jueves, 12 de mayo de 2016

Yanis Varoufakis: Democracia, poder y soberanía en la Europa de hoy


  Yanis Varoufakis: Democracia, poder y soberanía en la Europa de hoy

Extracto traducido de la extensa entrevista de Yanis Varoufakis por Nick Buxton a finales de diciembre de 2015, publicada por Transnational Institute (TNI), en el volumen State of
Power 2016 

En este año (2015) parece que la democracia está sufriendo más que nunca un ataque del poder establecido. ¿Es esa su percepción?

En ese sentido este año es especial por la experiencia que hemos tenido en Grecia, donde la mayoría de los griegos decidieron en las elecciones respaldar a un partido antisistema como  Syriza, que llegó al poder “diciéndole la verdad al poder” y desafiando el orden establecido en Europa. Cuando la democracia produce lo que le gusta oír al sistema, entonces la democracia no es una amenaza, pero cuando produce demandas y fuerzas antisistema, es cuando la democracia es una amenaza. Fuimos elegidos para desafiar a la Troika de acreedores y en ese momento la Troika reafirmó muy claramente que a la democracia no se le puede permitir que cambie nada.


¿De sus siete meses como Ministro de Finanzas griego, que le reveló realmente su experiencia sobre la naturaleza del poder y la democracia? ¿Fueron esas cosas las que le sorprendieron?

Llegué con los ojos muy abiertos. No me hacía ilusiones. Siempre supe que las instituciones de la Unión Europea en Bruselas, el Banco Central Europeo y otras, fueron proyectadas y establecidas como zonas libres de democracia. No es que hubiera un déficit democrático que se introdujo en la UE. Desde los años cincuenta, en realidad surgió primariamente como un cártel de la industria pesada, después fue incorporando a los agricultores, principalmente a los agricultores franceses. Y su administración fue la de un cártel. Nunca pretendió ser el inicio de una república o una democracia, en la que “nosotros, los pueblos de Europa” lleváramos la batuta.

Respecto a su pregunta, me llamaron la atención un par de cosas. La primera fue la audacia con la que me aclararon que se consideraba irrelevante la democracia. En la misma primera reunión del Eurogrupo a la que asistí, cuando intenté abordar un tema que no pensaba que sería rebatido - que yo estaba representando un gobierno recientemente elegido cuyo mandato debía ser respetado en alguna medida y que alimentaria un debate sobre qué políticas económicas deberían aplicarse en Grecia - me asombró escuchar al Ministro de Finanzas alemán decirme, literalmente, que a unas elecciones no se les puede permitir que cambien la política económica establecida. En otras palabras, ¡que la democracia es estupenda mientras no amenace cambiar algo! Mientras yo esperaba que eso fuera el motivo principal, no estaba preparado para que lo descartaran tan abruptamente.

La segunda cosa que tendría que decir es que estaba menos preparado para la banalidad de la burocracia, parafraseando a la famosa expresión de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal. Yo esperaba que los burócratas en Bruselas fueran muy desdeñosos con la democracia, pero esperaba que fueran finos y que fueran consumados técnicos. En su lugar me sorprendió ver lo banales que eran y que, desde el punto de vista tecnocrático, eran de segunda categoría.

Entonces ¿cómo opera el poder en la Unión Europea?

Lo primero que habría que destacar sobre la UE es que toda la operativa en Bruselas se basa en un proceso de política despolitizadora, de tomar lo que son decisiones esencialmente, profunda e irrevocablemente políticas y llevarlas al campo de una tecnocracia sometida a reglas, a un planteamiento algorítmico. Esta es la pretensión que las decisiones sobre las economías en Europa sean simplemente problemas técnicos que necesitan soluciones técnicas a decidir por los burócratas que siguen normas preestablecidas, exactamente como un algoritmo.

Por tanto, cuando se intenta politizar el proceso, con lo que se acaba es con una especie de política particularmente tóxica. Le pondré solamente un ejemplo. En el Eurogrupo, estábamos debatiendo la política económica relativa a Grecia. El programa que yo heredé como Ministro de Finanzas establece un objetivo de excedente presupuestario primario del 4,5 % del PIB, que yo consideraba indignantemente elevado. Y lo estaba discutiendo sobre bases teóricas puramente macroeconómicas.

De modo que inmediatamente me preguntaron qué excedente primario me gustaría que fuera. E intenté dar una respuesta honesta, diciendo que había que considerarlo a la luz de tres cifras y factores claves: la inversión en relación con los ahorros, la programación de los pagos de la deuda y el déficit o superávit de cuenta corriente. Intenté explicar que tendríamos que contemplar esas tres variables juntas, si queríamos que el programa de Grecia funcionara después de cinco años de un fracaso catastrófico que había conducido a la pérdida de casi un tercio de la renta nacional.

Pero me dijeron que las normas dicen que debemos contemplar solamente un número. De modo que repliqué: “¿Para qué? Si tenemos en vigor una mala norma, cambiémosla”. Y la contestación fue: “¡La norma es la norma!” Y yo le repliqué diciendo: “Sí; esta es una norma pero ¿por qué tiene que ser una norma?”  En ese punto recibí una respuesta tautológica: “Porque es la norma”. Eso es lo que sucede cuando nos alejamos de un proceso político para pasar a un proceso sometido a normas: terminamos en un proceso de despolitización que conduce a una política tóxica y a una mala economía.

Otro ejemplo que le podría poner es que, en algún momento, estábamos discutiendo el programa griego y debatiendo la redacción de un comunicado que saldría de esa reunión del Eurogrupo. Les dije: bien, mencionemos la estabilidad financiera, la sostenibilidad fiscal, todo lo que la Troika y otros deseaban decir, pero hablemos también sobre la crisis humanitaria y que estamos abordando cuestiones como la extensión del hambre. La respuesta que recibí fue que eso sería “demasiado político”. Que no podíamos incluir tal “redacción política” en el comunicado. Luego los datos sobre la estabilidad financiera y el excedente presupuestario estaban muy bien, pero los datos sobre el hambre y el número de hogares sin acceso a electricidad y a calefacción en invierno no estaban bien porque era “demasiado político”

Pero en realidad, ¿no es todo este intento de despolitización profundamente político, porque el neoliberalismo es un proceso político?

Pero ellos no lo contemplan de ese modo. Se han convencido a sí mismos que hay ciertas reglas que pertenecen a las ecuaciones y variables naturales y todo lo demás no está ni aquí ni allí. Así es como piensan.-
                                                                                     (Trad. Jhvigueras)

jueves, 28 de abril de 2016

El poder del lobby financiero en el capitalismo contemporáneo


                            Entrevista por Mariano Schuster con Juan Hdez.Vigueras

 Marzo 2016 
                                                                                                               

  
-¿Cómo definiría usted a los lobbies financieros y como caracterizaría su accionar?

En las democracias avanzadas es evidente la existencia de grupos de interés o de presión en todas las áreas, que intentan promover de manera organizada sus particulares intereses frente al interés general, sean sindicatos, iglesias, asociaciones empresariales, ONG, etc. Y la influencia o la presión política que ejercen esos grupos o lobbies organizados sobre los gobiernos nacionales o sobre las organizaciones internacionales resulta directamente proporcional al poder que representan, bien sea por los recursos económicos, intelectuales u organizativos de que disponen o por su capacidad de movilizar la opinión pública. De ahí que la defensa de los intereses de la banca o grupos financieros vinculados mundialmente tenga un alcance muy superior a la de otras agrupaciones sociales. Y alcance mayor altura y sutileza su accionar sobre los centros de decisión política mediante el asesoramiento técnico o su presencia en los medios de comunicación con opiniones sobre asuntos que les conciernen, con la publicación de informes técnicos sesgados que esconden sus verdaderos fines o la cooperación a título de expertos de sus representantes en los procesos decisorios de los gobiernos.


- ¿Cómo han conseguido estos lobbies acceder al poder que hoy poseen?

La verdad es que la respuesta a esa pregunta me llevó a una  investigación que sinteticé en 250 páginas analizando los datos de esa realidad compleja contemporánea. Simplificando,  resumiría aquí la respuesta recordando que los bancos y las firmas financieras gozan de capacidad legal para enviar fondos cuantiosos de un extremo a otro del planeta sin interferencias estatales; que disfrutan de gran libertad de innovación creando productos e instrumentos y generan negocios virtuales alejados de las necesidades de la economía real, etc. Y para defender ese marco legal internacional propicio han desarrollado organizaciones gremiales propias vinculadas internacionalmente, con profesionales que conocen los sistemas financieros más y mejor que los expertos funcionarios de los Estados de cualquier continente; que sirven tanto en el sector privado como en el público gracias a las puertas giratorias; y que los dirigentes de grupos políticos y de las instituciones públicas están atrapados por la captación cultural que les lleva a compartir valores y creencias en el fundamentalismo del libre mercado que impregna los entornos reguladores.

- Usted ha definido a los lobbies como el verdadero poder de la economía mundial. ¿No existe ninguna posibilidad de que los Estados Nacionales regulen su actividad o limiten su poder?
Es un problema político de largo alcance y resultado de un largo proceso ya histórico. Personalmente entiendo que las posibilidades de controlar los lobbies financieros pasan por una mayor conciencia crítica de la actividad bancaria y financiera actual, entre la ciudadanía y entre las élites dirigentes. Y por generar un entorno político que afronte la regulación de la banca financiera para que sirva a la economía real, a la creación de riqueza y empleo en los países. Las agencias y asociaciones que ejercen de lobbies son instrumentos cuyas actividades deben estar sometidas a estrictas reglas de transparencia y  supervisión.

- ¿Qué diferencia a los lobbies educativos, médicos o comunicacionales del lobby financiero?
Podemos deducir esa diferencia del propio concepto que esbozamos en la primera respuesta. Principalmente, por lo general estos otros lobbies tienen una influencia más indirecta sobre las decisiones políticas en esas materias concretas. Mientras que los lobbies financieros ejercen su fuerte influencia directamente sobre el conjunto de la economía y la acción de gobierno. Más aún, en muchos casos aquellos son filiales de los grandes grupos financieros que buscan hoy la rentabilidad de sus inversiones en las áreas de los servicios públicos como educación, la salud o las pensiones con el apoyo de los medios de comunicación que controlan aquellos. La siderurgia, la  construcción naval y las actividades industriales tradicionales apenas interesan a los grandes grupos financieros globales, como sucedía antaño.

- Usted ha sindicado al Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) como el mayor lobby mundial. ¿Puede explicarnos cuales han sido algunas de las principales actuaciones de dicho lobby?

Para entender la relevancia del IIF podemos examinar en su sitio web que integran su dirección los mayores bancos globales como el HSBC, Goldman Sachs, ING, los españoles BBVA y Santander y otros. Y que a los lectores de la prensa europea e internacional llegaron las noticias de la decisiva intervención de este Instituto-lobby en las negociaciones para la reestructuración de la deuda griega en 2010 y 2012 a través de los entonces Director general Charles Dallara y del Presidente Josef Ackerman, que también lo era del Deutsche Bank y de la Asociación de bancos alemanes. Y por entonces también tuvieron encuentros decisivos con el gobierno español para diseñar las soluciones del endeudamiento desmesurado de los bancos españoles diseñando el llamado entonces banco malo que absorbería con apoyo gubernamental los inmuebles invendibles, tóxicos los llamaban, acumulados por la banca española como consecuencia de los impagos de entidades promotoras del negocio inmobiliario.
Más recientemente, el IIF presidido ahora por el máximo ejecutivo del HSBC hacía pública una declaración el 18 de febrero pasado mostrando su complacencia por las ofertas negociadoras con los fondos buitre (a los que he analizado en mi último libro) realizadas por el nuevo gobierno argentino; y alentando nuevos pasos que permitieran a Argentina el pleno acceso de los mercados financieros mundiales. Después vendría la nueva decisión del juez Griesa. He ahí un ejemplo de la “sutileza” del accionar de los lobbies financieros que mencioné antes.

- En Europa existe el problema de las llamadas puertas giratorias, es decir, políticos que tras desarrollar su función en el Estado pasan a trabajar en importantes empresas del sector privado. En América Latina suele suceder lo inverso: hombres del mundo de las multinacionales y las finanzas que acaban en funciones públicas. ¿Cómo puede trabajarse contra esos trasvases permanentes?

Las puertas giratorias son un factor coadyuvante de la labor de los lobbies financieros. Como sugiere la expresión, vehiculan las idas y venidas de profesionales del sector público al sector privado y viceversa. En el viaje de ida al sector público estos profesionales aportan sus conocimientos del complejo mundo financiero, contribuyendo a la adopción de marcos legales y decisiones que favorezcan los negocios de los que provienen. En el viaje de vuelta al sector privado traen consigo una red social de amistades  y conocidos en la Administración pública que posteriormente facilitará el acceso y la actividad de los lobistas. Ante todo las puertas giratorias contribuyen a que en los órganos decisorios del sector público se compartan los criterios, valores y percepciones de quienes gestionan las entidades bancarias y financieras. Lo que se denomina la captación cultural. En este apartado una legislación apropiada, rigurosa y efectiva podría paliar el problema político.

- ¿Otra de las políticas de los grupos de lobbies se relaciona con la financiación a las campañas electorales de los partidos políticos?

Es el caso de los EEUU, donde la reglamentación oficial autoriza esa financiación privada con el contrapeso del registro público de las aportaciones y la transparencia. Pero destaquemos que la publicidad y difusión de los datos por organizaciones ciudadanas, ha contribuido a la creación de una clara conciencia crítica en ciertos sectores sociales. Sin duda, es un tema de debate en cualquier democracia para encontrar fórmulas legales e institucionales  que eviten que los procesos electorales estén condicionados por el dinero de los más poderosos.
   
- En su libro Los lobbies financieros usted analizó las particularidades de estos grupos y afirmó que el accionar de los gobiernos en relación al poder bancario no se modificó tras la crisis económica mundial. ¿Siente alguna esperanza frente al futuro?

Ciertamente el rescate de la gran banca a cargo de los contribuyentes ha innovado el sistema financiero global, haciéndolo más dependiente de políticas gubernamentales que garantizan su libertad de acción pese a los escándalos de la manipulación de los indicadores financieros. Pero las nuevas regulaciones meramente funcionales, no estructurales, han mantenido la amenaza de la inestabilidad y la volatilidad de los mercados financieros. Hasta el punto que son muchos los expertos solventes que ven con temor  la amenaza de próximos colapsos, aunque reconozcamos que existen ahora mayores sistemas de alertas. Personalmente creo que existe también una mayor conciencia de los riesgos del sistema y de las desigualdades e injusticias que genera en el mundo entre grupos sociales y entre países. Y en esa mayor conciencia apoyo mi optimismo sobre el futuro.-


jueves, 31 de marzo de 2016

Washington y Wall Street complacidos con el pacto de Argentina con los fondos buitre

El día 1 de marzo de 2016 el nuevo gobierno argentino de centro derecha del Presidente Macri firmaba un acuerdo preliminar con los fondos buitre, conocidos también como holdouts o acreedores discrepantes de los acuerdos de reestructuración de la deuda en 2005 y 2010. Y unas semanas más tarde, tras la visita histórica a Cuba, el presidente de los EEUU Obama se desplazaba a Buenos Aires para mostrar su complacencia con el signo neoliberal del nuevo presidente tras los primeros cien días. Pero en la rueda de prensa conjunta, ante la pregunta de algún periodista sobre el viejo conflicto de los acreedores recalcitrantes con Argentina, el mediático Obama mencionaba los “vulture funds” o fondos buitre, la expresión utilizada con frecuencia por la anterior presidenta para denunciar el carácter depredador de ciertos fondos de inversión especulativa.  Y así se congraciaba con los argentinos que tanto han sufrido las amenazas de esos buitres que han acosado al país del Cono Sur por tierra, mar y aire, como he analizado en un capítulo de mi libro sobre Los fondos buitre.

Más aún, varias semanas antes, el potente lobby de los grandes bancos globales con sede en Washington, el Instituto de Finanzas Internacionales (conocido por sus siglas en inglés, IIF) presidido ahora por el máximo ejecutivo del HSBC, hacía pública una declaración mostrando su satisfacción por las ofertas negociadoras realizadas por Mauricio Macri a estos fondos; y alentando al gobierno hacia nuevos pasos que permitieran a Argentina el pleno acceso de los mercados financieros mundiales.

Incluso días después de esta declaración del IFI vendría la nueva decisión del juez federal Griesa del Distrito Sur de Nueva York de levantar las prohibiciones sobre Argentina, dictadas desde 2014 presionando para el pago al grupo de fondos buitre que reclamaba el cien por cien del valor nominal más intereses de los bonos viejos argentinos, adquiridos en el mercado secundario a precio de saldo; lo que suponía aplicar una sentencia que concedía una ganancia de más  del 1.600 por ciento de las “inversiones” para los depredadores financieros. Y cuyo cumplimiento habría supuesto la quiebra del Estado argentino porque anulaba en la práctica las reestructuraciones de la deuda externa de 2005 y 2010, aceptadas por el 93 por ciento de los acreedores internacionales y que pusieron fin al impago de la deuda en la crisis de 2001, provocado por el sobreendeudamiento que arrastraba Argentina desde la Dictadura militar y las políticas neoliberales de Carlos Menen.

En resumen, el entramado de  Washington y Wall Street, incluidos los jueces federales neoyorquinos, se ha apresurado a apoyar a un gobierno neoliberal latinoamericano para lograr el restablecimiento de la implacable lógica del mercado financiero con un coste abusivo para el Tesoro de un Estado deudor que superó su crisis histórica.

Un rentable negocio financiero

El referido acuerdo preliminar suscrito con los cuatro mayores fondos buitre (Elliott, Aurelius Capital, Davidson Kempner y Bracebridge Capital) liderados por Elliott Management de Paul Singer, significa el pago por Argentina de 4.653 millones de dólares para resolver prácticamente todas las  demandas con sentencias favorables de los tribunales de Estados Unidos, más un pago por separado por valor de 235 millones de dólares para resolver las reclamaciones fuera del Distrito Sur de Nueva York y otros gastos generados durante la disputa. Desconocemos los números finales, pero sin duda esos “inversores” en deuda pública lograran una rentabilidad muy superior a la que habrían alcanzado vendiendo sus bonos en el mercado secundario. Y superior a la que habrían obtenido del anterior gobierno con el que se negaron a dialogar.

El acuerdo  habrá de ser aprobado por el Congreso argentino que habrá de derogar o suspender la aplicación de dos leyes que prohíben que el país pague a los acreedores discrepantes en condiciones mejores que las acordadas para las reestructuraciones de la deuda en 2005 y 2010. Un blindaje que los gobiernos Kirchner establecieron como justa garantía para aquella mayoría de inversores que aceptaron la quita en las reestructuraciones y que el nuevo gobierno se ha comprometido a suprimir.

Ciertamente el nuevo acuerdo pondrá fin a 15 años de acoso a un pueblo traumatizado por el colapso de 2001, pero en beneficio de esos fondos que especulan con la crisis económicas e institucionales de los países. Principalmente se pretende ignorar que aquellos acuerdos de reestructuración de la deuda externa permitieron que Argentina saliera del pozo donde le había llevado una historia trágica. Aquel canje de bonos viejos impagados por bonos nuevos de 2005 y 2010, significaron aceptar  30 centavos por cada dólar, lo que terminó siendo un buen negocio que permitió que Argentina pudiera crecer ininterrumpidamente en la última década y así pudo pagar todos los vencimientos acordados como nunca antes en su historia; y simultáneamente esta mayoría del 93 por ciento de acreedores salió beneficiada por la mayor rentabilidad efectiva de los nuevos bonos.


Sin embargo, el acuerdo suscrito pretende olvidar que desde hace 15 años  el grupo de fondos buitre ha acosado a Argentina con campañas internacionales de descrédito y con demandas ante los tribunales reclamando el importe del valor nominal de los bonos aun cuando los habían adquirido a precio de saldo en el mercado secundario. Han buscado la rentabilidad de su inversión no en el mercado sino frente al Tesoro argentino. Y durante la larga batalla legal de estos acreedores han tratado de lograr el embargo de todo, desde fragatas de la Armada argentina y el avión presidencial hasta los fondos de la Seguridad Social en Nueva York, para recuperar el importe desmesurado reclamado. Toda una serie de acciones y litigios en relación con los bonos emitidos por Argentina que han representado “una muestra fascinante de lo que puede ocurrir cuando un acreedor disconforme bien financiado está descontento con el acuerdo ofrecido por un deudor en apuros”, afirmaban en 2014 dos profesionales de este sector. Toda una lección para países sobreendeudados.-

lunes, 7 de marzo de 2016

En torno a los fondos buitre

     Cazarabet conversa con el autor:
                          (Entrevista publicada en revista CAZARABET,Marzo 2015

-Juan, ¿el problema de parte de esta estafa en que el sistema ha sumergido a la sociedad es que han logrado crear una sociedad que, simplemente, “no piensa” que parece “no tener esa necesidad”, que demasiado a menudo no lee prensa de ningún tipo, quita la radio que “habla de noticias y política” y que no se hace ninguna pregunta hasta que, por activa o por pasiva, ve un caso, de cualquier estafa o abuso, más o menos de cerca…?

-El problema de los llamados fondos buitre va más allá de un problema de sociedad para ser un problema de poder político, sobre cómo el poder político se ha escapado de la misma sociedad incapaz de controlarlo. Indudablemente esta  sociedad alienada, desinformada y desinteresada por las propias dolencias que la afligen, sufre las consecuencias de ese alejamiento y descontrol del poder público pese a vivir en un sistema democrático. De este modo, en un reciente y largo proceso histórico se han ido liberalizando los movimientos internacionales de capitales mientras a las personas se les imponen trabas y más trabas para moverse por el mundo. He ahí, muy sintetizada la cuestión de fondo sobre la que llevo años escribiendo páginas y más páginas.

-Lo primero, ¿cómo podríamos atender lo anterior para prevenir abusos posteriores?

-Ante todo con información. Pero en un entorno con tantas fuentes de información, escrita, visual o digital, hay que seleccionar aquellas fuentes que nos ofrecen información y análisis críticos que nos permitan documentarnos y tener opiniones fundadas sobre datos de la realidad.

-Vamos a pasar, querido amigo, si te parece a tratar el tema de los fondos buitre: explícanos a todos los lectores de una manera que lo puedan entender ¿qué son?

-Digamos que la metáfora del buitre resulta afortunada porque es muy expresiva: como la propia especie de aves de rapiña sobrevuelan en círculo sobre los Estados o empresas sobre endeudadas; los montones de bonos de esos Estados o de deudas de esas empresas agobiadas. Porque son fondos de inversiones pero de inversiones especulativas, a corto plazo, sobre situaciones de incertidumbre. No buscan participar en aventuras empresariales para obtener una rentabilidad para el ahorro particular que movilizan. Buscan el lucro a corto plazo basado en la coyuntura de incertidumbre más que en la economía real, en la economía virtual de las finanzas sin aportar valor añadido, es decir, sin crear riqueza ni empleo en la economía a la que afluyen.

-Los fondos buitre esperan a que el Estado o las empresas estén en su peor momento para hincar sus garras y empezar entonces a especular con algo que es de todos o con una empresa que ya no tiene defensa….pero, amigo, ¿cómo puede ser esto legal…que haya una entidad que “se alimente” o fagocite de esa manera a otras?(es como una bestia que se aprovecha del mal ajeno)

-Evidentemente es legal desde el momento que el principio básico que impregna nuestra legislación es el fundamentalismo del mercado. Primero, hoy las deudas son un producto financiero, se compran y venden creando mercados especializados. Y esos mercados son libres y globales, sin fronteras. En la Unión Europea la regla general es la prohibición a los Estados miembros de restringir los movimientos internacionales de fondos; pueden crearse vallas contra los refugiados sirios pero legalmente no se puede impedir que el dinero de los ricachos de Francfort o de Texas compren o vendan bonos del Tesoro de España o cualquier empresa del IBEX 35 u otras cuando baja la Bolsa y hay cantidades en venta. Los relatos que analizo en mi libro Los fondos buitre, capitalismo depredador son reales y muestro que es un mundo en expansión, que goza de la colaboración de los gobiernos neoliberales, que tienen como idea central la liberalización máxima de la economía: desde hospitales a escuelas o los ferrocarriles.

-Los fondos buitre existen y pueden existir y tener su razón de ser porque todo lo demás, desde la macroeconomía a la economía de bolsillo,  está destripada y está como está…. ¿Qué nos puedes reflexionar?

-Pues que este largo proceso histórico que nos ha traído hasta aquí habrá que revertirlo del mismo modo en que llegó: paso a paso. Ni llegó tras unas elecciones generales ni se a revertir con otras elecciones generales. Ante todo es imprescindible una mayor conciencia colectiva de la situación y una mayor demanda de información. Mientras en España se lea más narrativa que ensayo con una desproporción impropia de país avanzado, difícilmente progresaremos en el control del poder político real.

-Y la economía se destripa también siguiendo estrategias, fórmulas y maneras por parte de los llamados “tiburones” y siendo, todo, permitido por muchos de los gobernantes neoliberales, estén en USA o en el Parlamento Europeo ¿Qué nos puedes comentar?

-Que en nuestro país el interés siempre se centra en los hechos que son consecuencia de algo sobre lo que no hay interés en conocer. Hace años, en un evento convocado por Attac-Madrid para analizar y explicar la crisis financiera y la globalización de los mercados financieros, uno de los asistentes de los grupos de izquierda protestó porque desde la mesa mencionáramos tantas veces a los bancos de Wall Street y menos los problemas que ya entonces teníamos en España. Y es que, parafraseando a los chinos: cuando el dedo señala la luna, hay gente que se queda mirando el dedo. Y tenemos que lograr que la gente preste atención a la luna, aunque parezca que queda lejos.

-¿Crees que los nuevos Ayuntamientos del cambio pueden revertir está dinámica en lo que es el tema de “los fondos buitre” y su comportamiento con las viviendas?

-Ciertamente, el problema de las actuaciones de los fondos buitre en la Comunidad de Madrid y en otras sobrepasa la capacidad de respuesta de las autoridades regionales o locales. Pero si logran que prosperen las acciones judiciales podrían revertirlas en algunos casos o paliar sus injustas consecuencias. Porque en gran medida la actuación de los fondos buitre en esos casos, parece que está ligado a la maraña de la corrupción política.
Pero, en todo caso, en un país endeudado al cien por cien de su PIB como nos deja el gobierno saliente, y tan dependiente de los mercados financieros para ir absorbiendo el pago de esa enorme deuda sin recortes sociales con refinanciaciones, resulta lamentable que apenas se preste atención a las instituciones europeas, que es donde se cuecen gran parte de las grandes decisiones financieras. 

CUADERNOS DE CAZARABET. EL SUEÑO IGUALITARIO

MAS DE LAS MATAS-TERUEL-España

lunes, 25 de enero de 2016

BANCOS DEMASIADO GRANDES PARA EXISTIR

En España, la prolongada bajada de las Bolsas ha abaratado, en particular, la capitalización y el posible precio de algunos bancos; y circulan rumores que apuntan a la absorción de algún banco mediano y otras ventas y fusiones. Es decir, tendríamos bancos más grandes aún (he ahí un punto soterrado del debate político en curso por un gobierno a favor). Y es que se han olvidado los proyectos de regulación de la gran banca financiera (El informe Liikanen de 2011) de la Comisión europea de Barroso. Por el contrario, en los Estados Unidos continúa el debate sobre los megabancos que ha llegado al máximo nivel político. 

Uno de los puntos más agudos y de claro contraste entre los candidatos demócratas a la Casa Blanca, Hillary Clinton y Bernie Sanders, se refiere a deseo de este último de "romper" los grandes bancos de Wall Street. Según Sanders, si un banco es demasiado grande para quebrar es demasiado grande para existir, un tema que ofrece como el título de la importante legislación que propone sobre el tema.
El pasado 5 de enero, en un discurso pronunciado en Nueva York sobre Wall Street y la economía, el senador Sanders realizó un intento de elevar el nivel de desacuerdo con Hillary Clinton al sostener tajantemente la conveniencia de “romper” las principales entidades financieras, afirmando que él podría lograr esto mediante de la acción legal del Poder Ejecutivo. 

Después de destacar, ente otros puntos, el crecimiento de la desigualdad económica y social en los Estados Unidos que ha empobrecido a las clases medias, el actual senador y candidato demócrata Sanders arremetió contra la gran banca financiera:


Necesitamos un sistema bancario que sea parte de la economía productiva con la concesión de préstamos a precios asequibles para las pequeñas y medianas empresas, de modo que se creen puestos de trabajo pagados decentemente. Wall Street no puede seguir siendo una isla en sí misma, jugándose miles de millones en productos financieros de riesgo, obteniendo enormes beneficios y con la seguridad de que, si fallan sus planes, los contribuyentes estarán allí para rescatarlos.
En 2008, los contribuyentes de este país rescatamos Wall Street porque nos dijeron que sus bancos eran "demasiado grandes para quebrar". Sin embargo, hoy, 3 de los 4 mayores entidades financieras (JP Morgan Chase, Bank of America y Wells Fargo) son casi un 80 por ciento más grandes que antes de que los rescatáramos. Increíblemente, los seis bancos más grandes de este país emiten más de dos tercios de todas las tarjetas de crédito y más del 35 por ciento de todas las hipotecas. Esos mismos seis megabancos controlan más del 95 por ciento de todos los derivados financieros y poseen más del 40 por ciento de todos los depósitos bancarios. Sus activos son equivalentes a casi el 60 por ciento de nuestro PIB. Basta ya.
Si un banco es demasiado grande para quebrar, es demasiado grande para existir. Cuando se trata de la reforma de Wall Street, esa debe ser la cuestión de fondo. Esto es cierto no sólo desde una perspectiva del riesgo y del temor a otro rescate. Es también cierto desde la realidad de que un puñado de grandes entidades financieras simplemente tienen demasiado poder económico y político de este país”

Pero Sanders, este candidato demócrata al que califican de “socialista”, ha ido más allá de ofrecer una legislación avanzada para sugerir que si es elegido presidente, va a lograr una ruptura bancaria en el plazo de un año, tanto si al Congreso le gusta como si no. Es una afirmación dura que, de mantenerse, significaría elevar drásticamente las bazas en unas primarias del partido demócrata, que en su mayor parte se están desarrollando en un clima de una mayoría republicana en la Cámara de Representantes.
Un gobierno de Hilary Clinton probablemente ofrece continuidad al acento que Obama pone en la estabilidad del sistema financiero, mientras que una Administración Sanders parece probable que se apoyará en un enfoque mucho más resistente frente a las finanzas, que por sí solo podría conducir a una disminución sustancial de la importancia económica y política de los megabancos al afirmar en el citado discurso que:

"Dentro de los primeros 100 días de mi Administración, yo le pediré al secretario del Departamento del Tesoro que establezca una lista entidades " “demasiado grandes para quebrar " con los bancos comerciales, los bancos en la sombra y las compañías de seguros cuyos fallos plantean un riesgo catastrófico para la economía de los Estados Unidos, sin rescate de los contribuyentes. Dentro de un año, mi gobierno va a romper estas entidades de manera que ya no constituyan una grave amenaza para la economía, como se autoriza por la Sección 121 de la Ley Dodd-Frank " (la ley de la reforma financiera de Obama de julio de 2010)

Este planteamiento saca a debate los rescates bancarios de un modo mucho más serio y decisivo que lo haría si fuera una propuesta legislativa. De ser mantener este discurso, significa que Clinton no podrá argumentar frente a quienes en el ala izquierda demócrata siguen a Sanders, que esas ideas son inviables porque los republicanos del Congreso no las van apoyar. Desafortunadamente para Sanders, los expertos apuntan que el texto de la Sección 121 de la ley Dodd-Frank de reforma financiera de 2010 en realidad no otorga a su hipotética Administración este poder en la forma en que parece pensar Sanders. A lo largo del proceso legislativo, los lobbies financieros – como conté en mi libro – lograron introducir las pertinentes lagunas o contenidos para prever obstáculos para la futura aplicación de esa ley.


Y el problema ahora, según los expertos estadounidenses, es que la citada ley Dodd-Frank otorga una competencia colectiva a las agencias reguladoras federales para ordenar fragmentaciones bancarias; por tanto, este proceso de “romper” los megabancos queda fuera del control directo de un futuro Presidente Sanders. La referida disposición de la Sección 121 de la Ley Dodd-Frank requiere el voto de la Reserva Federal para considerar que estas entidades bancarias representan una "grave amenaza para la estabilidad financiera de los Estados Unidos", y una nueva votación de las dos terceras partes del Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera (FSOC). Eso significaría que Sanders necesitaría cuatro de los siete gobernadores de la Fed para llevar adelante su plan, y el voto favorable de siete de los diez miembros del FSOC para aprobarlo. Por lo que los comentaristas se han apresurado a anunciar que eso no va a suceder.- 

martes, 22 de diciembre de 2015

La corrupción de la FIFA facilitada por los megabancos

A los escándalos de la gran banca de los últimos años sobre la manipulación de los tipos de interés del Libor y Euríbor, del tipo de cambio de las divisas, del precio del oro y de las Bolsas, se suma ahora la corrupción de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA) que afecta a dirigentes de las 209 asociaciones nacionales que la integran. 

Y este escándalo mundial de la corrupción en la FIFA pone de manifiesto una vez más el papel decisivo que juega la gran banca internacional en el lavado de dinero sucio, en la evasión  y el fraude fiscal, en la delincuencia económica de gran calibre y en la corrupción política.

Las acusaciones presentadas por el Departamento de Justicia de EEUU en mayo de 2015 menciona a más de 20 grandes bancos utilizados por nueve funcionarios de la FIFA y cinco ejecutivos de la industria deportiva para las transferencias y la recepción de posibles sobornos, incluyendo al Credit Suisse, HSBC, Standard Chartered, Julius Baer, JPMorgan Chase, Citigroup o Bank of America.
Los presidentes de la FIFA y la UEFA, Sepp Blatter y Michel Platini, fueron suspendidos de sus funciones a principios de octubre, después de un pago de la FIFA de dos millones de francos suizos a Platini en 2011 según informó el banco suizo USB a las autoridades.

Y en octubre último, según el Financial Times (30/10/2015), el Credit Suisse se convertía en el primer banco mundial que declaraba haber sido contactado por las autoridades estadounidenses y suizas en la indagación sobre la corrupción de la FIFA, siendo interrogado acerca de la gestión de los pagos ilegales a los dirigentes del órgano rector del fútbol. Según afirmaba en el informe de resultados trimestrales, este banco suizo estaba cooperando con las autoridades.
"Las autoridades de Estados Unidos y Suiza están investigando si varias entidades financieras, incluyendo Credit Suisse, permitieron el procesamiento de transacciones sospechosas o de otra manera inapropiadas, o dejó de observar las leyes y regulaciones contra el blanqueo de capitales, con respecto a las cuentas de determinadas personas y entidades asociadas con la FIFA ", decía este banco. Aunque portavoces informales de la entidad, restaron importancia a esa declaración alegando que era una "información rutinaria" dada por el banco a los reguladores.

Sin embargo, los Fiscales estadounidenses han amenazado con castigar a los bancos por no informar sobre las actividades sospechosas en las cuentas relacionadas con la FIFA como parte de la investigación sobre corrupción de los altos dirigentes del fútbol mundial, según ha contado posteriormente el periódico británico citado (13/12/2015); lo que tendrá graves consecuencias si avanza las indagaciones de los fiscales. En 2014, JPMorgan Chase pagó una multa de 2.000 millones por no presentar los informes  reglamentarios en relación con las  operaciones bancarias relacionadas con la estafa piramidal que dirigía Bernard Madoff.

Además de Credit Suisse, JPMorgan, junto con Bank of America, Citigroup, HSBC, Standard Chartered y UBS son algunos de los bancos que mantienen conversaciones privadas con los fiscales acerca de lo que sabían y cuando lo supieron, como parte de la referida investigación. Todos estos y otros grandes bancos mantuvieron cuentas de la FIFA o de entidades conectadas con la FIFA y los individuos acusados, o fueron utilizados como parte de las transferencias de dinero ilícito, que en algunos casos podrían ascender a millones de dólares, de acuerdo con la acusación que en mayo conmocionó al mundo del fútbol.

En los casos de Credit Suisse y UBS en Suiza, los fiscales de Estados Unidos también intentan obtener información sobre la FIFA y sus entidades relacionadas sin tener que lidiar con las restricciones de las leyes suizas de secreto bancario. Un acuerdo con el Gobierno suizo podría darles un acceso más libre a la información de las cuentas bancarias relacionadas con la FIFA, en lugar del sistema actual de tener que hacer solicitudes individuales de datos. Los fiscales han apuntado a la aplicación de la legislación aprobada por el parlamento suizo en 2010 que permitió a UBS transferir a las autoridades estadounidenses miles de nombres de clientes estadounidenses sospechosos de evadir impuestos.

Hasta ahora, en la investigación de la FIFA, la Oficina Federal de Justicia ha congelado algunas cuentas bancarias en Suiza en respuesta a cuatro solicitudes estadounidenses de asistencia judicial, y también ha ordenado la entrega de los documentos correspondientes en cinco, resoluciones parciales finales, de acuerdo con los Departamento Federal de Justicia y Policía suizos.

A principios de este mes las autoridades estadounidenses dieron a conocer las acusaciones penales contra 16 ejecutivos actuales y anteriores de la FIFA en América Central y del Sur. Hasta el momento, un total de 41 personas y entidades han sido acusadas en la investigación de la FIFA.

Los fiscales han hecho saber a todos estos megabancos que desde hace mucho tiempo era sabido que la FIFA es una organización corrupta, por lo que los bancos deberían haber presentado regularmente informes sobre las actividades sospechosas de las personas y entidades vinculadas a aquella organización. Curiosamente muchos de los bancos implicados, han respondido que hasta hace poco los medios de comunicación apenas habían informado de modo significativo de las acusaciones de corrupción que rodean la FIFA; entre otras razones porque algunas de las personas acusadas de los sobornos eran empresarios muy respetados en sus países, que no suscitaban sospechas.

Pero lo que se demuestra una vez más es que la gran banca ampara el lavado de dinero sucio así como la evasión y el fraude fiscal o la delincuencia económica de gran calibre, dada la laxitud de las regulaciones vigentes y en la insuficiente supervisión bancaria junto a unas penalizaciones económicas previsibles muy inferiores a los beneficios previamente logrados con transacciones internacionales al margen de la ley.-

lunes, 30 de noviembre de 2015

Cambio climático y especulación financiera

Tras la tragedia que ha conmocionado a la ciudadanía del mundo civilizado, ha quedado inaugurada hoy 30 de noviembre de 2015 la Conferencia de las Naciones Unidas en Paris, que reúne a más de 100 jefes de Estado y de gobierno y a la que asisten más de 40,000 personas, en búsqueda de  un acuerdo global significativo para la reducción de las emisiones de gases de efectos invernadero y ralentizar los efectos del cambio climático.
Pero entre las opciones de redacción que ya previstas en el texto de negociación dela Convención Marco sobre el Cambio Climático, nada indica que se vaya a excluir o al menos obstaculizar la especulación financiera que tanto distorsiona, neutraliza o impide la efectividad de las políticas de reducción de las emisiones de dióxido de carbono. Esas opciones se limitan, entre otros detalles, a señalar la necesidad de proporcionar “recursos financieros nuevos, adicionales… para la transferencia de tecnología hacia los países en desarrollo”; y que “la movilización de inversiones del sector privado son elementos imprescindibles para catalizar la transformación que requiere nuestro esfuerzo común por alcanzar el objetivo fijado en el artículo 2 de la Convención “, es decir, la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático.”  Los actuales negociadores de los gobiernos han ignorado que la lucha contra la contaminación atmosférica se ha convertido ante todo en una actividad comercial que sustenta un sector en auge de los mercados financieros globales.

El comercio de los derechos a contaminar

Todo el mundo sabe que el Protocolo de Kyoto, en vigor desde el año 2005, tenía como objetivo limitar las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, evitando así que el llamado efecto invernadero repercuta en el cambio climático. Pero es menos conocido que sobre ese tratado, la Unión Europea creo todo un mercado común donde las empresas europeas pueden comprar y vender derechos de emisión de Co2. Y la ciudadanía, y en particular el movimiento ecologista, apenas  ha prestado atención a que sobre ese comercio real se ha montado un mercado financiero de contratos de futuro y demás derivados, siguiendo el modelo elaborado sobre el petróleo y las materias primas; lo que supone el predominio de los intereses financieros sobre las políticas gubernamentales de lucha contra la contaminación. Actualmente el 80 % de este mercado está copado por bancos, intermediarios y especuladores sin una mayor inquietud por este problema climático que afecta a la humanidad, como se documenta en mi libro El casino quenos gobierna (Parte II, capítulo 4)

Y actualmente la invención europea se ha globalizado prácticamente, transformada en mercados de “topes y comercio” de las emisiones, los cap and trade markets,  en la terminología anglófona, basada en “los créditos del carbono” (carbon credit); es decir, básicamente se trata del comercio sobre “un derecho a contaminar” que venden aquellas empresas menos contaminadoras a las que lo son más, es decir, que por alguna razón propia aplazan por ahora su obligación legal de reducir sus emisiones de dióxido de carbono. El mercado, pues, se apoya en los planes gubernamentales y los precios del diferencial entre los límites fijados y las emisiones reales, que se traducen en unas autorizaciones, derechos o créditos objeto de compraventa entre empresas. Considerados desde el rigor técnico, los “créditos del carbono” no son verdaderos productos financieros derivados, puesto que no derivan de un activo subyacente, de otro valor bursátil; son nada más que la posibilidad que tiene una empresa de emitir gases de carbón hasta la cuota que le corresponda, pudiendo vender ese derecho a contaminar sin sobrepasar su tope. Pero por su propia lógica, la dinámica comercial actual se ha adueñado del mercado de Co2  entre empresas, que queda sometido a la comercialización de productos financieros respaldados por los créditos de emisión de Co2 con base en las respectivas legislaciones nacionales.

Derivados financieros del derecho a contaminar

Este comercio empresarial de los derechos a contaminar, está controlado por los grandes bancos de inversiones de Wall Street para ofertar derivados financieros, contratos de opciones, futuros y demás productos innovadores junto con los inevitables agentes intermediarios y las plataformas electrónicas de negociación. Por ejemplo, la Intercontinental Exchange, con sede en Atlanta (EEUU) y que controla el mercado de futuros del petróleo, ofrece en la actualidad  una amplia gama de productos derivados, futuros y opciones, sobre diversos tipos de “carbon credit”, es decir, la posibilidad de suscribir apuestas sobre las variaciones de los precios del derecho a contaminar, volumen alcanzable, etc.  Esta irrupción de la especulación financiera sobre los planes oficiales de lucha contra la contaminación, ha distorsionado su desarrollo y sus resultados porque la banca intenta marcar sus objetivos de negocio, lejos de movilizar las inversiones privadas hacia la actividad industrial menos contaminante o limpia. Una manifestación más de la financiarización de esa actividad económica real que absorbe los capitales disponibles hacia inversiones especulativas a corto plazo motivadas por el lucro financiero inmediato.

Hace ya seis años, a propósito de la cumbre de la ONU de Copenhague en diciembre de 2009, el canal multimedia de información financiera Bloomberg analizaba las perspectivas del mercado de dióxido de carbono en los EEUU según la nueva legislación estadounidense, entonces en proyectos de ley en el Congreso, bajo el sugerente título  de “los capitalistas calientan el mercado del clima utilizando derivados”  (Carbon Capitalists Warming to Climate Market Using Derivatives, 4/12/2009 en www.bloomberg.com). Y destacaba el interés que por este nuevo mercado entre los bancos de inversiones y demás entidades financieras con vistas a desarrollar productos financieros ligados a los derechos de emisión de Co2  como se evidencia hoy en la prensa especializada.

Alternativas

Por el contrario, el aumento del peso de Wall Street sobre Washington, ha silenciado voces autorizadas y solventes que proponen alternativas. Un ejemplo poco difundido son las críticas y las propuestas de James Hansen, el científico climatólogo de la NASA que ha liderado campañas contra el calentamiento global y que ha venido sosteniendo que el comercio de topes a las emisiones de dióxido de carbono no solo no las reduce sino que más bien las incrementa por los mecanismos instrumentales que se han desarrollado. Porque en definitiva lo que importa es el resultado a nivel planetario; y con esos mecanismos comerciales y financieros introducidos sobre los límites, las emisiones se trasladan de una geografía a otra, ya que mientras el combustible fósil sea el más barato, se quemará en algún lugar. Las imágenes humeantes en TV, en particular, de las grandes ciudades chinas así lo sugieren. Este científico abogaba por la aplicación del “impuesto y dividendo”, un impuesto sobre la contaminación en lugar del comercio de topes sobre las emisiones de gases nocivos; proponiendo la imposición de un tributo en la venta inicial de combustible fósil cuya recaudación luego beneficiaría el interés público. Y esas ideas las ha desarrollado James Hansen con más precisión en una publicación en 2015, en la argumenta que el enfoque de límites máximos y la comercialización de compensaciones del Protocolo de Kioto deben ser abandonados y reemplazados por un enfoque que retire paulatinamente los combustibles fósiles en una manera económicamente eficiente, reemplazados por la utilización de fuentes de energía libres de carbono, como la energía renovable. En concreto, propone un tributo general creciente sobre las emisiones de carbono, que podría implementarse tanto a nivel nacional como internacional.
(James E. Hansen, Environment and Development Challenges: The Imperative of a Carbon Fee and Dividend   in The Oxford Handbook of the Macroeconomics of Global Warming Edited by Lucas Bernard and Willi Semmler, May 2015) 

















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