lunes, 12 de mayo de 2008

LOS SUELDOS DE LOS ALTOS DIRECTIVOS, CAUSA DE LA CRISIS SEGÚN EL EUROGRUPO


Con la tradicional opacidad comunitaria ha comenzado la sutil campaña por el puesto de presidente en la UE pero tapando las deficiencias institucionales que han traído los actuales problemas económicos en los países miembros.

Los superpluses de los altos directivos (bonos, stock options y contratos blindados) preocupan en la UE, pero no porque sean un escándalo social cuando ganan mil veces más que sus empleados, se los ponen sin el acuerdo de los accionistas y se llevan consigo indemnizaciones millonarias tras la bancarrota del banco o corporación que gestionan. El asunto lo está estudiando el Eurogrupo, los ministros de Economía y Finanzas de los países del euro, en vísperas de la reunión del 14 Mayo del ECOFIN, pero por su repercusión en la crisis financiera que ha llevado a la crisis económica.

El asunto lo lidera el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker - y líder del Partido Popular Social-Cristiano de este paraíso de los financieros -que ya lo había planteado por razones éticas, a modo de inicio de su personal campaña hacia el futuro nuevo cargo de la presidencia de la Unión en competición con Tony Blair. Y así se explicaría que hayan trascendido a la prensa los papeles del Eurogrupo que preside, justo cuando llegan a la ciudadanía los problemas económicos generados por la crisis de las hipotecas subprimes. Porque ahora el planteamiento surge en sintonía con el reciente informe del Foro de Estabilidad Financiera (FSF) dependiente del G-7, que recomienda que "los reguladores y supervisores deberían trabajar con los participantes del mercado para mitigar los crecientes riesgos de las políticas de remuneración" y que incluye junto a otras medidas de mayor calado entre las 67 propuestas con un signo que distancia sorprendentemente de la filosofía desreguladora imperante todavía. (http://www.fsforum.org/publications/FSF_Report_to_G7_11_April.pdf )
Desde luego está fuera de toda duda que las desmesuradas retribuciones de los altos directivos, ligadas a los rendimientos bursátiles a corto plazo de sus empresas (la creación de valor) como la rentabilidad de los hedge funds, de los fondos de capital riesgo y de tantos instrumentos especulativos, incentivan la rentabilidad inversora del corto plazo dentro del desmadre de las bolsas y los mercados financieros globalizados. Porque a estas alturas todo el mundo sabe ya que la desaceleración de la economía de la eurozona ha sido provocada por las restricciones del crédito generada por los impagos de las hipotecas de alto riesgo (subprimes) convertidas en activos financieros por Wall Street; y que los gobiernos de los miembros de la UE tienen ahora que gestionarla frente a situaciones tan dispares como la de Alemania o la de España.

Porque, contrariamente a lo que algunos preveían, la UE no ha resultado inmune a la crisis de las subprimes y el marco europeo tiene demasiadas lagunas en particular para los inversores que se ven desprotegidos, como subrayaba ex ministro de finanzas del gobierno Prodi de centro izquierda, Tommaso Padoa-Schioppa. Las llamadas turbulencias financieras han confirmado las deficiencias del actual sistema europeo, sostenía este economista en un articulo del Financial Times (10/12/2007) Mientras el BCE ha adoptado medidas anticrisis (aunque socialmente injustas), “la función supervisora, por el contrario, ha estado casi ausente. Incluso con señales de riesgos de contagio, no ha habido - subrayaba a finales de 2007 el todavía entonces ministro - ni análisis comunes de la situación, ni intercambio de información confidencial, ninguna comunicación coordinada y ni han tenido lugar reuniones de emergencia de los supervisores de la UE”; es decir, se refería a los veintisiete supervisores nacionales puesto que la Unión carece de un organismo comunitario que supervise los mercados financieros europeos sin fronteras exteriores, con consecuencias que se analizan en nuestro libro La Europa opaca de las finanzas. Y lo que es el colmo, “incluso el BCE, contrariamente a la Reserva Federal, careció de la información sobre la salud de las contrapartes normalmente disponible para los bancos centrales nacionales”, añadía el citado ministro italiano con un conocimiento directo de la situación. Es decir, cuando el BCE reparte el dinero público entre los bancos privados ignora su grado de solvencia, pero esto no parece que preocupe a los ministros del Eurogrupo que preside el primer ministro luxemburgués.-
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