sábado, 12 de abril de 2014

"Las Bolsas están manipuladas"

Hace unos meses tuve la oportunidad de mantener una charla amistosa con una ejecutiva de un banco londinense que ejerce como broker; y me contaba que últimamente a los “inversores”, Bancos, compañías de seguros, fondos de inversiones, etc., les preocupan menos las cuantías de las comisiones a pagar a los agentes intermediarios que la rapidez en la ejecución de la orden de compra o de venta de los activos. Un dato que se explicaría por la abundancia de liquidez en los mercados financieros; pero también porque el trading  de alta frecuencia se ha asentado como una modalidad operativa en las bolsas y en los mercados extrabursátiles. Y ello a pesar de los fallos habidos en los sistemas informáticos y las críticas de un sector del mundo financiero, que ha provocado investigaciones de las agencias reguladoras estadounidenses e incluso del FBI.

En la terminología de Wall Street se conoce como trading  de alta frecuencia     (High Frequency Trading o HFT en siglas inglesas), la utilización de redes de ordenadores programadas para la compra y venta automáticamente de todo tipo de activos financieros en alta velocidad,  literalmente en milésimas de segundos. De tal modo que  un activo financiero puede cotizar durante unos segundos un céntimo más caro en Nueva York o Londres que en Hong Kong o Singapur; o entre las distintas bolsas estadounidenses. Y los traders u corredores de bolsa compran esos títulos en Hong Kong o Singapur para venderlos en Londres o Nueva York; o pueden estar lanzando constantemente órdenes de compra y venta, buscando infinitesimales diferencias de precios en las pantallas sobre las que obtener beneficios con márgenes de ganancia en decimales y en milésimas de segundo. Con esta estrategia operativa acelerada, los bancos y firmas financieras inversoras sacan provecho de las diferencias coyunturales de cotizaciones con frecuentes y pequeñas operaciones. Las veloces transacciones se realizan con unos márgenes minúsculos, pero al final la actividad financiera aumenta haciendo que sea inmenso el volumen de operaciones internacionales sin supervisión alguna.

Además, como este trading de alta frecuencia o comercio de altísima velocidad se realiza generalmente  asociado a  plataformas electrónicas opacas, que no hacen públicas sus transacciones, el precio o el volumen y el tiempo de ejecución no se divulgan para los demás operadores del mercado. Es decir, se ocultan al público los detalles de las operaciones para que estas no aparezcan en los paneles informativos;  como he relatado en El Casino que nos gobierna (capitulo primero) subrayando prácticas que conducen a la manipulación de precios. Desde luego, para aquellos que no acuden a estas prácticas de alta velocidad financiera representan una desventaja, denunciada últimamente por algunos inversores y agencias reguladoras estadounidenses que han argumentado públicamente contra la operativa conocida como HFT. Y han surgido testimonios de que los propios corredores de bolsa o traders realizan trampas y manipulaciones para incrementar sus retribuciones.

Hace poco, la BBC y la prensa económica internacional desvelaban que el FBI tenía abierta una investigación sobre posibles delitos cometidos mediante  la manipulación de transacciones financieras de alta velocidad o HFT por algunas firmas neoyorquinas especializadas. Las investigaciones del FBI se centran al parecer en algunas prácticas que consisten en generar falsos niveles de actividad bursátil colocando muchas órdenes de compra de valores en los mercados para anularlas inmediatamente. Pero una vez que han logrado subidas de precios, ejecutan compras pendientes por cuenta del cliente inversor sobre activos que previamente han sido adquiridos por los propios traders. Otra de las investigaciones apunta a la utilización de información privilegiada aprovechando la velocidad de las transacciones.

De hecho, el fiscal general de Nueva York Eric Schneiderman anunciaba que estaba investigando algunas firmas. Y también la agencia reguladora de futuros, la CFTC, y la agencia reguladora de valores y bolsa, la SEC, están examinando si las principales bolsa dan un trato preferencial a las operaciones de alta velocidad en detrimento de otros inversores que prefieren seguir las vías más convencionales.

A agravar este ambiente de cierta inquietud en algunos círculos financieros a comienzos de abril, ha venido la promoción mediática del nuevo libro de Michael Lewis, autor de libros best-seller como El Póker del Mentiroso (Liar’s Poker), sobre el mundo de Wall Street en los años ochenta en una línea similar como algunas películas de éxito de denuncia cínica de las finanzas que no cuestionan la desregulación y el descontrol del casino sino los indecentes comportamientos legales pero aceptados socialmente. Sin embargo, aunque en esa línea, el autor acierta con el eslogan para la promoción de este nuevo libro:
                  “Stock Markets Rigged”, “Las Bolsas están manipuladas”.
 Y en algunas cadenas de TV estadounidenses la promoción de libro ha ido acompañada de acalorados debates como en este programa de 60 segundos de la CNBC.-



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martes, 1 de abril de 2014

La Troika, al margen de los tratados europeos

En febrero pasado The Economist (1/2/2014) contaba que, durante la reunión de ministros europeos de finanzas en Atenas, hasta las señoras de la limpieza les gritaban “asesinos” a los miembros de la Troika. En Lisboa se leen pancartas de protesta que dicen “Fuck the troika”; y en portugués se ha popularizado un neologismo, entroikado, que viene significar “económicamente jodido”. Desde luego,  este guardián europeo al servicio de los bancos acreedores  nunca ha suscitado la más mínima simpatía en los países a los que suponía que venía a ayudar.

El trío del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional es un organismo improvisado en mayo de 2010 para el rescate de Grecia. Pero ha funcionado como un ente sin legitimidad democrática, ideado para cubrir parcialmente el vacío institucional descubierto con la crisis del sistema financiero globalizado. La eurozona ni siquiera disponía  de un verdadero banco central (el BCE es solo un emisor del euro hasta la fecha sin competencias para supervisar las cuentas de los bancos a los que presta dinero) ni tampoco los gobiernos del euro disponían de recursos para afrontar la crisis y el endeudamiento excesivo de loa bancos.  

Muchos de quienes soñamos con una Europa federal, nunca podíamos haber imaginado que en Europa se llegaran a aplicar  las duras políticas neoliberales que el FMI había venido aplicando en los países en vías de desarrollo que se habían endeudado. Unas políticas que concedían préstamos a los gobiernos, bajo duras condicionalidades que limitaban la soberanía de los países receptores, con privatizaciones impuestas y fuertes reducciones de gasto público; que en la Europa del Sur se han traducido en recortes de la protección social a las capas más desprotegidas de la sociedad. Pero así se decidió entre bastidores por una Unión Europea dirigida por gobiernos de la derecha conservadora y  neoliberal. Y el FMI ha sido el eje central del rescate de Grecia y de los de Irlanda, Portugal, España y más recientemente Chipre.

La realidad es que la Troika ha marcado una línea radical de empobrecimiento y desigualdad social, que ha roto los equilibrios internos que habían alcanzado los países calificados como periféricos, contribuyendo a la socialización de las pérdidas de los bancos. Teóricamente se diseñó como un mero instrumento técnico del Consejo Europeo para el seguimiento y control del cumplimiento de los programa de “consolidación fiscal” acordados, la mal llamada política de austeridad. Todo ello con la anuencia de los gobiernos, incluido el español, que participan en los Consejos Europeos, máximo organismo gobierno de la UE; que han ido aprobando las medidas sugeridas por los “inspectores” de la Troika, a los que el ínclito ministro español de Hacienda llamó “los hombres de negro”cuando sostenía que nunca vendrían a Madrid.
                
Una “catástrofe política

Es evidente que el papel de la Troika ha sido cuestionado desde su creación, sobre todo por los propios ciudadanos afectados directamente por políticas injustas. Dejando a un lado las fuertes protestas ciudadanas, durante los más de tres años de actividad la Troika ha sido objeto de duras críticas a su línea de actuación incluso dentro de la propia Comisión europea. En un mitin en julio de 2013, la vicepresidenta de la Comisión, Vivian Reding criticaba a la falta de transparencia del FMI  apelando a la disolución de tal ente asociado a las instituciones europeas, opiniones que ratificaba posteriormente su portavoz. Y en una entrevista en el periódico griego Kathimerini, Reding cuestionaba la legitimidad del Fondo para intervenir en la Unión Europea:

Los ciudadanos europeos no confían en la Troika. Y tienen razón. Decisiones fundamentales como el despido de miles de empleados públicos no pueden adoptarse a puerta cerrada. Tienen que ser debatidas en el Parlamento Europeo, que ha sido elegido directamente en unas elecciones”.

Y en esa dirección crítica daba un paso más el Director de Notre Europe, un instituto de estudios regido por Jacques Delors. En declaraciones a la Deutsche Welle, la radio nacional alemana, subrayaba que la imagen de la UE se ha deteriorado completamente en países como Grecia, Portugal o España. “La Troika ha sido una catástrofe política para la Unión Europea”, decía, porque ha significado una pérdida de soberanía para los países sometidos a sus dictados.

Por su parte, a la altura de 2014, un portavoz del  Banco de Francfort, Jörg Asmussen, apuntaba que hay que replantear el mecanismo de la Troika, con un enfoque más integrado en el marco europeo comunitario. Si el BCE va a ejercer la supervisón de la gran mayoría de los bancos nacionales europeos, dentro  del plan de la llamada unión bancaria, habrá que evitar que el BCE se encuentre representado en los dos lados de la mesa, como miembro del trío vigilante y como representante de los bancos de la eurozona vigilados.

La ilegitimidad de la Troika

Cuando ya ha perdido relevancia, en particular mediática, superada la fase de la amenaza sobre el euro, dos europarlamentarios abrieron una investigación sobre los trabajos de este organismo tripartito, iniciando en diciembre pasado, un examen para el Parlamento europeo, con encuestas que han dado como resultado dos informes, uno de la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios y otro de la comisión de Empleo y Asuntos Sociales; los cuales difícilmente a estas alturas pueden tener consecuencias políticas serias, al menos ante las opiniones públicas de los países.

Porque sobre la Troika y su labor podemos destacar TRES conclusiones políticas, deducidas de la observación de las informaciones publicadas, como son:

La primera es su falta de legitimidad de origen y de ejercicio. Para empezar, la expresión periodística frecuente de “troika comunitaria” es una falacia total. La Troika no es una institución prevista en los tratados europeos ni tampoco un organismo intergubernamental como tantos otros creados por acuerdos del Consejo Europeo. Más aún, institucionalmente, la presencia del BCE en la Troika es claramente una anomalía. El mandato del Banco de Francfort no ampara la negociación con los gobiernos de los recortes de los presupuestos nacionales ni las reformas de la legislación laboral ni mucho menos las amenazas de cortar la liquidez a un país si este no cumple con los deseos manifestados por el trío de vigilancia.

En segundo lugar, tenemos que añadir la falta de transparencia en las actuaciones de la Troika, con un funcionamiento totalmente opaco de modo que la opinión pública no conoce informes técnicos o comunicados oficiales ni sus valoraciones de las situaciones de los países vigilados o las actas de sus reuniones con representantes de los gobiernos vigilados. Los ciudadanos solo conocen los retazos informativos de la prensa sobre documentos que se suponen han llegado al Consejo europeo y a los gobiernos afectados, pero sin generar debate alguno que haya trascendido.

Y en tercer lugar, resulta particularmente escandaloso  que el Parlamento europeo no haya tenido ni tenga acceso  a la documentación elaborada por la Troika; y que este organismo espurio ajeno al marco legal europeo no rinda cuentas ante los eurodiputados, únicos representantes directos de los pueblos europeos. La investigación parlamentaria referida es una prueba de ese descontrol. Una vez más,  en esta UE, deficitaria democráticamente,  un instrumento supuestamente técnico se le autoriza para ejercer  acciones políticas alejadas de las democracias nacionales que fundamentan la estructura institucional europea.

Y es que el diseño de este nuevo organismo del gobierno europeo ha venido inspirado por el referente ideológico que comparten la tecnocracia europea y los gobiernos nacionales con los altos gestores de la banca. Los poderes financieros que controlan en la sombra las decisiones de las instituciones europeas, aprovecharon el endeudamiento privado convertido en deuda pública de los Estados sin acceso ya a los mercados internacionales, para imponerles políticas no incluidas en  los respectivos programas de gobierno votados en las elecciones generales.

¿Tendrán en cuenta los ciudadanos y los partidos europeos estas experiencias recientes en las próximas elecciones europeas?

  



domingo, 16 de marzo de 2014

¿Hay recuperación económica?


El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial afirman que hay indicios de que este año la economía mundial se fortalecerá. Consideran que, después de cinco años de crisis financiera mundial, las economías de ingresos altos finalmente al parecer estar saliendo del atolladero. Incluso, el BM afirma que el fortalecimiento de los países ricos impulsará la demanda de las importaciones procedentes de las naciones en desarrollo. 

Pero ya conocemos por las experiencias de los últimos años el valor limitado que tienen estos informes sobre las perspectivas económicas. A pesar de que tímidamente reconozcan el potencial existente para un brote renovado de perturbaciones en los mercados financieros, como consecuencia de la anunciada reducción de los estímulos monetarios que “generosamente” la Reserva Federal estadounidense ofrece a la gran banca.

Lo cierto es que, atendiendo los intereses ideológicos y económicos que predominan en estas instituciones internacionales, tanto el FMI como el Banco Mundial nos ofrecen una visión convencional de la economía que pretende ignorar el actual dominio de unas finanzas en gran parte opacas y, por tanto, descontroladas.

Un par de ejemplos:

Los mercados globales de los derivados financieros extrabursátiles u OTC, que se negocian fuera de las bolsas oficiales, han vuelto a alcanzar niveles superiores a los que tenían cuando el estallido de la crisis de Wall Street, con un volumen  de referencia de 692    billones (trillion) de dólares.

Y según la Comisión Europea, las actividades bancarias fuera del alcance de la supervisión de los bancos centrales, la llamada banca en la sombra, alcanzan la cifra global de 53 billones de dólares y de más de 16 billones para la Eurozona.

¿Quién es capaz de prever las consecuencias en las economías reales de esos volúmenes de actividad financiera fuera del control de las autoridades públicas?

Entre otras consecuencias, en España las reformas bancarias y recortes sociales del actual gobierno se han traducido en una mayor dependencia presente y futura de los mercados financieros internacionales, como ya he anotado en este blog.

Atendiendo la invitación de Globalmedia, participé en la mesa de debate sobre la anunciada recuperación económica para el programa El color de dinero del canal latinoamericano de Hispan TV , cuya grabación tuvo lugar el 29 de enero de 2013 en Madrid y cuyo vídeo podemos ver aquí.
                                                         



miércoles, 12 de marzo de 2014

El megalobby global: Goldman Sachs, la obra de Dios

En noviembre de 2009, Lloyd Blankfein, el consejero delegado (CEO) de Goldman Sachs, atraía la atención mediática por las desorbitadas cifras de las primas anuales (bonus) repartidas entre los altos empleados. Además, en una muy comentada entrevista del Sunday Times de Londres defendía esas retribuciones milmillonarias diciendo que era una medida relacionada con el rendimiento a largo plazo; y para escándalo general aseguraba que como banquero estaba “haciendo el trabajo de Dios” (Doing God´s Work) porque “tenemos un fin social. Ayudamos a las compañías a crecer ayudándoles a recaudar capital. Las compañías que crecen crean riqueza. A su vez, esto permite a la gente tener puestos de trabajo que traen más crecimiento y más riqueza. Es un círculo virtuoso”.

Como en tantas ocasiones este alto ejecutivo neoyorquino confundía los negocios  virtuales de especulación financiera en beneficio de unos cuantos  con la  economía real que es la que crea riqueza y empleo.

Meses antes de la citada entrevista, el periodista investigador Matt Taibbi en la revista Rolling Stone Magazine (julio de 2009), daba una imagen más precisa y acertada del funcionamiento de este banco de negocios que tuvo gran eco mediático:

Lo primero que se necesita saber sobre Goldman Sachs es que está en todas partes. El más potente banco de inversiones del mundo es un gran calamar- vampiro (Vampire squid) que cubre la faz de la humanidad, atiborrando sus vasos sanguíneos con algo que huela a dinero”.

Mucho se ha escrito sobre la inmensa dimensión y poder de Goldman Sachs en los EEUU, de su incesante puerta giratoria entre el  banco, los organismos reguladores y la élite política en Washington. Pero Goldman Sachs cultiva los contactos con el poder político en todo el mundo; y no solamente en la capital de los EEUU sino en Nueva York (es el asesor bancario del periódico The New York Times) como en las monarquías autoritarias del Golfo y en Israel, aunque sobre todo su influencia política se deja sentir en Europa…

(Los párrafos anteriores están tomados de la presentación del extenso capítulo del libro Los lobbies financieros, tentáculos del poder; donde se registran las principales intervenciones de estos miembros de Goldman Sachs, calificados como “dueños de la Eurozona” en el gráfico del periódico inglés The Independent que reproducimos aquí)



sábado, 1 de marzo de 2014

Los paraísos de la sentencia del Prestige


               (Publicado en gallego en la revista mensual Tempos Novos nº 199, diciembre 2013)

Tras una década de investigación y nueve meses de juicio para determinar las responsabilidades de la catástrofe ecológica del Prestige, los magistrados de la Audiencia de Coruña afirman sin rubor en la sentencia denoviembre de 2013 que  “en concreto, nadie sabe con exactitud cual haya sido la causa de los ocurrido”. Y es que la propia  sentencia esconde, detrás de sus notorias deficiencias, el fracaso de quienes ejercen los poderes del Estado para afrontar  los problemas que genera el olvido de los convenios internacionales del mar, en una economía mundializada bajo el imperio del dogma del libre mercado, sin normas efectivas y carente de autoridad reguladora; a los que en este caso se añadieron  las negligencias de los gobiernos neoliberales autonómico y central del momento con deficientes servicios marítimos. Salta a la vista los escasos frutos de la investigación judicial y que los magistrados han optado por ignorar las acusaciones formalizadas en el proceso que señalan las responsabilidades de las diversas sociedades mercantiles extranjeras implicadas, incluidas las registradas en notorios paraísos fiscales. Aunque tuvieron a su alcance abundante información internacional sobre las deficientes condiciones de la navegación marítima de los petroleros que llevan a desastres, como ya analizamos en profundidad hace años ([1]
   
Para entender el fondo del asunto, digamos que el secular reparto de riesgos entre el armador como  gestor  del buque, el dueño de este y el propietario  de la  carga frente al azar del mar, en estos tiempos ha dado origen a complejos montajes financieros de sociedades instrumentales que  ocultan responsabilidades y diluyen riesgos, generando catástrofes  cuya autoría resulta complicado o imposible depurar para aquellos jueces que se atienen a visiones alicortas y localistas. E ignoran que las  sociedades que se registran en  conocidos paraísos fiscales con el beneplácito de los grandes países, tienen su principal razón de ser en la oferta de estructuras  que ocultan  la identidad de los propietarios, reduciendo los riesgos del capital  financiero transnacional. Lo vemos en un somero análisis de los propietarios de la carga, del petrolero y  el armador  del Prestige, mencionadas en las acusaciones que constan en la sentencia; y que tuvieron y tienen responsabilidad en el hundimiento aunque los jueces de Coruña hayan rehuido de implicarles directa e indirectamente con la catástrofe después de los once años transcurridos. ¿Por qué?

·         Primero, la carga de petróleo.

El fletador del petrolero era la  sociedad propietaria de la  carga, Crown Ressources AG, con sede en Zoug, un pueblecito  de Suiza (notorio escondrijo de fortunas de dictadores y tesoreros corruptos, vinculado a la Unión Europea por tratados relevantes), donde están registradas miles de sociedades offshore, y convertido en uno de los principales centros mundiales del transporte de petróleo. Esta sociedad mercantil pertenecía a un holding de oligarcas rusos denominado Alfa Group, que sigue presidiendo el magnate ruso Mikhail Fridman, cuyos negocios  abarcaban – y abarcan-  desde  la banca (Alfa Bank), compañías  de seguros, supermercados,  telecomunicaciones, bebidas (vodka Smirnoff), hasta  TNK, siglas en ruso de una importante compañía petrolera; registradas en Gibraltar, las Islas Vírgenes Británicas o Chipre.

Por entonces, la prensa internacional señalaba la abundancia de sociedades  comerciales rusas, muy activas, dedicadas al transporte de  productos petrolíferos pesados, como el fuel  o el alquitrán. A  los dos meses de la catástrofe Crown Ressources quedó disuelta tras cobrar el seguro. Porque las sociedades de corretaje de hidrocarburos nacen y desaparecen sin dejar huellas, gracias a  sus montajes financieros sofisticados amparados por la flexibilidad  legislativa de los centros financieros offshore, conocidos como paraísos fiscales. Compran y vende cargas de petróleo que pueden cambiar de dueño varias veces en el curso de una travesía, por eso los jueces de Coruña ignoran el destino del Prestige. Para maximizar sus beneficios, los traders  o negociantes  rusos  aplican reglas simples como escoger barcos basureros, reducir la duración de las escalas y aumentar la cadencia. Al carecer de  base financiera necesaria para adquirir las cargas y fletar los navíos, grandes bancos como el BNP le suministran préstamos bancarios, como aseguraba Le Monde ([2]). 

·         Segundo, la propiedad del buque.
 
La regla básica de los navieros o armadores “one ship, one company” - un buque, una sociedad mercantil - en especial para los petroleros y los barcos-chatarra que navegan bajo bandera de conveniencia. El vetusto Prestige era la única propiedad de la compañía Mare Shipping  Incorporated, una sociedad anónima tapadera registrada en la República de Liberia, otro conocido paraíso fiscal, sin inspectores que controlen la seguridad de los buques.  Es la misma sociedad liberiana propietaria del buque Mar Egeo que también zozobró frente a las costas de Coruña en 1992. Controlada por un clan familiar de armadores griegos, que se protegen tras otro holding, según las prácticas actuales del shipping o industria naviera.

El registro de buques y compañías marítimas de este país africano reside en Virginia (en las afueras de Washington D.C.) y es gestionado por  una compañía estadounidense denominada Liberian International Ship & Corporate Registry (LISCR, LLC);  por entonces tenía inscritos una flota mercante de 1566 buques, que ahora alcanza los 4000; era  y es el segundo mayor registro del mundo tras Panamá.([3]

La situación naviera actual es el producto de  la evolución descontrolada de las últimas décadas. Tratándose de grupos financieros, la bandera de conveniencia de una isla perdida y la opacidad de sus cuentas no aminora el interés de los banqueros por financiar  las adquisiciones de supertankers. Por un lado, los préstamos a navieros  presentan  riesgos escasos  porque se hacen a una sociedad offshore propietaria del barco que queda hipotecado; y en caso muy improbable de quiebra, se dispone de cauces organizados de reventa. Por otra parte,  la  tradicional estructura de la financiación de buques normalmente se simplifica con una compañía constituida en Liberia, las islas Vírgenes Británicas u otro paraíso fiscal, que tendrá un capital escaso  Y esta infracapitalización como sociedad anónima, hace que  con frecuencia  obtenga préstamos de  bancos en países solventes, en un  porcentaje muy  alto respecto del coste de la financiación del buque; ya que los intereses de esos préstamos no tributaran, como lo harían si fueran dividendos del capital invertido en la sociedad offshore, según analizaron hace años expertos del sindicato International Transport Workers Federation (ITF) ([4])

Tercero, el armador y la bandera de conveniencia

Aunque vinculada al parecer al mismo grupo financiero que la propietaria Mare Shipping Inc., con esta empresa había contratado la sociedad Universe Maritime Limited con sede en Grecia, la explotación del buque como armador del Prestige, que asumía la gestión náutica, la explotación comercial, la contratación y supervisión de la tripulación de jóvenes filipinos inexpertos y en general el dominio real y útil del petrolero. Y el Prestige enarbolaba la bandera de conveniencia de las Bahamas, una bandera de un país distinto al de la empresa propietaria del buque; un dato relevante como otros que la Audiencia de Coruña no ha tomado en consideración.

Es decir, mientras la compañía propietaria residía en Liberia y el armador en Grecia, el buque tenía la nacionalidad de las Bahamas, otro paraíso relevante miembro de la Commonwealth británica, cuyo registro marítimo en que se inscribió  este petrolero está físicamente en Londres ([5]). La pregunta de por qué el Prestige de propiedad liberiana no navegaba con bandera de la misma nacionalidad, siendo Liberia tan paraíso fiscal  como las Bahamas,  tiene fácil respuesta porque cuando el capital financiero transnacional  corre riesgos económicos reales, busca diversificar  las legislaciones nacionales aplicables ante cualquier evento para  eludir responsabilidades, ocultando la titularidad de los negocios.  Contrariamente a la gran empresa tradicional, el capital financiero globalizado prefiere marañas organizativas, más costosas económicamente pero de alta rentabilidad financiera. De ahí que la oferta de los centros financieros offshore, para no residentes, los conocidos como paraísos fiscales, como un subsector más de la globalización  financiera alimenten la movilidad del capital descontrolado. Y, como comprobamos, esa movilidad debilita a los Estados nacionales para ejercer un control sobre las economías y sus sistemas de protección social, al mismo tiempo  que  “las respuestas de los mercados” se convierten en el juicio sumarísimo de la bondad o acierto  de las acciones de  gobierno.- 

    
[1] Juan Hdez.Vigueras, Los paraísos fiscales. Cómo los centros offshore socavan las democracias. AKAL 2005,  capítulo IV.
[2] Le Monde, 21/11/03
[4] ITF, Conference on the shipping industry. Oslo, June 1998 en http://www.itfglobal.org/

domingo, 23 de febrero de 2014

Otro escándalo bancario: los tipos de cambio se manipulan

Al escándalo del Libor, el tipo de interés básico de Londres, se suma ahora la manipulación de los tipos de cambio de monedas. Los manuales de economía nos decían que el tipo de cambio de una moneda nacional es un precio que se genera por el cruce de la oferta y demanda de ambas divisas, generadas a su vez por las necesidades de pagos exteriores de las economías. Pero tras la globalización financiera, resulta que a las necesidades de las economías se añaden los capitales volátiles que especulan con las divisas y la manipulación de los tipos de cambio  por los grandes bancos. Lo demuestra una extensa y complicada investigación que se desarrolla desde hace unos meses; y que afecta a más de una docena de grandes bancos en un buen número de países, suscitando cuestiones básicas sobre cómo se opera en este mercado financiero con un volumen de los mayores del mundo.

Un gran mercado para cuatro bancos

El mercado mundial del intercambio de divisas alcanza un volumen DIARIO de 5,3 billones (trillion) de dólares (equivalente a más de cinco veces el PIB español), reflejo de las crecientes idas y venidas de capitales especulativos en busca de rentabilidades ajenas a la economía real, sumadas a los préstamos interbancarios y a todas las operaciones comerciales entre zonas monetarias (dólar, euro, libra, yen, peso mexicano, etc.) que significan pagos cruzados por intercambio de bienes o servicios. Dada la dimensión de ese mercado, durante largo tiempo los bancos venían alegando la imposibilidad de su manipulación, pero el argumento se derrumbó desde que las investigaciones se centraron en las divisas más liquidas.

El foreign-exchange market (forex es el argot financiero) es un mercado global donde participan cientos de firmas. Sin embargo, solamente cuatro grandes bancos alcanzan una cuota superior al 50 % de todas las compras y ventas de divisas, según el estudio de 2012 realizado por Euromoney Institutional Investor PLc. El número uno es el Deutsche Bank AG  con sede central en Francfort con una cuota del 15,2 %, seguido por el Citibank Inc. de Nueva York con el 14,9 %; a los que siguen el Barclays Plc de Londres con el 10,2 % y el suizo UBS con sede en Zurich con el 10,1%. Aunque  los portavoces oficiales de esos bancos y los traders entrevistados por la agencia Bloomberg News se negaron a identificar cual de estos cuatro bancos tomaba parte en los manejos manipuladores del precio de las divisas; después informaciones del Financial Times y otros medios confirman que los cuatro grandes están sujetos a las investigaciones desplegadas en diversos países.

Las investigaciones fueron comenzadas por las autoridades del Reino Unido hace más de un año, gracias a un soplo de alguien del ramo; y las distintas autoridades nacionales  las han ido extendiendo mundialmente hasta abarcar al menos a 15 grandes bancos, incluido Goldman Sachs, e ignoramos hasta esta fecha si afectan a alguno de los grandes bancos españoles. Como una vez más está en juego la deteriorada imagen pública de la banca, nueve  megabancos implicados – Barclays, Citigroup, Deutsche Bank, HSBC, JPMorgan, Lloyds, Royal Bank of Scotland, Standard Chartered y UBS – ya han tomado medidas de suspensión de empleo o despido a más de 20 traders, aunque a ninguno se le ha acusado formalmente  de la comisión de delitos, y como es natural se han negado a hacer declaraciones a la prensa, según informaciones del Financial Times.  

Los traders o agentes-comisionistas

En conjunto, más de una docena de organismos reguladores de Europa, los EEUU y Asia, están llevando a cabo sus propias investigaciones o colaborando en las demás investigaciones para el análisis de las alegaciones presentadas por los traders. Y esta dimensión lleva a la prensa especializada (por ejemplo, Forex in the spotlight, FT 16/2/2014) a enfocar su mirada por ahora más hacia los traders que hacia los agujeros del sistema.

Porque el fondo de la cuestión es que el sistema financiero actual permite que los tipos de cambio, los precios de las distintas divisas se fijen por acuerdos entre los traders de los grandes bancos buscando el lucro personal y el de su empresa a costa de los clientes.  Desde Londres a Tokio y desde Nueva York a Buenos Aires, todos esos agentes bancarios incluyen principiantes y veteranos, especialistas en divisas como el yen o expertos generalistas que negocian cambios entre euro-dólar o dólar-peso. Según los datos disponibles, estos agentes-comisionistas del banco utilizaban las salas de chat y otras formas de comunicación electrónica para compartir información sobre los clientes y ponerse de acuerdo para manipular los precios diarios de referencia de las divisas. Las indagaciones se centran particularmente en los grupos de mensajería instantánea en el sector como el “Bandits´ Club”, “The Cartel” o “The Mafia”, grupos que gozaban de alta consideración entre los profesionales del ramo y cuyos miembros practicaban diversas “técnicas”. Las más frecuentes eran el intercambio de datos sobre los grandes clientes para ponerse de acuerdo antes del momento preciso para fijar los tipos de cambio; o adelantando sus propias compras o ventas a las solicitadas por los clientes.

Los propios bancos, incluido el omnipresente Goldman Sachs, están llevando a cabo sus propias investigaciones que, al parecer, consisten en el examen de millones de mensajes enviados por los traders en esas salas de chat, por texto o por voz. Y asimismo analizan las modalidades prácticas en la negociación sobre cada moneda y en todas las geografías. Y, como ya es tradicional, se suceden las manifestaciones proclamando su decisión de acabar con las malas prácticas.

Para algunos de estos bancos investigados es el segundo escándalo que les golpea en poco tiempo. Por el escándalo de las manipulaciones del Libor, a Barclays y otros le han costado 6,000 millones de dólares en multas y han perdido su empleo principales ejecutivos, Bob Diamond en Barclays, Piet Moerland en Rabobank y David Caplin del broker RP Martin.

Ahora, fuentes solventes aseguran que el escándalo de los tipos de cambio, el forex scandal, será tan grave como el inacabado caso del Libor y para algunos bancos les supondrá multas milmillonarias, años de litigios y la salida de ejecutivos veteranos pero con elevadas compensaciones. Según los expertos, el asunto ha estallado en un momento particularmente malo para los grandes bancos de inversiones, que aseguran estar bajo la presión de las regulaciones post crisis, de los mayores requisitos de capital junto a débiles niveles de negocios de renta fija, monedas y materias primas. Pero paradójicamente las amenazas de riesgo sistémico conceden mayor poder a la banca sobre los gobiernos. Y, ante todo, se demuestra que la amarga experiencia de la crisis no ha traído la transparencia y la supervisión financieros que anunciaron los gobernantes del G 20.-                   

miércoles, 12 de febrero de 2014

Los banqueros rescatados y la economía financiarizada

                                  
En 2008, el de la quiebra del banco Lehman Brothers, el sistema bancario español se repartía al cincuenta por ciento entre 45 Cajas de Ahorro y 15 bancos privados. Al comenzar 2014, han desaparecido las antiguas Cajas convertidas en 12 bancos privados; y unos 3 ó 4 grandes bancos controlaran el setenta u ochenta por ciento del negocio bancario en España. Y, conforme a lo previsto por el actual Gobierno, el Estado español se quedará sin una banca pública que al menos atienda las necesidades de crédito de la pequeña y mediana empresa y de la gestión de las administraciones locales.

Aquí, una vez más, también han ganado la partida los grandes intereses de la banca privada globalizada, que con tanta eficacia defienden las organizaciones y  agencias de lobbies financieros. El poder de esta banca sobre la economía y la política española ha crecido junto a una mayor dependencia de los mercados financieros globales. Todo un logro político de una mayoría parlamentaria absoluta sin contrapoder efectivo.

Sin embargo, el altísimo nivel de paro y la persistente falta de crédito para la economía real demuestran el fracaso rotundo de  las políticas de saneamiento del sistema bancario español. Ciertamente, como se apunta desde ámbitos tecnocráticos, la estrategia marcada por el Memorandum de Intenciones (el conocido como MOU), suscrito por el Gobierno actual realmente con la Troica (BCE, Comisión europea y FMI), ha supuesto un progreso fundamental al permitir ganar credibilidad frente a los mercados internacionales ofreciendo las garantías de control efectivo de las cuentas y los balances que inexistían anteriormente. Y aunque, los españoles endeudados o no, vivan peor ahora, la banca está mejor con los 42,000 millones recibidos de Europa. Aunque el crédito siga sin aparecer y existan todavía  importantes y abundantes asignaturas pendientes en relación con la solvencia y la capitalización actual de los bancos, que las declaraciones oficiales pretenden ocultar.

Más aún, los nuevos y viejos bancos siguen utilizando la liquidez barata que les ofrece el BCE para negocios financieros con los bonos soberanos sin dedicar un euro a préstamos a las Pymes y al consumo. Y resulta inaceptable la pretendida asepsia de ciertos análisis con los que algunos expertos intentan ignorar los costes sociales del saneamiento bancario practicado por el actual Gobierno y su injusta distribución impuesta a los ciudadanos.

Porque, oh paradoja, si la crisis que estalló en Wall Street nos alcanzó debido a la dependencia morbosa del dinero barato de fuera, despilfarrado en especulación inmobiliaria y en costosas obras públicas inútiles, cinco años después nuestro Estado se encuentra más endeudado que antes. Y tras las sucesivas reformas bancarias y  destapadas las cuentas falseadas durante años, el endeudamiento privado de bancos y cajas se ha transformado en un endeudamiento público que alcanzará previsiblemente el cien por cien del PIB en 2014; una losa sobre el futuro inmediato de este país.

Y casi al final del proceso, se ha acrecentado de nuevo la dominación de los mercados financieros sobre los gobiernos y la economía española, a cuyo resultado están contribuyendo las inversiones en cartera de los grandes fondos de inversiones, los fondos buitres, que adquieren rebajados suculentos pedazos del patrimonio nacional, no siempre inmobiliario como en el caso de Iberia, la antigua compañía aérea de bandera española, ahora sin corona.

Para mayor INRI, entre las reformas de unos y otros, han quedado impunes los dolosos y bochornosos fallos de gestión de ciertos altos directivos de las Cajas de ahorro y bancos y algunos políticos. Y en lugar de salvar los bancos, como mandan los cánones, el dinero de los contribuyentes ha salvado a los banqueros y a los directivos de las Cajas que se han ido de rositas. 

                                              (Publicado en sistema digital 3-9 febrero 2014)

     Añadimos aquí este ejemplo muy ilustrativo sobre el caso Blesa-Bankia que hemos encontrado en youtube.