miércoles, 5 de febrero de 2014

El sistema financiero global ¿es más seguro que hace cinco años?

Uno de los debates más relevantes del Foro Económico de Davos en enero de 2014 ha sido la cuestión de si los mercados son más seguros ahora que lo eran hace cinco años. Como podemos apreciar en el video publicado resulta interesante el contraste de percepciones y opiniones entre tres ejecutivos financieros y una académica que ha estudiado el tema con visión crítica.

Desde la perspectiva de los EEUU y el Reino Unido, como apunta en la introducción al debate Martin Wolf, editor asociado y principal comentarista del Financial Times, el sistema financiero estuvo hace cinco años al borde  del abismo. Millones de personas perdieron sus empleos y se colapsó la producción económica (Lamentablemente, para España y parte de Europa esos efectos están todavía presentes). Y la cuestión ahora – dice Wolf- no es simplemente si el sistema financiero está parcialmente mejor desde la mayor crisis financiera en 80 años, sino si es razonablemente seguro.

La unanimidad brilló por su ausencia en las respuestas de los cuatro expertos participantes en el debate: tres altos ejecutivos con intereses económicos directos en tres grandes entidades globales y una profesora de la Universidad de Stanford en EEUU especializada en finanzas. 

En esta brevísima referencia recogemos algunas de las ideas más destacadas que se expresan en el debate que podemos ver y escuchar en el video abajo.

Para el presidente del enorme holding bancario HSBC, “los mercados son seguros y lo son de modo importante”. “A excepción de la industria de la energía nuclear, virtualmente a ninguna otra industria se le exige prepararse para un desastre como se exige a la banca”. Razona sus afirmaciones tajantes apoyándose en los mejores ratios de capital, la disponibilidad de mayor liquidez y en la mejora de la supervisión bancaria y la gestión interna de riesgos, gracias a las pruebas de resistencia, a una mejor estructura de incentivos  retributivos internos; a los planes de disolución bancaria en caso de quiebra y las mejoras en las cámaras de compensación  para los derivados financieros, según su opinión.

Sin embargo, gran parte de esos razonamientos fueron rebatidos  por el estadounidense Paul Singer, fundador y consejero delegado del multimillonario fondo de alto riesgo Elliot Management de EEUU (matriz de algunos de los fondos buitres que combaten al Estado argentino en los tribunales estadounidenses y mediante los lobbies contratados ad hoc, como hemos contado en este blog). Considera este multimillonario que el mayor riesgo del sistema sigue estando en el apalancamiento y en la opacidad de los derivados financieros que se crean, riesgo que es ahora mayor que nunca.

Los balances han sido negativos para la sociedad desde que se inventaron los derivados”. “Los mayores bancos del mundo disponen también de las mayores carteras de activos bursátiles y me pregunto s comprenden sus riesgos”, llega a decir Paul Singer. Y apunta la incertidumbre que rodea el final de la llamada flexibilidad monetaria, la compra milmillonaria de valores a los grandes bancos que practica la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y también el BCE para facilitar la liquidez que necesita el sistema financiero (y que no llega a la economía real, añadimos). Y asimismo señala los riesgos por la mayor debilidad de la posición fiscal de los principales países que los han incrementado en comparación con 2008.

Por su parte, Anat Admati, profesora de finanzas y economía de la Universidad de Stanford y autora de libros críticos sobre la gran banca, compara la aparente estabilidad  actual con el escenario de 2006, cuando se alcanzaron cifras récords de beneficios justo poco antes de que la crisis del sistema forzara al gobierno a recatarlos. Esta profesora mantiene que los bancos tienen demasiadas deudas y riesgos en sus balances. ”Las reformas del sistema financiero son únicamente retoques (tweaks)”. “El sistema tiene que ser mucho más seguro que antes porque puede hacer mucho más daño que antes”, afirma.

Para Antony Jenkins, principal ejecutivo del banco Barclays del Reino Unido, los negocios del sistema financiero tienen como misión gestionar el riesgo. Y considera que es mejor que ese riesgo se concentre en las manos de profesionales estrechamente regulados, en vez de que se retengan en los balances corporativos o que emigren al sistema bancario en la sombra desregulado (sin control de los bancos centrales como sucede con las operaciones vía paraísos fiscales). ”La finalidad del sistema financiero es el mayor bien de la economía”. “Las crisis financieras son desastres generados por el hombre”.

Sostiene este financiero británico que es normal que las compañías aéreas que tienen que afrontar posibles subidas del fuel busquen protección “comprando” derivados o hagan lo mismo los gestores de los grandes fondos de pensiones para asegurar la rentabilidad de sus inversiones financieras. (Aclaremos que los derivados son contratos de apuestas contra las subidas o las bajadas de los precios de activos financieros adquiridos por el contratante, con los cuales según la teoría los operadores se protegen apostando con un gran banco que va a subir o bajar, según le interese al apostante, el precio al que ha adquirido el activo y al cual se refiere el derivado financiero. Lo explicamos detalladamente en El Casino que nos gobierna y pueden verse entradas anteriores al respecto en este blog)

A pesar de los desacuerdos evidentes entre los panelistas sobre el estado actual del sistema financiero  – al contrario de lo reseñado en algunos medios de comunicación en castellano y en inglés- mostraron cierto acuerdo en algunas acciones que serían necesarias para mejorar la seguridad de las finanzas; por ejemplo, mayor transparencia para las operaciones con derivados, exigiendo mayores garantías para los activos depositados previamente para los pagos llegado el caso. Las regulaciones deberían cubrir no solamente a los bancos sino también a las compañías de seguros que son operadores en los mercados financieros. Y coincidieron en que los bancos deberían cambiar su cultura para hacer de la gestión de riesgos una prioridad. Sin embargo, excepto para la profesora que sí menciona el asunto,  los tres altos ejecutivos financieros citados ignoran el asunto del crédito a la economía real que es la razón de ser del sistema financiero, como era cuando era realmente un mercado de capitales que convertía el ahorro en inversión directa.

En general, los dos mil doscientos asistentes a Davos este año compartían un ambiente de relativo optimismo sobre el futuro de las finanzas y la economía. Pero, como destacaron las reseñas de algunos reporteros, ese optimismo se desvaneció cuando al tercer día tuvieron noticia de que el peso argentino se desplomaba junto con las monedas de Tailandia, Turquía  y otros países. Y todo el mundo pudo recordar que hoy el sistema financiero mundial (incluida la banca española) goza todavía del amparo de los contribuyentes a través de los estímulos monetarios de la Reserva Federal, el BCE y otros bancos centrales, que con dinero público son quienes sostienen las finanzas como negocios privados ajenos a la economía real de las empresas productivas que dan empleo y riqueza.- 





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