lunes, 20 de julio de 2015

Las puertas giratorias nutren los lobbies pro TTIP

Las puertas giratorias entre los sectores público y privado de Europa crean conflictos de intereses y exacerban la captura corporativa de las actuales negociaciones comerciales Unión Europea-Estados Unidos, asegura un nuevo Informe publicado el 15 de julio de 2015 por la fundación independienteCorporate Europe Observatory (CEO), que vigila y nos informa sobre las actividades de los grandes grupos empresariales y financieros sobre los órganos de decisiones europeas.
A medida que continúa la décima ronda de conversaciones para el TTIP, el referido Observatorio europeo radicado en Ámsterdam, documenta una variedad de casos de puertas giratorias entre ellos los de un eurocomisario, eurodiputados y altos funcionarios europeos con vínculos o intereses en este Tratado de Comercio e Inversiones UE- EEUU, más conocido como TTIP, que busca la plena liberalización del comercio y la desregulación interna entre los dos lados del Atlántico y propone la privatización de servicios tales como la Educación o la Sanidad.

Las puertas giratorias entre los sectores público y privado están engrasando las ruedas de la presión empresarial sobre el TTIP, como subraya el Informe referido. Algunos de los más altos responsables políticos y funcionarios de la UE, junto con los de los niveles de los Estados miembros, a través de la puerta giratoria pasan a funciones de asesor de empresas; otros van en la otra dirección, de puestos de trabajo en la empresa a puestos en el sector público. Estos casos de puertas giratorias cubren algunos de los mayores sectores de lobby empresarial europeo, incluidas las telecomunicaciones y de la tecnología de la información; la alimentación y la agricultura; finanzas; solución de controversias entre inversores privados y los Estados; productos farmacéuticos; legislación y normativas, etc.
Estos son algunos casos de puertas giratorias del TTIP cuyas biografías profesionales se relatan en el referido Informe:


Nombre
Desde
A
Comisario de Comercio
Consejo directivo de Belgacom?
Portavoz del Comisario de Comercio
FTI Consulting
DG de Comercio
European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations (EFPIA)

DG del Mercado Interior
Google
DG de Agricultura
Consultancy & Farm Europe
Ekenberg & Andersson
Asesor especial de la DG de Comercio
BusinessEurope
DG Sanco & DG Trade
Parlamento Europeo
Hanover & Opel
Parlamento
gplus

En estas acciones de lobby están implicados algunos de los mayores actores de la incesante presión corporativa sobre las instituciones de la EU, como BusinessEurope, Google, Opel y Telefónica, además de los grandes grupos financieros. 
En Europa, se plantean interrogantes muy relevantes en torno a la endeblez de las normas sobre puertas giratorias para prevenir que se produzca el riesgo de conflictos de intereses en los niveles decisorios europeos y en los planos nacionales. De hecho, algunos países como España y las instituciones europeas incluido el Parlamento Europeo, carecen de reglas para impedir o restringir el funcionamiento de las puertas giratorias entre el sector público y el privado que son un elemento básico del lobismo europeo. En el capítulo sobre la lobicracia de Bruselas en mi libro Los lobbies financieros…, se describe y analiza la profunda inserción de los grupos de presión financiera y económica en los procesos legislativos europeos, gracias sobre todo a los comités de expertos y a la permanente demanda de asesoramiento desde el sector privado para políticos y funcionarios.
Teniendo en cuenta la falta de transparencia en este ámbito, los casos que se presentan en el Informe de la citada ONG es probable que sean sólo la punta del iceberg de la negociación opaca en curso  del TTIP. Por ejemplo, los ex comisarios y altos funcionarios europeos deben abstenerse durante tres años de realizar trabajos de cabildeo o lobismo o cualquier otro trabajo que pueda suscitar un conflicto de intereses entre lo privado y lo público. Otros funcionarios de la Comisión y los eurodiputados deben enfrentarse a un período de reflexión dos años, y los Estados miembros tendrían que mejorar su intervención en la prevención de estas actividades no éticas o a menudo cuasi delictivas.
Actualmente, dado el objetivo previsto oficialmente de convertir el TTIP en el mayor acuerdo comercial en el mundo, las negociaciones en curso son el centro de una gran ofensiva de los intereses de las grandes multinacionales en una batalla masiva que tiene lugar en Bruselas.
Los asuntos en juego enfrentan claramente los intereses de los grandes grupos empresariales internacionales y los marcos legislativos  nacionales en vigor o las futuras políticas progresistas de gobiernos europeos en materia medioambiental y de protección de los consumidores de productos alimenticios o de ahorro; en definitiva, en el fondo está en juego la efectividad de la democracia en Europa.
Asuntos tales como el arbitraje privado previsto al que tendrían que someterse los Estados que infrinjan las disposiciones de tal Tratado internacional una vez suscrito, frente a las reclamaciones de los grupos empresariales; y la exigencia de la armonización de las leyes de la UE y de Estados Unidos en favor de los intereses económicos de las grandes corporaciones empresariales, representan una amenaza para la protección de los consumidores, la agricultura sostenible, las normas ambientales y los derechos laborales. En resumidas cuentas, una serie de limitaciones que coartarán o vaciarán de contenido las opciones democráticas y la soberanía mínima de los Estados.
La publicación de este informe de CEO subraya el influyente papel que están teniendo las puertas giratorias en esta batalla en curso, un documento que viene avalado por nuevos datos sobre quién está presionando en favor del proyecto neoliberal del TTIP y cómo influyen en los tecnócratas y en los responsables políticos. Los datos e infografías que integran el informe confirman que los contactos empresariales con la Comisión europea superan enormemente las de las ONG, sindicatos y otras organizaciones que representan los intereses públicos.-


jueves, 2 de julio de 2015

LA CRISIS DE GRECIA, NEGOCIO PARA FONDOS BUITRE

Mientras prosiguen las negociaciones entre el gobierno griego de Syriza y la Troika (denominación ahora abandonada como concesión al nuevo interlocutor), la incertidumbre política sigue siendo fuente de negocios lucrativos en el casino financiero global, que amparan las instituciones europeas y el FMI (EEUU).
Bajo el rótulo “Los inversores buitres están al acecho sobre Grecia” (Vulture Investors Loom Over Greece), hace unas semanas Bloomberg News TV (véase video aquí) entrevistaba a una experta en mercados de deuda soberana, que abordaba cómo los “fondos de inversión en deuda deprimida”, denominación técnica para fondos buitre, habían comprado o estaban adquiriendo deuda griega aprovechando la incertidumbre de unas duras negociaciones, que todo el mundo sabe tienen que incluir la reestructuración de la insostenible deuda griega. 
E incluso mencionaba tres fondos buitre potentes (Distressed Debt Investors)  que estaban apostando por lograr beneficios con deuda griega devaluada como Perry Capital, Knighthead Capital Management y Monarch Alternative Capital. Alegaba esta especialista entrevistada que sobre Grecia habían acudido mucho menos fondos que sobre Argentina y sobre Puerto Rico; pero todos ellos habían comprado esa deuda de manos privadas cuando había sido ofrecida a la venta tras la reestructuración de 2012. Y aunque el FMI quiere que todo se desarrolle con tranquilidad – dice en el video – se prevé una próxima reestructuración de esa deuda, en la que no piensan participar por las quitas que implicarán. Al ser un mercado de riesgo elevado y reducido resulta poco “liquido”, lo que traducido quiere decir que escasean las transacciones diarias.
¿Cómo se puede hacer negocio con la deuda de un país empobrecido y próximo a la bancarrota?
Desde la reestructuración de 2012 casi el 90 por ciento de la deuda griega pasó manos de instituciones oficiales como el FMI, el BCE y la Comisión (el fondo de rescate europeo), puesto que los euros del rescate fueron a manos de los bancos alemanes y franceses que eran los grandes acreedores históricos de Grecia, como ha recordado hace días Joseph Stiglitz en un artículo en The Guardian.
Y el caso es que todos los 18 bancos globales designados por el Banco de Grecia y el Ministerio de Finanzas como promotores del mercado de bonos griegos, han abandonado este mercado. Algo importante puesto que sus departamentos especializados son el puntal del mercado de bonos soberanos; pero los bonos griegos se han vuelto muy arriesgados y por eso su compraventa se ha secado casi, según los analistas.
Sin embargo, aunque reducido y volátil, puede ser un mercado muy rentable siguiendo estrategias refinadas. Sobre las peculiaridades del mercado de los bonos griegos, la prensa financiera estadounidense viene ofreciendo análisis y comentarios. Y ha resaltado su escasa dimensión, el volumen de bonos soberanos griegos comercializados supone solo en torno a 34.000 millones, mientras el volumen de los bonos soberanos italianos es muchísimo mayor, en torno a 1,8 billones de euros. Pero las cotizaciones se han devaluado, ya en mayo pasado los bonos a diez años se habían llegado a vender a 56 céntimos o menos el dólar, es decir, un 44 por ciento por debajo de sus valor nominal. Y en las últimas semanas el descuento sobre el valor nominal está siendo mucho mayor.
Además, los actuales tenedores de deuda griega ni los posibles nuevos inversores  son los ahorradores corrientes. Antes de 2012 eran bancos europeos, fondos de inversiones ordinarios y compañías de seguros, que vendieron sus carteras de esa deuda a fondos especializados en mercados emergentes; en otras palabras, dieron entrada a fondos buitre con gran potencial financiero que asumen grandes riesgos con la perspectiva de obtener grandes beneficios, sea porque la inestabilidad del mercado pueda producir una súbita elevación de las cotizaciones o porque la previsible reestructuración de una deuda insostenible con una quita importante, les permita queda al margen y reclamar judicialmente el valor nominal que figura en los bonos, y que se sitúa muy por encima de su valor en el mercado secundario. Es una especulación sofisticada como acredita la experiencia ya vivida en 2010 y 2012. Los negocios lucrativos montados sobre las reestructuraciones de deuda soberana insostenible de los Estados endeudados y empobrecidos, son la especialidad de los buitres financieros, como muestran todos los casos analizados en Los fondos buitre, capitalismo depredador, incluida las anteriores reestructuraciones de la deuda griega.-
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domingo, 21 de junio de 2015

Los fondos buitre nos acechan

"Los fondos buitre nos acechan y nadie parece preocupado por ello"

Texto de la entrevista publicada por JORGE OTERO en el diario digital Público el 14/6/2015


MADRID.- Juan Hdez. Vigueras lleva casi veinte años denunciando los excesos del sistema capitalista. Considerado todo un experto en finanzas internacionales, este antiguo directivo de grandes empresas y actual miembro del Consejo Científico de Attac-España ha escrito un buen puñado de libros en los que siempre ha destacado por sus críticas aceradas contra los paraísos fiscales, los lobbies financieros o los llamados mercados, a los que no duda en definir como "un auténtico poder en la sombra". 

Ahora acaba de publicar otro libro. El título lo dice todo:Los fondos buitre, capitalismo depredador (Clave Intelectual). En esta obra, Hdez. Vigueras carga contra los especuladores que al calor de la crisis y de los recortes obtienen grandes beneficios con la deuda pública de países en apuros y con los activos inmobiliarios que la banca rescatada vende a precio de saldo. Y no sólo eso: esos fondos también compran con grandes descuentos a Ayuntamientos como el de Madrid viviendas sociales para luego especular con los alquileres.

Aunque cada vez se oye hablar más de los fondos buitre, Hdez Vigueras cree, sin embargo, que hay poca preocupación por el asunto pese a que España es uno de los países preferidos por estos especuladores. Por ello, llama a que los ciudadanos se conciencien frente al peligro que representan estos "depredadores".
  
"Con las inversiones puramente financieras lo único que consigues es abundancia de liquidez para que el sistema siga funcionando en beneficio de determinados grupos y no del país"

Lo primero que habría que preguntar es qué es un fondo buitre.

​No son entidades que tengan un perfil muy definido, en realidad son fondos de inversiones de alto riesgo o de capital riesgo que siguen una estrategia muy determinada: el punto de partida es que actúan en los mercados de deuda. La deuda es un producto financiero que se puede comprar o vender, y desde ese momento se convierte en un negocio. Y los fondos buitre son fondos que se han especializado en hacer negocio con la deuda de los demás, ya sea pública o privada.

En su libro cuenta a través de casos reales, como el de Argentina, acosada por los fondos buitre, y advierte que España tampoco es inmune.

En el futuro vamos a oír hablar más de los fondos buitre. Existe una gran preocupación en toda Europa por el alto nivel de deuda pública. Hay inquietud porque muchos piensan que no se podrá pagar. Ahora Europa está en una tesitura complicada, es lo que Néstor Kirchner llamó "el endeudamiento infinito": te endeudas y de pronto resulta que no puedes pagar tus deudas porque no puedes pagar los intereses ni hacer frente a las amortizaciones; entonces debes hacer una reestructuración, una quita, alargas los plazos de pago... pero al final tu capacidad de funcionamiento financiero disminuye y la deuda no se acaba nunca.

Y eso, supongo, deja mucho campo libre a los fondos buitre. En España, de hecho, están haciendo buenos negocios y no sólo con la deuda: también invierten en empresas, adquieren activos inmobiliarios a la Sareb e incluso compran viviendas sociales a precio de saldo.
Sí, se les está abriendo un campo enorme con la devaluación general de activos que se ha producido en España. Si no fuera por ese abaratamiento de activos no estarían aquí, eso está claro. Nos acechan. Ese es su negocio y su peligro: con el nivel de endeudamiento público y privado tan alto, corremos el serio riesgo de ser también víctimas de estos fondos. Ahora se habla mucho de esto, y eso es bueno porque en nuestro país no parece haber mucha preocupación por el asunto.

Para algunos la presencia de estos fondos es positiva porque, dicen, son inversión extranjera.
Mire, en todos los asuntos financieros hay un problema de lenguaje. Ahora se habla de que este capital que viene, de estas inversiones extranjeras, en los mismos términos en lo que se hablaba en los años 80. Pero no es lo mismo. En aquella época las inversiones extranjeras eran inversiones directas, aportaban tecnología e innovación y abrían nuevos sectores productivos en España. Ahora no ocurre eso; ahora son sólo inversiones de cartera, inversiones puramente financieras que por definición son temporales; de hecho, se pueden ir mañana mismo en función de cómo vayan las cosas. Así no resuelves nada, así lo único que consigues es abundancia de liquidez para que el sistema siga funcionando en beneficio de determinados grupos y no del país.
Convendría concienciar a la gente sobre eso, pero ocurre una cosa...

Dígame

En mi opinión falta conciencia crítica con todo lo que está ocurriendo. El problema empieza por la poca publicidad que hay de datos. No es un tema que esté en la agenda pública, porque en España hablamos mucho de las consecuencias pero difícilmente se hablamos sobre las causas. Con respecto a los mercados financieros, en España aún no se ha producido el cambio profundo que se ha producido con la corrupción, que ya no se tolera ni se acepta tanto como antes.
"En la medida que haya más conciencia crítica, habrá más posibilidades de que surja un poder político que se enfrente a los mercados financieros"

¿Una auditoría de la deuda pública ayudaría a parar los pies a estos especuladores?

​Eso sería lo deseable, pero a ver quién le pone el cascabel al gato. En realidad es un problema de poder político. La posibilidad de hacer un auditoría ya se debatió en Argentina cuando el país tenía un endeudamiento tremendo y eso que se sabía que buena parte de la deuda venía de la época de la dictadura. ¿Sabe lo qué pasó? Que al final no se hizo nada. Aquí en España se habló de hacer una auditoría de la deuda cuando surgió Podemos, pero el debate parece que se ha desvanecido un poco.

Usted cuenta en el libro que la ONU impulsa una resolución que aboga por regular la reestructuración de la deuda pública de los Estados.

El asunto de la resolución de la ONU es una manera de abordar el problema básico que supone la falta de regulación de los mercados financieros. Con su resolución, la ONU plantea el asunto de qué sucede cuando un Estado se endeuda de manera insostenible y se ve abocado a hacer reestructuraciones. Como no hay normas globales, la ONU trata de cerrar un grupo de trabajo del que se supone que saldrá una regulación de la quiebra de los Estados, pero eso no aborda el origen del problema, que es, como ya he dicho, cuando la deuda pública se convierte en un producto financiero.

¿Falta voluntad política o es que estos fondos buitre tienen mucho poder?

La debilidad de los Estados frente a los mercados financieros es una realidad que no podemos ignorar.

¿La emergencia de nuevas fuerzas políticas no permite ser un poco más optimista?

Yo al menos sí lo soy. Creo que es necesario, primero, crear una conciencia crítica sobre los problemas. En la medida que haya más conciencia crítica, habrá más posibilidades de que surja un poder político que se enfrente a los mercados financieros, que son un auténtico poder en la sombra. Al menos hoy ya se habla abiertamente de cosas de las que nadie hablaba hace cinco años. Ese es el camino, y lo vamos recorriendo poco a poco.


martes, 26 de mayo de 2015

LOS FONDOS BUITRE, CAPITALISMO DEPREDADOR


                                                                                  (Introducción)

Tan grande era la maldad de señores ricos y poderosos que compraban
reclamaciones de deudas y que por intermedio de sus altas e influyentes
posiciones, infundían temor en los tribunales y con ello garantizaban sentencias injustas y sin fundamento, que se hizo necesario, tempranamente en Inglaterra, promulgar leyes para impedir tales prácticas”.

Con esta cita de un caso judicial ocurrido en el  siglo XVI,  el juez Sweet de Nueva York apoyaba su fallo en la sentencia del caso Elliot Associates contra Perú, denegándole a este fondo buitre la petición de que le reembolsaran por su valor íntegro los bonos soberanos adquiridos con descuento; luego, este fallo fue anulado por el tribunal de apelación. Sin embargo, recientemente en el caso del fondo NML Capital frente a Argentina, la decisión del juez federal de Nueva York ratificada por el Tribunal Supremo, concedía a este otro fondo buitre estadounidense un beneficio del 1.600 por ciento sobre la inversión que hizo en devaluados bonos viejos de Argentina y que se había negado a canjear en años anteriores.

Desde que la política de los EEUU, siguiendo los dictados de Wall Street, convirtió los préstamos de  los bancos a los Estados en productos financieros comercializables, las entidades de financieros pocos escrupulosos encontraron una línea de negocio en el endeudamiento de los países en desarrollo, aprovechando la compra de deuda soberana con descuento para reclamar ante los tribunales el  cobro del valor nominal íntegro, aunque el país se quedara sin recursos económicos para atender las necesidades básicas de sus gentes.

Esta es la actividad que ha caracterizado a los fondos dedicados a ese negocio y les ha valido el apelativo de buitre. Y desde los años noventa, a medida que el Estado se vio privado de la inmunidad jurídica histórica ante tribunales extranjeros, se han sucedido los litigios internacionales promovidos por los fondos de inversión especulativa contra países endeudados de América Latina y de África, con la pretensión de conseguir ante los tribunales la rentabilidad que los mercados no les daban (capítulos 2 y 4). El problema
es que, como demuestran recientes investigaciones, se ha producido un importante crecimiento de los litigios promovidos por estos fondos en la década de 2000.

Argentina es el caso paradigmático, porque desde su salida del pozo de endeudamiento en que le dejó la cruenta dictadura militar, sigue afrontando desde hace más de trece años el acoso de un potente grupo de fondos buitre que, además de plantear continuos litigios, dispone de una agencia de lobby propia para, entre otras cosas, degradar internacionalmente la imagen del país del Cono Sur (capítulo 3). Y este caso inacabable ha demostrado  cuán vulnerables son los países que toman decisiones soberanas para afrontar  una crisis grave de la deuda; porque la sentencia de los tribunales estadounidenses a favor de estos fondos y contra Argentina, como admitía recientemente el FMI,  "podría tener consecuencias generalizadas para futuras reestructuraciones de deuda soberana mediante el aumento de influencia de los acreedores discrepantes".

Este es uno de los problemas que preocupan en Europa ante la posibilidad de reestructuraciones de la deuda soberana.

Porque, además, la estrategia depredadora de estos fondos calificados como buitres, se ha generalizado actualmente con la expansión de los mercados de deuda en las economías europeas más vulnerables. En especial, los casos de Grecia, Chipre o España, muestran que los gobiernos están siendo demandados por inversores especuladores extranjeros en razón de decisiones que no han tomado libremente sino bajo el imperio de la Troika (FMI, BCE y Comisión Europea). Estos fondos especulativos  ignoran también  la prerrogativa de cualquier Estado soberano para decidir, por razones de superior interés general en tiempos de crisis, medidas que no pudieron preverse con antelación, independientemente de si son discriminatorias para los inversores extranjeros.

Con la fuerza de sus posiciones minoritarias de bloqueo, los fondos buitre no aceptaron la reestructuración con quita de la deuda griega y Grecia les ha seguido pagando el 100 por cien del valor nominal de sus bonos. Irlanda ha sido otro terreno para los depredadores financieros internacionales, como muestra el caso del fondo buitre Fir Tree Partners; porque aunque no fuera el país más afectado por la crisis en la periferia de la zona euro,  para muchos fondos de inversiones especulativas ofrecía oportunidades de inversión
rentables, gracias a la combinación de un grave desastre financiero, un gobierno neoliberal puro y duro, leyes de reestructuración propicias y otros factores favorables. 

Y en España, Elliott Management Corporation, un fondo especulador del multimillonario estadounidense Paul Singer, al que nos referiremos en varios de los casos  que  hemos analizado en este libro, se ha embolsado ya mil millones de euros de créditos morosos de Bankia y 300 millones de euros del Grupo
Santander. En todos estos casos, como ha sucedido en Irlanda, las estrategias de fondos buitre de las firmas de Goldman Sachs y de Blackstone  les lleva, incluso, a buscar la rentabilidad de operaciones inmobiliarias no ya por la vía de la venta posterior, cuando la coyuntura haya mejorado, sino como oportunidades de negocios financieros, empeorando de hecho las condiciones contractuales en perjuicio de los inquilinos de las viviendas sociales adquiridas de Comunidades y Ayuntamientos. Y es que en la Eurozona, la aplicación de la opción europea en favor de la gran banca, la denominada consolidación fiscal y la llamada austeridad o empobrecimiento de las poblaciones y del nivel de actividad económica real, han atraído a numerosos fondos de inversión especulativa hacia los países más tocados por la recesión económica y sometidos a la dictadura de la Troika. Y esto se ha producido a medida que ha ido aflorando la devaluación generalizada de toda clase activos, generados por situaciones de gran endeudamiento e insolvencia que, a su vez, dan lugar a  nichos rentables para los grandes fondos de inversión especulativa, calificados como fondos buitre, que la ortodoxia financiera prefiere denominar fondos de inversión en deuda deprimida o en apuros. A esos nichos privados se suman las acumulaciones de deuda de los países soberanos más endeudados y vulnerables. Y estos países europeos se han convertido en mercados atractivos para los fondos especulativos con gran capacidad financiera, que están en disposición de acudir allá donde haya coyunturalmente disponibles activos en venta a precios  de saldo o necesidad de liquidez, sean de bancos o empresas o hasta de los Estados, porque la  comercialización de las deudas privadas o públicas se integran también en los mercados financieros globales (capítulo 5).

La visión económica dominante la expresa muy bien un analista del Financial Times: "estos fondos no picotean en los cadáveres de las empresas que han muerto sino que tratan de devolverles a la vida… A pesar de que sitúen ante todo sus rendimientos, y a veces se pierdan puestos de trabajo,
proporcionan liquidez valiosa cuando otros no lo harán."  Pero esta visión de la doctrina neoliberal dominante, que contempla a los fondos buitre como sanadores de las economías, ignora los costes totales y los efectos sociales nocivos de las experiencias de las últimas décadas y de los casos que analizamos en este libro.

Todas estas prácticas financieras depredadoras, que se cubren bajo la expresión de fondos buitre, representan la expansión a las áreas más vulnerables de las economías de la estrategia refinada practicada en la reestructuración de la deuda externa impuesta a Grecia por la Troika, de la que han salido ganando Elliot Associates y Dart Management, fondos acreditados como buitres familiares para latinoamericanos y africanos. Y frente al problema actual de estos fondos, que buscan obtener ganancias litigando en las crisis de endeudamiento soberano, tras la crisis del euro y el rescate de Grecia, la Unión Europea acordó la inserción obligatoria de cláusulas contractuales para los nuevos bonos de la Eurozona que hagan posibles las reestructuraciones vinculantes de la deuda. Y el FMI, que abandonó el proyecto de acuerdo multilateral de regulación, recomienda asimismo cláusulas contractuales en las emisiones de bonos que permitan, llegado el caso, un acuerdo de reestructuración por mayoría de los acreedores que prevenga de los acreedores discrepantes (capítulo 6). Son las denominadas soluciones de mercado, basadas en la voluntad de los acreedores, sin abordar la desregulación vigente para las finanzas.

Aunque los países de la Unión Europea mostraron posiciones divergentes, hemos de esperar que se cumpla la resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU de septiembre de 2014, con el apoyo abrumador del voto de 124 países miembros para la creación de un mecanismo regulador de la reestructuración de la deuda soberana de los países. Una regulación multilateral necesaria que facilite una salida  ordenada y justa a las quiebras de los Estados; y que habrá de  impedir la obstrucción de los fondos buitre, que pretenden beneficiarse mediante litigios contra el Estado deudor. Un asunto sobre el que los países en desarrollo habían venido abogando durante mucho tiempo con el fin de impedir las acciones de fondos especuladores, que “erosionan las ganancias derivadas de la condonación de la deuda para los países más pobres y hacen peligrar el cumplimiento de las obligaciones de derechos humanos de estos países”, como se denunciaba hace pocos años desde África; y que hoy contemplamos que también afecta a Europa.




jueves, 30 de abril de 2015

Mario Draghi: lo que sea necesario para ayudar a la banca

Observemos el gesto defensivo de Mario Draghi frente una estudiante alemana de veintiún años cuando hace días daba un salto  y rociaba con confeti al hombre más poderoso de la Unión Europea. Ajenos a los debates y procesos electorales democráticos, los tecnócratas europeos en su cumbre ignoran las inquietudes ciudadanas. De ahí su desdén por las consecuencias que sus decisiones tienen sobre la vida de las personas corrientes. Y las del presidente del Banco Central Europeo alcanzan a una zona monetaria de más de 300 millones de personas, muchos de los cuales han visto mermado su nivel de vida o caído en la exclusión social.

Draghi goza de un poder autónomo que se impone sobre las democracias que integran la UE. En julio 2012,  soltaba aquella frase histórica de que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para mantener el euro; y la crisis del euro se acabó. Nadie se percató que no había dicho que iba a contribuir a recuperar las economías europeas en crisis o recuperar el empleo sino que revelaba su disposición y capacidad para mantener a los bancos a flote, para que ganaran dinero como así ha sido, tras haber contribuido a su rescate con anteriores “inyecciones de liquidez”, con dinero del contribuyente.

Y es que Draghi, exvicepresidente de Goldman Sachs de 2002 a 2005 y vinculado a la “comunidad financiera”, encarna la filosofía de Wall Street. Su mirada no contempla la economía real, la que crea riqueza y empleo, sino las finanzas. De modo que en marzo último, comenzaba la aplicación de la nueva política monetaria del Banco Central Europeo de flexibilización cuantitativa (quantitative easing o QE en la terminología anglofinanciera). Hasta septiembre de 2016, el BCE comprará a los banco privados bonos de los Estados y de las grandes empresas por valor de más de un billón (doce ceros) de euros, unos 60,000 millones al mes, con el pretendido objetivo de revitalizar la economía de la eurozona y de contener la deflación. Y de paso apoyará en la coyuntura electoral a los Gobiernos más leales al poder bancario como el español,  que en su argumentario incluye la supuesta recuperación económica, ejemplificada en el bajo nivel de la mal llamada prima de riesgo. Ignorando que es la abundancia de liquidez, de dinero barato, que inunda los mercados del dinero, la que hace que los inversores bajen la exigencia de rentabilidad de los títulos de deuda pública.

Un billón de euros para los bancos privados

 Así que no es sorprendente que el billón de euros de nuevo dinero que el banco central de la eurozona está creando, no sea para ayudar a sobrevivir a Grecia, por ejemplo; ni tampoco vaya a contribuir al aumento del crédito a las PYMES o al consumo en  España, Italia o Portugal; ni a sacar a la economía de la depresión alimentando la inversión y el gasto público. Es simplemente un regalo a los bancos, a los que el BCE les comprará bonos y acciones, incluyendo la compra de acciones y bonos estadounidenses. Como los tratados europeos prohíben que el BCE suministre liquidez directamente a los gobiernos de la eurozona, se la suministra a los bancos privados a bajo precio (al 0,05 de tipo de interés) para que estos adquieran los títulos de deuda pública y desarrollen sus negocios financieros globales. Negocios que no reactivan las economías sino “los mercados”, los mercados financieros mundiales.

Detrás de esta política del BCE encontramos la vieja teoría del goteo, de que el crecimiento o la mejora económica de unos se derrama sobre todos los demás, porque “el crecimiento  es una ola que eleva a todos los barcos”. Una falacia que aún sigue alimentando las políticas neoliberales europeas e incluso la crónica económica. Pero que Thomas Piketty ha desmentido con gran acopio de datos históricos (véase El embuste de la “teoría del goteo” en Rebelión) Para el Banco de Francfort, si se hace más rico al sector financiero, es decir, al uno o al diez  por ciento de la población, mejorará toda la sociedad. Basta que unos se enriquezcan para que todos seamos más ricos.  

Sin embargo, la realidad de la flexibilidad cuantitativa es la opuesta, como demuestra la experiencia de los EEUU analizada por Michael Hudson, profesor investigador de economía en la Universidad de Missouri-Kansas City y autor, entre otros, del libro The Bubble and Beyond and Finance Capitalism and Its Discontents. En lugar del goteo hacia abajo, este suministro de dinero barato a la banca aumenta el valor de las acciones y los bonos y los bienes inmobiliarios para el 1% y el 10% de la sociedad, acrecentando la brecha en la economía en detrimento de la retribución del trabajo. Así tenemos que esta política de generosidad monetaria explica en gran parte el hecho de que desde 2008 la distribución de la riqueza, la desigualdad económica,  haya empeorado en lugar de mejorar.

Incentiva las privatizaciones

Para cualquier observador de la realidad contemporánea, el interés de los bancos no es estimular para que se reactiven economías sino que es extraer el interés de la propia economía. Y una fuente es el sector público, porque el sector financiero utiliza parte de su creciente riqueza para presionar a favor de las privatizaciones. Y el problema es que cuando se privatiza una empresa pública, se está regalando un monopolio, como vimos con Telefónica o veremos con AENA; y como simultáneamente se desregula ese sector económico, al nuevo monopolio se le permite la creación de peajes sobre la economía, como los peaje de las autopistas o la comunicación.  Ese flujo de nuevo dinero barato de los contribuyentes europeos servirá a quienes que se aprovechen de las privatizaciones griegas.

Así, el BCE, con los otros integrantes de la Troika, le está diciendo a Grecia que continúe con las  privatizaciones para obtener el dinero necesario para pagar a los tenedores de bonos, al BCE y al FMI. De modo que la política monetaria de flexibilización cuantitativa nutre a la banca para facilitar la privatización del sector público. El resultado es que la economía aumenta su dependencia paulatinamente de los bancos para conseguir liquidez para crecer, en lugar de que sea la inversión y el gasto público el que impulse una economía en crisis. Y de este modo nos encontramos que los gobiernos carecen de capacidad de inversión en las infraestructuras que se van haciendo añicos, como está ocurriendo con los puentes y túneles en los Estados Unidos.

Luego, el gobierno alega que carece de dinero para ayudar a construir nuevas infraestructuras; y apela a la intervención de inversores privados. El profesor Hudson apunta que de este modo la economía nacional termina pareciéndose a Chicago, una ciudad que vendió sus aceras y sus parquímetros a Goldman Sachs y otras firmas de Wall Street. De repente los precios de aparcamiento y circular con coche se volvió carísimo para quienes viven en Chicago, en lugar de una bajada de los costes como se había prometido que ocurriría con la privatización. El mismo fenómeno que ya había sucedido en la Inglaterra de Margaret Thatcher. El profesor de Missouri ha explicado muy bien la experiencia de la política monetaria de  flexibilización cuantitativa en los EEUU.

Incrementa los negocios financieros

Si desde la crisis financiera la desigualdad económica y el reparto de la riqueza ha empeorado, ha sido en gran medida por esa política monetaria a favor de la banca practicada  en los EEUU, en el Reino Unido y con los rescates bancarios en Europa. Estos manguerazos de dinero a los bancos han incrementado el valor de los activos bursátiles que pertenecen al 1 o al 10 por ciento de la población. Y es que en los EEUU, la preocupación de la Reserva Federal ha sido los bancos que son su base electoral.
                 
En consecuencia, los efectos de la flexibilización monetaria han sido promover los precios de los bienes inmobiliarios como si la elevación de los costes de las viviendas contribuyera a la recuperación de la economía. Lo cual resulta falso porque en la medida en que la flexibilización monetaria reactiva de nuevo la inflación de los precios de las viviendas, los nuevos dueños tienen que dedicar una porción mayor de su renta a los bancos como intereses. Lo que se traduce en menos dinero para pagar bienes y servicios, de modo que el consumo sigue encogido. Eso mismo lo estamos viendo ya en España.

Por otro lado, actualmente el efecto de la flexibilización monetaria ha llevado a la desesperación de los gestores de los fondos privados de pensiones a causa de las bajadas de los tipos de interés de los bonos del Tesoro, donde solían realizarse inversiones a largo plazo libres de riesgo. El nuevo dinero logrado por la banca se ha ido a Wall Street, a los gestores de activos y a los hedge funds, a los fondos de inversiones de alto riesgo. Para empezar, los gestores de estos fondos de inversiones especulativas se llevan un buen pellizco con las comisiones. Y aun peor, cuando estos fondos especulativos y los grandes bancos como Goldman Sachs o Citibank ven entrar por la puerta a un gestor de fondos - cuenta Hudson - lo que piensan es que cómo lograr que el dinero de su bolsillo pase al suyo. Algo que logran por los medios que sean. De ahí, que haya tantas  demandas judiciales contra Wall Street por la mala gestión del dinero de los fondos de inversiones.

Objetivo último: la financiarización

En resumidas cuentas es el fenómeno de la financiarización de la economía, del sometimiento de la economía real a los negocios financieros; donde la motivación se centra en el mero lucro financiero que genera todas las decisiones que pesan sobre la economía real. En ese sentido, el profesor Hudson denuncia la política monetaria de la flexibilización cuantitativa y la negativa de los bancos centrales, como es el caso del BCE, para financiar políticas públicas de reactivación económica (excepto para pagar los tenedores de bonos y rescatar a los bancos comerciales) que viene a ser un nuevo tipo de guerra de clases. No es que haya resurgido la antigua lucha de clases que se daba estaba entre patronos y trabajadores por los salarios y el reparto de los beneficios de las empresas.  Sino que con una medida salvíficas de este tipo tras otra, el sector financiero prosigue su avance apoderándose de la economía, y en especial  del sector público, del domino público y de los servicios públicos y de cualesquiera que sean activos de que disponga un gobierno. Mientras los gobiernos de la Eurozona sigan sin poder pedir préstamos al BCE, tendrán que lograrlo de los bancos y de los mercados, sometiéndose a su dictado, más o menos encubiertos.--




domingo, 22 de marzo de 2015

La riqueza oculta de las naciones

     (Reseña publicada en TEMAS para el debate. Marzo 2015. Nº 244 sobre el libro La riqueza oculta de las naciones. Investigación sobre los paraísos fiscales. Gabriel Zucman. Ed. Pasado & Presente, Barcelona, 2015)
                                                                             

Ningún gobernante europeo niega hoy que el endeudamiento de algunos Estados europeos haya alcanzado niveles inquietantes, pero se silencia el auge del gran fraude fiscal en todos. Y Europa es la economía más afectada por la evasión fiscal porque “la impunidad de los defraudadores es prácticamente total” y “los paraísos fiscales nunca han gozado de tan buena salud como ahora”, sostiene este libro. Y lo prueban las más de cien imputaciones de políticos españoles por corrupción, vinculados con paraísos fiscales y delito fiscal. A partir de una investigación estadística, se nos ofrece una serie de reflexiones y conclusiones sobre las fortunas ocultas en paraísos fiscales, constituidas por títulos bursátiles y activos financieros. Y el autor, Gabriel Zucman, es un joven economista francés, profesor de la London School of Economics, a quien Thomas Pikkety agradece de modo particular su colaboración en la primera página de la su ya famosa obra “El capital en el siglo XXI”.

El libro de Zucman relata de modo ameno e interesante sobre cómo se produce la evasión fiscal en la gestión de las fortunas europeas con interesantes observaciones y conclusiones.

Para empezar, sostiene que el secreto bancario en Suiza sigue vivo; y analiza cómo tiene lugar en Suiza la gestión de patrimonios extranjeros, consistente en la custodia de títulos financieros por cuenta ajena que los bancos suizos no contabilizan en sus balances simplemente porque no son suyos. De modo que hoy en día cerca del 60 por ciento de las fortunas gestionadas por las entidades helvéticas pertenecen a residentes de la Unión Europea. En 2013, las fortunas extranjeras en Suiza ascendían a 1,8 billones de euros, de los cuales un billón pertenece a europeos, según los cálculos del autor; lo que seria el nivel histórico más alto. Las cuentas numeradas, que fueron prohibidas para combatir el blanqueo de dinero sucio, han sido sustituidas por los trusts (fideicomisos), las fundaciones y las sociedades-fantasma. Y estos entes jurídicos ya no están domiciliados en Suiza sino en Panamá, las Islas Vírgenes británicas, Liechtenstein u otros paraísos fiscales, aunque la Confederación Helvética pilota el gran circuito de la gestión internacional de las fortunas; y el mayor número de esas sociedades instrumentales se crea desde Ginebra. El libro deja fuera el análisis de la política de la Unión Europea sobre tratados comerciales con Suiza, que ha fortalecido su estatus histórico de paraíso financiero. Las declaraciones oficiales y noticias desinformativas son, pues, desmentidas por una realidad idéntica a la que referimos en nuestro libro que Akal publicó hace más de diez años.

Ahora que Jean-Claude Juncker es el presidente de la Comisión Europea y hemos sabido que durante sus dieciocho años de primer ministro de Luxemburgo firmó 548 acuerdos fiscales con una trama de multinacionales para defraudar al fisco de sus socios europeos, tenemos que destacar las páginas dedicadas al “paraíso fiscal de los paraísos fiscales”. El Gran Ducado, cofundador de la Unión Europea cuando se llamaba Comunidad, y cuando su siderurgia lo era todo y las finanzas no eran nada, actualmente no sería nada sin la industria financiera offshore, para no residentes. Y como colonia de la industria financiera internacional, Luxemburgo está en el centro de la evasión fiscal europea y paraliza la lucha contra esta plaga desde hace decenios; y convertido en una de las primeras plazas financieras del mundo, vive de comercializar su propia soberanía.

Finalmente se apunta lo que el autor llama un plan global de actuación contra la evasión fiscal; que incluiría la elaboración de un catastro (sic) financiero mundial o registro mundial de títulos financieros, como elemento de control para poder tasar las fortunas. Y se acompañaría de un intercambio automático de información fiscal entre países, similar al de la ley estadounidense FATCA de 2010-2013, que permitiría un impuesto global progresivo sobre las fortunas.

Resumiendo: lectura recomendada para gentes honradas.-







jueves, 26 de febrero de 2015

Por qué el Registro de lobbies en la UE no sirve a la ciudadanía

              
El carácter voluntario de la regulación de la transparencia del lobismo en la Unión Europea, priva a los ciudadanos de una imagen precisa de la decisiva actividad de los lobbies en Bruselas, como revela una  nueva investigación publicada por  ALTER-EU, la Alianza por la Transparencia del Lobismo y la Regulación Ética.* 

 
En 2011, la Comisión Europea y el Parlamento pusieron en marcha el Registro conjunto para la transparencia del lobismo, que sustituyó al anterior Registro de la Comisión que había estado teóricamente en vigor desde 2008 hasta 2011. Hoy en día, el Registro abarca una lista de casi 7.500 personas y organizaciones. Y el anterior Comisario responsable del mismo afirmaba que este Registro está en la avanzadilla de la mayoría de los organismos públicos en el mundo. Declaración que contradice la prosaica realidad registrada u omitida, y es que va a la zaga de otros sistemas de información del lobismo que operan en todo el mundo, sobre todo porque el Registro de la UE se basa en un enfoque voluntario; y no prevé sanciones cuando no se registran los datos o estos son inexactos. En los últimos meses, la Comisión Juncker ha anunciado medidas para incentivar el registro de la actividad de los lobbies pero manteniendo el criterio de la voluntariedad.
  
Los principales grupos empresariales hacen lobby sin registrarse

El lobismo en Bruselas es claramente un escándalo, del que son responsables todos los gobiernos y quienes ejercen alguna función representativa en  Europa. Algunos de los principales grupos empresariales que presionan activamente en las instituciones y sobre la tecnocracia europea, aún no se han inscrito en el Registro de Transparencia de la UE, como son los casos denunciados en el citado informe: 
- Los grupos de presión financiera tales como Standard & Poors, City of London Corporation y Credit Suisse; y consultorías de lobby como EUTOP Bruselas SPRL;
- Los bufetes de abogados como Covington & Burling y Freshfields Bruckhaus Deringer; y
- Las grandes corporaciones como Electrabel, Anglo American y General Motors.

Mientras tanto, muchas de las entradas del Registro no son fiables; porque las firmas de lobby y los bufetes de abogados no dan a conocer sus clientes o sus contactos, lo cual es una clara violación de las normas del Registro; y enmascaran su identidad detrás de siglas sin sentido. Las lagunas en la reglamentación de este Registro oficial son obvias; por ejemplo, a los lobistas aún no se les exige que anoten los expedientes específicos sobre los que aportan trabajos o contactan funcionarios, por ejemplo en el caso de actividades referentes a las negociaciones del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido por el acrónimo en inglés TTIP).

Además, los gastos en lobby y las cifras sobre la actividad de lobismo son a menudo irreales; y hay demasiadas entradas inverosímiles, como demuestran algunos detalles recogidos en el citado informe. Por ejemplo:  
- El número de entradas de Google y Novartis registradas en el Parlamento Europeo sobrepasa el número total de empleados lobistas que dicen que emplean, lo que no puede ser correcto de acuerdo con las normas del Registro. 
- Goldman Sachs y Honeywell declaran unos gastos de lobby que resultan ser inferiores a los importes que han pagado a sus agencias de lobby. Mientras algunas entradas son simplemente absurdas: Bearing Point, una consultora profesional, declara que su volumen de negocios en lobismo alcanza la asombrosa cifra de ¡¡ 552.795.000 euros!! Cuando el citado informe fue publicado, BearingPoint  contactó con ALTER-EU para aclarar que la cifra declarada en el Registro no era, en realidad, el gasto en lobby en la UE sino que era su facturación anual. Si bien esto es un error fácil de cometer, este ejemplo muestra la negligencia inexcusable de la Secretaría del Registro de Transparencia en la comprobación de los datos registrados y en la vigilancia de la exactitud de las anotaciones.
  
Los lobbies financieros prefieren la presión en la sombra

La regulación financiera europea se determina, básicamente, en las instituciones europeas; de ahí que los bancos y las firmas de servicios financieros y sus organizaciones presten una atención intensa en esta materia, como analizo en mi libro sobre Los lobbies financieros. Desde el colapso de los mercados mundiales en 2008, la Comisión Europea, los gobiernos y los eurodiputados de los Estados miembros, se comprometieron a revisar las grandes lagunas normativas de la Unión en cuanto a bancos y transacciones financieras; todas las piezas clave de la legislación de la UE en esta materia iban a ser revisadas y se iban a adoptar nuevas leyes. Y estas ideas y proyectos han mantenido muy atareados a los lobbies financieros en Bruselas. La ONG Corporate Europe Observatory publicó una investigación en abril 2014, mostrando que, conforme a las cifras del Registro oficial en ese momento, la industria financiera gasta más de 120 millones de euros al año en hacer lobby en Bruselas; y emplea a más de 1.700 lobistas. El informe al que nos referimos en este artículo, revela que algunos actores financieros clave conocidos por hacer lobby a nivel de la UE, siguen ausentes en el Registro de Transparencia europeo (a fecha 14 de enero de 2015). Esto significa que en esta dimensión tan importante de la política pública en Europa, tradicionalmente compleja y difícil de seguir  para los ciudadanos, está bajo intensa presión en favor de los intereses de la gran banca y los poderes financieros. Por ejemplo:

- La Corporación de la City de Londres – un lobby muy relevante de alcance mundial - celebró una reunión con el eurodiputado conservador británico Emma McClarkin en junio de 2014, en relación con la regulación de los servicios financieros; se reunió para cenar  con el eurodiputado conservador Kay Swinburne en un distinguido local en enero de 2014; y tuvo una reunión de lobby con la Dirección de la Comisión para el Mercado Interior y Servicios (DG MARKT) en abril de 2014. A pesar de esto, la City de Londres no figura en el Registro oficial europeo.

- El banco Credit Suisse contrató a la agencia Fleishman-Hillard por una cifra entre 200,000 - 250,000 euros para hacer lobby en materia de regulación financiera en 2013. Asimismo, se dedicó al lobismo, celebrando reuniones con la DG MARKT en febrero, marzo y abril de 2014. Si Credit Suisse está involucrado en actividades de lobby, debería estar registrado.

- La agencia Standard & Poors pagó a la consultora de lobby Fleishman-Hillard entre 250.000 y 300.000 euros en 2013; y en marzo 2014 tuvo una reunión de lobby directo con al menos el eurodiputado conservador británico Kay Swinburne, referente a la estabilidad de la infraestructura del mercado.

Todo esto significa graves deficiencias de este Registro europeo para la transparencia de los lobbies en Bruselas. Y la urgencia de que nuestros eurodiputados se informen e interesen por recortar la intervención de los lobbies financieros en la gobernación de la UE como tema prioritario.
  
Otra nueva regulación tan inútil como la actual

El Parlamento Europeo, junto con organizaciones  de activistas incluyendo ALTER-EU, han exigido durante mucho tiempo un enfoque más duro para la regulación de los lobbies en la UE. Ya es hora que a los gobiernos y a la Comisión Europea se les exija públicamente que ejerzan su responsabilidad. La modificación propuesta del actual Registro no va a mejorar significativamente la exactitud de los datos sobre la actividad de los lobbies (como se destaca en el informe de Alter-EU), porque se seguirá sin permitir que cualquier ciudadano interesada sepa realmente sobre qué se está presionando, quién hace lobby y cuánto se gasta en esa tarea en Bruselas. Pese a los numerosos compromisos expresados para mejorar la mala calidad de la información registrada, la Comisión Juncker propone ahora introducir un Registro obligatorio de lobbies mediante un acuerdo interinstitucional; y el Vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, también se ha comprometido a presentar un proyecto de acuerdo entre las instituciones europeas para un Registro "obligatorio" de las entradas al Parlamento Europeo, que será llevado al Consejo Europeo. Sin embargo, la propuesta Timmermans sólo crearía reglas obligatorias para las instituciones europeas sin que se vieran afectados los propios grupos de presión.

Obviamente esto resulta muy engañoso, ya que tal acuerdo interinstitucional no sería vinculante para los grupos de presión; y, por lo tanto, no se verán obligados a cumplirlo. De ahí, que sean muchas las organizaciones que, como ALTER-EU y otros ciudadanos interesados por Europa, planteemos la urgencia de una propuesta de legislación de la UE para al menos introducir un serio Registro europeo de lobbies jurídicamente vinculante, con el fin de garantizar que los grupos de presión estén obligados a dar cuenta de verdad acerca de todas sus actividades de lobby. Sería la única manera de  avanzar en el conocimiento y la difusión pública de lo que está influyendo en las decisiones que salen de Bruselas y que afectan a la vida diaria de los ciudadanos de la UE.-

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* The Alliance for Lobbying Transparency and Ethics Regulation (ALTER-EU) es una coalición de unos 200 grupos de la sociedad civil, sindicatos, académicos y ONG que denuncian la creciente influencia que ejercen los grupos de presión empresariales en la agenda política en Europa con el consiguiente perjuicio de la democracia en la toma de decisiones de la UE.