viernes, 10 de enero de 2014

Tras la crisis, la UE es menos popular

Después de cinco años de crisis, en 2013 ha disminuido notablemente el apoyo ciudadano al liderazgo actual de la Unión Europea, según revela una encuesta de Gallup del 9 de enero pasado. Esta caída de la confianza ciudadana en los dirigentes actuales de la UE no ha ocurrido únicamente en los países rescatados, obligados a recortes de salarios y prestaciones sociales mientras la banca recibía sustanciosas ayudas financieras. Este descenso en la opinión pública de la mayoría de los países europeos apunta claramente al rechazo de las políticas llamadas de austeridad con un reparto injusto de los costes de las ayudas financieras a los bancos; y la manifiesta complacencia de las instituciones  comunitarias y de los gobiernos europeos con la evasión y el fraude fiscal de esos mismos bancos y grandes empresas.

Resulta muy significativo el cambio de la opinión pública respecto a Europa en España e Irlanda, aun cuando  se considere que ambos países han cumplido las duras contrapartidas por la ayuda recibida de la UE y el FMI para que recuperaran el capital perdido por sus respectivos bancos en negocios especulativos.

En el caso de España, el rescate financiero no ha impedido que la aprobación por la opinión pública del liderazgo europeo haya descendido del 59 % en 2008 hasta el 27% en 2013; es decir, menos 32 puntos porcentuales. Del anterior entusiasmo por Europa, los españoles hemos pasado a una actitud crítica predominante, cuando menos, en la opinión pública de hoy.

En Irlanda, un país tan proeuropeo como España, la aprobación pública del liderazgo europeo ha caído del 70 % en 2008 al 47% en el año pasado (23 puntos menos), pese al rescate que alcanzó la cifra de 67500 millones de euros de la UE y el FMI.


Y desde luego, muchos de los datos de la encuesta de Gallup sugieren que está fallando gravemente el actual liderazgo de la UE, cuando aparecen tan abiertas discrepancias entre las propias opiniones públicas de los seis países fundadores de las instituciones europeas.  Mientras la aceptación del liderazgo europeo entre 2008-2013 baja 11 puntos en Holanda, 5 en Francia y 7 en Luxemburgo, por el contrario asciende esa aprobación para las opiniones públicas de Alemania (3 puntos), Bélgica (1 punto) e Italia (9 puntos). En el caso italiano podemos pensar que han valorado  tal vez que la UE les ayudó a librarse de Berlusconi aún a costa de violentar las reglas de la democracia.
  

Resulta evidente una vez más que la mayoría de la opinión pública europea rechaza la influencia dominante de los lobbies bancarios en las decisiones de las instituciones y en liderazgo europeo, que se ha revelado abiertamente en las ayudas financieras generalizadas y sin condiciones a los bancos europeos, incluidas las políticas de préstamos baratos del BCE que han permitido a la banca hacer negocios financieros con dinero público sin conceder créditos a la economía real. Y asimismo la opinión pública mayoritaria en Europa rechaza que el hombre más poderoso de Europa, Mario Draghi, presidente del BCE esté ligado profesionalmente a Goldman Sachs. Ninguna de esas ayudas europeas a la banca se ha condicionado a la supresión de filiales y sociedades tapadera en Suiza y otros paraísos fiscales, utilizadas para la evasión y el fraude fiscal. Al mismo tiempo que la Comisión europea, con la aquiescencia del Consejo europeo, mantiene fluidas relaciones comerciales amistosas y la libertad de movimientos de fondos con todos esos paraísos financieros que facilitan la corrupción política, como demuestra el caso de España y los de otros países.-
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