domingo, 6 de julio de 2014

EL JUEGO SUCIO DE LA FIFA

Al final, casi la mitad de la humanidad habrá visto algún partido del Campeonato Mundial de Fútbol 2014. Pero por encima de este World Cup ha habido una nube negra más grande que el estadio de Maracaná. Es la nube  negra  de la FIFA (Fédération Internationale de Football Association) con sede en Zurich, que acumula sobornos, escándalos como el de Qatar y  exenciones fiscales en los países del Campeonato mundial de futbol para beneficio de las empresas privadas patrocinadoras y en perjuicio de los contribuyentes brasileños.

Las exenciones fiscales a las empresas fueron una de las condiciones, entre otras, que la FIFA impuso al Gobierno brasileño para la celebración del Mundial de fútbol 2014; las cuales suponen unas pérdidas de recaudación fisca de unos 350 millones de dólares estadounidenses, según la ONG Christian Aid; y otras fuentes las cifran en 386 millones. Esto ha sido posible gracias a la Ley brasileña del 20 de diciembre de 2010 que rige el Mundial de fútbol, en la que se especifica que tanto la FIFA como sus empresas asociadas y filiales estarían exentas de pagar los impuestos que les corresponderían normalmente.

En esas condiciones tan beneficiosas, estas empresas han podido importar a Brasil sin pagar impuestos alimentos, suministros médicos y farmacéuticos, combustibles, objetos conmemorativos como trofeos o medallas, material promocional, materiales de construcción y productos relacionados con equipos técnicos y deportivos, entre otros. El Mundial de Brasil será el más caro de la historia con unos 10.000 millones de euros, suponiendo una inversión total superior a la que efectuaron Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 juntas. Y son los brasileños de a pie, gracias a los impuestos que han pagado en los últimos años, los que financian en gran parte este desembolso. Por ejemplo, las obras de construcción (como las del desgraciado puente inacabado que se derribó hace días) o la reforma de los recintos superan los 2.700 millones de euros de coste, aunque en un principio habían sido presupuestadas en 800.

En su mayor parte con cargo a las arcas públicas. De hecho, la financiación de las obras ha aumentado el
endeudamiento de las ciudades que hospedan el Mundial en un 30%, como señala el informe de la ONG Inspiration.  El crecimiento económico que ha experimentado Brasil en los últimos años ha conducido al país más grande del hemisferio Sur a convertirse en 2013 en la séptima economía más potente del mundo, según el FMI. Sin embargo, y a pesar de los avances que se han producido en materia social, Brasil sigue siendo uno de los diez países más desiguales del planeta. De acuerdo con el Instituto Brasilero de Geografía e Estadística) en 2011 el 10% más rico de la población acaparaba el 44,5% de los ingresos totales del país.

Además de esas exenciones fiscales injustas, en la nube negra de la FIFA se ocultan también los sobornos recibidos durante los años noventa por tres altos directivos de la FIFA en los procesos de decisiones para los Campeonatos mundiales de 2018 y 2022. Los sobornos figuraban en un documento confidencial que relacionaba 175 pagos por valor de 100 millones de $ para los tres miembros del comité ejecutivo de la FIFA, Nicolas Leoz, Issa Hayatou y Ricardo Teixeira, que aceptaron dinero de una firma de marketing deportivo a la que se le otorgó en exclusiva la concesión de los derechos sobre el Campeonato mundial, según relató el programa Panorama de la BBC TV, y en el cual se negaron a intervenir los responsables de la Organización.. Los pagos a los tres directivos se efectuaron a través de la empresa de marketing deportivo International Sport and Leisure (ISL), que se liquidó en 2001

Más aún, en esa negra nube de la FIFA también encontramos los pagos secretos que contribuyeron a que Qatar fuese la sede del Campeonato de 2022, según documentos revelados por el periódico británico Sunday Times.

¿Por qué alguien pudo pensar que era una buena idea celebra el World Cup en el verano de Arabia Saudita?

El famoso jugador argentino y entrenador Diego Maradona declaraba al periódico Abu Dhabi daily Al-Ittihad, que  dentro de la FIFA “hay sobornos. Hay que pedir cuenta a quienes están detrás especialmente con los últimos eventos de la concesión a Qatar del World Cup de 2022. Hay que investigar a dónde ha ido a parar ese dinero, quien se lo quedó y por qué.

Algunas pruebas las ha aportado ya el periódico británicoSunday Times de 1 de junio, que revelaba correos electrónicos detallando la generosa campaña de Mohamed bin Hamman, el ex vicepresidente de la FIFA procedente de tal emirato. El escándalo ha desencadenado fuertes presiones para reconsiderar la decisión adoptada. Presiones resiste Joseph S. Blatter, el actual presidente de la FIFA, el impresentable  patrón de la Organización del futbol mundial desde 1998, conocido, entre cosas, por sus observaciones machistas sobre las mujeres y por la interrupción a los once segundos del minuto de silencio en recuerdo de Nelson Mandela, como recordaba el semanario británico The Economist del 7 de junio; que apostaba por  su salida aunque eso no resuelva los problemas estructurales del gobierno mundial del futbol.

Como el patrón de la Fórmula Uno Bernie Ecclestone, acusado de soborno en Alemania, estos personajes se apoyan en un conglomerado de intereses espurios que los sucesivos escándalos no logran desmontar. Aunque constituida legalmente en Suiza como una entidad sin ánimo de lucro, la FIFA carece de dueño, según el citado semanario. Quienes tendrían que pedirle cuentas que son las organizaciones nacionales del futbol pero dependen del dinero que les llega de Suiza, del monopolio natural sobre el futbol mundial. Por tanto, viene a concluir The Economist que solamente Suiza podría exigirle una limpieza y hacer que la FIFA rinda cuentas o le retire el estatus fiscal tan favorable de que goza e investigando la corrupción sobre la que descansan los patrocinadores.

Sin embargo, nada de eso ocurrirá, porque todo eso tendría que suceder en la sede de Zurich, que es uno de los  refugios financieros en Suiza de gran parte de la delincuencia mundial de cuello blanco.
Aunque al gobierno de Brasil como a todos los gobiernos donde tiene lugar  el Campeonato mundial de futbol, hay que exigirles cuentas. Porque, como  han denunciado activistas de todo el mundo, esta vez es público y notorio que los brasileños han pagado un alto precio por la celebración del Campeonato mundial de futbol en Maracaná.-
  











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