miércoles, 15 de enero de 2014

Luxemburgo, agujero negro de las finanzas mundiales


En el corazón de la eurozona, Luxemburgo sigue siendo hoy un paraíso fiscal que gestiona grandes fortunas escondidas y el fraude y la evasión de capital de una buena parte del mundo. La economía de este pequeño país depende de su plaza financiera, por lo que resulta imposible criticar allí las finanzas y sus derivados.  

Actualmente, el nuevo gobierno del Gran Ducado se afana en seguir la línea fijada durante los dieciocho años de Jean-Claude Juncker como primer ministro; que últimamente efectuó un retoque cosmético del paraíso fiscal suficiente para que alguna prensa anunciara en titulares que Luxemburgo había suprimido el secreto bancario. Esa gestión asociada a la de presidente del Eurogrupo (enero 2005 - enero 2013) durante la crisis del euro, le ha valido su cartel de europeo prominente y respetado. Y por consiguiente en círculos del poder europeo se apuesta por Jean-Claude Juncker como candidato del partido popular europeo para presidente de la nueva Comisión europea, a elegir por el Parlamento europeo que salga de las elecciones en 2014. Y hay que recordar que este pequeño país es uno de los seis países fundadores de lo que se llamaba Comunidad Europea. 

La gente y los lobistas
« Aquí, la plaza financiera pesa en las mentalidades y se la defiende sin reflexionar.  Está claro en el discurso del ambiente: lo que es bueno para el centro financiero es bueno para el país”. Es el testimonio de Mike Mathias, socioeconomista y asistente parlamentario de Los Verdes, recogido por la revista digital francesa Mediapart, en un documentado reportaje en diciembre 2013 (Comment le Luxembourg s'est construit en trou noir de la finance mondiale)  sobre la realidad de este micropais tan influyente en el devenir europeo.
Y añade este economista que poca gente se atreve a levantar la voz para criticar el impacto de esta política sobre el país. “No hay voluntad política para enfrentarse al peso del lobby financiero”.
 Y con la foto adjunta, esa revista ilustra la importancia local de las representaciones de los intereses financieros, donde en el Kirchberg se  sitúa la Maison de la Finance que reúne a los lobistas del sector, que tiene cerca instituciones relevantes europeas y locales. En el barrio del Kirchberg, situado en el noreste del centro de la ciudad, la Ville,  ubican varias instituciones de la Unión Europea como el Tribunal europeo de Justicia, el Secretariado del Parlamento europeo, el Banco europeo de Inversiones y parte de la Comisión Europea; además de otras entidades importantes del Gran Ducado.
Los luxemburgueses son conscientes de que el sector financiero les permite lograr unos salarios a menudo dos o tres veces superiores a los de sus vecinos franceses y alemanes, a igualdad de puesto y de cualificación profesional. Por eso, hablar allí de finanzas y del paraíso fiscal sigue siendo un tema tabú, según la citada revista francesa crítica; un tema que no se encuentra en los debates públicos ni siquiera en los ambientes progresistas porque consideran que les haría retroceder económicamente. 
Y  es que a medida que la siderurgia fue decayendo, el Gran Ducado se volcó hacia las finanzas como instrumento de enriquecimiento nacional con gran éxito. Y su prioridad fue atraer los fondos de inversiones y en particular los fondos de alto riesgo concediéndoles fuertes exenciones fiscales. Para toda la gama de servicios financieros offshore o para no residentes, se fue aligerando al máximo la regulación. Y la cosa les dio resultado. 

La importancia de la plaza financiera
Con 525,000 habitantes en una “finca” como le calificaba un aristócrata español, el sector financiero tiene un peso aplastante: representa el 12 por ciento del empleo, un cuarto del PIB y genera casi un tercio de los ingresos fiscales. Es el segundo mercado mundial de fondos de inversión (detrás de los EEUU) y el segundo lugar de domiciliación de los hedge funds del mundo, los fondos de alto riesgo dedicados a la especulación financiera. Además, abriga el mayor mercado de aseguradoras cautivas de Europa. Pero sobre todo es el primer país de la eurozona en el campo de la gestión de patrimonios privados, que gestiona  300,000 millones de euros de activos; es decir, la mitad de la cuantía que gestiona la banca suiza; según los datos actuales recogidos en el citado reportaje. 

Actualmente cuenta con unos 140 bancos en su reducido territorio; de los cuales únicamente 5 son luxemburgueses y 39 alemanes, 14 franceses y 11 belgas. Con sus 4000 asalariados el BNP local, resultado de la fusión con la Banque Générale de Luxemburgo (BGL), es la segunda empresa del país, detrás de la siderúrgica ArcelorMittal. Luxemburgo es el primer destino offshore de los activos gestionados por la banca francesa; y el 18 % de los beneficios del grupo Deutsche Bank provienen de sus cuatro filiales luxemburguesas. De ahí que con frecuencia en los gabinetes gubernamentales europeos, se censure la tradicional hipocresía de Alemania y Francia en estos asuntos.

La gestión de “banca privada” o de patrimonios particulares representa en torno a un 20 % de los ingresos del sector financiero, bastante más que la gestión de fondos de inversión y los seguros de vida que en conjunto son el núcleo de la máquina financiera. Asimismo, hace un año Luxemburgo ha legislado sobre las “family office”, reservando a profesionales autorizados estas agencias de gestión de las fortunas particulares y de la vida privada de los más afortunados del planeta; actualmente se debate una ley sobre la creación de fundaciones privadas que permitirá ocultar la identidad del beneficiario último. Y cerca del aeropuerto se construye un puerto franco, donde compitiendo con Ginebra, podría albergar cantidad de obras de arte como recurso opaco para librarse de la fiscalidad europea. 

Opacidad financiera

No podemos olvidar que el Gran Ducado dispone del marco europeo y mundial propicio como relatamos en el capítulo dedicado a Las finanzas opacas de Luxemburgo, en nuestro libro La Europa opaca de las finanzas y sus paraísos fiscales offshore (Icaria, 2008, pp.159-171), disponible en pdf en la columna lateral de este blog. Como centro offshore para la atracción de capital foráneo, algunos informes equiparan Luxemburgo a las islas Caimán. En 2013, Luxemburgo ocupaba el segundo puesto, entre Suiza y Hong Kong, según el índice de jurisdicciones del secretismo de Tax Justice Network.

Y los datos acopiados por el economista francés, Gabriel Zucman, en su reciente libro La riqueza oculta de las naciones señalan precisamente que un tercio de los 1,8 billones de dinero oculto en Suiza se invierte en fondos de inversiones domiciliados en Luxemburgo, mediante sociedades tapadera que no permiten identificar su dueño. Zucman considera que ningún país ha llegado tan lejos en la “comercialización de su soberanía”, puesto que deja que las empresas negocien los tributos y las reglas a las que han de someterse. De ahí que el autor del reportaje de la revista Mediapart asegure que un examen de los archivos de la propia revista le permite concluir que el papel de este micropais en el corazón de Europa juega el papel de “agujero negro de la globalización”, tremendamente acogedor para los ricos europeos y las grandes empresas dispuestas a escaparse de sus obligaciones fiscales y legales de todo tipo.

Entre las modificaciones legislativas recientes, destaca el acuerdo Fatca firmado por Luxemburgo con los EEUU que, tras las revelaciones sobre el entramado organizado por el banco suizo USB para defraudar  en suelo americano, intenta lograr la implantación del intercambio automático de información de todos los datos que conciernan a los estadounidenses mediante convenios con países. Este acuerdo bilateral entrará en vigor próximamente, pero ya ha dado sus frutos al lograr que los medios hayan difundido sin análisis crítico la idea de que se acabó el secreto bancario en Luxemburgo. Por cierto, una noticia que ya logró los titulares de la primera página  de gran parte de la prensa mundial, tras los acuerdos del G-20 de abril de 2009 en Londres.  

Da con una mano y quita con la otra 

Recientemente Luxemburgo ha anunciado su intención de ir modificando su posición en elementos claves  como el intercambio automático de información tributaria; propósito que ratifica Eurodad (una red de 48 ONG ) en un informe de diciembre de 2013 que aporta datos actuales interesantes sobre el papel financiero del Gran Ducado bajo el expresivo título que figura en la portada. (Dan con una mano y lo quitan con la otra) 
 El papel de Europa en la fuga de capitales relacionada con impuestos desde los países en desarrollo). Porque Luxemburgo suele aparecer destacado entre los países donantes para el desarrollo mundial. Y sin embargo, dado que el sector de los servicios financieros de Luxemburgo desempeña un papel clave en el sistema global, la fuga de capitales dentro de ese sistema financiero global, que promocionan micropaises como Luxemburgo, tiene impactos muy negativos sobre los países en desarrollo.

Y lo cierto es que a pesar de ser un país defensor de las ideas europeístas, en los últimos años Luxemburgo – junto con Suiza y Austria  - ha socavado los esfuerzos para promocionar la transparencia financiera mediante la directiva europea de la tributación del ahorro particular. Cediendo a las presiones de Alemania y Francia, que plantearon la falta de respuesta de Luxemburgo a las demandas exteriores de información, el ministro de finanzas del Gran Ducado anunció en abril de 2013 que en el marco de esa directiva introducirá a partir del 1 de enero de 2015 el intercambio automático de información fiscal sobre todos los pagos que hagan los bancos de  Luxemburgo a residentes en otro país de la UE. Al parecer después de haber combatido el intercambio automático de información tributaria durante más de diez años, ahora Luxemburgo dice que apoya este objetivo global.-

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