sábado, 12 de abril de 2014

"Las Bolsas están manipuladas"

Hace unos meses tuve la oportunidad de mantener una charla amistosa con una ejecutiva de un banco londinense que ejerce como broker; y me contaba que últimamente a los “inversores”, Bancos, compañías de seguros, fondos de inversiones, etc., les preocupan menos las cuantías de las comisiones a pagar a los agentes intermediarios que la rapidez en la ejecución de la orden de compra o de venta de los activos. Un dato que se explicaría por la abundancia de liquidez en los mercados financieros; pero también porque el trading  de alta frecuencia se ha asentado como una modalidad operativa en las bolsas y en los mercados extrabursátiles. Y ello a pesar de los fallos habidos en los sistemas informáticos y las críticas de un sector del mundo financiero, que ha provocado investigaciones de las agencias reguladoras estadounidenses e incluso del FBI.

En la terminología de Wall Street se conoce como trading  de alta frecuencia     (High Frequency Trading o HFT en siglas inglesas), la utilización de redes de ordenadores programadas para la compra y venta automáticamente de todo tipo de activos financieros en alta velocidad,  literalmente en milésimas de segundos. De tal modo que  un activo financiero puede cotizar durante unos segundos un céntimo más caro en Nueva York o Londres que en Hong Kong o Singapur; o entre las distintas bolsas estadounidenses. Y los traders u corredores de bolsa compran esos títulos en Hong Kong o Singapur para venderlos en Londres o Nueva York; o pueden estar lanzando constantemente órdenes de compra y venta, buscando infinitesimales diferencias de precios en las pantallas sobre las que obtener beneficios con márgenes de ganancia en decimales y en milésimas de segundo. Con esta estrategia operativa acelerada, los bancos y firmas financieras inversoras sacan provecho de las diferencias coyunturales de cotizaciones con frecuentes y pequeñas operaciones. Las veloces transacciones se realizan con unos márgenes minúsculos, pero al final la actividad financiera aumenta haciendo que sea inmenso el volumen de operaciones internacionales sin supervisión alguna.

Además, como este trading de alta frecuencia o comercio de altísima velocidad se realiza generalmente  asociado a  plataformas electrónicas opacas, que no hacen públicas sus transacciones, el precio o el volumen y el tiempo de ejecución no se divulgan para los demás operadores del mercado. Es decir, se ocultan al público los detalles de las operaciones para que estas no aparezcan en los paneles informativos;  como he relatado en El Casino que nos gobierna (capitulo primero) subrayando prácticas que conducen a la manipulación de precios. Desde luego, para aquellos que no acuden a estas prácticas de alta velocidad financiera representan una desventaja, denunciada últimamente por algunos inversores y agencias reguladoras estadounidenses que han argumentado públicamente contra la operativa conocida como HFT. Y han surgido testimonios de que los propios corredores de bolsa o traders realizan trampas y manipulaciones para incrementar sus retribuciones.

Hace poco, la BBC y la prensa económica internacional desvelaban que el FBI tenía abierta una investigación sobre posibles delitos cometidos mediante  la manipulación de transacciones financieras de alta velocidad o HFT por algunas firmas neoyorquinas especializadas. Las investigaciones del FBI se centran al parecer en algunas prácticas que consisten en generar falsos niveles de actividad bursátil colocando muchas órdenes de compra de valores en los mercados para anularlas inmediatamente. Pero una vez que han logrado subidas de precios, ejecutan compras pendientes por cuenta del cliente inversor sobre activos que previamente han sido adquiridos por los propios traders. Otra de las investigaciones apunta a la utilización de información privilegiada aprovechando la velocidad de las transacciones.

De hecho, el fiscal general de Nueva York Eric Schneiderman anunciaba que estaba investigando algunas firmas. Y también la agencia reguladora de futuros, la CFTC, y la agencia reguladora de valores y bolsa, la SEC, están examinando si las principales bolsa dan un trato preferencial a las operaciones de alta velocidad en detrimento de otros inversores que prefieren seguir las vías más convencionales.

A agravar este ambiente de cierta inquietud en algunos círculos financieros a comienzos de abril, ha venido la promoción mediática del nuevo libro de Michael Lewis, autor de libros best-seller como El Póker del Mentiroso (Liar’s Poker), sobre el mundo de Wall Street en los años ochenta en una línea similar como algunas películas de éxito de denuncia cínica de las finanzas que no cuestionan la desregulación y el descontrol del casino sino los indecentes comportamientos legales pero aceptados socialmente. Sin embargo, aunque en esa línea, el autor acierta con el eslogan para la promoción de este nuevo libro:
                  “Stock Markets Rigged”, “Las Bolsas están manipuladas”.
 Y en algunas cadenas de TV estadounidenses la promoción de libro ha ido acompañada de acalorados debates como en este programa de 60 segundos de la CNBC.-



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