jueves, 23 de febrero de 2017

Con el Presidente Trump gana Wall Street

Con el magnate Donald Trump en la Casa Blanca, la banca se dispone a conseguir lo que siempre ha sido su principal prioridad, que es modificar drásticamente la regulación financiera introducida por Obama. En julio de 2010, el Congreso aprobó la ley Dodd-Frank para reformar Wall Street e introducir la protección del consumidor superando la crisis financiera; todo ello dos años después de la peor crisis económica desde la Gran Depresión, que tuvo un enorme coste por los rescates bancarios para el contribuyente estadounidense y generó la Gran Recesión económica que sufre el mundo. Entre otras medidas proyectadas para impedir los abusos y desmanes bancarios, esa ley creo la Oficina de Protección Financiera del Consumidor y cambió básicamente el modo en que los reguladores supervisan Wall Street y a los grandes bancos. Aunque el lobby bancario y sus amigos en el Senado y la Cámara de Representantes aguaron muchas de normas de proyecto inicial, retrasaron la aplicación de algunas y se olvidaron de otras, dejando pendiente temas claves para la seguridad del sistema financiero global, como la separación de la banca de inversiones y la banca de depósito; la reducción de la enorme dimensión financiera de los megabancos globales de alcance sistémico; y la prohibición de los derivados más peligrosos. Lagunas normativas importantes que hacen que los grandes bancos sean demasiado grandes para asegurar la estabilidad y seguridad del sistema financiero actual.

La desregulación bancaria, una prioridad del Presidente

Con el objetivo prioritario de “flexibilizar” las regulaciones financieras, el nuevo Presidente dictó la Orden ejecutiva del 3 de febrero pasado, que concede al Departamento del Tesoro un plazo de  120 días para presentar un informe con las posibles modificaciones normativas o recomendaciones legislativas sobre el sector financiero. Esta Orden ya en vigor inició una revisión de las regulaciones del sistema financiero, incluida la ley Dodd-Frank de Obama, con normas para la banca aprobadas tras la crisis financiera de 2008 que fueron fuertemente criticadas a lo largo de la campaña presidencial. Y una segunda actuación que tiene como objetivo demorar una norma que pretende que se requiera a los asesores financieros para que los consejos a los clientes sean en el mejor interés de los mismos. La Orden del nuevo Presidente intenta que el Departamento del Tesoro examine si la legislación y reglamentos vigentes se ajustan a lo que Trump ha identificado como “principios nucleares” de su Administración. Insiste  en la reducción del intervencionismo gubernamental en los negocios y hacer a las compañías estadounidenses más competitivas. Asimismo, pretende “empoderar a los estadounidenses para que adoptaran decisiones financieras independiente”, “impedir los rescates financiados por los contribuyentes” y lograr el crecimiento económico mediante un “análisis más riguroso del impacto de la regulación” según destacaba el canal de TV CNBC. 

La colaboración de Goldman Sachs

Para los propósitos de desmontar la legislación financiera de Obama, el nuevo Presidente cuenta con la colaboración de dos antiguos ejecutivos de Goldman Sachs: Steven Mnuchin  como Secretario del Tesoro y Gary Cohn como asesor económico. Finalmente el 13 de febrero de 2017 el Senado estadounidense confirmó a Steven Mnuchin como nuevo Secretario del Tesoro nombrado por el nuevo Presidente; tras una votación que se resolvió con los 53 votos del partido republicano frente a los 47 votos de senadores demócratas en contra (excepto el senador por West Virginia que apoyó el nombramiento). Y durante la cual los demócratas le criticaron como banquero de Wall Street, acusando a Trump de quebrantar su promesa de defender a los trabajadores de los EEUU.  Mnuchin, además de ejecutivo de Goldman Sachs, fue director financiero de la campaña electoral del candidato Trump; y también dirigió el Banco One West en la etapa de los escándalos de las ejecuciones hipotecarias. Como dijo el senador Bob Menéndez, demócrata por New Jersey, “toda la carrera profesional del señor Mnuchin puede resumirse efectivamente en una línea: privatizaba las ganancias y socializaba las pérdidas”. Desde luego no escasearon  las descalificaciones, como el “rey de los desahucios” que le llamó el senador Ron Wyden, demócrata de Oregon. En una complicada audiencia de confirmación ante el Comité de Finanzas del Senado, Mnuchin fue reprendido por los demócratas por no revelar su papel como director de un fondo de inversión basado en el paraíso fiscal de las Islas Caimán.

Las duras críticas en la prensa

La prensa estadounidense recordaba que Trump llegó a la Casa Blanca con una plataforma populista rebosante de ataques contra los megabancos de Wall Street, asegurando que aplicaría grandes recortes a las disposiciones de la ley Dodd-Frank, hasta que celebró un encuentro de asesoramiento al que asistieron el CEO de JP Morgan, Jamie Dimon, y el CEO de Blackstone, Steve Schwarzman. Según Trump, las normas aprobadas durante la etapa Obama tras la crisis han ahogado los negocios y la creación de empleo.
La Orden ejecutiva establece que la revisión se centrará en varios objetivos generales de la Administración que se relacionan en gran medida con sus promesas de campaña para reducir la participación del gobierno en los negocios y hacer que las compañías estadounidenses sean más competitivas. Trump apunta a "capacitar a los estadounidenses para tomar decisiones financieras independientes", "prevenir los rescates financiados por los contribuyentes" y crear crecimiento económico a través de "un análisis más riguroso del impacto regulatorio". Asimismo, la Orden también señala objetivos para "permitir que las compañías estadounidenses sean competitivas con las firmas extranjeras" y "promover los intereses estadounidenses en las negociaciones de regulación financiera internacional”. Los cambios importantes en la ley Dodd-Frank requerirán probablemente la intervención del Congreso.
Destacados senadores demócratas han criticado esta Orden. Para el líder de la minoría, Chuck Schumer, demócrata por Nueva York, Trump está dejando que los grandes bancos “escriban las normas de circulación”. La destacada senadora demócrata por Massachussets, Elizabeth Warren, conocida por su posición crítica frente a Wall Street, afirmó que la segunda decisión demorando las reglas fiduciarias, “hará más fácil para los asesores de inversiones que nos engañen con los ahorros para la jubilación” y “dará a dos antiguos ejecutivos de Goldman Sachs el encargo de vaciar las normas que nos protegen del fraude financiero y de otro colapso económico”, refiriéndose a los citados dos ex ejecutivos de Goldman Sachs del equipo presidencial. Aunque a lo largo de la campaña presidencial atacó reiteradamente a esta firma como prueba de la influencia de las élites ricas en el sistema financiero. Como señalaba The NewYork Times, con esta Orden ejecutiva se ha borrado cualquier duda que quedara de que Trump no tiene ninguna intención de cumplir las promesas de su campaña a las familias trabajadoras a lo largo y ancho del país. 
Los críticos frente a la idea de alterar la legislación financiera de la presidencia de Obama, señalan que todo apunta a una vuelta a la etapa anterior a la crisis de 2008, cuando los bancos operaban sin una regulación y supervisión significativas, señala el director de Americanos por la Reforma Financiera, una coalición  de grupos de derechos humanos, consumidores y de la pequeña empresa. “Ya hemos tenido la experiencia con la auto regulación de Wall Street antes de la crisis financiera y no funcionó bien…” “Cuando se deja al sector bancario que establezca sus propias reglas, crea más riesgos… que terminan pagando los contribuyentes y las familias trabajadoras.”
Trump cuenta con los trabajos previos del partido republicano 
El proyecto del Presidente Trump para volver a la desregulación bancaria anterior a la crisis de 2008, entronca con los planteamientos del partido republicano que tiene la mayoría del Senado y de la Cámara de Representantes, influida fuertemente por el Banking caucus. La Administración Trump tiene ya un proyecto de ley elaborado por el partido republicano para desmantelar la ley Dodd- Frank. Este proyecto se llama Financial Choice Act y fue presentado el año pasado aunque sus ideas son  más viejas. No tendría como objetivo la derogación de la legislación de Obama sino modificar aquellas disposiciones que disgustan particularmente al sector bancario. La estabilidad económica y la mayor seguridad de los bancos alcanzada, no han impedido que el congresista Jeb Hensarling, republicano por Texas, liderara la presentación del proyecto de ley contra la reforma financiera de Obama.  Hensarling es un cruzado de la desregulación, amigo del actual Vicepresidente Mike Pence, que también fue un duro crítico de la Dodd-Frank en su etapa de congresista como presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes. Hensarling es miembro del llamado Banking caucus, un grupo de legisladores que mantienen estrechos lazos con la industria financiera y han recibido de los grandes bancos algunas de las mayores aportaciones a la campaña electoral, según el Center for Public Integrity.
La gran banca de Wall Street cuenta, pues, con una Administración representativa del 1% más rico de la población en la Casa Blanca, dispuesta a manejar el timón de la mayor economía de mundo en su propio beneficio.-

martes, 31 de enero de 2017

Banca Monte dei Paschi, la fragilidad de la banca financiera


Los problemas del Deutsche Bank y el rescate del Banco Monte dei Paschi de Siena son síntomas de que el sistema bancario europeo sigue sin haber digerido la crisis; y de su fragilidad frente a los avatares propios de la financiarización de la banca. Porque las mediáticas reformas funcionales no han aportado la estabilidad y la transparencia necesarias. Los analistas apuntan, en particular, a los  bancos italianos y portugueses que suscitan inquietudes, dado el volumen de sus préstamos con riesgo de impago y las operaciones financieras opacas de alto riesgo. Ciertamente la fragilidad del sistema bancario es una preocupación en la eurozona, según corroboran analistas críticos, que se acrecienta con los anuncios del nuevo inquilino de la Casa Blanca.  Esta incertidumbre mantiene alta la predisposición de los gobiernos a los rescates bancarios a cargo de los contribuyentes para hacer frente al riesgo sistémico incontrolado. Es decir, los rescates de los bancos a cargo de dinero público sigue siendo una práctica gubernamental ordinaria. Prosigue, pues, la política de socialización de las pérdidas de los bancos por el temor al contagio sistémico incontrolado por las autoridades nacionales y europeas

En Italia, el 23 de diciembre de 2016, con una inyección de 21.000 millones de euros el gobierno aprobaba el rescate de la Banca Monte dei Paschi di Siena para evitar su quiebra dadas las pérdidas ocultadas durante años por operaciones con derivados. Y este no es un  banco cualquiera sino el tercer banco del país, fundado por la Magistratura de la República de Siena en 1472, tres siglos antes de que existiera la idea de una Italia unificada, y por ello se le considera el banco más antiguo del mundo aún en funcionamiento, que hasta hace poco disponía de 3.000 sucursales, 33.000 empleados y 4,5 millones de clientes. Este banco que sobrevivió a las guerras italianas, superó las pestes y las plagas, la campaña de Napoleón y la segunda guerra mundial, se transformó desde hace décadas en banca financiera, gracias al invento de los contratos de apuestas conocidas como derivados financieros.

Hace casi cuatro años, en 2013 los negocios con derivados financieros del Banco de Siena provocaron un escándalo de grandes proporciones, que no solo involucró a los ejecutivos sino también a Mario Draghi y al Deustche Bank por ocultar información y hacer préstamos fraudulentos. Según fuentes fiables, todo comenzó con la acumulación de riesgos por parte del Banco Monte dei Paschi di Siena, siguiendo el modelo de los grandes bancos como Goldman Sachs que logran altas rentabilidades de los mercados financieros de alto riesgo. La fuerte especulación en estos mercados por parte del Monte dei Paschi tuvo la aprobación del entonces Ministro de Finanzas y luego gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi. Gran parte de esas operaciones de préstamo se gestaron a través de la banca alemana, principalmente el Deutsche Bank, que le había ayudado a tapar las pérdidas sufridas con la crisis y la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008.
Pero el tsunami de Lehman Brothers y las pérdidas acumuladas por los derivados financieros, le obligaron en el 2009 a pedir al gobierno italiano un rescate de 1.900 millones de euros; y en 2012 logro otro segundo rescate oficial de 500 millones de euros, acumulando 3.900 millones de euros entre los rescates del Banco de Italia y el “rescate” de tapadillo por parte del Deutsche Bank. El gran problema es que el Monte dei Paschi nunca reveló los 1.500 millones de euros que el Deutsche Bank le había prestado en 2008, y esa revelación en 2013 provocó una enorme sacudida financiera porque mostraba una vez más la  poca transparencia de la banca europea. Las pérdidas millonarias de este banco italiano fueron ocultadas mediante préstamos secretos del Deutsche Bank alemán y el Nomura Bank japonés, gracias a mecanismos financieros similares a los que Goldman Sachs ayudó a Grecia durante años a ocultar los déficit fiscales, como he analizado en El casino que nos gobierna. Aunque el asunto tenía otra dimensión porque quien estaba al mando del Banco de Italia y “supervisaba” esas operaciones con el banco alemán era el presidente del Banco Central italiano, Mario Draghi, el mismo que entonces y hoy lleva las finanzas del Banco Central de Europa. Desde el inicio de la crisis el Monte Paschi fue perdiendo hasta un 90 por ciento de su valor.

Minado por todas las operaciones de derivados que ocultaron las pérdidas, según Bloomberg para 2016 Monte dei Paschi había recibido 4.000 millones de euros en rescates financiados por los contribuyentes, la mayoría de los cuales los había reembolsado más 8.000 millones de euros aportados por los inversores desde 2009. El Monte dei Paschi fue considerado el banco más débil de Europa en los stress tests o pruebas europeas de resistencia de julio de 2016 y el Banco Central Europeo le requirió para que limpiara su balance. La firma debía recaudar 5 billones de euros de fondos frescos para aumentar su capital a finales de año; y cubrir las pérdidas generadas por la eliminación de los préstamos incobrables. Pero no lo consiguió. El fondo soberano de inversión de Qatar, que había considerado una posible inversión, se abstuvo de comprometerse a comprar acciones; y esa misma desconfianza impidió las inversiones de otras entidades.

Las previsiones de una próxima falta de liquidez pero, sobre todo, los temores de que la quiebra anunciada desencadenara otras quiebras bancarias en Italia e incluso una potencial nueva crisis en Europa, según la prensa internacional, fundamentaron la decisión del gobierno italiano. Los bancos italianos están luchando bajo el peso de una montaña de 360.000 millones de euros de préstamos incobrables, según Bloomberg, una situación que ha erosionado la rentabilidad y socavado la confianza de los inversores. La nacionalización de Monte Paschi podría ser seguida de rescates para prestamistas como Veneto Banca SpA y Banca Popolare di Vicenza como parte del paquete gubernamental. Porque está demostrado que la acumulación de riesgos sistémicos garantiza los rescates de la banca financiarizada.-                                





martes, 20 de diciembre de 2016

Deutsche Bank: la caída de un megabanco

Todo lo dicho sobre los banksters podría ser una descripción del caso del Deutsche Bank, según el informe de la ONG SOMO de Ámsterdam. Las multas, los acuerdos de compromiso y las compensaciones obligatorias que el Banco ha tenido que pagar desde 2009 ascienden a casi 20.000 millones de euros. Entre los delitos cometidos encontramos la manipulación del líbor y el euríbor (junto con la mayoría de los grandes bancos europeos y estadounidenses), el lavado de dinero sucio, el fraude fiscal, la manipulación de swaps de tipos de interés, los CDS y otros derivados, adquisiciones fraudulentas mediante falsos pretensiones de garantías públicas y las prácticas ilegales con hipotecas. El banco es también uno de los culpables de los fraudes fiscales revelados por los Offshore Leaks de 2013 y los Luxemburg Leaks. Sin embargo, el caso más espectacular todavía está por cerrarse. El 16 de septiembre de 2016, el Departamento de Justicia de los EEUU presentó una reclamación de más de 14.000 millones de dólares por los métodos ilegales utilizados en el negocio hipotecario estadounidense del Banco antes de la crisis. Aunque el Banco ya se ha dotado de unas provisiones de 5.000 millones de euros para afrontar futuros juicios, el pago de la cuantía total demandada por los EEUU podría llevarle a su colapso. Aunque al  final de las negociaciones a puerta cerrada, se puede esperar una reducción de la multa. A esta amenaza jurídica se une la crisis económica del Deutsche Bank que muestran todos los indicadores. Entre el 1 de enero de 2006 y el 29 de septiembre de 2016, su valor en el DAX (índice de la Bolsa alemana) ha caído de 45.300 millones a 14.500 millones de euros; una disminución del 67,9%; una bajada solo superada por el Royal Bank of Scotland con un descenso del 70%.

Fundado en 1870, el Deutsche Bank (DB) ha sido el orgullo de la industria financiera alemana durante muchos años. Ya antes de la Primera Guerra Mundial, el banco era un actor global con importantes filiales desde Buenos Aires hasta Hong Kong, Singapur y Calcuta. Muchos comentarios en Alemania que lamentan la crisis actual de este banco apuntan a esa tradición de 150 años.
Tras sus años de vergonzante colaboración con el régimen nazi, después de la Segunda Guerra Mundial el gobierno militar de Estados Unidos consideró dividir el Banco; pero el comienzo de la Guerra Fría, paralizó estos planes. En las décadas siguientes, el DB se convirtió en el núcleo de lo que se llamaba Alemania Inc. Alemania S.A., una simbiosis con los grandes actores de la industria alemana, como Mercedes, BASF, Siemens, etc. En ese período el DB tenía un asiento en el consejo de 35 de las 100 mayores corporaciones alemanas; y era uno de los principales financiadores de la reconstrucción de postguerra. Sin embargo, a partir de los años noventa, el DB comenzó a integrarse en el nuevo tipo de capitalismo financiero globalizado abierto a la supresión de los controles sobre el movimiento de capitales y a la liberalización vía acuerdos comerciales, así como al estímulo del supervisor alemán. E DB se convirtió en un megabanco sistemáticamente importante a nivel internacional y el mayor banco de la zona euro.

La división de inversiones del Banco, cuya base principal era la sucursal de Londres, se convirtió en el centro de gravitación para el nuevo modelo de negocio; y  también el centro de beneficios hasta 2008. En una conferencia del SPD, el partido socialdemócrata alemán, Ackermann consejero delegado del DB, declaró que después de las crisis asiáticas de 1998, "los mercados financieros se han vuelto mucho más estables". Las razones de esta estabilidad eran las "sabias políticas" junto con "el uso de instrumentos financieros innovadores y la aparición de nuevos actores que permiten una mejor distribución de los riesgos. Estamos hablando de instrumentos como los derivados y la titulización". Aunque sucedió todo lo contrario, Ackermann permaneció en el cargo hasta 2012 como personaje arrogante e influyente, sobre todo como presidente del Instituto Internacional de Finanzas, una agencia del lobby bancario global. Sólo después de que los rumores sobre las prácticas delictivas del DB se fueron confirmando, se desvaneció este ejemplo de colusión entre el capital financiero y la política.




jueves, 1 de diciembre de 2016

La actividad de los lobbies de los bancos en Holanda


La ONG holandesa acaba de publicar un informe sobre la actividad de los lobbies de bancos holandeses (ING, ABM AMRO, Rabobank, ASN,SNS y Triodos Bank) en materia de regulación financiera, del que hemos traducido algunas informaciones y datos de interés.

Ante todo, hay que tener presente la importancia que la legislación financiera europea tiene para las leyes de los Estados miembros. La legislación financiera nacional en los Países Bajos se configura a menudo a nivel internacional y luego Legislación comunitaria. Por ejemplo, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea establece las normas bancarias y sobre esa base se definen las leyes europeas que regulan el sector bancario. La mayor parte de la legislación financiera nacional incorpora las directivas europeas, mientras que las "regulaciones" de la UE son directamente aplicables a los Estados miembros. Por lo tanto, la actividad exitosa de los lobbies  de los bancos se desarrolla a nivel internacional y de la UE para poder influir sobre la legislación nacional.

Algunos de los bancos holandeses hacen lobby a nivel europeo e internacional, pero la mayor parte de ese cabildeo ocurre a través de la pertenencia a las asociaciones de la industria financiera. Con el fin de tener una visión completa del lobbying de los bancos holandeses y su posible impacto en la legislación financiera holandesa, el informe de la ONG holandesa SOMO dedica un capítulo sobre el modo en que hacen lobby los bancos holandeses a través de sus múltiples vinculaciones a organizaciones bancarias.

¿Cuánto gastan los bancos en hacer lobby?

Es evidente que el sector bancario holandés cuenta con una buena capacidad para supervisar, interactuar y ejercer presión sobre el Ministerio de Hacienda de Holanda. En sus cuentas públicas, los bancos no mencionan los costes y los gastos generales dedicados a los grupos de presión, y mucho menos especifican la actividad de lobby con el Ministerio de Hacienda holandés. Tampoco hay un desglose de los costes operacionales (coste del profesionales, atenciones, etc.) de la unidad dentro del banco responsable del hacer lobby y de las relaciones con los gobiernos, 

Y tampoco se informa de ningún detalle de los honorarios pagados a las asociaciones del sector bancario que hacen lobby en nombre de sus miembros. Diferentes unidades bancarias y divisiones contribuyen a desarrollar y defender las posiciones de los bancos, contando con sus propios presupuestos de gastos. El lobby también tiene lugar en los diferentes países donde el banco opera (Los bancos holandeses en España) que es sufragado por los gerentes con cargo a sus presupuestos locales. En algunos de estos países, se estima que el coste de las asociaciones del sector bancario nacional es moderado. 

Durante las entrevistas para este informe se hizo evidente para SOMO que una visión general de todos estos costes no se conoce ni siquiera a aquellos en losl bancos responsables de las relaciones gubernamentales y el lobbismo. Esto significa que nadie - incluidos los bancos y el Ministerio de Hacienda de Holanda - es plenamente consciente de la capacidad de los grupos de presión de los bancos holandeses.

La Asociación holandesa  DBA / NVB tampoco publica información sobre sus gastos en lobbies. En 2012, su presupuesto total se estimaba en unos 14 millones de euros, con aportaciones de los tres principales bancos que afrontaban la mayor parte de los costes. ING solo paga una cuota anual de aproximadamente de 3 millones de euros.

El Registro de Transparencia de la UE pide a los bancos registrados que estimen cuánto gastan en representación y en lobbies ante las instituciones europeas. Lo que significa una mínima transparencia. Los bancos holandeses ABN AMRO, ING y Rabobank informaron que en 2015 cada uno gastó entre 400.000 y 499.999 euros. Triodos Bank Informó al registro que gastó entre 10.000 y 24.999 euros en dichas actividades en 2014. Aunque un consultor mencionó que Triodos era un cliente que pagaba entre  50.000 y 99.999 euros.
Los representantes de estos bancos admiten que estas cifras son sólo estimaciones muy aproximadas. Y la Asociación bancaria holandesa DBA / NVB estima que sus costes a nivel de la UE oscilaron entre 700.000 y 799.999 euros en 2014.-                             

lunes, 31 de octubre de 2016

El Banco Santander y otros en los papeles de Panamá y Bahamas leaks


Con la publicación de los conocidos como Papeles de Panamá y Bahamas leaks, la filtración de datos del registro mercantil de ese pequeño país caribeño, ha quedado demostrado una vez más como el impago de impuestos de personas adineradas, ahora identificadas con nombres y apellidos, se sirve de la gran banca globalizada, que facilita la creación y aprovechamiento de estas sociedades mercantiles instrumentales en los llamados paraísos fiscales, unas entidades que son puras ficciones jurídicas sin actividad económica local alguna y mero instrumento para la opacidad y ocultación del verdadero titular beneficiario del dinero.

El Banco Santander se encuentra entre los grandes bancos internacionales que han creado sociedades pantalla en las Bahamas para ocultar la identidad de sus clientes, según Bahamas leaks, las informaciones publicadas en septiembre de 2016 el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung' y elConfidencial y La Sexta en España, en el marco de una investigación coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).  La documentación del registro mercantil de Bahamas confirma que el banco español, presidido actualmente por Ana Botín, abrió 559 sociedades mercantiles instrumentales entre 1990 y 2015 a través de su filial Santander Bank & Trust Ltd. en las Bahamas; cifra que ha variado según los años; actualmente se mantienen unas 380 estructuras que no han sido disueltas, aunque se desconoce el grado de actividad.

Las cifras de sociedades fantasma creadas por el Banco Santander en Bahamas están muy lejos de las de los grandes bancos suizos: UBS ha constituido 9.717 sociedades pantallas durante el mismo periodo de tiempo, y Credit Suisse, 8.299. Otros grandes bancos con una presencia relevante en ese paraíso fiscal son JP Morgan, con 1.617 estructuras y BNP Paribas, con 657.

Y en abril de 2016, por la investigación tambien liderada por el citado Consorcio Internacional de Periodistas y publicada por los medios citados antes, supimos que más de 500 bancos, sus filiales y sucursales registraron casi 15.600 sociedades pantalla a través del despacho de abogados Mossack Fonseca con sede en Panamá, según el análisis de la documentación revelada. El gigante británico HSBC (el banco que colaboró con el narcotráfico mexicano; el de la conocida lista Falciani; y el avalista del Grupo Prisa),  a través de distintas filiales seria el responsable por sí solo de más de 2.300 de estas sociedades instrumentales para defraudar al fisco; y UBS creó 1.100. 

Otros grandes bancos internacionales que han hecho negocios con este despacho citado son el francés Société Générale (979 sociedades), Royal Bank of Canadá (378), el alemán Commerzbank (92) y el Credit Suisse (1.105). Asimismo los bancos españoles Santander y BBVA realizaron esta  actividad para clientes de elevado patrimonio de los distintos países en los que operan, incluyendo algunos con domicilio en España, según la citada investigación, el primero creó 118 sociedades tapadera en Panamá y el segundo, 19.

Y es que la banca globalizada incentiva el impago de impuestos.- 

martes, 20 de septiembre de 2016

El gasto del lobby financiero británico en Bruselas


Por primera vez en la historia un ex Presidente de la Comisión europea, Jose Manuel Barroso, ha sido contratado este verano por el banco de negocios Goldman Sachs, un megabanco con gran peso en la tecnocracia europea. Porque, como escribió Matt Taibbi en la revista Rolling Stones, “lo primero que se necesita saber sobre Goldman Sachs es que está en todas partes. El más potente banco de inversiones del mundo es un gran calamar –vampiro (Vampire squid) que cubre la faz de la humanidad, atiborrando sus vasos sanguíneos con algo que huela a dinero”. En un momento clave de la política europea, el capitalismo financiero podrá diseñar la Unión Europea post Brexit; gracias a la puerta giratoria que es apoyo básico para la labor de los lobbies financieros.

Un estudio publicado recientemente por la Fundación holandesa Corporate Europe Observatory, titulado Lobbying for the City of London”,nos recuerda la influencia del lobby financiero británico sobre la Unión Europea. Según ese estudio el sector financiero del Reino Unido gasta por lo menos 34 millones de € al año en lobbies en Bruselas; y emplea a más de 140 grupos de presión para influir en la formulación de políticas de la UE. La potencia de fuego del sector financiero del Reino Unido en Bruselas muestra que los bancos británicos, los fondos de alto riesgo o hedge funds, las compañías de seguros y sus grupos de presión disponen de recursos masivos y disfrutan de fácil acceso a los procesos de toma de decisiones en las instituciones de la UE. Y colectivamente, la industria financiera ha salido victoriosa de muchas batallas de lobby en Bruselas, con victorias clave en la regulación bancaria, la regulación de los fondos de alto riesgo, y los productos financieros complejos como los derivados, a menudo a costa de la regulación en interés público.

Relevancia del lobby financiero británico

Desde diciembre 2014 hasta mayo 2016, los grupos de presión del sector financiero del Reino Unido tuvieron 228 encuentros como lobbies con funcionarios de élite de la Comisión Europea.  Además de esto, 71 representantes de “La City de Londres" disponían de pases de acceso al Parlamento Europeo, lo que les permite acumular cientos de reuniones de lobby con los eurodiputados para persuadirles de la bondad de los interese que defienden.

El activista Vicky Cann del Observatorio Europa Corporativa sostiene que:
"El lobby de servicios financieros del Reino Unido es muy activo en Bruselas. Dispone de los recursos, de las personas y del acceso para tener la seguridad de que su agenda se escucha fuerte y claro, y esto se traduce en una seria influencia política en la agenda de los procesos de decisiones de la UE. Los ciudadanos de la UE deben presionar a los políticos para desarmar y derrotar a la potencia de fuego del lobby del sector financiero".

¿Quién pertenece en el lobby financiero del Reino Unido?

Podría resultar sorprendente por qué los Bancos estadounidenses como Goldman Sachs y Morgan Stanley pueden aparecer como grupos del Reino Unido en las estadísticas. Pero eso tiene mucho sentido debido a la dinámica de los grupos de presión financiera. Los bancos del Reino Unido, como Barclays, Lloyds Banking Group y el Royal Bank of Escocia, comparten posiciones y coordinan esfuerzos en estrecha colaboración con otras grandes entidades financieras con fuerte presencia en las Islas británicas. Incluso la Asociación de Banqueros Británicos (British Bankers 'Association) incopora miembros no sólo del Reino Unido sino de España, EEUU, Alemania, Suiza y los Países Bajos inclusive. Y la AFME, the Association for Financial Markets para Europa, posible mayor grupo de presión financiera en Bruselas, comenzó en Londres, teniendo a bancos británicos y estadounidense como protagonistas. Por lo tanto, cuando los intereses de la City se presentan por el gobierno del Reino Unido como los intereses de la nación en su conjunto, de hecho  son únicamente los intereses de la mayoría de los grupos de poder en el sector financiero

La investigación de esta Fundación independiente muestra que el mayor gasto en lobby corresponde a la Asociación para los mercados financieros en Europa (AFME) y que se distribuye en más de 7 millones de € por año para hacer lobby en Bruselas. Mientras tanto, la City londinense gastó por lo menos  2 millones de €, justo por delante del banco HSBC. Otros grupos de presión importantes incluidos en el estudio incluyen nombres conocidos del mundo de las finanzas globales, tales como Barclays, Bank of America Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley, y el Royal Bank of Scotland.

Esta investigación se basa en varias fuentes de datos sobre lobbies y en el análisis de 50 de los mayores actores de servicios financieros del Reino Unido. Es probable que el gasto real de estos grupos de presión sea muy superior al reseñado en este informe, porque – aclara el citado Observatorio-  al efectuar la declaración las diferentes organizaciones sobre gasto en lobby lo hacían dentro de un rango y los investigadores solían tomar la cifra más baja. Además, los jugadores clave que no están en el registro de lobbies de la EU, que sigue siendo voluntario, no pudieron ser incluidos ya que no hay datos disponibles sobre sus actividades como grupos de presión.

En definitiva, estos datos reafirman La lobicracia financiera de Bruselas, analizada en el capítulo III del libro Los lobbies financieros, tentáculos del poder”, que ayuda a entender lo que ocurre en la Unión Europea de hoy.-


jueves, 30 de junio de 2016

El Brexit cuestiona el futuro de la City de Londres

Ya es evidente que, pese a los estudios y análisis solventes que precedieron a la campaña del referéndum, ni el gobierno británico ni la oposición tenían un plan B para ejecutar el Brexit. La City de Londres es un caso paradigmático.

La City floreció mientras formó parte de la Unión Europea pero no está claro cómo seguirá lográndolo tras el Brexit. Era la conclusión a 31 de mayo pasado de un estudio de la revista The Banker, que se publica en Londres por el grupo del Financial Times. Y en los días transcurridos desde el día 23 de junio, la volatilidad de las Bolsas y la bajada de la libra esterlina, etc., ya han revelado que la decisión británica de abandonar la UE afectará profundamente al centro financiero londinense. Para empezar, al día siguiente del referéndum presentaba su dimisión en Bruselas el británico Jonathan  Hill, comisario europeo responsable de los mercados internos,  los servicios financieros en la UE y del plan para la integración europea de los mercados de capitales.

Tras el referéndum, Londres corre el riesgo de perder miles de empleos financieros en favor de otras ciudades europeas, se apresuraba a señalar The Wall Street Journal de 24 junio. El mantenimiento del nivel de empleo dependerá de la capacidad del Reino Unido para alcanzar un acuerdo político que le permita, como país tercero, el acceso al bloque comercial del mercado único, comentaban dirigentes de la City.

La libertad europea de movimiento de las personas ha permitido expandirse a la City atrayendo a los mejores profesionales europeos. Según el último censo del distrito, de sus 360.000 trabajadores, casi el 11 % proviene de algún otro país europeo, en particular de Irlanda, Francia e Italia. De ahí el temor a que, ante las nuevas perspectivas, cierto número de los más capacitados se dispongan a ubicarse en otras ciudades europeas.

Unas perspectivas de empleo ligadas indudablemente al fututo de los bancos radicados en Londres. Y son los que plantean las mayores dudas, como reflejaron inmediatamente las cotizaciones en Bolsa. Su posición ante el referéndum era conocida. Los bancos estadounidenses Goldman Sachs y JP Morgan efectuaron aportaciones financieras a la campaña en favor de la permanencia del Reino Unido en la UE. Pero a comienzos de junio, ante la posibilidad de que triunfara la opción de la salida, Jamie Dimon, el primer ejecutivo de este último megabanco, advertía que los bancos de Wall Street trasladarían empleos y negocios a otros lugares de Europa; es decir, anunciaba reestructuraciones para la plantilla de 16,000 empleados de JP Morgan en las Islas británicas. Y anuncios similares de relocalizar negocios en otro lugar los hacían los altos ejecutivos del británico HSBC Holdings PLC.

Aunque se decía que algunos bancos menos grandes se excitaban ante la perspectiva de sacudirse las reglamentaciones europeas consideradas onerosas y muchos banqueros confiaban en el probable final de las limitaciones europeas a los bonus o bonificaciones.
La pérdida de los derechos de pasaporte es un asunto clave para la banca. Actualmente los 28 miembros de la Unión comercian entre sí libremente sus bienes y servicios, que incluyen por supuesto los servicios financieros. Un banco estadounidense, por ejemplo, puede atender a sus clientes continentales desde la oficina de Londres sin necesidad de una autorización particular. Puede hacer o recibir préstamos o comerciar con productos financieros con bancos, empresas o clientes particulares de Alemania sin la aprobación formal del gobierno alemán e incluso sin tener presencia física en ese país. Es el conocido como derecho de pasaporte previsto en las directivas europeas: basta la domiciliación y autorización de un país miembro de la UE a un banco para que este pueda operar en todo el territorio de la Unión Europea. Tras el Brexit ese y otros puntos habrán de ser objeto de negociación en el próximo tratado, donde la competencia comercial entre los grandes grupos empresariales y financieros, entrará en juego junto a muchos otros factores económicos y políticos.

De inmediato el Brexit plantea la incógnita de la ratificación del acuerdo de vinculación comercial de las empresas gestoras de la Bolsa de Londres y la Bolsa alemana, the London Stock Exchange Group PLC y Deutsche Börse AG de Francfort, cuyos inversores han de votar ese acuerdo el próximo 4 de julio. Como manifestaba al The Wall Street Journal citado un destacado dirigente de la City, Mark Boleat, “todas las decisiones tomadas con anterioridad al referéndum son ahora inciertas”.

Otros sectores de la City son señalados entre los más afectados por el giro histórico en la política del Reino Unido, como son el mercado del euro y el sector de los seguros. Si hay una actividad que la City domina es el forex, el mercado de divisas, que se ha beneficiado del acceso al mercado único europeo. Como parte  de la UE, la City ha atraído las transacciones denominadas en euros, para la consiguiente compensación y liquidación de los pagos en euros, alcanzando un volumen de 2 billones de euros (trillion) al día (FT, 24/6/2016). Ratificó su funcionamiento el Tribunal Europeo de Justicia en 2015 en respuesta a una demanda del BCE que consideraba que ese mercado debía estar ubicado dentro de la Eurozona. Evidentemente, el Brexit cuestiona esa decisión judicial que podría ser revocada.

En definitiva, la salida de la Unión supone la negociación de un modelo alternativo de relaciones europeas para el Reino Unido. El modelo que se cita más a menudo es el de Noruega, que junto con Islandia y Liechtenstein son parte del Espacio Económico Europeo (EEE), organización vinculada a la UE participando del libre movimiento de personas, capitales, bienes y servicios del mercado único a cambio de respetar casi todas las normas de la UE, sobre las que ya no votaría. La adhesión del Reino Unido al EEE significaría tener que cumplir reglamentaciones en cuya elaboración no ha tenido influencia. Otro modelo es el de Suiza ligada a la UE por múltiples tratados de libre comercio y otros intereses, que le otorgan significativos beneficios sin el compromiso de la pertenencia. E incluso se apunta la vinculación mediante acuerdo aduanero como en el caso de Turquía.

Después del inesperado resultado del referéndum,  los lobbies financieros han comenzado a perfilar estrategias para conseguir un acuerdo lo más positivo posible a los intereses de la City y la industria exportadora británica. Porque son muy diversos los escenarios que se abrirán durante los dos años que pueden durar las negociaciones.  Sin duda, jugará un papel clave entre bastidores la Corporación de la City, un organismo público sui generis ajeno al Ayuntamiento de Londres, que durante siglos ha gobernado la milla cuadrada en torno al Banco de Inglaterra y a la Catedral de San Pablo. Sus líderes han hecho campaña en favor del “remain” frente al “leave”, apoyados por una inmensa mayoría de ejecutivos de las firmas deseosos de mantener el acceso al mercado único de más de 500 ciudadanos. En un sondeo de City UK, un lobby que agrupa a la mayoría de firmas bancarias, de seguros y gestión de activos, reveló que el 84 % de sus miembros estaba a favor de permanecer en la UE mientras solamente un 5 % respaldaba la salida (FT 24/6/2016). Pero no está claro si la Corporación de la City se mantendrá como el potente lobby financiero europeo y global que ha sido hasta ahora, como se analiza en Los lobbies financieros, tentáculos del poder.

Aunque dependiendo del sentido que tendrá el tratado de salida a negociar entre el Reino Unido y la UE,  expertos solventes apuntan como casi seguro que la City volverá a ser menos internacional y quizás tenga que “quitarle el polvo al uniforme del bombín y el paraguas de hace treinta años”, ironizaba veterano analista del Financial Times.