martes, 28 de octubre de 2008

El rescate público de los mecanismos para la evasión fiscal del Banco DEXIA


El caso del banco europeo Dexia ilustra la dimensión conservadora de las intervenciones de los gobiernos europeos para rescatar el sistema bancario pero manteniendo los mecanismos opacos y las prácticas desleales que han generado la profunda incertidumbre que reina en las bolsas y mercados.

Cuando ya se evidenciaba la tensión en Wall Street provocada por los impagos de las hipotecas subprimes, el informe financiero del Grupo Dexia para 2007 sostenía que “la solidez financiera de Dexia está confirmada: la crisis de los créditos hipotecarios ´subprimes´ y del sector financiero no ha tenido un impacto significativo sobre la calidad de los activos del Grupo”.

Sin embargo, meses más tarde se desplomaban sus acciones, hasta un 30 % a principios de Octubre 2008, porque las restricciones en el crédito interbancario le impedían a Dexia la continuación de sus negocios especulativos. Y los gobiernos francés, belga y luxemburgués se apresuraron a recapitalizarlo inyectándole 6,400 millones de euros de los contribuyentes para mantener a flote a un banco situado en el puesto número 15 de la Eurozona. Según algunas informaciones, las dificultades financieras provenían de la Financial Security Assurance, el brazo estadounidense del Grupo Dexia dedicado al aseguramiento del crédito arriesgado con bonos “monoline”.

El gobierno belga afrontaba su segunda salvación de un banco en 24 horas, tras el rescate de Fortis junto con los gobiernos holandés y luxemburgués. Y el gobernador del Banco central de Francia declaraba que el sistema bancario francés era uno de los más sólidos del mundo y que no había razones para el pánico. Y gracias a este rescate financiero al terminar Octubre, Dexia se mantiene entre las entidades con más altas calificaciones de riesgo crediticio (AA+ de la Agencia Fitch / AA de Standard & Poor’s / Aa2 de Moody’s) que le permiten seguir atrayendo a su clientela pública y privada.

Política local y finanzas globales

El caso reviste particular importancia ya que las comunas belgas dependen de la suerte de Dexia, que cubre el 80 por ciento de sus necesidades de financiación. Y que precisamente por eso los ayuntamientos belgas son sus accionistas vía una sociedad holding municipal; y asimismo el Consejo de administración de Dexia cuenta en su seno a los tres pilares políticos tradicionales de la sociedad belga, los cristianos, socialistas y liberales según información del periódico belga Le Soir . El 7 de Octubre elegía como nuevo presidente del Consejo de Dexia al ex primer ministro belga Jean-Luc Dehaene y ex vicepresidente de la Convención europea

El Grupo Dexia surgió de la fusión bancaria de dos principales operadores europeos en la financiación de las entidades públicas locales como el Crédit Local en Francia y el Crédit Comunal en Bélgica. Uno de tantos ejemplos del proceso de financiarización de las economías europeas, de un desarrollo financiero que ha ido controlando los resortes económicos públicos y privados. En Bélgica Dexia ejerce actividades de banca minorista con una amplia gama de servicios para su clientela doméstica, que abarca el amplio mercado de la financiación de grandes obras de infraestructuras. Otra rama del Grupo, la Dexia BIL, Dexia Banque Internacionale de Luxemburgo con su red de filiales propias ejerce desde el Gran Ducado la private banking o banca personalizada para la gestión de las grandes fortunas europeas; algo que silencian muchas informaciones sobre este rescate con dinero público europeo. Y desde el 2000, se había incorporado al Grupo Dexia la aseguradora estadounidense Financial Security Assurance Inc. (FSA) origen de la prequiebra bancaria.

Un fracaso del negocio especulador

Aunque el asunto de las causas de la situación de prequiebra del Grupo Dexia apenas se han esbozado en la prensa, se sabe de los negocios especulativos en los mercados financieros que realizaba la FSA mediante sus dos filiales en las Isla Bermudas (Financial Security Assurance International Ltd y la XL Financial Assurance Ltd) y su otra filial en las islas Caimán (FSA global Funding Ltd). Dos territorios británicos que son microestados caribeños de facto que gozan del aval de la Unión Europea como se analiza en La Europa opaca de las finanzas.

¿Para qué tenía el asegurador estadounidense asociado esas sociedades en paraísos fiscales? Pues como en tantos otros casos se trataba excluir de su contabilidad el exceso de riesgo que asumía con esos fondos de inversión.

Esa modalidad de “finanzas estructuradas”, o “conductos” como también son llamados, le permitía a FSA ejercer de emisor de bonos respaldados por efectos comerciales, los famosos ABS (asset backed securities). Con endeudamiento adquiría créditos de riesgo como los valores subprimes, que le servían para respaldar la emisión de obligaciones (ABS) con qué recaudar dinero. Como todo el mundo creía que el mercado inmobiliario estadounidense iba a seguir creciendo indefinidamente, esos bonos siguieron vendiéndose hasta que se produjeron los impagos de los créditos subprimes que les respaldaban. Los títulos emitidos por Dexia perdieron valor y las cuentas del Grupo acusaron las pérdidas, porque no lograban préstamos de otros bancos para superar la llamada crisis de liquidez que en realidad era una situación de insolvencia.
Los rescates avalan los mecanismos offshore para la evasión fiscal

Aunque los ciudadanos francófonos parecen estar muy sensibilizados ante el impago de impuestos vía paraísos fiscales, lo cierto es que la inyección financiera franco-belga-luxemburguesa al Grupo Dexia ha mantenido asimismo sus mecanismos para la gestión de patrimonios particulares y de fondos de inversión mediante la llamada ingeniería financiera y la planificación fiscal, que sin duda reduce los ingresos públicos en este caso de los gobiernos salvadores del banco; y asimismo siguen en pie las filiales offshore de Financial Security Assurance, la rama estadounidense para el negocio asegurador de bajo coste fiscal.

El Grupo Dexia sigue disponiendo de su amplia red de bancos filiales en relevantes plazas financieras como Bruselas, Madrid, Copenhague y también en relevantes centros offshore como Suiza, el Principado de Mónaco (Dexia Private Bank Mónaco S.A.M), Jersey (Dexia Private Bank Jersey Ltd), Bahrein (Dexia Private Bank (Switzerland) Ltd. ) y Singapur (Dexia BIL Singapore Branch), según la información disponible. De la sede principal del Dexia private Bank (Switzerland) Ltd en Zurich dependen las filiales de este banco en Basilea, Ginebra, Lugano y también en Bahrein, otro paraíso fiscal de la lista de la OCDE.

Y desde las islas del Canal, Dexia Private Bank Jersey proclama su experiencia de banca privada desde 1995 con una filosofía claramente anglosajona para “una clientela exigente con necesidades complejas de gestión internacional de sus patrimonios”, según nos dice en su sitio web. Porque aumentar las rentabilidades con evasión de impuestos en origen requiere técnicas sofisticadas y experimentadas.

De los actuales rescates bancarios europeos hay dos conclusiones evidentes hasta la fecha.

La primera es que la intervención de los gobiernos europeos en el caso del banco Dexia como en los muchos otros rescates en la UE y los planes de avales estatales al endeudamiento bancario no han logrado restablecer la confianza en el funcionamiento del sistema bancario que era su propósito político declarado.

La segunda, que esos planes gubernamentales no han intentado siquiera la modificación de la operativa financiera que integra “el sistema bancario en la sombra” con sus hedge funds, sus “conduits”, SIVs y demás mecanismos de las “finanzas estructuradas” que incentivan la especulación financiera descontrolada en mercados opacos en detrimento del interés de las empresas productivas y de los ciudadanos en general.- 28/10/2008
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