lunes 29 de junio de 2009

Sin agenda europea contra la crisis


El primero de julio 2009, Suecia releva la nefasta presidencia semestral de la República checa, relevo simbolizado en la imagen de la foto. Pero la UE seguirá careciendo de agenda política frente a la recesión económica generalizada y, en particular, para superar el vacío regulador comunitario sobre la banca y las finanzas.
Sin embargo, la Comisión si dispone de una agenda tecnocrática europea que, al ritmo pausado de cualquier burocracia, pretende salvar las apariencias ante el vacío regulador comunitario que permitió que el descontrol y los abusos de Wall Street trajeran pérdidas de ahorro y ahora desempleo masivo.

El propio el Consejo europeo de junio reconocía en su comunicado final que “la crisis financiera ha demostrado claramente la necesidad de mejorar la regulación y la supervisión de las entidades financieras tanto en Europa como globalmente” (párrafo nº 17)

Ante los graves efectos de la crisis financiera importada de los EEUU, en octubre 2008 la Comisión europea designaba un grupo de “expertos” alto nivel presidido por un ex Director General del FMI Jacques Larosière, para estudiar la supervisión financiera en la UE, que en febrero pasado hacía entrega de su informe “técnico”.

Y siguiendo esa agenda tecnocrática, sin que hubiera habido debate público alguno en España y en algunos otros países miembros, en la reunión del 18-19 junio 2009, el Consejo Europeo de los 27 jefes de estado y de gobierno (con minúscula porque los de ahora cada vez pintan menos), aprobaba la propuesta de institucionalización de la supervisión financiera comunitaria así como el “arreglo” para que los irlandeses accedan a dar su conformidad al Tratado de Lisboa.

Todo ello respondiendo a las conclusiones previas que la Comisión y el Consejo de ministros habían presentado en mayo, señalando el camino para el establecimiento de un nuevo marco de supervisión financiera mediante la creación de un Consejo de riesgo Sistémico que vigile las amenazas a la estabilidad financiera y un Sistema de Supervisión financiera, que este último Consejo europeo acaba de aprobar.

Es decir, se introducirán nuevas agencias supraestatales “independientes” sin el control de un gobierno comunitario que no existe; y que luego se acomodan a los lobbys, a los grupos de presión de los bancos y del poder financiero para decidir en asuntos que repercuten seriamente sobre los ciudadanos.

Así tenemos que las decisiones políticas clave se toman en el plano europeo y luego sirven de coartada para las medidas impopulares o la inacción de los gobiernos elegidos.

Porque de este modo, sin debate político alguno, aunque gran parte de nuestros políticos y líderes de opinión lo ignoren, la Unión Europea introdujo la libertad total extracomunitaria de movimientos de fondos sin ningún organismo que supervise y controle las operaciones bancarias transnacionales. Una causa última de la crisis económica que padecemos en Europa. Porque los impagos de las hipotecas estadounidenses sin garantías han generado la recesión económica y la pérdida de millones del pequeño ahorro español y del grande, que han pagado los contribuyentes.

Pero esos asuntos no han merecido ni siquiera un comentario de nuestros líderes y protagonistas de la reciente campaña electoral para el Parlamento europeo. De ahí que haya un punto de puro cinismo cuando no de desinformación en los lamentos por la abstención histórica en las pasadas elecciones europeas.

Algunos de nuestros líderes políticos nos convocaban a las urnas alegando que el 70 % de las decisiones económicas se tomaban en Bruselas. Pero ni explicaron cuales eran esos asuntos que se deciden en Bruselas y en las instituciones europeas y que los ciudadanos deberían conocer y debatir. De ahí que distrajeran la atención de los votantes sobre las cuestiones internas que todo el mundo sabía que no eran tema de esas elecciones, reducidas a un mero sondeo sobre la popularidad del gobierno y su imagen mediática.

Desde luego nadie habló de esa agenda tecnocrática europea en curso sobre una regulación de las finanzas que se viene cocinando por la tecnocracia europea desde el pasado otoño. Y las finanzas opacas de la UE con sus centros offshore seguirán dominando las instituciones y condicionando las políticas económicas de los gobiernos, mientras persista el marco descrito en La Europa opaca de las finanzas.

Del asunto sobre el Tratado de Lisboa e Irlanda, las contradicciones en que incurre el Consejo europeo son denunciadas con acierto en un artículo esclarecedor de José A. García Sáez al que remitimos al lector.-

miércoles 10 de junio de 2009

Más allá de las llamadas elecciones europeas


El centro derecha ha surgido como claro ganador en las elecciones al Parlamento Europeo con 263 escaños del total de 736; en comparación con los 163 para socialistas, 80 para centristas liberales y 53 para los verdes según las cifras provisionales.

El porcentaje medio de votantes ha sido solamente el 43 %, el menor desde las primeras elecciones en 1979. Los ciudadanos con pasaporte europeo saben que ese Parlamento multinacional carece de competencias para presentar proyectos de leyes, para reformar los tratados europeos o para elegir un gobierno democrático que gestione los asuntos comunitarios y rinda cuentas.

Asimismo, saben que la actual institucionalización europea nos ofrece el entramado burocrático de la Comisión europea, también llamada “el ejecutivo de Bruselas”, que vigila el cumplimiento de los tratados con objetivos predominantes de desregulación económica que van reduciendo los poderes tradicionales de los Estados miembros sin que los asuma ninguna institución comunitaria.

He ahí por qué estas llamadas elecciones europeas se han desarrollado siempre y en todos los países en clave política nacional, desde hace treinta años. Y desde esta perspectiva hay que entender las explicaciones y los comentarios poselectorales.

En estas elecciones paneuropeas de 2009, la victoria del centro derecha subraya “la resistencia del modelo europeo de capitalismo del estado de bienestar frente a la peor recesión desde los años treinta”, en opinión del corresponsal del Financial Times en Bruselas. Una de las razones de esta resonante victoria, afirma este observador cualificado, “es que los líderes del centro derecha (de Francia, Alemania, Italia), alerta frente al riesgo de ser presentados como defensores de un sistema capitalista irresponsable y despiadado, han buscado la protección de los ciudadanos contra los peores efectos de la recesión mediante el mantenimiento de puestos de trabajo donde fuera posible y dejando que el estado de bienestar cuidara de aquellos en situación de necesidad”

Y entre las interpretaciones del bajo porcentaje de votantes, merece destacarse la del politólogo y ex director de Le Monde, Jean Marie Colombani, manifestada en una entrevista de El País: ”En cada uno de nuestros países, los partidos se han empeñado en claves locales y eso no moviliza. Otro de los grandes motivos de la abstención es la frustración ante la falta de una gestión europea de la crisis. La opinión pública ha visto una acción dinámica y en bloque para apoyar a la banca pero frente al desempleo se han encontrado con la suma inconexa de gestiones nacionales. Esto genera distanciamiento. La abstención, por tanto, es reflejo del descontento generado”

miércoles 27 de mayo de 2009

La encrucijada europea



La hospitalización circunstancial del autor en una clínica turca – ¡ por cierto, gracias a quienes se han inquietado por las fechas en blanco de este blog ! - le han permitido beneficiarse del saber hacer y la profesionalidad de un personal médico occidentalizado y del entorno autóctono de un país en una encrucijada de civilizaciones, que los EEUU de Bush y de Obama intentan integrar plenamente en una Europa de mercaderes.

¿Podrán los europeos enfrentarse a los deseos e intereses estadounidenses en favor de una zona ampliada de libre comercio sin relevancia política?

Actualmente, la ausencia de proyecto comunitario y la fragilidad política europea son palpables. A la fragilidad institucional se une la recesión económica generalizada, bajo una nefasta presidencia semestral de la República checa, cuyo euroescéptico presidente Vaclav Klaus acaba de declarar que el Tratado de Lisboa está muerto.
La institución de la Comisión europea y su equipo humano están quemados, aunque escaparan al inexplicado incendio que el pasado 18 de Mayo obligó a la evacuación de los 2700 funcionarios que pueblan su edificio en Bruselas.
Y por primera vez en la historia de los Bancos centrales, los 1500 empleados del Banco Central Europeo en Francfort están convocados a una huelga el próximo 3 de junio en protesta por la reforma de su sistema de pensiones. Pero, como no existe un gobierno democrático europeo y el BCE es independiente, ¿quien decidirá sobre unas reivindicaciones a cargo de los contribuyentes europeos?

Según los pronósticos, de los 375 millones de europeos de los 27 países de la Unión Europea solamente uno de cada tres, acudirá a las urnas para la elección del nuevo Parlamento europeo en junio. Porque esta elección se presenta en clave nacional en todas partes. Y una izquierda institucional no acaba de abandonar definitivamente el neoliberalismo que hundió a la socialdemocracia europea. Y se muestra incapaz de dar credibilidad a propuestas de futuro, por ejemplo, para que “los mercados financieros estén al servicio de la economía real, el empleo y el crecimiento “.

¿Contará el nuevo Parlamento europeo con una fuerza de progreso capaz de hacer realidad las propuestas, concretas aunque moderadas, para la reforma de los mercados financieros que dice El Manifiesto del PSE? Dos propuestas merecen ser destacadas porque podrían embridar el poder de los bancos en la UE:

1...”Todos los actores financieros deberían estar sujetos a regulación... Los fondos de cobertura (‘Hedge funds’) y los fondos de capital riesgo (‘Private Equity’) deben supervisarse y regularse de una manera más efectiva...”

2. “Proponemos acabar con los paraísos fiscales, el fraude fiscal y la evasión fiscal e intensificar la lucha contra el blanqueo de capitales en la Unión Europea y a escala global de manera que todos los actores del mercado paguen la parte de impuestos que
les corresponde a los países en los que operan
.”

jueves 16 de abril de 2009

Hubo acuerdo en el G-20: las Islas de Jersey y de Man ya no son paraísos fiscales


Es uno de los pocos acuerdos concretos del 2 abril 2009 en Londres. Algo inexplicable para lectores o televidentes.

Por eso, optaron por inundarnos con las sonrisas de los “Líderes”, que es como se han denominado a sí mismos en la declaración principal.
Pues sí, la Isla de Jersey y la Isla de Man han dejado de ser consideradas oficialmente paraísos fiscales, porque han suscrito convenios que les obligan a dar información fiscal cuando la otra parte se la pida (algún fiscal o policía incordiante).
Es la nueva regla que llevaba tiempo cociéndose en la OCDE, aunque la experiencia venía demostrando que no sirve para combatir la evasión fiscal dado el trasiego de fondos entre países.

¡Compruébelo usted mismo! Pinche aquí para ver el documento con el listado que los gobernantes del G-20 pidieron a la OCDE que hiciera pública con “jurisdicciones” buenas y regulares (tax havens=paraísos fiscales)

La lista mala o negra con Austria y tres países duró tres días porque en seguida la OCDE les aceptó su compromiso para el intercambio de información fiscal a petición.
En la primera lista hay cuarenta “jurisdicciones que han aplicado sustancialmente los estándares internacionales convenidos sobre fiscalidad”. (No se deje impresionar por este lenguaje elaborado para desanimarle). Vean en esa lista “blanca” juntos y revueltos a EEUU, China, España, Francia o Alemania con Malta, Chipre, las Islas de Guernesey, Jersey, Man y las Islas Vírgenes estadounidenses, unos micro países y territorios catalogados anteriormente por la OCDE como paraísos fiscales con criterios más serios. Pero ya no lo son porque han suscrito más de doce convenios fiscales según el modelo de la OCDE; no importa si es el convenio de Jersey con las Islas Feroés en 2008; o de la Isla de Man con Groenlandia en 2007; es decir, con jurisdicciones que apenas mueven dinero fuera.

Está claro que esta lista solo pretende homologar a esos importantes paraísos de las finanzas globales.

¿Y lo de “La era del secreto bancario se acabó”?
Pues igual. Todos recordamos que fue el notición en los telediarios españoles. Ya que no nos informaban que se había refundado el capitalismo, los ciudadanos agobiados por la crisis al menos se consolaban pensando que Obama y el G-20 iban a controlar a los bancos con filiales en paraísos fiscales, es decir, A TODOS.

Pero con las prisas en las redacciones, nadie nos dijo que de ese asunto no había nada más en los documentos firmados. Que era solo una frase.
Y tampoco nos contaron que algunos gobernantes de los países y territorios considerados hasta entonces paraísos fiscales, como Luxemburgo, ya sabían todo eso aunque su jefe de gobierno no estuviera en la reunión de Londres.
Porque, para tenerle al tanto, en una carta del 13 de marzo 2009 el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, se lo explicaba al Ministro de Justicia de Luxemburgo, Luc Frieden. Venía a decirle que no se preocupara porque exigieran convenios bilaterales de información fiscal a petición para no estar en la lista de paraísos fiscales.
Y le explicaba que “el secreto bancario no es incompatible con el intercambio efectivo de información con propósitos fiscales ”. Además como “todos los países tienen secreto bancario o normas de confidencialidad, la aplicación del estándar internacionalmente convenido sobre el intercambio de información fiscal requiere solamente limitadas excepciones a las normas del secreto bancario y no socavaría la confianza de los ciudadanos en la protección de su privacidad

Vamos, que Luxemburgo no se preocupara porque su negocio financiero basado en el secreto bancario no se iba a ver afectado.

Claro que todo esto resulta muy complicado y “muy técnico” para nuestros parlamentarios de la derecha e izquierda institucional y les interesa más quien se lleva la pasta disponible, sea Autonomía o empresa de amiguetes.-

domingo 29 de marzo de 2009

La UE admite que la desaparición de los paraísos fiscales va para largo


Lo que se afirmaba en el articulo anterior queda corroborado por las conclusiones del Consejo Europeo del 19-20 marzo 2009, para presentar en la cumbre del G-20 Plus en Londres el próximo día 2 abril. Vamos a destacar, dentro del apartado sobre una “mejor regulación de los mercados financieros” solamente el punto (XV) que establece:

“Luchar con determinación de la evasión fiscal, el delito financiero, el blanqueo de dinero sucio y la financiación del terrorismo así como cualquier amenaza para la estabilidad financiera y la integridad de los mercados.
Proteger el sistema financiero de las jurisdicciones no-transparentes, no-cooperantes y escasamente reguladas (loosely regulated, en el texto original), incluyendo los centros offshore.
Requerir el listado de tales jurisdicciones teniendo en cuenta las modificaciones recientes y elaborando un conjunto de sanciones que permita la aplicación de contramedidas graduales y apropiadas.
Requerir propuesta del Grupo de Acción contra el blanqueo (GAFI), de la OCDE y del Foro de Estabilidad financiera

De esa literatura oficial en declaraciones y comunicados con menciones a las “jurisdicciones no-transparentes...” y expresiones similares, sacan nuestros medios de comunicación lo de que el G-20 va a acabar con los paraísos fiscales, que vienen repitiendo hasta en titulares desde el verano pasado y sobre todo desde los prolegómenos de la anterior cumbre de Washington.

Pero en nuestra traducción libre quiere decir “más de lo mismo”, que los actuales líderes de la UE admiten que la desaparición de los paraísos fiscales va para largo. Porque el GAFI, la OCDE y el FSF vienen combatiendo los llamados paraísos fiscales desde el año 2000 con un plan diseñado por el G-7 tras la crisis financiera del sudeste asiático que trajo una tremenda crisis económica para aquellos países de moda entonces por su pujanza, convertidos por los medios en los “tigres asiáticos”. Y ya conocemos los resultados: más paraísos fiscales offshore y con más actividad financiera que nunca.

¿Sabía Ud. que los ministros de finanzas de los siete países más importantes del mundo acordaron hace casi nueve años la eliminación del secreto bancario?

Y acordaron también la abolición del secretismo excesivo en las finanzas y muchas otras medidas que, si se hubieran llevado a cabo, habrían acabado contra los centros financieros offshore, conocidos como paraísos fiscales.

El 21 de Julio de 2000 en Okinawa (Japón), los Ministros de Finanzas de G-7 se dirigían a los Jefes de Estado y de Gobierno mediante un documento con el título de “Acciones contra el abuso del sistema financiero global” (Actions Against Abuse of the Global Financial System), apelando a los gobiernos para que intensificaran la cooperación y reforzaran los marcos internacionales para combatir eficazmente el blanqueo de capitales y la competencia fiscal nociva y “para mejorar la observancia de los estándares internacionales y la buena gobernanza” que hicieran posible la estabilidad de los flujos financieros y de los mercados.

Eso y mucho más sobre la importancia política de estos asuntos, lo conté en mi libro Los paraísos fiscales. Cómo los centros offshore socavan las democracias (368 págs.), escrito en 2004 y publicado por Akal en 2005; pero ya dijo Don Manuel Azaña que en España cuando se quiere guardar un secreto se cuenta en un libro.-

domingo 22 de marzo de 2009

La nacionalización del Hypo Real Estate esconde el descontrol de la banca europea


Todo indica que Alemania llevará a cabo en 2009 la primera nacionalización bancaria desde los años treinta. El viernes 20 de marzo pasado, el Bundestag aprobaba la ley que permitirá al gobierno alemán decretar como último recurso la nacionalización del banco hipotecario Hypo Real Estate (HRE), porque arrastra unos apuros financieros que no los han resuelto los 100,000 millones de euros recibidos del contribuyente alemán en rescates y garantías hasta la fecha.
El caso del HRE revela los excesos de una banca europea como operadora de los mercados mundiales, que se revela descontrolada por sus reguladores nacionales alemanes, cuando se suponía que las finanzas europeas estaban más supervisadas que las estadounidenses. Pero sobre todo muestra su profunda opacidad que genera la desinformación que ha manifestado el gobierno alemán sobre sus bancos.

¿Qué sabe realmente sobre el HRE el gobierno alemán de coalición?

En octubre último, el ministro de finanzas, el socialdemócrata Peer Steinbrück criticaba duramente al sistema financiero estadounidense por sus fallos de supervisión y poco después volvían a aflorar los problemas de liquidez del HRE. Y unos días más tarde, el turno a la canciller Ángela Merkel, cristianodemócrata, al tener que anunciar su decisión unilateral de garantía general de los depósitos bancarios en Alemania, unas horas después de que ella y otros líderes europeos reunidos, hubieran condenado una decisión similar del gobierno irlandés. Como cundía la desconfianza entre los depositantes alemanes ante los problemas bancarios, había que enviar un fuerte mensaje de tranquilidad.

Porque el Hypo Real Estate no es un banco cualquiera sino uno de los 30 valores principales del índice DAX que cotizan en la bolsa de Fráncfort. Y es un conglomerado de tres bancos con sus ramificaciones mundiales de filiales y sociedades, con el Hypo Real Estate Bank Ag; el Hypo Real Estate Bank International AG y el Depfa Deutsche Pfandbriefbank AG junto con el banco irlandés Depfa.

Desde Múnich, una sociedad de cartera, el Hypo Real Estate Holding AG, gestiona la estrategia del Grupo bancario centrado en el negocio hipotecario nacional e internacional y la especulación financiera, con un balance de 400,000 millones de euros. En la reciente historia de la crisis, figura ya como uno de los primeros bancos afectados por las hipotecas subprimes.
En septiembre 2008 se enfrentaba a una crisis de liquidez, por lo que el gobierno alemán y un grupo de bancos acordaron garantizarle un préstamo de 35,000 millones de euros para que cubriera sus necesidades de dinero durante varios meses. Y semanas después, a principios de octubre 2008, registraba unas pérdidas contables de 390 millones de euros, por lo que ese mismo mes tenía que ser rescatado con otros 50,000 millones de euros de dinero público. Y ahora ha solicitado de Berlín otros 102,000 millones de euros más y se rumorea que necesitará más dinero aún para mantenerse a flote.

¿Financia el dinero público la especulación financiera y el apalancamiento?

Los expertos le citan como ejemplo de modelo de negocio especulativo que fracasó con la crisis de las hipotecas estadounidenses. El HRE carece de depósitos minoristas, recaudando dinero completamente en los variables mercados mayoristas mediante efectos comerciales a corto plazo. Más aún, su negocio como prestamista se concentra casi por completo en un segmento altamente cíclico como es el negocio inmobiliario de locales comerciales, proporcionando financiación a empresas inmobiliarias y promotores. Otros bancos del Grupo se dedican a la financiación de una serie de entidades del sector público. Y desde luego, la denominada “gestión de activos y los mercados de capitales” es otro sector importante de sus actividad bancaria, es decir, la gestión financiera puramente especulativa es una dedicación básica del holding gestor.

Al carecer de depositantes, el mayor riesgo de este Grupo bancario proviene de su financiación directa en los mercados internacionales, teniendo una gran porción de su pasivo a un plazo de amortización menor que el de sus activos, adquiridos además con un alto nivel de apalancamiento, con un endeudamiento excesivo. El mismo problema que afrontan los bancos estadounidenses y del resto del mundo; porque el mercado de los efectos comerciales ha sido también la mayor fuente de financiación de los bancos europeos (FT, 7/10/2008).

Un ejemplo de banca transnacional escasamente supervisada

Los expertos aseguran que los problemas del HRE surgieron del negocio especulativo de la filial irlandesa Depfa, una entidad que tras largas negociaciones fue absorbida en julio 2007, cuando ya había comenzado el declive y los problemas de liquidez derivados de la crisis de las hipotecas estadunidenses sin garantías y la crisis generalizada de los créditos hipotecarios de riesgo; una decisión que meses más tarde se revelaba muy equivocada.

Como todos los grupos bancarios dedicados a los negocios financieros globales que no crean riqueza ni empleos, el Hypo Real Estate es una organización compleja y extensa de bancos dedicados a la misma gama de “productos bancarios”. Para sus operaciones financieras transnacionales, el HRE dispone de oficinas en las diversas plazas del mundo, desde Chicago y Tokio a Londres o Madrid, pasando por Luxemburgo, Hong Kong, Suiza, Chipre y otros paraísos fiscales.

En la prensa internacional se apunta que el caso del HRE ha puesto de relieve los agujeros de la regulación y la supervisión bancarias alemanas y la carencia de una supervisión comunitaria europea para las operaciones transnacionales de la gran banca, que escapa a la supervisión del Banco central de su país donde tiene su sede central; porque las fronteras nacionales marcan los límites para una supervisión que resulta incompleta sobre las operaciones bancarias internacionales.

Es uno de tantos hechos actuales que justifican que la Unión Europea conceda prioridad a la regulación financiera en la agenda de la próxima cumbre del G-20 en Londres, frente a la prioridad del endeudamiento para reactivar las economías que los EEUU quieren imponer. Aunque en todo caso es un problema político que habrá de resolverse dentro de la UE, antes de que los tecnócratas de Bruselas descubran una sucedáneo técnico al margen de los parlamentos de la UE.-

miércoles 18 de marzo de 2009

Por qué la desaparición de los paraísos fiscales va para largo

Girando sobre su posición defensiva, la semana pasada tres países de la Unión Europea, Austria, Bélgica y Luxemburgo, anunciaban modificaciones en su regulación del secreto bancario. Y un anuncio similar hacían Suiza, Liechtenstein, Mónaco, Andorra y hasta Hong Kong y Singapur; pero todos con matices despreciados por nuestros informadores, porque esas modificaciones serían sobre la base del caso por caso y apelando al artículo 26 del modelo de convenio bilateral de la OCDE para el intercambio de información fiscal entre países.
Aunque los titulares de prensa reflejen el gran éxito mediático de tales anuncios, no dejan de ser meros anuncios de reformas en estos países ante el temor de verse incluidos en una posible lista negra del G-20 en la próxima cumbre de Londres, tras las reiteradas declaraciones de nuestros gobernantes europeos contra los llamados paraísos fiscales. Pero ni unos ni otros prevén una inmediata regulación de la banca y los mercados financieros que toque los dos principios básicos, la libertad de movimientos del capital y la competencia fiscal, que generaron esos paraísos fiscales como un subproducto de la globalización financiera.

Esos dos principios de la libertad de movimientos mundiales del capital y de la competencia fiscal entre gobiernos, son los que nos han llevado a la actual crisis global, al sustituir los controles de los Estados por la desregulación, debilitando la autoridad de los gobiernos frente al capital financiero.

Sin embargo, ningún gobernante los cuestiona. En la UE los Estados miembros tienen prohibida cualquier restricción a los movimientos de capitales (art.56 TCE) no solamente dentro del mercado comunitario sino con terceros países, como Suiza, las Caimán y demás los centros offshore. E igual que hace más de quince años, los anuncios de medidas contra los paraísos fiscales apuntan a la reactivación del intercambio de información fiscal entre países, que asegure la libertad del capital en su forma financiera para que siga desplazándose allá donde obtenga a corto plazo mayor rentabilidad, con menores “costes fiscales” y menores costes de oportunidad, con mayor opacidad en sus transacciones.

Para garantizar la viabilidad de ese principio de libertad total del capital nació, con la crisis del sudeste asiático a finales de los noventa, el Foro de Estabilidad Financiera que ahora se pretende reanimar. Y aunque esta crisis financiera global haya mostrado la ineficacia de este Foro convertido en organismo internacional tecnocrático radicado en Basilea, recordemos que para lograr la estabilidad del sistema financiero realizó en el año 2000 el censo de los centros financieros offshore, revelando su contribución a aquella crisis de la periferia, según acreditaron los informes técnicos del FMI; otro organismo internacional que con su posterior política de evaluación de esos centros offshore les ha consolidado como un sector de las finanzas mundiales.

Y el principio de la competencia fiscal en la UE, que está integrado en su práctica política como hemos documentado, surgió con la introducción de la libertad de movimientos de capitales sin la simultánea armonización fiscal intracomunitaria como preveía el texto original del Tratado de Roma. Y la OCDE sigue defendiendo a ultranza esta competencia entre países en materia de impuestos, aunque fracasó con su proyecto contra la competencia fiscal perjudicial que pretendía acabar con los paraísos fiscales antes de 2006. Hoy, para cualquier observador informado es evidente que esa competencia entre las políticas fiscales europeas condiciona fuertemente las políticas económicas de los gobiernos en beneficio del capital, que ve generalizada la reducción de su tributación como las estadísticas muestran.

Aún más, entre las propuestas sobre regulación financiera que concurren a la cumbre del G-20, es muy significativa la posición de los EEUU que no cuestiona lo más mínimo los principios mencionados y el documento es muy claro en su única referencia a los paraísos fiscales:
Tenemos que reforzar la cooperación para combatir el lavado de dinero sucio y la financiación del terrorismo y aplastar (crackdown) a los que utilizan los paraísos fiscales extraterritoriales (offshore tax havens) para escapar del pago de su cuota de impuestos”.

Es la misma retórica de las dos últimas décadas como si no ocurriera nada; es decir, tras la cumbre de Londres del 2 de Abril tendremos más de lo mismo, por ahora. Porque según la información disponible en la web del Financial Times, únicamente cuatro países, EEUU, Reino Unido, Francia, y Argentina incluyen en sus propuestas en la cumbre del G 20 en Londres como prioritarias “medidas enérgicas con los paraísos fiscales” (crackdown on tax havens).-