jueves, 2 de julio de 2015

LA CRISIS DE GRECIA, NEGOCIO PARA FONDOS BUITRE

Mientras prosiguen las negociaciones entre el gobierno griego de Syriza y la Troika (denominación ahora abandonada como concesión al nuevo interlocutor), la incertidumbre política sigue siendo fuente de negocios lucrativos en el casino financiero global, que amparan las instituciones europeas y el FMI (EEUU).
Bajo el rótulo “Los inversores buitres están al acecho sobre Grecia” (Vulture Investors Loom Over Greece), hace unas semanas Bloomberg News TV (véase video aquí) entrevistaba a una experta en mercados de deuda soberana, que abordaba cómo los “fondos de inversión en deuda deprimida”, denominación técnica para fondos buitre, habían comprado o estaban adquiriendo deuda griega aprovechando la incertidumbre de unas duras negociaciones, que todo el mundo sabe tienen que incluir la reestructuración de la insostenible deuda griega. 
E incluso mencionaba tres fondos buitre potentes (Distressed Debt Investors)  que estaban apostando por lograr beneficios con deuda griega devaluada como Perry Capital, Knighthead Capital Management y Monarch Alternative Capital. Alegaba esta especialista entrevistada que sobre Grecia habían acudido mucho menos fondos que sobre Argentina y sobre Puerto Rico; pero todos ellos habían comprado esa deuda de manos privadas cuando había sido ofrecida a la venta tras la reestructuración de 2012. Y aunque el FMI quiere que todo se desarrolle con tranquilidad – dice en el video – se prevé una próxima reestructuración de esa deuda, en la que no piensan participar por las quitas que implicarán. Al ser un mercado de riesgo elevado y reducido resulta poco “liquido”, lo que traducido quiere decir que escasean las transacciones diarias.
¿Cómo se puede hacer negocio con la deuda de un país empobrecido y próximo a la bancarrota?
Desde la reestructuración de 2012 casi el 90 por ciento de la deuda griega pasó manos de instituciones oficiales como el FMI, el BCE y la Comisión (el fondo de rescate europeo), puesto que los euros del rescate fueron a manos de los bancos alemanes y franceses que eran los grandes acreedores históricos de Grecia, como ha recordado hace días Joseph Stiglitz en un artículo en The Guardian.
Y el caso es que todos los 18 bancos globales designados por el Banco de Grecia y el Ministerio de Finanzas como promotores del mercado de bonos griegos, han abandonado este mercado. Algo importante puesto que sus departamentos especializados son el puntal del mercado de bonos soberanos; pero los bonos griegos se han vuelto muy arriesgados y por eso su compraventa se ha secado casi, según los analistas.
Sin embargo, aunque reducido y volátil, puede ser un mercado muy rentable siguiendo estrategias refinadas. Sobre las peculiaridades del mercado de los bonos griegos, la prensa financiera estadounidense viene ofreciendo análisis y comentarios. Y ha resaltado su escasa dimensión, el volumen de bonos soberanos griegos comercializados supone solo en torno a 34.000 millones, mientras el volumen de los bonos soberanos italianos es muchísimo mayor, en torno a 1,8 billones de euros. Pero las cotizaciones se han devaluado, ya en mayo pasado los bonos a diez años se habían llegado a vender a 56 céntimos o menos el dólar, es decir, un 44 por ciento por debajo de sus valor nominal. Y en las últimas semanas el descuento sobre el valor nominal está siendo mucho mayor.
Además, los actuales tenedores de deuda griega ni los posibles nuevos inversores  son los ahorradores corrientes. Antes de 2012 eran bancos europeos, fondos de inversiones ordinarios y compañías de seguros, que vendieron sus carteras de esa deuda a fondos especializados en mercados emergentes; en otras palabras, dieron entrada a fondos buitre con gran potencial financiero que asumen grandes riesgos con la perspectiva de obtener grandes beneficios, sea porque la inestabilidad del mercado pueda producir una súbita elevación de las cotizaciones o porque la previsible reestructuración de una deuda insostenible con una quita importante, les permita queda al margen y reclamar judicialmente el valor nominal que figura en los bonos, y que se sitúa muy por encima de su valor en el mercado secundario. Es una especulación sofisticada como acredita la experiencia ya vivida en 2010 y 2012. Los negocios lucrativos montados sobre las reestructuraciones de deuda soberana insostenible de los Estados endeudados y empobrecidos, son la especialidad de los buitres financieros, como muestran todos los casos analizados en Los fondos buitre, capitalismo depredador, incluida las anteriores reestructuraciones de la deuda griega.-
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