domingo, 4 de enero de 2009

Madoff, ese fondo que no es nuestro (segunda entrega)


La intervención del banco Médici por el gobierno de Austria y las investigaciones de las autoridades estadounidenses corroboran que el caso Madoff “es un ejemplo más de desregulación y descontrol de los hedge funds”, como sosteníamos aquí en el primer artículo del 17 diciembre pasado que denunciaba el editorial ideologizado de El País sobre este asunto.

Cuando parece que tras el rescate del Citigroup se ha producido una recuperación de las bolsas, las sorpresas prosiguen en el mundo financiero. Y el banco Médici en Austria aparece quizás como el segundo mayor perdedor en Europa del colapso de Madoff después del Banco Santander, que dijo haber dado por perdidos unos 3,100 millones $ de sus ricos clientes. Este pequeño banco austriaco había efectuado inversiones financieras mediante sus dos fondos especulativos de alto riesgo, denominados Herald USA y Herald Luxemburg, cuyos activos prácticamente han desaparecido ahora según la agencia Bloomberg. Aunque un mes antes esos dos hedge funds del Bank Medici AG habían sido galardonados con el primer premio en Alemania por su extraordinaria rentabilidad

Este banco austriaco tenía “un buen número de clientes ricos por todo el mundo desde Italia hasta Israel y el Oriente Medio”, y había efectuado negocios recientes con otros dos bancos europeos como el italiano UniCredit SpA y el francés BNP Paribas que también les ha pillado el fracaso de Madoff. Y ante las inciertas ramificaciones globales de estos negocios especulativos de las grandes fortunas, con el nuevo año el gobierno de Austria se ha visto obligado a asumir el control del banco Médici, aunque la “exposición” de esta pequeña entidad ligada a los negocios financieros de Madoff era solo de 1500 millones.

Más aún, como si hubieran leído nuestro artículo anterior sobre este caso, los fiscales estadounidenses han comenzado a indagar sobre los fondos especulativos de Fairfield Greenwich Group en los que invertía Madoff y sobre el papel de los paraísos fiscales offshore. Lo contaba el 31 diciembre 2008 un articulo del New York times firmado por Lynnley Browning, que daba cuenta de que “el foco sobre Madoff gira hacia el papel de los fondos offshore”.

Ante todo, les interesa particularmente saber si la firma Madoff Investment Securities y algunos de sus inversores utilizaba fondos registrados en paraísos fiscales offshore para evadir impuestos en los EEUU. Y asimismo analizan si ciertas entidades benéficas que realizaban inversiones mediante Madoff han permitido que sus donantes desviaran ilegalmente dinero a centros offshore y si los bancos extranjeros han retenido impuestos estadounidenses en las cuentas de Madoff como exige el IRS, la Agencia Tributaria estadounidense, según los informadores logradas por el periódico citado.

Pero no hay indicios de que a las autoridades españolas se les haya ocurrido pensar que también haya sido practicado esto por las grandes fortunas ibéricas invertidas vía Madoff gracias al banco Santander.

Aunque las pesquisas sobre el papel de los fondos offshore en estos negocios de Madoff están todavía en una primera fase, al periodista del New York Times no le sorprende esta investigación porque recuerda en el artículo que las entidades offshore desempeñaron un papel clave en el Bayou Management, un hedge fund de Connnecticut que quebró con escándalo en 2005, así como en el caso ENRON que utilizaba 900 sociedades offshore, la mayoría en las Islas Cayman, para esconder sus fraudes contables y su falso comercio. Y subraya que, según los expertos consultados, la experiencia muestra que las entidades y cuentas offshore se utilizan como instrumentos en las finanzas.

Casi todos los hedge funds, incluidos los fondos de fondos, operan con filiales y asociados en paraísos fiscales, que les ofrecen tipos tributarios bajos y una regulación escasa – cuentan los expertos consultados -. Asimismo, los paraísos offshore ayudan a los gestores de fondos para diferir o evadir los impuestos de los EEUU en provecho propio canalizando las ganancias a través de filiales offshore”.

Otro abogado citado como experto en fraudes offshore, afirma que “las estafas de inversiones en gran escala a menudo implican la utilización de testaferros o agentes de los centros offshore, con poderes legales sobre las cuentas del inversor en el banco extranjero. Otro aspecto – añaden - es la utilización de múltiples jurisdicciones para llevar a cabo las transacciones. Lo que hace posible la transferencia de sumas enormes de dinero y hacerlo tal vez bajo el radar”.

Pero lo cierto es que todas estas noticias del New York Times no son ninguna novedad porque ya estaban documentadas ampliamente en los informes técnicos del FMI de junio de 2000, posteriores a la crisis asiática y rusa, que nos sirvieron para explicar en nuestro libro Los Paraísos Fiscales (AKAL 2005), cómo los centros offshore socavan las democracias.

Según los datos de la investigación oficial sobre el caso Madoff que aporta el referido artículo, por lo menos una docena de entidades offshore estaban implicadas en la firma la firma Madoff Investment Securities, según consta en varios documentos registrados oficialmente. Incluyen fondos ligados a Fairfield Greenwich Group (mencionado ya en nuestro primer artículo sobre Madoff) que se trata – dice - de un fondo de fondos donde se ha perdido 7,400 millones $ del dinero que los inversores confiaron a Madoff. Otras entidades offshore implicadas son filiales de Tremont Group Holdings, que habían invertido 3,300 millones $; y varios bancos suizos, incluidos la Union Bancaire Privée y el Banc Benedict Hentsch & Cie.

El articulo citado reseña que el Grupo Fairfield Greenwich opera con filiales en paraísos offshore como las islas Caimán. Desde otra filial denominada Amit Vijayvergiya de las Bermudas, el ejecutivo responsable principal de riesgos de Fairfield Greenwich gestionaba los flujos hacia su mayor fondo, el Fairfield Sentry domiciliado en Irlanda y que era el receptor del dinero cuya inversión se había confiado a Madoff. Por cierto que este reportero neoyorquino cataloga a Irlanda como “uno de los mayores paraísos fiscales offshore”. Asimismo el alto ejecutivo de Fairfield gestionaba una asociación empresarial (joint venture) llamada Lion Fairfield Capital Management con sede en Singapur, “un destacado paraíso asiático”. Y el periodista finaliza diciendo que un portavoz de Fairfield Greenwich había declinado hacer ningún comentario sobre las operaciones offshore.

El periódico insiste en que desde que Madoff fue detenido el 11 de diciembre en su apartamento de Nueva York acusado de fraude financiero (securities fraud), las autoridades estadounidenses han caracterizado el fraude como un plan de estafa piramidal mundial, quizás la mayor ocurrida en la historia. Y el martes 30, el fideicomisario a cargo de la firma de inversiones del intermediario Madoff obtuvo la autorización del tribunal para hacer uso de 28,1 millones $ de las cuentas de la firma para abonar costes de liquidación.

Pero hasta la fecha la cifra conocida de la cuantía desaparecida sigue siendo la declarada por el antes prestigioso financiero y ahora proscrito delincuente; y las autoridades y medios de comunicación insisten en la catalogación como fraude de unos negocios financieros similares a los de Lehman Brothers o del Citigroup y a los de tantos otros en Wall Street que disfrutan de mismo descontrol y del principio fundamental de la libertad del mercado.

Aunque el consenso neoliberal predominante entre autoridades y medios de desinformación económica se niega a reconocer el fracaso del casino financiero con sus negocios especulativos; y se empeñan en vendernos la idea del engaño y de la infracción de unas reglas inexistentes para una firma de inversiones que llevaba décadas operando con prestigiosos bancos internacionales dirigidos por clarividentes gestores.-
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