lunes, 16 de junio de 2014

LOS RIESGOS DE LA BANCA EN LA SOMBRA

                                       (Texto de la primera parte de la conferencia del 21 de mayor de 2014 dentro del ciclo La banca o la vida organizado en Barcelona por Attac-Acordem y otras organizaciones sociales con el loable objetivo de crear conciencia una conciencia crítica informada sobre las consecuencias finales del descontrol de la banca)


                Los bancos como empresas privadas tienen pérdidas que, como cualquier empresa, de entrada deberían asumir y absorber.  Pero la experiencia reciente nos muestra que las pérdidas de los bancos las estamos pagando los contribuyentes, porque se han socializado.
                Y es que LOS RIESGOS que plantea la banca actual SON UNA AMENAZA PERMANENTE para el sistema financiero y para la sociedad.
                Y los gobiernos se consideran obligados a salvar a los bancos SIEMPRE. Esa es la clave del éxito del casino financiero: las ganancias para los jugadores y las pérdidas para los ciudadanos.

                Desde la quiebra de Lehman Brothers, a ninguna otra entidad financiera importante se la ha dejado caer. Hasta el verano de 2012, en EEUU y en Europa todas han sido rescatadas, desde la aseguradora estadounidense AIG, el belga Dexia, Hypo Real Estate en Alemania, Credit Inmobilier en Francia o Bankia.

En un libro que denuncia la insolvencia bancaria crónica, Anat Admati, profesora de la Universidad de Stanford, y Martin Hellwig, Director del Instituto alemán Marx Planck,  se afirma que  “El principio  de que los bancos, como cualquier otra empresa, pueda ser forzada a soportar las consecuencias de sus malas decisiones parece que ha dejado paso al temor general al contagio desde el fracaso de los grandes bancos de Wall Street”.

 O también se ha convertido en coartada política para los gobernantes como ha sucedido en España, donde a ninguna entidad pequeña o grande se la ha dejado quebrar. Y para las que no solamente se ha producido el rescate de los bancos, con avales y ayudas del Estado y de fondos europeos por importe de superior a los 100,000 millones de euros sino que se ha transformado el sistema bancario.

En 2008, el año de la quiebra del banco Lehman Brothers, el sistema bancario español se repartía al 50 % entre 45 Cajas de Ahorro y 15 bancos privados.
Al comenzar 2014, han desaparecido las antiguas Cajas convertidas en 12 bancos privados; y unos 3 ó 4 grandes bancos controlaran entre el 70- 80 % del negocio bancario en España. Y, conforme a lo previsto por el actual Gobierno, el Estado español se quedará sin una banca pública que al menos atienda las necesidades de crédito de la pequeña y mediana empresa y de la gestión de las administraciones locales, contribuyendo a dar empleo a más de 5 millones de españoles.

Aquí, una vez más, con la crisis han ganado la partida los grandes intereses de la banca privada globalizada, que con tanta eficacia defienden las organizaciones y  agencias de lobbies financieros.

      ACTUALMENTE, LA GRAN BATALLA POLÍTICA GLOBAL BUSCA LOGRAR REDUCIR Y REGULAR LOS RIESGOS DE LA BANCA.


LA BANCA Y SUS RIESGOS


Por eso, conviene tener claro de qué banca hablamos. Y hablamos de la banca financiera, a la dimensión financiera actual de la banca comercial o de depósitos. Hoy, los bancos son BANCA UNIVERSAL, que abarca dos áreas de actividad diferenciadas como son:

Por un lado, LA BANCA DE DEPÓSITO con la función tradicional de intermediación del crédito supervisada por los Bancos centrales, de recibir depósitos de particulares y empresas y de invertir esos depósitos en préstamos a la economía productiva; al mismo tiempo que son el centro del sistema de pagos.

Y  por otro lado, LA DIMENSIÓN FINANCIERA, las actividades bursátiles y demás negocios puramente financieros y especulativos. Y esa confusión de la actividad puramente financiera y especulativa con la banca tradicional se difundió en los años noventa, cuando  la Administración del Presidente Clinton derogó la ley Glass-Seagall que estableció durante más de 60 años la separación entre banca de inversión o de negocios y  banca comercial, una ley que ahora se  echa de menos.

Los negocios de la liquidez

Hoy la economía actual demanda ansiosamente el crédito de la banca para la producción y para el consumo. Sin embargo, comprobamos que la actividad de la banca actual se centra prioritariamente en las bolsas y demás mercados financieros incluidos los monetarios, donde logra la mayor parte de la liquidez que consigue con los depósitos, la titulización de los créditos, los repos, la venta de activos y cualesquiera otro tipo de operaciones. Y al mismo tiempo  hace negocios con esa búsqueda de liquidez. Ejemplo: las inversiones financieras de os bancos españoles con el dinero recibido del BCE.  Además, los bancos han ido expandiendo sus negocios mediante la invención de nuevos productos e instrumentos destinados a disponer de más  liquidez y aumentar el negocio convirtiendo en activos financieros los activos físicos o comerciales empleados en los distintos mercados.

A los riesgos de los mercados financieros se añaden a los riesgos propios del negocio bancario tradicional y los convierte en riesgos incalculables.

¿Puede garantizar un Estado los depósitos de los ahorradores si el banco practica la especulación en los mercados financieros?

La respuesta suele ser los rescates a cuenta de los contribuyentes.


El doble riesgo sistémico de los bancos

Para entender el significado de este punto conviene recordar que la banca tradicional  es ya de por sí un modelo de negocio frágil con DOS RIESGOS IMPORTANTES para la sociedad en caso de quiebra del negocio como son el riesgo típico de liquidez y el riesgo bancario interconectado, sistémico.


EL RIESGO TÍPICO DE LIQUIDEZ: El dinero es depositado a corto plazo y puede ser retirado por los depositantes en cualquier momento. Y quienes reciben los préstamos los devolverán a largo plazo; y con este papel de intermediario, técnicamente el banco transforma los vencimientos, convirtiendo el corto plazo en largo plazo. Por tanto, no puede prestar todo el dinero recibido en depósito a corto plazo y tiene que salvar su solvencia con capital propio.

Pero aunque tenga obligatoriamente un capital propio y unas reservas, un primer riesgo de la banca tradicional es que los depositantes y titulares de cuentas corrientes, inquietos por algún evento o noticia muy relevantes, pueden acudir en masa a retirar sus depósitos. Ese es un riesgo típico de liquidez que deriva de que el banco obtiene préstamos a corto plazo como son los depósitos y las cuentas corrientes; y  concede préstamos a largo plazo. Y es un riesgo especial porque cuando ocurre tiene efectos devastadores y es de imposible cuantificación, porque responde a movimientos colectivos de desconfianza y de pánico, sin que tengamos un modelo fiable de predicción de pánicos bancarios.

El problema de garantizar los depósitos bancarios de los particulares quedo resuelto en términos relativos desde que se crean en los países un fondo de garantía de depósitos. Por lo cual el Estado establece unas garantías legales con la exigencia de un capital propio adecuado; y un fondo para garantizar  hasta una cierta cuantía (100,000 euros en la UE y 250,000 dólares en los EEUU) de los depósitos, porque el banco por sí solo no podría afrontar esa situación.

Pero resulta que esta garantía de los depósitos bancarios se convierte a su vez es un seguro público para la propia banca, que le incentiva para asumir mayores riesgos con negocios financieros y especulativos en los mercados mundiales. Y por tanto, prefiere endeudarse que dotarse de más capital para afrontar negocios arriesgados; mayor solvencia. ES UN GRAN PROBLEMA.


EL RIESGO INTERCONECTADO. El modelo de negocio bancario tradicional  conserva además otra segunda característica relacionada con los pagos en la economía. Los bancos son empresas privadas como las de otros sectores, pero gestionan el sistema de pagos de las economías. Hay que tener en cuenta que hoy por hoy los pagos nacionales e internacionales pasan por los bancos. Los bancos son el centro del sistema de pagos, lo que crea una red de toma y concesión de préstamos por los bancos y entre los propios bancos. Este mercado interbancario tiene como efecto la creación de un riesgo interconectado, sistémico; porque cuando un banco quiebra, los otros bancos se encuentran en apuros.

Cuando aparece un problema en un banco se contagia, se propaga por el sistema bancario como una enfermedad infecciosa. De este modo, los riesgos dentro del sistema bancario están interconectados, correlacionados. Por ejemplo, cuando una empresa automovilística cierra es una buena noticia para las demás, que podrán expandir su producción y sus ventas, aumentando sus beneficios. Y eso no sucede con los bancos.


LOS MEGABANCOS. Esos dos rasgos básicos de la banca en general se han agravado en los últimos tiempos con el aumento de la dimensión financiera de banca, que la hace global. Y cuyos mayores riesgos se acumulan en los llamados BANCOS SISTÉMICOS.

He ahí el problema de fondo de las consecuencias de la deficiente regulación y globalización del negocio bancario que sigue sin resolverse. Los gobiernos del G-20 han sido incapaces de dar una solución al problema del riesgo sistémico de los grandes bancos que asumen todos los riesgos contando con que si se equivocan, los gobiernos acudirán en su ayuda para evitar los imprevisibles perjuicios que generarían para todo el sistema financiero y económico; es la cuestión irresuelta de los “bancos demasiado grandes para quebrar” (too big to fail).

La idea implícita de estos megabancos es que, dada sus grandes dimensiones financieras y su inserción en el sistema, tienen la certeza de que los gobiernos acudirán en su rescate; lo que les incita a asumir riesgos económicos que si tuvieran unas menores dimensiones no se atreverían a correr. Cuanto mayor es el banco, mayor es el riesgo para el sistema y para la sociedad. De ahí que, en caso de amenaza de quiebra, en la práctica se da por supuesto su rescate por los contribuyentes.

Las experiencias recientes también demuestran otra versión de ese problema y es que, además, se trata de bancos demasiados grandes para ser gestionados (to manage), porque sus dimensiones globales los hacen muy complicados y difícil coordinar todas las decisiones que afectan al conjunto, de modo que los errores de la dirección los pagan los contribuyentes. En los EEUU, dada los abusos que comente y se descubren, la frase se ha transformado en que son demasiado grandes para encarcelarlos (too big to jail).

Por tanto habría fragmentarlos y segregar la banca de negocios financieros y la banca de depósitos.


(El texto íntegro de la Conferencia descargarse de Vimeo en  http://vimeo.com/96964980)
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