos los aspectos de la acción de la UE. El debate sobre la utilización del mayor fondo de recuperación de la historia de la UE no puede tener lugar exclusivamente a puerta cerrada del Consejo. Si bien les instamos a que acuerden lo antes posible una respuesta económica audaz y ambiciosa, reconocemos que el relanzamiento de Europa no sólo puede ser económico sino también democrático. Debido a su importancia histórica, un debate cívico sobre el uso de los fondos y las reformas a largo plazo necesarias debería ser parte integrante de la base sobre la que convocar la Conferencia sobre el Futuro de Europa, y deben explorarse nuevos mecanismos para que los ciudadanos participen de manera continua en la gobernanza de la UE. En consecuencia, apelamos a Usted para que:

- Se comprometa urgentemente con un calendario para la Conferencia sobre el Futuro de Europa, e involucramos a la sociedad civil para codiseñar un formato de empoderamiento para la Conferencia desde abajo hacia arriba, a través del cual los ciudadanos sienten que les pertenece. 

- Garantice una legitimidad democrática completa poniendo a los ciudadanos en el centro de los debates en todas las fases, haciendo esfuerzos especiales para involucrar a las minorías y los jóvenes, y anclando firmemente el papel de la sociedad civil en la estructura de la Conferencia. Los ciudadanos no sólo deben ser consultados sino también deben ser participantes, incluso a través de Asambleas Ciudadanas seleccionadas al azar.

- Prometa el seguimiento de las reformas significativas recomendadas por la Conferencia, incluida la posibilidad de un cambio en los tratados.

La necesidad de colaboración transnacional y de acción supranacional es mayor que nunca. La UE se enfrenta a desafíos polivalentes sin precedentes: COVID-19 y sus implicaciones socioeconómicas, la crisis climática, el Brexit y la inestabilidad geopolítica mundial. Estos desafíos sólo pueden superarse si se otorga a los ciudadanos un papel para abordarlos. La Conferencia sobre el Futuro de Europa ofrece la mejor oportunidad para desarrollar esta propiedad compartida entre los ciudadanos, la sociedad civil, los Estados miembros y las instituciones de la UE. Pero necesita ser diseñado, implementado, ejecutado y seguido correctamente para lograr el efecto previsto.

Si la Conferencia sobre el Futuro de Europa se convierte en un ejercicio de relaciones públicas en lugar de en un intento real y sustancial para acercar a los ciudadanos a la UE, la Conferencia alimentará la narrativa del déficit democrático de la Unión. Para evitarlo, la Conferencia debe diseñarse cuidadosamente, garantizando un proceso abierto, transparente, inclusivo y participativo, incluido un papel claro para la sociedad civil, y debe haber un firme compromiso para una aplicación significativa de sus resultados.

Si la Conferencia tiene el carácter democrático necesario, nosotros, como organizaciones de la sociedad civil europea, estamos dispuestos a hacer una contribución constructiva a ella y a movilizar a los ciudadanos de toda Europa para que hagan lo mismo.

Contamos con Usted para que la Presidencia de Alemania sea uno de los nuevos comienzos. 

Gracias por adoptar pasos importantes para que el futuro democrático de Europa sea una prioridad durante su Presidencia.

Democráticamente suyo,


La alianza Los ciudadanos toman el control de Europa/   Citizens Take Over Europe.

Véase texto original en inglés en https://citizenstakeover.eu/

 -- La alianza Los ciudadanos que toman el control de Europa está en continua expansión como grupo de organizaciones de la sociedad civil, Actualmente se compone de: Alliance4Europe, Another Europe is Possible, Bundesnetzwerk B-rgerschaftliches Engagement (BBE), CitizensLab, CIVICO Europa, Democracy International, EUMans, European Alternatives, European Democracy Lab, European Civic Forum, European House, Eurotopia, Mehr Demokratie e.V., mehr demokratie!  Sterreich, Music Theater International, New Europeans, Pulse of Europe, Take a Break from Brexit, The ECI Campaign - ECI e.V., The Good Lobby, WeMove Europe.

-- La carta abierta también cuenta con el apoyo de las siguientes organizaciones: ACI Centro InterCulturaCidade, Associazione Luca Coscioni per la libert'di ricerca scientifica, Basisdemokratie jetzt, Christians For Future Berlin, Christians For Future Germany, Croatian Platform for International Citizen Solidarity (CROSOL), CUBE. Su toma de Europa e.V., ECIT Foundation, eCivis Asociacion para la promocion de la Ciudadania Activa, European Future Forum (EFF), Engage Liverpool, Europa-Zentrum Potsdam, EuroPeers, Fundación Sociedad Abierta Macedonia, Amigos de la República Europea, Fundació Aroa, LIMA-Teatro, Lodzkie Dziewuchy Dziewuchom, Maecenata, Padres para el Futuro Berlín, PHILEUROPA Deutschland, Fileuropa Italia, Pulso de Europa Berlín, Ciencia para la Democracia, Ciudad de Transición, Voxeurop, Trabajando en Europa (Studio Europa Maastricht) ---

Por favor firme para dejar sus señas en  info@citizenstakeover.eu


martes, 23 de junio de 2020

LA PANDEMIA Y EL ORDEN POLÍTICO: UN ESTADO ES NECESARIO

 Ofrecemos el texto traducido del ensayo The Pandemic and Political Order, It Takes a State del profesor de la Universidad de Stanford Francis Fukuyama, publicado en Foreign Affairs, July/August 2020. En 1989, Francis Fukuyama, entonces alto funcionario del Departamento de Estado de los EEUU, publicó un artículo titulado “The End of History”, convertido luego en libro best seller, en el que interpretaba  el desmoronamiento del Bloque soviético y el final de la Guerra Fría, en el sentido de que  la democracia liberal representaba la forma final de gobierno y el final de la evolución ideológica de la Humanidad; no el final de la Historia como sucesión de eventos. Este artículo provocó  una enorme cantidad de comentarios y controversias en los ámbitos intelectuales y políticos de todos los países y fue una referencia para explicar la expansión y el predominio de la doctrina neoliberal y el dominio financiero global de los EEUU.  De ahí el particular interés que presenta con este ensayo con la visión global del profesor Fukuyama sobre el orden político que apunta la pandemia del covid-19, en el cual el gobierno ya no es el problema sino la solución, contrariamente a la afirmación histórica del Presidente Ronald Reagan.

 

La pandemia y el orden político: un Estado es necesario.

Las crisis importantes tienen consecuencias importantes, generalmente imprevistas. La Gran Depresión estimuló el aislacionismo, el nacionalismo, el fascismo y la Segunda Guerra Mundial, pero también condujo al New Deal, el surgimiento de los Estados Unidos como una superpotencia global y, finalmente, la descolonización. Los ataques del 11 de septiembre produjeron dos intervenciones estadounidenses fallidas, el surgimiento de Irán y nuevas formas de radicalismo islámico. La crisis financiera de 2008 generó un aumento en el populismo antiestablishment que reemplazó a los líderes de todo el mundo. Los historiadores futuros trazarán los efectos comparativamente grandes de la actual pandemia del coronavirus. El desafío es resolverlos con anticipación.

Ya está claro por qué algunos países lo han hecho mejor que otros para enfrentar la crisis hasta ahora, y hay muchas razones para pensar que esas tendencias continuarán. No es una cuestión de tipo de régimen. Algunas democracias han funcionado bien, pero otras no, y lo mismo es cierto para las autocracias. Los factores responsables de las respuestas exitosas a la pandemia han sido la capacidad del estado, la confianza social y el liderazgo. Los países con los tres —un aparato estatal competente, un gobierno en el que los ciudadanos confían y escuchan, y líderes efectivos— han tenido un desempeño impresionante, limitando el daño que han sufrido. A los países con estados disfuncionales, sociedades polarizadas o liderazgo pobre les ha ido mal, dejando a sus ciudadanos y economías expuestas y vulnerables.

Cuanto más se aprenda sobre el COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, parece que la crisis se prolongará más, medida en años en lugar de en trimestres. El virus parece menos mortal de lo que se temía, pero muy contagioso y, a menudo, se transmite de forma asintomática. El ébola es altamente letal pero difícil de atrapar; las víctimas mueren rápidamente, antes de que puedan transmitirlo. El COVID-19 es lo contrario, lo que significa que las personas tienden a no tomarlo tan en serio como deberían, por lo que se ha extendido y continuará extendiéndose ampliamente en todo el mundo, causando un gran número de muertes. No habrá momento en que los países puedan declarar la victoria sobre la enfermedad; más bien, las economías se abrirán lenta y tentativamente, con el progreso desacelerado por las posteriores oleadas de infecciones. Las esperanzas de una recuperación en forma de V parecen tremendamente optimistas. Lo más probable es una L con una larga cola curvada hacia arriba o una serie de W. A corto plazo, la economía mundial no volverá a su estado anterior al COVID-19.

Económicamente, una crisis prolongada significará más fracasos comerciales y la devastación para industrias como los centros comerciales, las cadenas minoristas y los viajes. Los niveles de concentración del mercado en la economía de EEUU. Han aumentado constantemente durante décadas, y la pandemia impulsará la tendencia aún más. Solo las grandes empresas con bolsillos profundos podrán resistir la tormenta, con los gigantes de la tecnología ganando sobre todo, a medida que las interacciones digitales se vuelven cada vez más importantes.

Las consecuencias políticas podrían ser aún más significativas. Las poblaciones pueden ser convocadas a actos heroicos de sacrificio colectivo por un tiempo, pero no para siempre. Una epidemia persistente combinada con profundas pérdidas de empleo, una recesión prolongada y una carga de deuda sin precedentes inevitablemente creará tensiones que se convertirán en una reacción política, pero contra quienes aún no está claro.

 

Estados Unidos ha equivocado su respuesta y ha visto su prestigio caer enormemente.

La distribución global del poder continuará desplazándose hacia el Este, ya que Asia oriental ha ejercido una mejor gestión de la situación que Europa o los Estados Unidos. A pesar de que la pandemia se originó en China y Beijing inicialmente la encubrió y permitió que se extendiera, China se beneficiará de la crisis, al menos en términos relativos. Como sucedió, otros gobiernos al principio tuvieron un mal desempeño y trataron de encubrirlo también, de manera más visible y con consecuencias aún más mortales para sus ciudadanos. Y al menos Beijing ha podido recuperar el control de la situación y está avanzando hacia el próximo desafío, volviendo a acelerar su economía de manera rápida y sostenible.

Estados Unidos, por el contrario, ha equivocado su respuesta y ha visto su prestigio caer enormemente. El país tiene una gran capacidad  potencial como Estado y ha construido un historial impresionante sobre las crisis epidemiológicas anteriores, pero su sociedad altamente polarizada y su actual líder incompetente bloquearon el funcionamiento eficaz del Estado. El presidente avivó la división en lugar de promover la unidad, politizó la distribución de la ayuda, trasladó la responsabilidad a los gobernadores para que tomaran decisiones clave al tiempo que alentaba las protestas contra ellos por proteger la salud pública y atacaba a las instituciones internacionales en lugar de galvanizarlas. El mundo también puede verlo en televisión, y se ha quedado asombrado, con China rápidamente para dejar clara la comparación.

En los años venideros, la pandemia podría conducir al declive relativo de los Estados Unidos, la continua erosión del orden internacional liberal y un resurgimiento del fascismo en todo el mundo. También podría conducir a un renacimiento de la democracia liberal, un sistema que ha confundido a los escépticos muchas veces, que muestra notables poderes de resistencia y renovación. Surgirán elementos de ambas visiones, en diferentes lugares. Desafortunadamente, a menos que las tendencias actuales cambien dramáticamente, el pronóstico general es sombrío.

 

EL FASCISMO EN ALZA

Los resultados pesimistas son fáciles de imaginar. El nacionalismo, el aislacionismo, la xenofobia y los ataques al orden mundial liberal han aumentado durante años, y esa tendencia solo se acelerará con la pandemia. Los gobiernos de Hungría y Filipinas han utilizado la crisis para otorgarse poderes de emergencia, alejándolos aún más de la democracia. Muchos otros países, incluidos China, El Salvador y Uganda, han tomado medidas similares. Las barreras al movimiento de personas han aparecido en todas partes, incluso en el corazón de Europa. En lugar de cooperar de manera constructiva para su beneficio común, los países se volvieron hacia adentro, discutieron entre sí y convirtieron a sus rivales en chivos expiatorios políticos por sus propios fracasos.

El surgimiento del nacionalismo aumentará la posibilidad de conflicto internacional. Los líderes pueden ver las peleas con los extranjeros como distracciones políticas domésticas útiles, o pueden verse tentados por la debilidad o la preocupación de sus oponentes y aprovechar la pandemia para desestabilizar objetivos favoritos o crear nuevos hechos sobre el terreno. Aun así, dada la continua fuerza estabilizadora de las armas nucleares y los desafíos comunes que enfrentan todos los principales actores, la turbulencia internacional es menos probable que la turbulencia doméstica.

Los países pobres con ciudades abarrotadas y sistemas de salud pública débiles se verán fuertemente afectados. No solo el distanciamiento social sino incluso la simple higiene, como lavarse las manos, es extremadamente difícil en países donde muchos ciudadanos no tienen acceso regular al agua limpia. Y los gobiernos a menudo han empeorado las cosas en lugar de mejorarlas, ya sea con un proyecto, incitando tensiones comunitarias y socavando la cohesión social, o por simple incompetencia. India, por ejemplo, aumentó su vulnerabilidad al declarar un cierre repentino en todo el país sin pensar en las consecuencias para las decenas de millones de trabajadores migrantes que se apiñan en cada gran ciudad. Muchos fueron a sus hogares rurales, propagando la enfermedad en todo el país. Una vez que el gobierno revirtió su posición y comenzó a restringir el movimiento, un gran número se encontró atrapado en ciudades sin trabajo, refugio o cuidado.

El desplazamiento causado por el cambio climático ya era una crisis lenta que se gestaba en el Sur global. La pandemia agravará sus efectos, acercando a grandes poblaciones de países en desarrollo al borde de la subsistencia. Y la crisis ha aplastado las esperanzas de cientos de millones de personas en países pobres que han sido beneficiarios de dos décadas de crecimiento económico sostenido. La indignación popular crecerá, y las expectativas cada vez mayores de los ciudadanos son, en última instancia, una receta clásica para la revolución. Los desesperados buscarán emigrar, los líderes demagógicos explotarán la situación para tomar el poder, los políticos corruptos aprovecharán la oportunidad para robar lo que puedan y muchos gobiernos tomarán medidas drásticas o colapsarán. Mientras tanto, una nueva ola de intentos de migración del Sur global hacia el Norte se enfrentaría con menos simpatía y más resistencia esta vez, ya que los migrantes podrían ser acusados ​​de manera más creíble ahora de traer enfermedades y caos.

Finalmente, las apariciones de los llamados cisnes negros son, por definición, impredecibles, pero cuanto más se mira son cada vez más probables. Las pandemias anteriores han fomentado visiones apocalípticas, cultos y nuevas religiones que crecen en torno a las ansiedades extremas causadas por las dificultades prolongadas. El fascismo, de hecho, podría verse como uno de esos cultos, surgiendo de la violencia y la dislocación engendrada por la Primera Guerra Mundial y sus secuelas. Las teorías de conspiración solían florecer en lugares como Oriente Medio, donde la gente común carecía de poder y sentía que carecían de agentes que les representaran. Hoy en día, también se han extendido ampliamente por los países ricos, gracias en parte a un entorno de medios fracturado a causa de Internet y las redes sociales, y es probable que el sufrimiento sostenido proporcione material rico para que los demagogos populistas lo exploten.

 

¿O DEMOCRACIA RESILIENTE?

Sin embargo, así como la Gran Depresión no solo produjo fascismo sino que también revitalizó la democracia liberal, la pandemia también puede producir algunos resultados políticos positivos. A menudo se ha necesitado un choque externo tan enorme para sacar a los sistemas políticos escleróticos de su estasis y crear las condiciones para una reforma estructural tan esperada, y es probable que ese patrón se repita, al menos en algunos lugares.

Las realidades prácticas del manejo de la pandemia favorecen la profesionalidad y la experiencia; la demagogia y la incompetencia sale a la luz fácilmente. En última instancia, esto debería crear un efecto de selección beneficioso, recompensar a los políticos y gobiernos que lo hacen bien y penalizar a los que lo hacen mal. El brasileño Jair Bolsonaro, que ha vaciado constantemente las instituciones democráticas de su país en los últimos años, trató de abrirse camino a través de la crisis y ahora se tambalea y preside un desastre para la salud. Vladimir Putin, de Rusia, trató de minimizar la importancia de la pandemia al principio, luego afirmó que Rusia la tenía bajo control y tendrá que cambiar su tono una vez más a medida que el COVID-19 se extienda por todo el país. La legitimidad de Putin ya se estaba debilitando antes de la crisis, y ese proceso puede haberse acelerado.

La pandemia ha iluminado las instituciones existentes en todas partes, revelando sus deficiencias y debilidades. La brecha entre ricos y pobres, tanto en personas como en países, se ha profundizado por la crisis y aumentará aún más durante un estancamiento económico prolongado. Pero junto con los problemas, la crisis también ha revelado la capacidad del gobierno para proporcionar soluciones, aprovechando los recursos colectivos en el proceso. Una persistente sensación de "solo juntos" podría impulsar la solidaridad social e impulsar el desarrollo de protecciones sociales más generosas en el camino; al igual que los sufrimientos nacionales generalizados de la Primera Guerra Mundial y la Depresión estimularon el crecimiento de los estados de bienestar en las décadas de 1920 y 1930.

Esto podría poner fin a las formas extremas de neoliberalismo, la ideología de libre mercado promovida por economistas de la Universidad de Chicago como Gary Becker, Milton Friedman y George Stigler. Durante la década de 1980, la escuela de Chicago proporcionó una justificación intelectual para las políticas del presidente de los EEUU, Ronald Reagan, y la primera ministra británica, Margaret Thatcher, quien consideraba que un gobierno grande e intrusivo era un obstáculo para el crecimiento económico y el progreso humano. En ese momento, había buenas razones para recortar muchas formas de propiedad y regulación del gobierno. Pero los argumentos se endurecieron en una religión libertaria, incorporando hostilidad a la acción estatal en una generación de intelectuales conservadores, particularmente en los Estados Unidos.

Dada la importancia de una acción estatal fuerte para frenar la pandemia, será difícil argumentar, como lo hizo Reagan en su primer discurso inaugural, que “el gobierno no es la solución a nuestro problema; el gobierno es el problema ". Tampoco nadie podrá presentar un caso plausible de que el sector privado y la filantropía puedan sustituir a un estado competente durante una emergencia nacional. En abril, Jack Dorsey, el CEO de Twitter, anunció que contribuiría con 1,000 millones de dólares para el alivio del COVID-19, un acto extraordinario de caridad. Ese mismo mes, el Congreso de los Estados Unidos asignó 2.3 billones (trillion) de dólares para mantener a las empresas e individuos afectados por la pandemia. El antiestatismo puede persistir entre los manifestantes contra el confinamiento, pero las encuestas sugieren que una gran mayoría de estadounidenses confía en el consejo de expertos médicos del gobierno para enfrentar la crisis. Esto podría aumentar el apoyo a las intervenciones gubernamentales para abordar otros problemas sociales importantes.

Y la crisis puede en última instancia estimular una renovada cooperación internacional. Mientras los líderes nacionales se entretienen con el juego de la culpa, los científicos y los funcionarios de salud pública de todo el mundo están profundizando sus redes y conexiones. Si el colapso de la cooperación internacional conduce al desastre y se considera un fracaso, la era posterior podría ver un renovado compromiso de trabajar multilateralmente para promover los intereses comunes.

 

NO ALIENTES TUS ESPERANZAS

La pandemia ha sido una prueba de estrés político global. Los países con gobiernos capaces y legítimos se enfrentarán relativamente bien y pueden adoptar reformas que los hagan aún más fuertes y resistentes, facilitando así su rendimiento superior futuro. Los países con capacidad estatal débil o liderazgo pobre tendrán problemas, permanecerán estancados, si no empobrecidos e inestables. El problema es que este segundo grupo supera ampliamente al primero.

Desafortunadamente, la prueba de estrés ha sido tan difícil que es muy probable que pasen muy pocos. Para manejar con éxito las etapas iniciales de la crisis, los países necesitaban no solo Estados capaces y recursos adecuados, sino también un gran consenso social y líderes competentes que inspiraran confianza. Esta necesidad fue satisfecha por Corea del Sur, que delegó el manejo de la epidemia a una burocracia profesional de la salud, y por la Alemania de Angela Merkel. Mucho más comunes han sido los gobiernos que se han quedado cortos de una forma u otra. Y dado que el resto de la crisis también será difícil de manejar, es probable que estas tendencias nacionales continúen, dificultando un optimismo más amplio.

Otra razón para el pesimismo es que los escenarios positivos suponen algún tipo de discurso público racional y un aprendizaje social. Sin embargo, el vínculo entre la experiencia tecnocrática y las políticas públicas es más débil hoy que en el pasado, cuando las élites tenían más poder. La democratización de la autoridad impulsada por la revolución digital ha aplanado las jerarquías cognitivas junto con otras jerarquías, y la toma de decisiones políticas ahora está impulsada por balbuceos a menudo armados. Ese no es un entorno ideal para el autoexamen constructivo y colectivo, y algunas políticas pueden seguir siendo irracionales por más tiempo de lo que pueden ser solventes.

La variable más grande es Estados Unidos. Fue la singular desgracia del país tener al timón al líder más incompetente y divisivo de su historia moderna cuando la crisis golpeó, y su modo de gobierno no cambió bajo presión. Después de pasar su período en guerra con el Estado que dirige, no pudo desplegarlo de manera efectiva cuando la situación lo exigió. Habiendo juzgado que su fortuna política sería mejor servida por la confrontación y el rencor que por la unidad nacional, ha utilizado la crisis para buscar peleas y aumentar las divisiones sociales. El bajo rendimiento estadounidense durante la pandemia tiene varias causas, pero la más importante ha sido un líder nacional que no ha logrado liderar.

Si el presidente recibe un segundo mandato en noviembre, disminuirán las posibilidades de un resurgimiento más amplio de la democracia o del orden internacional liberal. Cualquiera que sea el resultado de la elección, sin embargo, es probable que se mantenga la profunda polarización en los Estados Unidos. Celebrar una elección durante una pandemia será difícil, y habrá incentivos para que los perdedores descontentos desafíen su legitimidad. Incluso si los demócratas tomaran la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, heredarían un país de rodillas. Las demandas de acción se encontrarán con montañas de deudas y una resistencia extrema de una dura oposición. Las instituciones nacionales e internacionales serán débiles y se tambalearán después de años de abusos, y llevará años reconstruirlas, si aún es posible.

Con la fase más urgente y trágica de la crisis ya pasada, el mundo se está moviendo hacia una larga y deprimente labor. Eventualmente saldrá, en algunas partes más rápidamente que en otras. Son poco probables las convulsiones globales violentas, y la democracia, el capitalismo y los Estados Unidos han demostrado a antes que son capaces de transformación y adaptación. Pero necesitarán una vez más sacar un conejo de la chistera.-


miércoles, 10 de junio de 2020

EEUU: De la reducción del gasto policial al complejo financiero-militar

En plena pandemia del corvid-19 y de los más de 40 millones de desempleados bajo un Presidente más preocupado por su reelección en noviembre que por los problemas del país, el 25 de mayo de 2020 tenía lugar un hecho luctuoso que desencadenaba una revuelta ciudadana que marcará un hito en la historia de los EEUU por la denuncia del racismo institucionalizado y la militarización de la policía local que hunde sus raíces en el Pentágono y Wall Street.

En la CNN y en otros canales de TV, hace días pudimos contemplar atónitos como el ciudadano negro George Floyd tenía su cuello bajo la rodilla del policía que le seguía presionando (8:46 minutos, se afirma) mientras aquel susurraba que no podía respirar. Según todas las informaciones ningún incidente previo motivaba la retención del ciudadano negro apresado en el suelo. Tras la noticia de su fallecimiento bajo la custodia de la policía de Minneapolis, en Minnesota, se desencadenaron serie de protestas callejeras, con saqueos y pillajes nocturnos en las primeras jornadas, que se extendieron pacíficamente por gran número de ciudades estadounidenses y que a la fecha de estas notas superan los quince días. Toda una denuncia mundial del racismo institucionalizado en la sociedad estadounidense, que alienta el actual Presidente, y la brutalidad policial que tiene como víctima propiciatoria a la población negra. En el transcurso de estas protestas se han sucedido otras víctimas mortales ocasionadas por esa brutalidad policial, más propia de países infradesarrollados.

Estas continuadas  protestas ciudadanas en gran número de ciudades estadounidenses han cristalizado en un movimiento ciudadano bajo el lema BLACK LIVES MATTER, las vidas de los negros/as importan. Y como respuesta a la situación institucional, ha aflorado una reivindicación que considera que frente al maltrato y agresividad policial, la solución se enuncia de modo simple: desfinanciar (defund) la policía, reducir el gasto público en la policía, que en los EEUU generalmente es policía local dependiente de los Ayuntamientos. Hasta ese momento era un apagado debate en reducidos círculos de las élites más críticas y un rumor entre activistas, particularmente después de las protestas que siguieron a otra muestra de brutalidad policial en Ferguson, Missouri, en 2014. Pero ahora se ha convertido en un clamor desde la muerte de George Floyd a manos de la policía y las protestas nacionales que exigen reformas y que llegan a demandar el desmantelamiento de la policía. Y un debate político nacional está abierto.

Desde luego el debate no es tan sencillo como parece: de entrada la reivindicación plantea que en lugar de financiar los departamentos de policía local, se invierta una parte considerable del presupuesto de una ciudad en las necesidades sociales de las comunidades marginadas, periféricas, donde se desarrolla en gran parte la vigilancia policial. Para Patrisse Cullors, cofundador del movimiento Black Lives Matter, la reducción de la financiación de la policía significa reasignar esos fondos para apoyar a las personas y los servicios en esas comunidades negras marginadas. Significa que en la aplicación de la ley se reducirán los  recursos invertidos en la policía, que al final perjudican a las comunidades negras, y reinvertir esos dólares en los servicios sociales para atender la salud mental, combatir la violencia doméstica y ayudar a personas sin hogar, entre otros, financiando escuelas, hospitales, viviendas y alimentos en esas comunidades negras: "todo lo que sabemos que aumenta la seguridad ciudadana”, afirman.

Sin embargo para otros sectores de la ciudadanía, refund, desfinanciar a la policía significa desmantelar a la policía, la disolución total de la policía local, una opción radical que está ganando terreno. El MPD150, una organización de defensa comunitaria en Minneapolis, está enfocada en abolir la policía local y de hecho el consejo municipal ha abierto unas discusiones para concretar cómo se lleva a cabo el desmantelamiento del departamento de policía local. Unas discusiones comenzadas desde el fallecimiento de George Floyd bajo la custodia de la policía de Minneapolis. Argumentan que la ley y el orden no son alentados por la actual aplicación de la ley sino a través de la educación, el empleo y los servicios de salud mental, para las comunidades de bajos ingresos a las que a menudo se les niega. ([i])

Sin embargo, el alcance de este asunto merece un análisis más detenido y profundo porque, dejando a un lado el racismo institucionalizado que revela el comportamiento policial generalizado y el algunos órganos judiciales en los casos relacionados con la población negra, la realidad es que el colapso financiero de 2008 y la subsiguiente recesión económica, ha generalizado la tendencia de los gobiernos neoliberales a afrontar las agrias protestas sociales derivadas de la crisis social agravada, mediante el reforzamiento del fenómeno de la militarización de la policía, que en los EEUU se agrava porque se ha centrado en las policías locales, como nos muestran las imágenes televisivas donde los guardias municipales aparecen pertrechados como cuerpos policiales antidisturbios de carácter nacional, mostrando un entrenamiento profesional más como fuerzas de ocupación que como profesionales al servicio de los derechos ciudadanos. Y esta militarización de la policía podemos asociarla al desarrollo de la industria armamentística que alcanza una dimensión financiera vinculada al sistema de Wall Street, como analizamos en un capítulo de nuestro libro El casino que nos gobierna.

El debate nacional sobre la militarización de la policía

Cuando se habla de la militarización de la policía se refiere al uso de equipos y tácticas militares por parte de los agentes de la ley, que llega  a incluir el uso de vehículos blindados de transporte de personal, rifles de asalto, metralletas, lanzagranadas y equipos de armas y tácticas especiales (SWAT). Esta militarización de la aplicación de la ley desde el nivel de la policía local también está asociada con la recopilación de información al estilo de las agencias de inteligencia dirigida sobre activistas públicos y políticos, y asimismo se nota en el modo de vigilancia de las protestas ciudadanas. Las preocupaciones sobre esta cuestión han surgido por ambos extremos del espectro político en los Estados Unidos, que podemos ejemplificar con la defensa de la Hermandad de agentes de policía, una  asociación privada de varios cientos de agentes del orden y las sorprendentes críticas del libertario Instituto Cato, un think tank conservador y la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU.

The Fraternal Order of Police (FOP), la Orden Fraternal de la Policía se ha pronunciado a favor de pertrechar a los agentes del orden con equipo militar, con el argumento de que aumenta la seguridad de los agentes y les permite proteger al público y a los miembros de otros servicios sociales, como bomberos y servicios médicos de emergencia. Aunque algunos estudios sostienen que las fuerzas policiales que disponen de material militar tienen más propensión a tener encuentros violentos con el público, independientemente de los índices de delincuencia local. Y un estudio publicado en 2018 por la Academia Nacional de Ciencias de EEUU descubrió que las unidades de policía militarizadas en los Estados Unidos se desplegaban con mayor frecuencia en comunidades con grandes proporciones de afroamericanos, incluso después de controlar los índices de delincuencia local. ([ii]). Utilizando una variedad de fuentes de datos administrativos y experimentos originales, el estudio demuestra que los equipos militarizados de “armas y tácticas especiales” (SWAT) se despliegan con mayor frecuencia en comunidades de color y, al contrario de lo que afirman los administradores policiales, proporcionan beneficios indetectables en términos de seguridad de los oficiales o reducción de crímenes violentos, en promedio. Considerados en conjunto, estos hallazgos sugieren que reducir la policía militarizada puede ser de interés tanto para la policía como para los ciudadanos.

Desde hace bastante años, la presencia cada vez más visible de unidades policiales fuertemente armadas en las comunidades estadounidenses ha avivado la preocupación generalizada sobre la militarización de la policía local. Los defensores afirman que la policía militarizada protege a los oficiales y disuade los delitos violentos, mientras que los críticos alegan que estas tácticas están dirigidas contra las minorías raciales y erosionan la confianza en la aplicación de la ley. Utilizando un singular censo geocodificado de despliegues del equipo SWAT de Maryland, se demostró que las unidades de policía militarizadas se despliegan con mayor frecuencia en comunidades con grandes proporciones de residentes afroamericanos, incluso después de controlar las tasas de delincuencia local. Este debate que se ve reactivado por episodios de violencia policial, a menudo con algún afroamericano muerto, como en el caso de Minneapolis. Ya en 2014 el tiroteo policial los miles de ciudadanos estadounidenses de las marchas de protesta  en Ferguson, se sorprendieron y alarmaron por el carácter de la respuesta de la policía. Durante días, las redes nacionales de noticias transmitieron imágenes de vehículos blindados, francotiradores apuntando a civiles negros y morenos desarmados, y oficiales vestidos con armaduras de guerra, desplegados por agencias de policía estatales y locales. Para algunas personas, la policía estadounidense parecía haberse transformado repentinamente en una fuerza de ocupación en tiempos de guerra. Y décadas de investigación en los años intermedios han documentado las formas en que los esfuerzos policiales como "parar y registrar" y la "guerra contra las drogas" han servido para mantener las jerarquías sociales basadas en la raza y la clase. En parte debido a esta historia, los estudiosos críticos del racismo han caracterizado la militarización policial como otro medio por el cual el Estado ejerce el control social sobre las minorías raciales.

Asombrosamente el neoliberal Instituto Cato en una declaración denominada 20. Stopping Police Militarization ([iii])  reclamaba que el Congreso debería enmendar determinada legislación vigente (10 U.S.C. § 2576ª) para detener las transferencias a las agencias locales de aplicación de la ley de cualquier equipo militar incluido en la Lista de Control de Municiones del Departamento de Estado o en la Lista de Control del Departamento de Comercio - llamada "propiedad controlada" - y recuperar todas las propiedades controladas actualmente distribuidas. Y denunciaba el programa "1033" creado como parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para el año fiscal 1997, que autoriza que el Departamento de Defensa transfiriera a las agencias locales de aplicación de la ley no solamente blindados y armas pequeñas para que actividades antidrogas; sino que el programa también transfiere equipo militar de alta potencia, la llamada "propiedad controlada", que tiene pocos usos justificados en la aplicación de la ley nacional. Y este think tank solicitaba del Congreso que pusiera fin a la transferencia despilfarradora de tal equipo  militar excesivo. 

A pesar de la protesta pública, los nuevos datos federales muestran que 2014 y 2015 fueron años pico para los envíos de equipo militar excedente a los departamentos de policía locales en todo Estados Unidos, como detallaba un reportaje de la revista Forbes de 5 de mayo de  2016,  titulado Armas de guerra para los departamentos de policía de EEUU  ([iv]) basado en los datos aportados por el estudio de  OpenTheBooks Snapshot Report - The Militarization of Local Police Departments, que cuantificaba la transferencia de 1,5 millones de artículos relacionados con armamento del Departamento de Defensa (DoD) para las fuerzas del orden público federales, estatales y locales desde 2006. Los registros federales muestran que las agencias policiales en Florida, Texas, California, Tennessee y Arizona lideraron en la nación la adquisición de armamento militar excedente del Departamento de Defensa en los últimos 10 años. Destacaba el "espectáculo de armas" patrocinado por el gobierno federal que nunca termina: la policía de una pequeña ciudad está armada con rifles M16 y M14, gafas de visión nocturna, bayonetas y camiones blindados; los colegios juveniles y los alguaciles del condado adquirieron vehículos resistentes a las minas (MRV); incluso los distritos de parques locales y las reservas forestales abastecidas con equipos de estilo militar.


Como mencionamos, el Programa 1033 creado por la Ley de Autorización de Defensa  
Nacional (1997) autorizó la transferencia de armamento militar. En total, los nuevos datos revelaban equipos militares por valor de 2.200 millones de dólares, incluidos helicópteros y aviones, camiones y automóviles blindados, decenas de miles de rifles M16 y M14, miles de bayonetas, detectores de minas y muchos otros tipos de armamento. En el reportaje de la revista Forbes se detallan algunos ejemplos de la generosidad local y regional con que se equiparon
 las fuerzas del orden, como estos:

En Florida, la patrulla de carreteras del estado recibió 1,815 rifles M16 / M14 (5,56 mm y 7,62 mm), más seis vehículos blindados militares, tres vehículos resistentes a las minas y tres vehículos de combate / asalto / ruedas tácticas completos. A California se le transfirió armamento, incluyendo casi 7,500 rifles M16 / M14; la Universidad de California en Berkeley aceptó la entrega de 14 fusiles M16; una  cifra muy inferior a los 1.105 rifles M16 / M14 (5.56 mm y 7.62 mm) y dos vehículos resistentes a las minas adquiridos por el Sheriff del Condado de Los Ángeles.

En Washington D.C., la Policía Metropolitana adquirió 500 fusiles M16, que es la mitad de lo que recibió todo el estado de Nueva Jersey en fusiles. Y muchas ciudades pequeñas en todo Estados Unidos recibieron armas militares. Por ejemplo, Granite City, IL (población 29,375 hab.) recibió 25 fusiles M16 y M14 (5,56 mm y 7,62 mm), además de un camión blindado militar y un robot para "eliminación de material explosivo". Lacon, IL (población 1,853 hab.) recibió seis; pistolas especiales de 45 y 38, cinco M16 / M14 (5,56 mm y 7,63 mm) y un fusil 'antidisturbios' de calibre 12.

Desde luego, se subraya en el reportaje de Forbes que muchas de las transferencias de armas del Departamento de Defensa tienen un propósito cuestionable respecto a aplicación de la ley. Por ejemplo, en Illinois, el Departamento de Recursos Naturales recibió 174 fusiles M16 y M14. Y el autor del reportaje se preguntaba ¿Para qué? ¿Para hacer cumplir las leyes de caza? Si en el campo de batalla en una guerra, una bayoneta en combate cuerpo a cuerpo se usa tácticamente para desangrar a tus enemigos, ¿cuál es exactamente el propósito de distribuir entre las fuerzas locales miles de bayonetas militares?

Los datos reseñados muestran que se enviaron 5.638 bayonetas a otras agencias federales de aplicación de la ley o departamentos de policía locales. Seguridad Nacional (DHS) obtuvo 3,905 bayonetas en 15 ubicaciones, de las que 3,260 se destinaron a Protección de Fronteras y Aduanas (DHS Customs and Border Protection) en El Paso, Tejas; y muchos otros repartos de armas letales. Forbes, deja constancia, para hacer justicia, que  el presidente Obama reconoció esta desconexión con la ley y firmó una orden ejecutiva que prohíbe la transferencia de bayonetas a partir de 2016.

Más recientemente, con ocasión de las protestas contra la policía  en las diversas ciudades estadounidenses, en declaraciones a la CNN, el ex Presidente Obama aludió a las dificultades y complejidades en el marco institucional estadounidense para cambiar la situación, comenzando porque el asunto afecta a unas 18,000 ciudades/poblaciones con autonomía para gestionar su policía (algo que nos recuerda al sheriff contratado por los notables del poblado del Oeste que lograba mantener el orden con Colt 45 como nos han descrito tantas películas)

El equipamiento militar de la policía local se vincula a Wall Street

Si la brutalidad policial en los EEUU es un comportamiento propio de la ideología supremacista del hombre blanco, alentado por un Presidente disfuncional –calificativo de un profesor de la Universidad de Detroit - la dotación de armas de guerra a los agentes del orden urbano tiene otras raíces. La política de suministros de armas de guerra a las policías locales, desde el Departamento de Defensa, hunde sus raíces en el desmesurado desarrollo del presupuesto de defensa y de la industria de armamento de guerra en los EEUU; que a su vez - como documentamos en un capítulo de nuestro libro El casino que nos gobierna -  se vincula estrechamente a los negocios financieros de Wall Street, que incentivan las guerras exteriores sin objetivos políticos de país, pero que son fuentes de empleo y de consumo de material exclusivamente fabricado en el territorio estadounidense.

Y así se comprende que, tras los atentados del 11 de septiembre, la denominada como “the war on terror” según la expresión acuñada por la Administración Bush para  la invasión de Irak,  sirviera para justificar la guerra en Afganistán, la tensión bélica con Irán y en Oriente Medio, que han justificado el incremento continuado del gasto por las fuerzas armadas en armas ofensivas,  sistema de defensa,  equipos de comunicaciones, vigilancia, protección blindada y material de uso militar, como señalaba un observatorio crítico independiente sobre la seguridad militar en los EEUU ([v]). En la lista  de corporaciones estadounidenses (Military Defense Watch list) beneficiadas por esta política de gasto militar, se incluyen junto a nombres conocidos en todo el mundo como Boeing o General Dynamics, otros que solamente se conocen en el ámbito estadounidense como Alliant Technologies, Allied Defense, Applied Signal Technology, CACI, Ceradyne, Cubic, Curtiss-Wright, DRS, EDO, FLIR Systems, Harris, KVH, L-3 Communications, Lockheed Martin, Mantech, Mercury Computer Systems, Northrop Grumman, Orbital Sciences, Raytheon, and Teledyne. ([vi])

Al mismo tiempo, la complejidad de esos productos de alta tecnología  y sus elementos hacen que aparezcan agrupadas las industrias de seguridad, armamento, transporte aéreo, electrónica, etc., que paralelamente sirven para la fabricación de elementos y productos consumidos en la vida ordinaria de los ciudadanos y para las dotaciones de armamento suministrado a las policías locales de la ciudades estadounidenses.  Y esta simbiosis industrial-militar favorece la financiarización de este sector, que genera productos financieros para atraer dinero ampliando el ámbito de la especulación financiera.

Esta situación de simbiosis de la industria bélica con el sector financiero y a las fuerzas armadas, solamente puede entenderse desde el concepto de complejo militar-industrial, cuya profundización durante las últimas décadas se ha convertido ahora en el complejo financiero militar en el marco de la integración mundial de los mercados del dinero. Es una realidad sociológica y económica a la que en los círculos críticos estadounidenses se ha venido haciendo referencia con la expresión “the Military-Industrial Complex”, que significa la relación cómoda entre las partes que gestionan las guerras de los EEUU (las fuerzas armadas, la administración presidencial y el Congreso) más las compañías fabricantes de armas y equipos de utilidad bélica,  según se analizó en un estudio del Institute for Policy Studies ([vii]). Para decirlo de modo sencillo, se refiere a la relación extremadamente fluida y amistosa entre contratistas y gobernantes, en la que ambos lados están asociados para el logro de éxitos para los planificadores de las guerras y de beneficios financieros para aquellos que integran los consejos de administración de las grandes corporaciones. Algo que podría ser la versión actualizada de la teoría  de “la guerra por el beneficio”.

A este respecto, conviene recordar que la expresión Military-Industrial Complex  quedó consagrada con el discurso de despedida (Farewell Address to the Nation) del Presidente Eisenhower el 17 de enero de 1961, el laureado general que contribuyó a la derrota militar del nazismo en Europa, en el que denunció ese entramado político-industrial (integrado ahora en las finanzas de Wall Street) advirtiendo al pueblo americano de la amenaza que suponía ese conglomerado para la acción del gobierno democrático:

En las sesiones del gobierno, debemos guardarnos contra la adquisición de una injustificada influencia,  buscada o no, del complejo militar industrial. Existe y persistirá el potencial para la ascensión desastrosa de un poder inapropiado. No debemos nunca permitir que el peso de este conglomerado haga peligrar nuestras libertades o los procesos democráticos. No demos nada por descontado. Únicamente una ciudadanía informada y alerta podrá  imponer el apropiado entramado de la enorme maquinaria industrial y militar de defensa con nuestros objetivos y  métodos pacíficos, de modo que la libertad y la seguridad prosperen juntas”  ([viii])

Y este complejo de organizaciones y personajes estadounidenses sobrevivió al Presidente creció en su dimensión económica y financiera, hasta el extremo que nos dice Joseph Stiglizt  que “en el último medio siglo ese complejo se ha extendido: los grupos de presión que determinan las finanzas, la industria farmacéutica, el petróleo y el dióxido de carbono”  ([ix]).

 



[i] There's a growing call to defund the police. Here's what it means. CNN website, 7/6/2020

[ii] Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.Jonathan Mummolo, Militarization fails to enhance police safety or reduce crime but may harm police reputation. https://www.pnas.org/content/115/37/9181

[iii] https://www.cato.org/cato-handbook-policymakers/cato-handbook-policy-makers-8th-edition-2017/stopping-police.

[v] Security Watch, 9/7/2010

[vi] Military Defense Solutions en http://www.securitystockwatch.com/MilitaryDefense/)

[vii] IPS, Military-Industrial Complex Revisited, 2005 en http://www.ips-dc.org

[viii] véase video y transcripción en inglés en http://www.militaryindustrialcomplex.com/

[ix] Joseph Stiglitz, Caída libre. El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial. Taurus, 2010, p. 340


viernes, 22 de mayo de 2020

HUNGRIA: AUTORITARISMO y CORRUPCION en la UE

Ciertamente la Unión Europea superará la crisis derivada de la pandemia del covid-19 mediante una sólida respuesta solidaria que restaure la confianza perdida tras las crisis pasadas. Pero resulta innegable el actual fracaso político de la UE que se muestra impotente frente a dos de sus estados miembros, que se han deslizado gradualmente hacia el autoritarismo contrario a los principios que informan la Unión.

Hungría y Polonia aún mantienen instituciones democráticas formales, pero ambos países ahora inclinan el campo de juego hasta el punto de que ninguno cumple con los estándares mínimos para la democracia liberal. Las elecciones en Hungría y Polonia son libres pero no justas, los partidos gobernantes han eliminado los controles y equilibrios en el poder ejecutivo, y después de años de reformas de los tribunales, el poder judicial en ambos países ya no es independiente. En ambos casos, la Unión ha activado un mecanismo de sanciones, el llamado procedimiento del Artículo 7, que puede despojar a un estado miembro de sus derechos de voto en el Consejo Europeo, entre otras sanciones. Pero el proceso requiere unanimidad entre todos los estados miembros de la UE (excluyendo al país infractor), y Hungría y Polonia han prometido vetar cualquier sanción contra el otro. (Matthias Matthijs, The Right Way to Fix the EU.Put Politics Before Economics. Foreign Affairs, May/June 2020)

En el caso de Hungría, la polarización de la política interna que mantiene a España alejada de la dinámica europea, la mayor parte de la ciudadanía ignora que, después de varios éxitos electorales sucesivos, el primer ministro Víctor Orbán y su partido Fidesz han sido acusados ​​de actividad corrupta por la Unión Europea y por los partidos de oposición. Actualmente, Hungría está clasificada "entre los Estados miembros más corruptos" en la Unión, situándole en el puesto 64 de entre los 180 países censados por el grado de corrupción. Y en un informe de junio de 2019 del Proyecto Borgen, una ONG estadounidense de lucha contra la pobreza, se resumen 10 hechos importantes sobre la corrupción en Hungría, que explicarían la  pobreza de gran parte de su población; y que transcribimos a continuación:

1. Víctor Orbán, junto con el Partido Popular Demócrata Cristiano, tiene la mayoría absoluta 
del 66 por ciento en el Parlamento, lo que les ha permitido enmendar la Constitución del país, consolidando el poder del partido Fidesz. En particular, los cambios realizados en el proceso electoral reducen las posibilidades de que los partidos de oposición ganen escaños. Una nueva enmienda modificó el proceso para que 93 de los 199 escaños se otorguen proporcionalmente en función del porcentaje de votos que recibe un partido en las elecciones nacionales. Los 106 escaños restantes se ganan al recibir una pluralidad de votos en una elección local, lo que significa que Fidesz puede obtener el 40 por ciento de los votos y aun así ganar el escaño. Debido a que los partidos de oposición están divididos, es difícil que ganen estas elecciones locales.

2. En marzo, el Partido Popular Europeo discutió la suspensión del partido Fidesz de la inclusión en su bloque en el Parlamento Europeo en medio de acusaciones de corrupción. Esta no es la primera vez que Orbán ha sido amenazado con la expulsión; pero no se tomaron medidas en ese momento.

3. Hungría participa regularmente en "procedimientos negociados" sin previo aviso, que permiten al gobierno llegar a un acuerdo sin pasar por una competencia abierta. Esto ha llevado a algunos a acusar al gobierno de malgastar los fondos de la UE. El presupuesto de la UE para 2014-2020 asigna 28,000 millones de euros a Hungría, pero los críticos temen que gran parte termine en manos de la familia, amigos y partidarios del partido de Orbán. Además de su preocupación, la oficina del primer ministro tiene la autoridad exclusiva para autorizar el desembolso de fondos. La firma Elios Innovatív, propiedad del yerno de Orbán, István Tiborcz, había ganado un contrato de 40 millones de euros con el gobierno en 2015. Lőrinc Mészáros, un aliado político de Orbán desde hace mucho tiempo, ha visto triplicar su riqueza desde la elección de Orbán. Y se ha convertido en el segundo hombre más rico de Hungría, que posee 203 compañías y recibe el 83 por ciento de las ganancias de sus compañías de los fondos de la UE.

4. De 2013 a 2019, la clasificación de Hungría en el Índice Mundial de Libertad de Prensa bajó del puesto 56 al 87 en el mundo. El cambio dramático ocurrió cuando 476 compañías privadas de medios de comunicación transfirieron simultáneamente la propiedad, sin compensación, a la Central European Press and Media Foundation. Los aliados del Primer Ministro encabezan esa compañía, incluidos István Varga, un ex miembro del Parlamento de Fidesz, e István Bajkai, el abogado personal de Orbán.

5. El Partido Fidesz se negó a firmar un acuerdo que permitiría a la Universidad de Europa Central (CEU) permanecer en Budapest. La Universidad ahora se verá obligada a trasladar su campus a Austria. CEU tiene varios brazos de investigación anticorrupción, incluido el Grupo de Investigación Anticorrupción y el Centro para la Integridad en los Negocios y el Gobierno. En varios puntos, sus informes criticaron al gobierno de Fidesz y lo acusaron de actividad corrupta. Por ejemplo, un informe de investigación de CEU escribió que el partido participó en "un golpe de estado constitucional contra una democracia establecida".

6. Mediante manipulaciones del sistema electoral, Fidesz limita la participación efectiva de los partidos de oposición, asegurando así la victoria en lo que de otro modo serían distritos competitivos. Un estudio encontró que un partido de oposición necesitaría obtener alrededor de 300,000 votos más que el partido Fidesz para conseguir una mayoría en el parlamento.

7. La ciudadanía es conocedora de esta corrupción generalizada. Una encuesta de 2016 revelaba que dos tercios de los húngaros consideran que su gobierno es corrupto y el 60 por ciento cree que la corrupción en Hungría llega a los niveles más altos del gobierno, incluido Orbán. Esto refleja una fuerte necesidad de cambio, pero el poder acumulado a través de la corrupción ha permitido que el partido Fidesz continúe gobernando.

8. En medio de las crecientes preocupaciones por la corrupción, un político de la oposición llamado Akos Hadhazy reunió 680,000 firmas exigiendo que Hungría se uniera al nuevo brazo anticorrupción de la UE, la Fiscalía Europea. Hadhazy especifica muchos de estos 10 hechos sobre la corrupción en Hungría, pero está especialmente preocupado por el uso de fondos de la UE. Hasta el momento, Fidesz se niega a unirse, citando preocupaciones sobre la extralimitación de Bruselas. Hadhazy dijo: "Ahora corresponde a las instituciones de la UE aumentar la presión sobre el gobierno húngaro a menos que quieran que los contribuyentes europeos financien un régimen que trabaje abiertamente contra la UE".

9. Transparencia Internacional Hungría, una ONG anticorrupción, considera que los jóvenes son esenciales para combatir la corrupción, a los que espera movilizar. Según esta ONG, el 90 por ciento de los húngaros de entre 15 y 29 años creen que la corrupción está presente en sus políticas. Sin embargo, también consideran que solo el 25 por ciento de los jóvenes creen que serán tomadas en serio las denuncias de la corrupción gubernamental.

10. La ONG, denominada Comité húngaro de Helsinki proporciona asistencia jurídica gratuita a detenidos, víctimas de la brutalidad policial y manifestantes o activistas encarcelados. Este grupo ayudó a más de 1,400 personas en 2018. De 2008 a 2018, capacitó a más de 4,000 abogados, jueces y funcionarios estatales. Esta ONG se describe a sí misma como "una de las pocas voces restantes que se oponen públicamente a los ataques contra la sociedad civil y al retroceso democrático de Hungría". Las leyes fiscales húngaras permiten a sus ciudadanos donar el 1 por ciento de su impuesto sobre la renta a una organización sin fines de lucro de su elección. Las ONG, incluido el Comité Húngaro de Helsinki, alientan las donaciones para continuar su trabajo. A través de esto, los húngaros pueden expresar su apoyo a las organizaciones que trabajan para combatir la corrupción en su país.

En paralelo con esta situación de grave corrupción pública, el Proyecto Borgen, subraya la pobreza de una parte importante de la población. Según el Banco Mundial, Hungría tiene una tasa de pobreza de alrededor del 15 por ciento, lo que significa que casi 1,5 millones de húngaros viven en la pobreza.

Estos 10 hechos resumidos sobre la corrupción en Hungría amenazan la vida académica del país, los medios de comunicación, las ONG y varias instituciones democráticas. Esto, a su vez, amenaza el bienestar de la sociedad civil húngara, que está haciendo todo lo posible para crear una Hungría más equitativa y justa.

Esa situación de corrupción y pobreza en uno de los 27 países miembros de la UE, es un producto de la dinámica política en Hungría que no ha encontrado freno en las instituciones de Bruselas y en los gobiernos de los restantes países europeos, entre los cuales también ha disminuido gravemente la conciencia democrática, de modo que ha permitido el desarrollo del autoritarismo en una democracia europea.

Porque ciertamente cuando este país accedió a la UE en 2004, Víctor Orban ya estaba en el

poder en Hungría. Para entonces Orban estaba lejos de su etapa de joven activista en la fase turbulenta de finales de los años ochenta que trajo la caída del régimen comunista. El mecenazgo del multimillonario estadounidense de origen húngaro, George Soros, impulsor de regímenes neoliberales en el Este europeo a través de su Fundación para la Sociedad Abierta, le facilitó sus estudios universitarios incluyendo una beca en la Universidad de Oxford a este joven de origen rural y modesto; y le apoyó en su ingreso en el pequeño partido político Alianza de Jóvenes Demócratas o Fidesz, del cual alcanzó la presidencia para convertirse en primer ministro tras las elecciones de 1998. Una vez en el poder y ya en la UE, sus reformas constitucionales han convertido Hungría en lo que los estadounidense llaman una “democracia iliberal” e incluso le clasifican como un Estado mafioso (Véase el libro de Paul Lendevai, Orban: Hungary´s New Strongman, Oxford University Press, 2018)  

Durante sus largos años como jefe de gobierno en Hungría, la estrategia de Orban en parte ha consistido en una élite socioeconómica, que se enriquece gracias a los lazos con Fidesz, el partido gobernante. Bajo su supervisión, el proceso de adjudicación de contratos gubernamentales se ha corrompido en un grado sorprendente, en beneficio de las empresas conectadas con el partido en el poder. En 2018, según informó la ONG Transparencia Internacional, en torno al 40 por ciento de los concursos de adquisiciones públicas en Hungría solo se presentó un postor. Un sociólogo y miembro fundador de los Demócratas Libres, Balint Magyar, ha llamado a la Hungría de Orban "un estado mafioso poscomunista, dirigido no por un partido sino por el clan político-económico del primer ministro Viktor Orban". Una sensación de impunidad viene alimentando este capitalismo de amiguetes, puesto que Fidesz ha ido vaciando los cuerpos judiciales y policiales que normalmente investigarían y enjuiciarían tales  conductas punibles.

Orban ha desarrollado su juego político con gran habilidad, superando a sus oponentes, que ha acrecentado su poder. A los socialistas, desacreditados, los ha logrado dividir y corromper. La oposición liberal, fragmentada y atormentada por las luchas internas, ha perdido casi toda la credibilidad. La consecuencia inevitable ha sido la apatía pública, con una notable indiferencia hacia la corrupción endémica del régimen de Orban, que no oculta sus planes para seguir gobernando el país en un futuro previsible. "Seguiré en la política durante los próximos 15 a 20 años", declaró a una revista alemana en 2016. “sea en la primera fila o en la tercera; dónde lo decidirán los votantes"(The Transformer, Foreign Affairs. September/October 2019)

Reproducimos traducida la “Instantánea” del Informe de la corrupción en Hungría de noviembre 2017 de GAN.Business Anticorruption Portal, una firma de asesoramiento de empresas:

 “La corrupción en Hungría presenta un riesgo significativo para las empresas, particularmente en los sectores de administración tributaria y contratación pública, que sufren altos niveles de corrupción. La corrupción menor no está muy extendida, pero las compañías informan que a veces son necesarios pagos no oficiales para resolver ciertas tareas administrativas. La contratación pública es vulnerable a las irregularidades a nivel local debido a las fuertes relaciones informales entre las empresas y los actores políticos. El Código Penal de Hungría prohíbe el soborno en los sectores público y privado, junto con la mayoría de las otras formas de delitos de corrupción contenidos en las convenciones internacionales anticorrupción. Falta la aplicación del marco anticorrupción. Se pueden imponer sanciones penales a las empresas por actos de corrupción cometidos por terceros que trabajan en su nombre, así como si la persona que lleva a cabo el acto no es procesada ni condenada. No hay distinción entre sobornos y pagos de facilitación, y los obsequios y la hospitalidad pueden considerarse ilegales dependiendo de la intención y el beneficio obtenido”.- 22/5/2020

 



viernes, 8 de mayo de 2020

LA COVID-19 REVELA LA FRAGILIDAD DE LA GLOBALIZACIÓN


El coronavirus fue declarado pandemia por la OMS  cuando se evidenció que afectaba a varios países, como enfermedad infecciosa letal que ha llegado a desbordar los grandes hospitales de los países más desarrollados, paralizando las economías, desde las fábricas de automóviles en todo el mundo hasta las líneas aéreas; y el despido de los millones de actores y trabajadores de Bollywood, la industria cinematográfica hindú; la suspensión de la liga NBA en los EEUU y los Campeonatos de fútbol nacionales o internacionales; o el cierre de hoteles, tiendas, restaurantes  o peluquerías en multitud de ciudades del mundo. Las cadenas internacionales de TV nos ofrecen imágenes impactantes de plazas y calles sin viandantes en las grandes ciudades del mundo que muestran un planeta casi paralizado. Y junto a los aviones estacionados en las pistas de los aeropuertos, se ha detenido el comercio internacional y el turismo. Y nadie sabe realmente cómo será la denominada la nueva normalidad o new normal life.

Es demasiado pronto para predecir cuándo terminará la crisis sanitaria y la ya anunciada recesión económica. Ya sea en 6, 12 o 18 meses, el tiempo dependerá del grado en que las personas sigan las pautas de distanciamiento social y la higiene recomendada; la disponibilidad de pruebas rápidas, precisas y asequibles, medicamentos antivirales y una vacuna; y además el alcance del alivio económico proporcionado a individuos y empresas. Sin embargo, el mundo que surgirá de la crisis será reconocible pero distinto en no se sabe qué dimensiones, apunta el citado autor. Pero por lo pronto, veamos cómo la pandemia ha puesto de relieve la fragilidad de la globalización económica.

La producción industrial multipaís, de gestión empresarial o de suministros médicos, cuestionadas.

La pandemia global causada por el nuevo coronavirus, covid-19, está exponiendo la fragilidad de este sistema económico globalizado, tanto el modelo de producción industrial como las técnicas de gestión de las empresas o en las políticas nacionales de suministros médicos. Como  apuntan los expertos, algunos sectores económicos, particularmente aquellos con un alto grado de saturación productiva y en los que la producción se reparte entre múltiples países, podrían capear la crisis relativamente bien. Otros podrían estar a punto de colapsar si la pandemia impide que un solo proveedor en un solo país, produzca un componente crítico y ampliamente utilizado.

La fragilidad de la producción industrial integrada en varios países y las dificultades de su desconexión, ya fue apuntada en los estudios sobre la prevista repercusión del Brexit sobre la economía  del Reino Unido, que el acuerdo final de divorcio habría de resolver. Y sabíamos que desde hace décadas un automóvil se produce en varios países. Pero la pandemia del coronavirus  ha descubierto con toda su crudeza la vulnerabilidad de los procesos industriales que se desarrollan entre varios países.

El caso de los fabricantes de automóviles de Europa occidental es un ejemplo paradigmático de las derivaciones de la pandemia del covid-19, al enfrentarse con la escasez de pequeños productos electrónicos porque un solo fabricante, la compañía MTA
Advanced Automotive Solutions, se vio obligada a paralizar la producción en una de sus plantas en Italia.   En febrero de 2020, The New York Times relataba de modo vivo la dramática situación planteada cuando el coronavirus llegó al Norte de Italia, a su corazón industrial. Y tuvo que cerrar la compañía MTA Advanced Automotive Solutions, que fabrica piezas para los sistemas eléctricos de automóviles suministrados a algunos de los fabricantes de automóviles más grandes del mundo. El director ejecutivo de la compañía, Falchetti, destacaba el periódico neoyorquino, ya era un veterano en la batalla para contener la epidemia mundial, porque una de sus fábricas se encuentra en Shanghai y para el 17 de febrero, aquella planta estaba en pleno funcionamiento. Cuando en enero el coronavirus explotó en una emergencia de salud pública en China,  el grupo empresarial se vio obligado a reducir significativamente la producción y operaba con una pequeña fracción de su fuerza laboral habitual. Pero menos de una semana después, la MTA enfrentaba un problema en otra fábrica, en la ciudad italiana de Codogno: el coronavirus había surgido allí, lo que provocó que el gobierno regional cerrara todas las plantas locales. Al poner en cuarentena a esta ciudad de 16,000 personas a unos 60 kms de Milán, el gobierno italiano corría el riesgo de dejar a las plantas automotrices de toda Europa sin componentes críticos, advertía el mencionado alto ejecutivo. Pero el gobierno regional planteó el cierre de todas las plantas locales, alegando que un cierre completo de la instalación no era solo un problema italiano sino que afectaría a todos. El citado ejecutivo  decía que “en última instancia, nuestro negocio, de hecho, creo, la mayoría de los negocios en el mundo de hoy es parte de un ecosistema vibrante. Si cierra una parte de ese ecosistema, inevitablemente tendrá efectos en otras partes". La compañía, en un comunicado público instaba a las autoridades italianas a que permitieran reanudar las operaciones con una décima parte de sus 600 trabajadores. De lo contrario, advertía la MTA, no podría suministrar piezas cruciales a sus clientes, amenazando con detener la producción en importantes fabricantes de automóviles de toda Europa, entre ellos Renault, BMW, Peugeot y Jaguar Land Rover, como lo expresaban públicamente los portavoces de  esas grandes multinacionales. El drama en Codogno subrayaba las preocupaciones que afligen a la economía mundial a causa de la propagación del coronavirus.

Pero la pandemia también ha venido a cuestionas algunas técnicas de gestión en las empresas actuales. Hace ya varias décadas, en una época anterior, los fabricantes de manufacturas solían  acumular reservas de suministros de elementos básicos para protegerse frente a variaciones de la coyuntura o en un momento como este. Pero en la era de la globalización, muchas empresas se han adherido al famoso dictamen de Tim Cook, el CEO de Apple, de que el almacenamiento es "fundamentalmente malo". Porque los elementos almacenados suponen un dinero inmovilizado, un coste del cual la empresa puede prescindir en una economía avanzada. Por tanto, en lugar de pagar ese coste del almacenamiento de las piezas necesarias para fabricar un automóvil o un producto determinado, las empresas confían en las cadenas de proveedores para su  suministro. Es la técnica de gestión conocida por la expresión “just in time”, justo a tiempo, que hasta ahora permitía funcionar como su nombre indica, sin almacenamiento, porque el proveedor estaba a la espera de la orden de la empresa cliente. Pero una pandemia global ha cambiado esa regla de juego y el justo a tiempo puede llegar a ser demasiado tarde. Así se explica que, en parte como resultado de los problemas de la cadena de suministro, la producción mundial de ordenadores portátiles cayera hasta un 50 por ciento en febrero, y la producción de teléfonos inteligentes podría caer un 12 por ciento en este próximo trimestre. Ambos productos se construyen con componentes producidos por fabricantes asiáticos especializados.

Cuando la escasez resulta crítica

En otros productos, los cuellos de botella en los procesos de producción similares a los de la fabricación de productos electrónicos, también están obstaculizando la lucha contra el nuevo coronavirus. Los suministros médicos críticos, como los reactivos, un componente clave de los kits de prueba que utilizan los laboratorios para detectar el ADN viral, se estaban agotando o no están disponibles en muchos países. Dos compañías dominan la producción de los reactivos necesarios: la compañía holandesa Qiagen (recientemente comprada por el gigante estadounidense Thermo Fisher Scientific) y los laboratorios Roche, con sede en Suiza. Ambas compañías no han podido mantenerse al día con el aumento extraordinario de la demanda de sus productos, según detallaba una revista especializada en marzo pasado.

El impulso para aumentar las pruebas en los EEUU para combatir el nuevo coronavirus se
encontró con un nuevo obstáculo: la escasez de productos químicos clave necesarios para iniciar y ejecutar las pruebas. En particular, estaba disminuyendo  la oferta de un producto clave fabricado por el gigante de pruebas de diagnóstico Qiagen. Ese elemento químico se usa para aislar el material genético del virus, o ADN, y permitir que pueda analizarse. Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, había manifestado que por primera vez en la historia estaba preocupado por los suministros que los laboratorios tienen de los productos químicos conocidos como reactivos. Un portavoz de la Qiagen reconoció que la demanda "extraordinaria" estaba limitando la capacidad de la compañía para suministrar algunos productos; e informaba de que con el fin de incrementar la producción los trabajadores en sus instalaciones de fabricación en Hilden, Alemania y Barcelona, ​​España, pasaban a trabajar tres turnos, siete días a la semana; además de otros reajustes organizativos. Aun así, esa y otras deficiencias relacionadas con los kits de prueba representaban otro obstáculo para el esfuerzo por implementar diagnósticos para detectar si los pacientes están infectados con el nuevo coronavirus, un paso clave para prevenir o retrasar su propagación Mientras otros países, como China y Corea del Sur, podían evaluar a miles de pacientes, los EEUU iban retrasados incluso cuando el virus había comenzado a expandirse, de modo que cuando ya  había habido 647 contagiados de Covid-19 y 25 muertes, los EEUU habían realizado solo 5,000 pruebas. "Estamos profundamente preocupados de que a medida que el número de pruebas aumente drásticamente en las próximas semanas, los laboratorios clínicos no podrán implementarlas sin estos componentes críticos", afirmaba en su web la Sociedad Estadounidense de Microbiología. Es obvio que este déficit señalado retrasaba la producción de kits de prueba en los Estados Unidos, que se veían obligados a ponerse en la cola de otros países para adquirir los productos químicos que necesitaba.

La paradoja china: de la emergencia de salud a la cooperación internacional

Antes de que comenzara el brote de covid-19, los fabricantes chinos fabricaban la mitad de las mascarillas médicas del mundo y como resultado de la crisis estos fabricantes aumentaron la producción. Hacia principios de marzo 2020, a medida que los hospitales y gobiernos buscaban desesperadamente respiradores y mascarillas quirúrgicas para proteger a médicos y enfermeras ante el coronavirus, se enfrentaban a una realidad paradójica: su fabricación estaba en China y el mundo dependía de China, que dudaba en compartir su producción. Antes de que surgiera la epidemia del coronavirus en Wuhan, China fabricaba la mitad de las mascarillas del mundo, y desde entonces su fabricación se ha expandido casi 12 veces; pero reclamando para sí misma esa producción. Es más, como fueron los primeros en sufrir el brote vírico, las  compras y las donaciones también trajeron a China una gran parte del suministro mundial desde otros lugares.

Las preocupaciones sobre el suministro de mascarillas fueron aumentando a medida que aumentaba la propagación global del virus y los gobiernos de todo el mundo restringían las exportaciones de equipos de protección, lo que según los expertos podría empeorar la pandemia. Peter Navarro, asesor del presidente Trump en manufacturas y comercio, sostenía en el canal de TV Fox Business en febrero que China esencialmente se había apoderado de las fábricas que fabricaban mascarillas en nombre de las empresas estadounidenses. Más aun, afirmó que Pekín había optado por "nacionalizar efectivamente  la empresa estadounidense 3M". Sin embargo, un comunicado de 3M, con sede en Minnesota, sostenía que la mayoría de las mascarillas salidas de su fábrica en Shanghai se habían vendido en China incluso antes del brote, declinando hacer comentarios sobre cuándo podrían reanudarse las exportaciones desde China.

En opinión de los periodistas estadounidenses, China podía estar disminuyendo el control sobre las mascarillas  a medida que crecían las necesidades en el mundo. Tan Qunhong, gerente general de un pequeño fabricante de mascarillas desechables en el centro de China, afirmaba que había completado las órdenes de compra del gobierno y que estaba comenzando a reanudar las exportaciones. Por su parte, el gobierno chino también estaba enviando mascarillas al extranjero como parte de los paquetes de buena voluntad, aunque algunas partidas remitidas resultaran defectuosas. Otros fabricantes aseguraban que el gobierno chino aún reclamaba todas las mascarillas que producían sus fábricas en el país. Al parecer, las exportaciones de mascarillas no estaban aún autorizadas y estaba pendientes de las decisiones gubernamentales, según Guillaume Laverdure, director de operaciones de Medicom, un fabricante canadiense que fabrica tres millones de mascarillas al día en su fábrica de Shanghai.

Al igual que domina la fabricación de automóviles, acero, productos electrónicos y otras necesidades, China es esencial para el suministro mundial de equipos médicos de protección. La mayor parte de lo que hace son las mascarillas quirúrgicas desechables que usan los profesionales de la salud. Produce un número menor de mascarillas de respirador N95, que proporcionan más filtración para médicos y enfermeras. Aunque, por entonces los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU consideraban que, el público en general no necesitaba tales mascarillas.   Pero la demanda de mascarillas quirúrgicas se disparaba en China, donde la policía ya exigía su uso a cualquiera que saliera a la calle. Aunque las compañías decían que China reclamaba prácticamente toda la producción de mascarillas, el gobierno chino sostenía que nunca había emitido un reglamento que prohibiera las exportaciones de mascarillas y mostraba su disposición a compartir su producción con otros países. Pero el gobierno chino efectivamente compró todo el suministro de máscaras del país, al tiempo que importó grandes cantidades de mascarillas y respiradores fabricados en el extranjero. Al decir del citado reportaje de The New York Times, China ciertamente los necesitaba, pero el resultado de su oleada de compras fue una escasez de oferta que obstaculizó la respuesta de otros países a la enfermedad.

Sin embargo, subrayemos que la experiencia de la pandemia del covid19 tendrá que llevar a una reconsideración de las políticas liberales seguidas en el comercio internacional y la producción industrial, en particular cuando se trata de la producción e intercambios comerciales  en productos médicos críticos

La globalización financiera no es noticia

Mientras, la pandemia del coronavirus ha trastocado los procesos industriales multipaís y el comercio internacional, es decir, ha alterado la globalización económica, la globalización de los mercados financieros mantienen su vigor. No disponemos de ningún dato que sugiera un cuestionamiento siquiera de la  de los mercados financieros. La inestabilidad de las bolsas de valores y sus bajadas reflejan simplemente la incertidumbre económica global y el dominio de la especulación sobre activos financieros. La  financiarización del  sistema económico mundial mantiene su capacidad de conversión de cualquier bien físico o servicio en activo financiero comercializable.

La súbita bajada del precio del crudo de petróleo, que los noticiarios internacionales habían anunciado como previsible, demuestra con la radicalidad de tal bajada una vez más el peso decisivo de la especulación sobre el “barril de papel”, sobre los contratos de suministro de crudo que sirven a poderosos mercados opacos de derivados, sean contratos de futuros, swaps, de opciones, etc., que se comercializan en Londres y otras Bolsas. Mercados derivados del crudo que están dominados  por los gigantescos grupos financieros como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup, Deutsche Bank o UBS; con la mediación de sociedades offshore en los llamados paraísos fiscales ligados a las élites gestoras del mundo financiero; como ya documentamos en el libro El Casino que nos gobierna.
Por lo demás, para afrontar la inmediata recesión económica los países más desarrollados ya han recurrido a la manguera de liquidez de la Reserva Federal o del BCE para evitar que la falta de liquidez se traduzca en insolvencia y acentúe la recesión económica anunciada… Pero nada indica que vaya  a cambiar en la estructura actual de las finanzas para que sirvan a las necesidades de la economía productiva.

Desde luego en la Unión Europea post Brexit, a nadie se le ha ocurrido replantear el principio organizativo fundamental del “espacio financiero europeo”, tal y como fue concebido por el Barón de Lamfalussy y luego quedo consagrado en los documentos técnicos de Bruselas: la libertad incontrolable de los movimientos internacionales de capitales mientras la fiscalidad queda reservada a la soberanía nacional. Y como en la EU el capital goza de libertad para huir legalmente a donde tribute menos, los Estados europeos han de competir entre sí para atraerlo, manteniendo a la baja su tributación. Y ante cualquier recesión económica, la debilidad política de  los gobiernos progrsistas o conservadores se ven obligados a recurrir al endeudamiento público para compensar la insuficiente tributación del capital.-