domingo, 23 de febrero de 2014

Otro escándalo bancario: los tipos de cambio se manipulan

Al escándalo del Libor, el tipo de interés básico de Londres, se suma ahora la manipulación de los tipos de cambio de monedas. Los manuales de economía nos decían que el tipo de cambio de una moneda nacional es un precio que se genera por el cruce de la oferta y demanda de ambas divisas, generadas a su vez por las necesidades de pagos exteriores de las economías. Pero tras la globalización financiera, resulta que a las necesidades de las economías se añaden los capitales volátiles que especulan con las divisas y la manipulación de los tipos de cambio  por los grandes bancos. Lo demuestra una extensa y complicada investigación que se desarrolla desde hace unos meses; y que afecta a más de una docena de grandes bancos en un buen número de países, suscitando cuestiones básicas sobre cómo se opera en este mercado financiero con un volumen de los mayores del mundo.

Un gran mercado para cuatro bancos

El mercado mundial del intercambio de divisas alcanza un volumen DIARIO de 5,3 billones (trillion) de dólares (equivalente a más de cinco veces el PIB español), reflejo de las crecientes idas y venidas de capitales especulativos en busca de rentabilidades ajenas a la economía real, sumadas a los préstamos interbancarios y a todas las operaciones comerciales entre zonas monetarias (dólar, euro, libra, yen, peso mexicano, etc.) que significan pagos cruzados por intercambio de bienes o servicios. Dada la dimensión de ese mercado, durante largo tiempo los bancos venían alegando la imposibilidad de su manipulación, pero el argumento se derrumbó desde que las investigaciones se centraron en las divisas más liquidas.

El foreign-exchange market (forex es el argot financiero) es un mercado global donde participan cientos de firmas. Sin embargo, solamente cuatro grandes bancos alcanzan una cuota superior al 50 % de todas las compras y ventas de divisas, según el estudio de 2012 realizado por Euromoney Institutional Investor PLc. El número uno es el Deutsche Bank AG  con sede central en Francfort con una cuota del 15,2 %, seguido por el Citibank Inc. de Nueva York con el 14,9 %; a los que siguen el Barclays Plc de Londres con el 10,2 % y el suizo UBS con sede en Zurich con el 10,1%. Aunque  los portavoces oficiales de esos bancos y los traders entrevistados por la agencia Bloomberg News se negaron a identificar cual de estos cuatro bancos tomaba parte en los manejos manipuladores del precio de las divisas; después informaciones del Financial Times y otros medios confirman que los cuatro grandes están sujetos a las investigaciones desplegadas en diversos países.

Las investigaciones fueron comenzadas por las autoridades del Reino Unido hace más de un año, gracias a un soplo de alguien del ramo; y las distintas autoridades nacionales  las han ido extendiendo mundialmente hasta abarcar al menos a 15 grandes bancos, incluido Goldman Sachs, e ignoramos hasta esta fecha si afectan a alguno de los grandes bancos españoles. Como una vez más está en juego la deteriorada imagen pública de la banca, nueve  megabancos implicados – Barclays, Citigroup, Deutsche Bank, HSBC, JPMorgan, Lloyds, Royal Bank of Scotland, Standard Chartered y UBS – ya han tomado medidas de suspensión de empleo o despido a más de 20 traders, aunque a ninguno se le ha acusado formalmente  de la comisión de delitos, y como es natural se han negado a hacer declaraciones a la prensa, según informaciones del Financial Times.  

Los traders o agentes-comisionistas

En conjunto, más de una docena de organismos reguladores de Europa, los EEUU y Asia, están llevando a cabo sus propias investigaciones o colaborando en las demás investigaciones para el análisis de las alegaciones presentadas por los traders. Y esta dimensión lleva a la prensa especializada (por ejemplo, Forex in the spotlight, FT 16/2/2014) a enfocar su mirada por ahora más hacia los traders que hacia los agujeros del sistema.

Porque el fondo de la cuestión es que el sistema financiero actual permite que los tipos de cambio, los precios de las distintas divisas se fijen por acuerdos entre los traders de los grandes bancos buscando el lucro personal y el de su empresa a costa de los clientes.  Desde Londres a Tokio y desde Nueva York a Buenos Aires, todos esos agentes bancarios incluyen principiantes y veteranos, especialistas en divisas como el yen o expertos generalistas que negocian cambios entre euro-dólar o dólar-peso. Según los datos disponibles, estos agentes-comisionistas del banco utilizaban las salas de chat y otras formas de comunicación electrónica para compartir información sobre los clientes y ponerse de acuerdo para manipular los precios diarios de referencia de las divisas. Las indagaciones se centran particularmente en los grupos de mensajería instantánea en el sector como el “Bandits´ Club”, “The Cartel” o “The Mafia”, grupos que gozaban de alta consideración entre los profesionales del ramo y cuyos miembros practicaban diversas “técnicas”. Las más frecuentes eran el intercambio de datos sobre los grandes clientes para ponerse de acuerdo antes del momento preciso para fijar los tipos de cambio; o adelantando sus propias compras o ventas a las solicitadas por los clientes.

Los propios bancos, incluido el omnipresente Goldman Sachs, están llevando a cabo sus propias investigaciones que, al parecer, consisten en el examen de millones de mensajes enviados por los traders en esas salas de chat, por texto o por voz. Y asimismo analizan las modalidades prácticas en la negociación sobre cada moneda y en todas las geografías. Y, como ya es tradicional, se suceden las manifestaciones proclamando su decisión de acabar con las malas prácticas.

Para algunos de estos bancos investigados es el segundo escándalo que les golpea en poco tiempo. Por el escándalo de las manipulaciones del Libor, a Barclays y otros le han costado 6,000 millones de dólares en multas y han perdido su empleo principales ejecutivos, Bob Diamond en Barclays, Piet Moerland en Rabobank y David Caplin del broker RP Martin.

Ahora, fuentes solventes aseguran que el escándalo de los tipos de cambio, el forex scandal, será tan grave como el inacabado caso del Libor y para algunos bancos les supondrá multas milmillonarias, años de litigios y la salida de ejecutivos veteranos pero con elevadas compensaciones. Según los expertos, el asunto ha estallado en un momento particularmente malo para los grandes bancos de inversiones, que aseguran estar bajo la presión de las regulaciones post crisis, de los mayores requisitos de capital junto a débiles niveles de negocios de renta fija, monedas y materias primas. Pero paradójicamente las amenazas de riesgo sistémico conceden mayor poder a la banca sobre los gobiernos. Y, ante todo, se demuestra que la amarga experiencia de la crisis no ha traído la transparencia y la supervisión financieros que anunciaron los gobernantes del G 20.-                   
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