martes, 26 de septiembre de 2017

REQUIEM POR EL SUEÑO AMERICANO

Que millones de estadounidenses descontentos tras los ocho años del presidente demócrata Obama, optaran por elegir a un multimillonario reaccionario y ayuno de conocimientos como Donald Trump para la presidencia de los EEUU, es algo difícil de explicar incluso para numerosos especialistas. Pero ciertamente el libro y el film de Noam Chomsky REQUIEM FOR THE AMERICAN DREAM, nos ayuda a entender ese evento que trasciende el ámbito nacional.

El relato del filósofo y activista político estadounidense comienza con una reflexión sobre los efectos de la depresión económica de los años treinta, que fueron peores que hoy, afirmación que el autor avala con sus experiencias familiares. Un período en que, sin embargo, las gentes compartían la sensación de que las cosas iban a ir mejor: "no tenemos trabajo hoy pero lo tendremos mañana y juntos podremos trabajar por un futuro mejor". Fue una época de radicalismo político pero en la que el "sueño americano" siguió en vigor aun con su dimensión de mito: "somos pobres pero trabajando duro  encontraremos la salida hacia un futuro mejor". Algo que corroboran las biografías de muchos de sus amigos y conocidos.

Pero ahora sabemos que eso ya no es cierto, como revela el dato de la movilidad social en los EEUU que actualmente es inferior a la de Europa. Y un componente significativo del sueño americano es la movilidad de clase social: naces pobre, trabajas duro y te haces rico.  Pero los políticos estadounidenses intentan mantener ese mito: "Vótame y haré que regrese el sueño americano". Y ese fue el mensaje profundo de Donald Trump: "América, first" / "Make America great again".  Sin embargo, en los EEUU se acabó la idea de que todo el mundo puede tener un empleo decente, comprarse un coche y una vivienda y tener los hijos en un colegio… Todo eso se esfumó, asegura Noam Chomsky. Y la cruda realidad es la hiriente desigualdad social, que carece de precedentes históricos en los EEUU. Y que deriva de la extrema riqueza de un minúsculo sector de la población que no alcanza el 1 por ciento.

¿Cómo y por qué se ha producido esa tremenda mutación socioeconómica en los EEUU?

En primer lugar, mediante "la reducción de la democracia". En la reciente historia de EEUU, la dinámica del sistema constitucional ha impuesto la presión por una mayor libertad sobre la democracia desde abajo, con el claro predominio de los esfuerzos de control de la élite desde arriba, sostiene Chomsky. Y ese control ha significado una democracia reducida, en la que el Senado, que tiene el mayor poder, está alejado de la población; la Cámara de representantes, más próxima al pueblo, resulta muy debilitada con su renovación cada dos años. Y la Presidencia, la Casa Blanca, se eleva como un superpoder dentro y fuera del país. Esa reducción de la democracia es el primer principio, de los diez que explican el cambio histórico que analiza el referido libro y generado por la modelación de la ideología; el rediseño de la economía; la desviación de las cargas; el ataque a la solidaridad; la gestión de los reguladores; la ingeniería de las elecciones;  mantener las masas en orden; la fabricación del consenso y la marginación de la población. Este esquema de análisis podría ayudarnos a entender también la evolución reciente de las sociedades democráticas europeas.

Para la finalidad básica de esta reseña del libro, optamos por resumir el contenido del  capítulo o principio tercero, que nos adentra en cómo se ha rediseñado la economía, es decir, cómo la financiarización de la economía estadounidense y global mediante la mutación de las entidades bancarias.

El rediseño de la economía

Desde los años setenta ha habido un esfuerzo concertado por parte de *los dueños de la humanidad*, para dar un giro a la economía en dos aspectos decisivos, como se relata en el capítulo tercero del referido libro. Uno ha sido el incremento el papel de las entidades financieras; y el otro, la deslocalización de la producción. Hacia 2007, justo antes del último colapso, los bancos y grupos financieros disponían literalmente del 40 % de los beneficios empresariales, mucho más que en el pasado.

El papel de las entidades financieras

Como muchos años antes, hacia los años cincuenta la economía de los EEUU se basaba ampliamente en la producción, era el gran centro manufacturero del mundo. Las entidades financieras solían ser una parte relativamente pequeña de la economía y su función era distribuir los activos no utilizados como los depósitos bancarios para generar actividad. Esa era su contribución a la economía. Existía una regulación de la economía y los bancos estaban regulados. Había una separación ente los bancos comerciales y los bancos de inversión; y estaban limitadas las prácticas de inversiones de riesgo que pudieran dañar a los particulares. Recordemos que durante el largo período de la Regulación del New Deal (El programa de reactivación económica introducido por el Presidente Roosevelt en los años treinta) no hubo colapsos financieros. Pero hacia los años setenta eso cambió.

Hasta los primeros años setenta existía un sistema económico internacional, establecido por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU y el  Reino Unido, con la intervención de dos grandes economistas, el estadounidense Harry Dexter White y el británico John Maynard Keynes. Se denominó el sistema de Bretton Woods, que se basaba bastante en la regulación del capital, de modo que las monedas nacionales quedaban reguladas por su relación con el dólar, que estaba vinculado al oro. Por tanto, apenas se daba la especulación sobre las divisas porque había espacio para la misma. Con el Fondo Monetario Internacional se permitía e incluso se apoyaba la exportación de capital. Y el Banco Mundial financiaba los proyectos estatales de desarrollo. Pero todo eso sucedió durante los años cincuenta y sesenta   hasta que ese sistema fue desmantelado completamente durante los setenta. Se eliminaron los controles sobre las monedas, lo que condujo -como era predecible - a un inmediato y agudo aumento de la especulación contra las divisas.

La financiarización de la economía

Al mismo tiempo declinaban los ratios del beneficio sobre la producción industrial; a pesar de que aún se obtenían cuantiosas ganancias disminuía la proporción de los beneficios. De manera que comenzó a surgir un enorme incremento en los flujos de capital especulativo en cuantías astronómicas. Y se produjeron modificaciones enormes en el sector financiero, pasando de los bancos tradicionales a los bancos de inversiones de riesgo, con instrumentos financieros complejos, manipulaciones monetarias y demás innovaciones.
Las cifras macroeconómicas reflejan claramente la mutación de la economía estadounidense.  En 1950, el valor de las finanzas representaba un 11 por ciento del PIB de los EEUU y el sector manufacturero, el 28 %. Mientras que en 2010, las finanzas representaban ya el 21 por ciento del PIB y las manufacturas habían descendido al 11 por ciento.

De modo creciente, el negocio de EEUU fue dejando de ser la producción de bienes, al menos en su territorio. Lo vemos en la selección de los altos gestores. En los años cincuenta y sesenta el alto ejecutivo de una corporación estadounidense solía ser un ingeniero, alguien graduado en centros como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o quizás en ingeniería industrial. Estaba extendida la sensación en la clase de los propietarios y los gerentes que debían atender la naturaleza de la sociedad, la fuerza laboral, el mercado, etc. Y que tenían que mirar por el futuro de su propia corporación empresarial. Y eso es cada vez menos cierto.

Más recientemente, las direcciones empresariales y los altos puestos gerenciales han sido ocupadas por gentes que provienen de las escuelas de negocios, donde han aprendido los trucos financieros de diverso tipo y otras innovaciones. Y todo eso ha llevado al cambio de la actitud de la corporación y del liderazgo de la firma. Actualmente entre los altos ejecutivos hay menos lealtad hacia la empresa y más hacia sí mismo. Ahora la vía para seguir avanzando en las principales empresas es mostrar los buenos resultados en el próximo trimestre; es lo que determina el sueldo y las primas o bonus de los ejecutivos; y no el futuro de la empresa a largo plazo. De manera que las prácticas empresariales se diseñan  para lograr beneficios a corto plazo y conseguir toneladas de dinero y, si se estrella al empresa sales pero con el dinero y el paracaídas de oro. Todo eso ha modificado muy significativamente la naturaleza del modo en que son tratadas las firmas.
Como sucede hoy con las grandes multinacionales, ya en los años ochenta la General Electric podía hacer más dinero jugando con el dinero que con la producción; y hoy recordemos que General Electric es sustancialmente una entidad financiera, que logra la mitad de sus beneficios moviendo por ahí el dinero por vía complicadas. De ahí que se haya producido un tremendo aumento en la función de las finanzas en la economía. Es el fenómeno conocido como "financiarización" de la economía que junto con la deslocalización de la producción han rediseñado otra economía.

La deslocalización de la producción (offshoring)

El fenómeno de la deslocalización de las fábricas es el otro fenómeno que ha trastocado la economía. Según Noam Chomsky, ha habido una decisión consciente para vaciar la capacidad productiva del país, de los EEUU, mediante el desvío de la producción a lugares donde la mano de obra es más barata, sin normativas sanitarias y de seguridad ni condiciones medioambientales, etc., como en el Norte de México, China, Vietnam y otros países. Los productores siguen haciendo mucho dinero pero lo generan fuera de los EEUU. (Es el modelo de deslocalización que se ha aplicado en cierta medida también en Europa). Esto resulta enormemente provechoso para las multinacionales, especialmente para sus ejecutivos, gestores y accionistas;  pero muy perjudicial para la población. Así tenemos que una de las grandes corporaciones como Apple genera su producción en China, en una cámara de tortura de propiedad taiwanesa; porque China es ante todo una planta de montaje, que se abastece de las áreas industriales del entorno chino como Japón, Singapur, Corea del Sur y los mismos EEUU, donde se generan los beneficios primarios aunque se esté desarrollando también una nueva clase de multimillonarios en China, un fenómeno del llamado tercer mundo en otro tiempo. Al mismo tiempo que se dispara la desigualdad, que tiene su expresión extrema en China y en los EEUU.
La lectura y la reflexión sobre este libro de Noam Chomsky nos permiten adentrarnos más allá de los noticiarios para entender el mundo en que vivimos.
                                                                                       


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