jueves, 31 de octubre de 2013

Lobbies financieros y poder político





Goldman Sachs, uno de los bancos de inversiones más prestigiosos, estuvo también entre los muchos bancos que en 2008 y 2009 recibieron miles de millones de los contribuyentes para mantenerse a flote. Y como otros operadores en bolsa, GS asesora e invierte en casi todas las industrias a las que afecta la legislación federal. Esta firma monitoriza los asuntos de política económica, comercio y casi toda la legislación que incide en el sector financiero. Ha sido el mayor defensor de la privatización de la Seguridad Social así como de cualquier proyecto de ley que desregulara esencialmente los mercados financieros y la banca de inversiones.

En septiembre de 2009, un año después de la caída de Lehman Brothers, la Comisión Nacional del Mercado de Valores estadounidense, la SEC, convocaba una mesa redonda para explorar varias cuestiones en torno a los préstamos de los valores bursátiles. Y una de las cuestiones a tratar era la venta en corto (short selling) como elemento central de los préstamos de títulos, porque quienes practican estas operaciones especulativas obtienen en préstamo unos activos para venderlos apostando por la caída de las cotizaciones; y una vez lograda esa bajada, las compran a un precio inferior y las devuelven al prestamista, logrando un beneficio limpio.

A propósito de esta convocatoria de la SEC, Matt Taibbi, el citado periodista de la revista Rolling Stones –que ya había denunciado que esas prácticas bursátiles habían contribuido al hundimiento del Bear Stearns y de Lehman Brothers – comentaba que eran muchos los bancos y entidades financieras interesados en participar en esa mesa redonda como ya lo estaban en la reforma financiera anunciada por Obama, en la que Goldman Sachs ya había dejado sentir su presencia. Y añadía este analista que sus contactos con asistentes de dos senadores, le habían informado de "las cuartillas" con datos falseados que GS les había pasado para justificar su oposición a cualquier restricción de la venta en corto al descubierto, es decir, cuando esta operación se realiza en falso, sin obtener prestados los títulos que se venden. Los dos expertos ayudantes de senadores le habían expresado su indignación porque los intentos de GS para influir, los consideraban absurdos y desvergonzados.

Cuando los proyectos de la legislación de reforma del sistema financiero estaban ya muy avanzados en la primavera de 2010, The Wall Street Journal destacaba que GS Group Inc. estaba realizando una dura labor de lobby para "cargarse" unos preceptos en la revisión de la legislación financiera que exigirían a los grandes bancos desprenderse de sus negocios con derivados y los bancos rivales daban la bienvenida a esa ayuda de GS, ignorando los ataques de que era objeto por parte de legisladores y de los organismos reguladores. Aunque GS hubiera colocado demócratas y la Casa Blanca estuviera en una posición difícil, mostrándose tibia con esos preceptos; y ante la proximidad de las elecciones para el Congreso, los congresistas no querían aparecer apoyando a GS o Wall Street, aseguraba el citado rotativo.

Según esta investigación periodística, en esta fase las operaciones de lobby en Washington eran llevadas a cabo por Michael Paese, un antiguo ayudante del demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara baja y responsable del proyecto de reforma financiera en trámite parlamentario; quien supervisaba un equipo de catorce lobistas externos que englobaban a docenas de otros lobistas. En los últimos años, GS había alimentado sus filas con lobistas demócratas; pero también empleaba en tales labores a veteranos profesionales republicanos, incluido Ken Duberstein, un antiguo jefe de gabinete de la Casa Blanca bajo la presidencia de Ronald Reagan.

PROYECTOS DE REGLAMENTOS. En todo momento, Goldman Sachs ha liderado la respuesta del sector de los servicios financieros a la legislación Dodd-Frank de reforma financiera aprobada por el Congreso en julio de 2010. Pasada la fase de la tramitación legal en la Cámara baja y en el Senado, en la actualidad, gran parte de su labor de lobby se dirige directamente a las agencias gubernamentales, incluida la Reserva Federal, que aún tienen el mandato del Congreso para desarrollar reglamentariamente la extensa ley aprobada y que deja gran cantidad de puntos que tienen que precisarse. Pero GS hace lobby también en temas de energía, tributación, banca y cuestiones de políticas de la vivienda, según informes del Congreso que se reflejan en la prensa.

El conocimiento público sobre el alcance de la defensa de los intereses de esta entidad se limita a la propia información publicada por la firma. Pero Marcus Stanley, director de política del grupo Americans for Financial Reform, afirma que todo indica que GS presiona fuertemente a cierto número de funcionarios sobre las regulaciones que afectan a la firma en particular a la norma conocida como norma Volcker (un precepto al que le da nombre el antiguo presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker) que tiene como finalidad frenar la actividad especulativa de los grandes bancos. Stanley sostiene que GS también hace lobby sobre los organismos reguladores en relación con las normas sobre el negocio con derivados que incluyen disposiciones para que se cree transparencia y seguridad en las operaciones mediante cámaras de compensación y liquidación para los swaps y demás derivados. Son normas legislativas que van contra los intereses de Goldman Sachs.

Las buenas relaciones de la firma GS con la Casa Blanca del presidente Obama y la labor soterrada en el Congreso lograron que las propuestas enunciadas por Obama en el discurso de enero de 2010 contra la especulación bancaria, se tradujeran en preceptos moderadamente satisfactorios para GS y demás grandes bancos de inversiones, como demostraron las subidas de las acciones de estos bancos al día siguiente de la aprobación de la nueva ley. Pero casi un año después de la aprobación de la ley Dodd-Frank, cierta prensa especializada comentaba en mayo de 2011 que GS había perdido el control en el seguimiento del desarrollo de la norma Volcker contrariamente a las declaraciones de satisfacción que habían venido realizando los capitostes del banco; y la pregunta que se hacía la revista digital From Business Insider era por qué había sucedido esto. La explicación estaba en que la conocida como norma Volcker, introducida en la ley de reforma financiera, estaba destinada a poner un techo en el volumen de capital que un banco puede dedicar a sus actividades especulativas de alto riesgo con sus fondos propios; y llegaba el momento de concretar reglamentariamente su aplicación.
Y GS pretendía que cierto tipo de fondos de alto riesgo de la unidad de negocio financiero especulativo, que proveen de dinero principalmente a las aseguradoras y a los fondos de pensiones, estuvieran exentos de esa norma, según las informaciones obtenidas; porque era un extremo que nadie de GS había querido comentar al periódico.

MÁS DESREGULACIÓN PARA COMPETIR MEJOR. Para entonces la firma ya había gastado millones para que los legisladores en Washington se opusieran a las interpretaciones más severas de la nueva regulación pendiente de desarrollo reglamentario. Y había reunido a un equipo de estrellas para conseguirlo, incluso el ejecutivo máximo se había incorporado a la acción de lobby. Y todo ello tenía sentido para GS lo mismo que para Morgan Stanley, las dos mayores firmas de Wall Street especuladoras con materias primas (commodities), porque la salida a bolsa de la firma suiza Glencore representaba la aparición de rivales desregulados, señalaba Bloomberg.

Había tales perspectivas de negocios especulativos con materias primas basadas en Suiza, que las solicitudes de adquisición de acciones superaban la oferta pública de esa empresa. Lo que justificaba que tanto GS como Morgan hubieran dado prioridad al vaciado de la norma Volcker. Según este análisis, el argumento contra la citada norma se apoyaba en que Glencore era una firma desregulada que compite con GS en muchos de los mismos negocios; es una compañía con años de experiencia que se centra primariamente en el movimiento físico de materias primas en todo el mundo, y carece de límites para el apalancamiento o la especulación con derivados de materias primas. Y GS argumentaba que para poder competir con Glencore y con los otros rivales, necesitaba libertad para asumir mayores riesgos en los mercados de materias primas, con operaciones especulativas más lucrativas y atractivas.

Como las agencias reguladoras gubernamentales, la CFTC (futuros) y la SEC (valores) tenían pendiente aún la decisión de exclusión a los productores de materias primas, refinerías o consumidores conocidos como consumidores finales, de los requerimientos de la ley Dodd-Frank, GS intentaba aprovechar el momento para lograr una reglamentación alejada de la norma Volcker y favorable a sus intereses; así podría competir con la nueva Glencore, que tiene en propiedad minas y refinerías, sobre las que también monta negocios financieros. El propósito de enmendar la norma Volcker prevista seguía activo a finales de 2012. Y con tal finalidad Goldman Sachs Group Inc hacía lobby con los reguladores y los abordaba para intentar su modificación con el objetivo de mantener intocable su unidad de negocios financieros de riesgo, según The Wall Street Journal.

Otro argumento contra la norma referida había sido ya expresado. Según el artículo citado de The Market Watch, en la primavera de 2012 un portavoz de GS, decía que la legislación de la Cámara baja mantendría el precedente de muchas décadas atrás de que la supervisión ordinaria se siguiera basando en la jurisdicción de donde tiene lugar la actividad. Añadía que la firma había hecho públicos sus puntos de vista sobre la aplicación de la ley Dodd-Frank mediante cartas remitidas a los reguladores y publicadas en los foros públicos incluidas las conferencias de prensa. Aunque este portavoz declinaba comentar la labor de lobby develada, más allá de la declaración de política de empresa, subrayaba que la firma se implica en el proceso político participando en cierto número de organizaciones gremiales como the Council of Institutional Investors, American Bankers Association y Securities Industry Financial Markets Association.

DERECHOS HUMANOS. Con asombro de algunos ciudadanos, en julio de 2012 se hacía público que Goldman Sachs había pagado 100.000 dólares a una prominente firma de lobby de Washington con la finalidad de torpedear un proyecto de ley que denegaría visados para entrar en EE.UU.; y congelaría los activos de los ciudadanos rusos implicados en abusos de derechos humanos, según informaba la publicación digital The Washington Free Beacon, que recogía el acceso al documento público (lobby report) del registro oficial en el Congreso con los correspondientes detalles. La firma Duberstein Group Inc, con sede en Washington DC, había sido contratada por el gran banco para presionar contra el proyecto de ley conocido como The Sergei Magnitsky Rule of Law Accountability Act, denominado así por el caso del abogado ruso al parecer torturado hasta la muerte por funcionarios del Estado ruso, tras descubrirse una trama para un desfalco de 230 millones de dólares.

Este proyecto contaba con el apoyo de una coalición de congresistas de ambos partidos, pero tenía la fuerte oposición de la Administración Obama que la consideraba una amenaza para su política de "reacomodación" de las relaciones EE.UU.-Rusia. El gobierno ruso a su vez amenazaba con represalias en una gama de asuntos si ese tema se reflejaba en una ley. Lo curioso, según la citada publicación, era que fuentes del Congreso y de activistas de derechos humanos mostraban su confusión por la aparente oposición de GS al proyecto. Y como nadie del banco había atendido la petición de aclaraciones, se aventuraba la hipótesis de que GS estaba protegiendo los intereses de un cliente importante, que podría ser Gazprom, el gigante ruso de la energía, con cuyos representantes se había entrevistado en junio 2012, el consejero delegado Blankfein. La defensa de los intereses y la estrategia del Banco, ante todo.

La Unión Europea es un área geográfica de grandes negocios para Goldman Sachs, que vigila atentamente todas las decisiones políticas de Londres y de Bruselas que puedan afectar a sus intereses globales. Londres es el centro neurálgico de todas las actividades de Goldman Sachs en Europa, donde tiene unos 5.500 empleados, que a pesar de la crisis financiera sigue siendo un centro bancario tremendamente importante. Y en Londres, tras el conocido big bang de 1986 que suprimió las reglas tradicionales, comenzó la aventura con el establecimiento de Goldman Sachs International, la primera filial extranjera que reclutó ocho consejeros no estadounidenses, según el relato del periodista económico belga Marc Roche. En el área europea, el enlace clave sería el irlandés Peter Sutherland ex comisario europeo de la competencia, presidente no ejecutivo del brazo "broker-dealer" (intermediario y promotor) de GS International en UK, y que era también consejero no ejecutivo del banco RBS hasta su colapso y nacionalización.

Ha sido una voz prominente dentro de Irlanda en su rescate por la UE, argumentando que debían suavizarse las condiciones de los préstamos de emergencia de modo que no se exacerbaran los apuros financieros del país; y la UE accedió a recortar los intereses de Irlanda en el verano de 2011, según señalaba el periódico británico The Independent. Desde Londres, los altos ejecutivos del organigrama de GS han cultivado estrechas relaciones con los políticos del Reino Unido, como se ha mencionado ocasionalmente en comentarios de prensa críticos y describe un informe de Spinwatch, una organización independiente sin fines de lucro, del que tomamos algunos datos, que abundan en Internet, sobre los personajes que se citan.

POLÍTICOS AMIGOS. Ante todo hay que mencionar las relaciones personales de altos directivos de GS con quienes están en la cumbre de la política, como demuestran solamente tres nombres. Por ejemplo, el antiguo presidente de GS, Richard Sharp, se convirtió en una personalidad influyente en el Partido Conservador y se dice que es amigo del actual ministro de Hacienda, George Osborne. Otra personalidad influyente es Michael "Woody" Sherwood, que ganó en torno a 225 millones de libras y desde Londres tiene a su cargo la división de Europa, África y Medio Oriente. Antiguo compañero de colegio del actual viceprimer ministro Nick Clegg en Eton, el famoso colegio privado de la élite de Westminster, se lo considera muy próximo al alcalde conservador de Londres, Boris Johnson. GS ha sido muy hábil en el cultivo de amistades con políticos clave de todos los partidos del Reino Unido. Y tuvo siempre como objetivo al alcalde conservador de Londres, Boris Johnson, quien a su vez ha sido un defensor entusiasta de la City y de sus intereses tanto en las Islas Británicas como en el continente europeo, como pone de manifiesto la correspondencia entre este megabanco y el alcalde, que revela la estrecha relación social existente en los momentos en que las autoridades del Reino Unido denunciaban públicamente las fechorías de GS en la gestión de riesgos bancarios, con detalles curiosos que recoge el referido informe de Spinwatch.

Asimismo, dos antiguos directores de GS han asesorado a los conservadores en los recortes del gasto público. En 2010, el citado ex presidente Sharp fue una de las cuatro personalidades invitadas por el ministro Osborne para incorporarse al Independent Challege Group, un grupo de trabajo cuya misión es "cuestionar lo incuestionable" en el impulso de austeridad de la Tesorería. Otro ex director de GS, lord Browne, también fue designado por el primer ministro Cameron "superdirector" en el equipo gubernamental para asesorar sobre los recortes del gobierno; su informe de 2010 con recomendaciones sobre el futuro de la financiación de las universidades fue considerado polémico.

La gente de GS también penetra ampliamente en los think tanks o centros de análisis y programas ligados al gobierno conservador. Por ejemplo, el citado expresidente Sharp pertenece al consejo de dirección de The Center for Policy Studies. El conservador lord Brian Griffiths, actual vicepresidente de GS International y director de Gestión Internacional de Activos del Banco, está en el Consejo Asesor de The Center for Social Justice, el centro de estudios fundado por el secretario de Estado para Trabajo y Pensiones, Iain Duncan Smith. Y también tiene asiento en el Consejo al lado del ministro de Asuntos Exteriores, William Hague, y el ministro de la Oficina del Gabinete, Oliver Letwin. Esta afinidad de pensamiento entre GS y el gobierno conservador británico obliga a recordar que lord Griffiths, ex jefe de la Unidad de Política de Margaret Thatcher y principal artífice de los programas de privatización y desregulación, enfadó a muchos ciudadanos cuando a finales de 2009, refiriéndose a las primas anuales excesivas de los bancos, dijo que el público británico "debería tolerar la desigualdad como medio de lograr mayor prosperidad para todos".

También GS utiliza cierto número de agencias de lobby para ayudarle a influir en la política tanto en el Reino Unido como en el continente europeo. Por ejemplo, en octubre de 2010, designó a la firma de relaciones públicas y de lobby Hanover, fundada y dirigida por Charles Lewington, el ex secretario de prensa del ex primer ministro conservador John Mayor. Y esa cuenta la lleva Laura Chisholm, ex jefe de "Asuntos Interiores" en el departamento conservador de investigación. GS no descuida tampoco sus relaciones con los anteriores gobiernos laboristas.

A otro alto cargo de GS ya citado al principio, Michael Sherwood, le encanta lo que llamó un comentarista "los canales despejados de comunicación con el primer ministro", entonces Gordon Brown. Simon Lewis, ex director de Comunicación en el Gobierno laborista y portavoz oficial de Gordon Brown hasta las elecciones generales de 2010, preside ahora la Asociación para Mercados Financieros en Europa (AFME), en cuyo consejo director tiene asiento GS (Capítulo 8). Asimismo GS prestó asesoramiento bancario de modo clave al Gobierno laborista de Gordon Brown en los años iniciales de la crisis financiera, contribuyendo a gestionar la venta de tres emisiones de bonos británicos del Tesoro en 2009 y colaborando en la venta de 2.000 millones de dólares por el Banco de Inglaterra para financiar sus reservas en divisas. Asimismo GS asesoró al gobierno en la venta del banco Northern Rock, nacionalizado para evitar el espectáculo de las colas de depositantes que retiraban sus ahorros. Después, cuando GS fue acusado de fraude por la agencia gubernamental estadounidense SEC, Gordon Brown arremetió contra la "bancarrota moral" de la firma. Pero, luego el gobierno conservador de Cameron le confió a GS parte de la venta masiva de bonos del Tesoro británico.

  (Datos extraídos del libro Los lobbies financieros, tentáculos del poder. Editado en España por Clave Intelectual, abril 2013; y en Argentina por Capital Intelectual, julio 2013)



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