lunes, 13 de julio de 2009

La reforma laboral, ¿sucedáneo de la reforma financiera?


Mientras en Europa los gobiernos nacionales pierden credibilidad día a día ante los ciudadanos, los grandes grupos de comunicación alimentan el culto reverencial a los tecnócratas europeos o de Washington, cooperando a la desinformación y a la evangelización neoliberal. Un buen ejemplo de esta cooperación es la entrevista del domingo 12 julio 2009 en el País con José Manuel González-Páramo, consejero del Banco Central Europeo. Este distinguido profesor universitario promovido al BCE por el gobierno de Aznar, aprovecha la oportunidad para impartir sutilmente doctrina, amparado en la aureola del cargo y la tribuna del medio. Veamos solamente dos puntos abordados en la entrevista:

Reforma laboral.

Sobre el desarrollo de la crisis económica, admite que “algunos países tendrán crecimiento positivo a partir de junio de 2010, pero todo está rodeado de una gran incertidumbre. Sin embargo esta “gran incertidumbre” no le impide dar lugar al titular periodístico “sin reforma laboral no habrá crecimiento duradero”. Sus argumentos se deslizan en dos afirmaciones que son, digamos, meras convicciones personales:

1º. “Si se mantiene la segmentación entre fijos y temporales – dice el entrevistado – lo que ocurrirá será que los protagonistas serán los nuevos temporales, muchos de ellos con una cualificación no adecuada para ese modelo nuevo” (alusión al nuevo modelo económico propugnado por el gobierno español). Para el buen entendedor está claro: hay que suprimir el segmento de los fijos introduciendo el despido libre o abaratándolo como piden el gobernador del Banco de España y la CEOE. Digamos para la salida de la crisis se pide más poder para el capital y menos para el trabajo, para expresarlo con conceptos olvidados. Pero esta vez se expone con un argumento retorcido y sin apoyo en la realidad; porque ahora los contratados temporales ya no son peones de la construcción como antaño sino ingenieros de caminos en la construcción; y muchos otros profesionales muy cualificados en otros sectores.

2º. El entrevistado afirma que “el mercado laboral español es poco exportable, al contrario que el modelo de supervisión (bancaria) (…) aplicado desde mediados de los noventa”. El juego argumental negativo es impactante, pero deja la duda sobre cuántos lectores lo habrán descifrado. ¿Desde cuando “se exportan” los mercados? Y si “mercado” va en lugar de “modelo”, recordemos que nuestro modelo laboral nos vino de Europa y que la crisis ha demostrado su flexibilidad llevando al paro a cuatro millones en solo unos meses. Porque a nadie se le escapa que hoy por hoy, ante la ausencia de un marco laboral europeo, son nacionales los llamados “mercados laborales” (o mejor dicho, los sistemas laborales institucionalizados con sindicatos, convenios colectivos, legislación básica, etc.). Aunque los sueldos y salarios en España sufran la presión a la baja por las avalanchas inmigratorias desde el Este o desde el Sur o allende el océano. En resumidas cuentas, como en las declaraciones del ínclito gobernador del Banco central español, se trata de vendernos más desregulación y más libertad de acción para los empresarios en lugar de recuperar el control sobre las finanzas.

Además, las reiteradas loas a las excelencias de la supervisión bancaria española pretenden esconder que el Banco de España no controla la filiales en paraísos fiscales de los bancos españoles, como tampoco controla sus operaciones financieras extracomunitarias. En el fondo, lo que trata el entrevistado como tantos otros tecnócratas, en puestos sin responsabilidad política, es de vendernos que aquí no habido crisis financiera porque nuestro Banco central exigía provisiones para prevenir fallidos; y se empeñan en ignorar las millonarias pérdidas del pequeño ahorro en la Bolsa por la volatilidad importada y por los productos financieros que nadie garantizaba ni controlaba, por no citar los nefastos efectos económicos.

Afirma el consejero del BCE que “cuando hay entidades internacionales cuyo tamaño es mayor que el de la economía del país donde tienen su sede, el supervisor debe ser multinacional”. Pero omite mencionar previamente las graves lagunas institucionales europeas, que la UE carece de supervisor comunitario para la banca transnacional; ni tampoco da cuenta a los lectores de los proyectos que se manejan en el BCE para llenar este vacío sin pasar por un tratado, como el profesor González-Páramo explicaba públicamente hace unos meses en un encuentro en Madrid.

Los rescates bancarios en Europa

Nos dice el entrevistado que “debe alabarse la labor de la Comisión europea para que estas ayudas (a los bancos) no afecten a las condiciones de la competencia” Y ¿qué sentido tiene aplicar la norma de la competencia intraeuropea a los grandes bancos cuando realmente estos compiten en mercados financieros globales? Porque la realidad que se oculta a los ciudadanos es que la UE no tiene fronteras para los movimientos financieros extracomunitarios, además de carecer de supervisor comunitario. El espacio dedicado a la reforma laboral podría haberlo dedicado el señor González-Páramo y el entrevistador a explicar a los lectores de tan relevante periódico la reforma financiera que se está cociendo entre el BCE y el ejecutivo de Bruselas, sin debate político.

Respecto al nuevo fondo de ayuda a los bancos y cajas españolas, el consejero del BCE considera que “el diseño del FROB es adecuado, tanto por los fondos como por el papel dominante del Banco de España”. Pero entrevistado y entrevistador omiten que una vez más el dinero público se utiliza para la ayuda de la banca sin contrapartidas y sin impedir que sigan defraudando al fisco mediante sus sucursales y filiales en micro países y territorios catalogados como paraísos fiscales.
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Finalmente, resulta muy significativa la pregunta del periodista económico que hace pensar en su desinformación personal o en que busca trasladarla a los lectores con la cooperación del consejero del BCE:
--Pregunta: “¿Hay presiones nacionales que impiden que algunas entidades digan todo lo malo que tienen en sus balances? ¿No debería ser más duro el BCE?”
--Respuesta. “Sin transparencia no volverá la confianza a los mercados, pero también se necesita una buena normativa de protección del inversor. Los bancos europeos todavía no tienen un camino largo que recorrer en transparencia, aunque han recorrido bastante. El BCE no puede regañar a instituciones, pero si exigir transparencia en los activos que admitimos para facilitar liquidez.”

Después de dos años de crisis financiera no se conoce realmente la solvencia de los bancos y que la opacidad de los banco europeos es un hecho incontrovertible porque el BCE es un simple banco emisor del euro sobre el cual fija el precio, el tipo de interés. Por eso, el consejero del BCE González Páramo, respondiendo a una interpelación el 26 enero 2009, en las jornadas organizadas por el Movimiento europeo en Madrid (véase entrada en este blog), admitía públicamente la posibilidad de que el BCE hubiera concedido préstamos a bancos europeos insolventes. Algunos bancos europeos rescatados con dinero público como Dexia, Fortis, los landesbanken alemanes y otros analizados en nuestro último libro (Al rescate de los paraísos fiscales. La cortina de humo del G-20.Icaria, junio 2009), podrían haber recibido dinero público europeo aun siendo insolventes como luego se reveló; porque el BCE carece de competencias de supervisión sobre las cuentas de los bancos del Eurosistema; de ahí que no pueda “regañar” a los bancos, como se dice en la entrevista. En cambio, en la anterior ocasión referida, el consejero precisó que el Banco Central Europeo realiza sus inyecciones de liquidez a los bancos europeos que “llevan el sello de solventes” que les han dado sus respectivos Bancos centrales nacionales.

Para remate, no podía dejar de aludir a la intervención de la mano invisible del mercado para superar la crisis bancaria, cuando nos dice que “a medida de que regresemos a la situación de riesgos calculables y se reduzca la incertidumbre, el mercado interbancario volverá a ser el protagonista. ¿Cuándo puede ocurrir eso? Es absolutamente fútil intentar fijar una fecha.” Como en el plano de la religión, no sabemos cuando. Pero nuestros tecnócratas y expertos oficiales mantienen la creencia en el poder redentor de la desregulación que nos ha llevado a la recesión económica y que nos ha traído los millones de parados.-

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