lunes, 9 de marzo de 2009

La lista de paraísos fiscales del G-20 y la defensa del secreto bancario de Suiza, Austria y Luxemburgo


Según la prensa británica, George Brown prepara una lista negra de los perjudiciales paraísos fiscales que sería hecha pública antes de la próxima reunión en Londres del G-20. Aunque incluirá las Caimán y las Bermudas, se ignora si incluirá todos los once centros offshore ligados al Reino Unido de las 37 “jurisdicciones fiscales sospechosas” que se definen en un proyecto de ley estadounidense contra la evasión fiscal.
De confirmarse, esta noticia significaría una ruptura con la posición histórica del primer ministro británico, y anterior ministro de Hacienda con Blair, como protector a ultranza de la preeminencia del sector de los servicios financieros de la City apoyado en los centros offshore.
Y sería un intento de contrarrestar las críticas de Francia y de Alemania que consideran que tanto el Reino Unido como Suiza representan un obstáculo para lograr un sistema financiero transparente.
Al parecer el gobierno británico ha aceptado la necesidad de una regulación financiera global que alcance a las ahora llamadas “secrecy jurisdictions” e igualmente acepta el fracaso de la política de acuerdos bilaterales para el intercambio de información fiscal con los países y territorios catalogados como paraísos fiscales, que no ha aportado ninguna transparencia en los flujos financieros.
Pero no todos los países que tienen grandes centros financieros extraterritoriales u offshore, que son paraísos fiscales en la práctica, están de acuerdo con la reedición del procedimiento de “identificación y condena” (name and shame) que aplicó sin éxito la OCDE desde el año 2000.
Y la cuestión se plantea como un serio problema político en el seno de la Unión Europea. Porque el domingo 8 de marzo de 2008 se reunieron en Luxemburgo los ministros de Hacienda de dos miembros de la UE, Austria y Luxemburgo, con el de Suiza, un país asociado, para acordar las líneas de defensa de sus sistemas de secreto bancario, que consideran amenazado con los anuncios del G-20 de lograr una regulación y transparencia financiera global.
El objetivo compartido del trío es lograr su exclusión de la pretendida lista negra de paraísos fiscales que al parecer va a salir de la reunión en Londres del G-20.
Argumentan que primero habría que abrir un debate sobre los criterios para definir un paraíso fiscal; alegan que carecen de presencia en los foros donde se está hablando del asunto y muestran su disposición a tomar parte en esa discusión y a un diálogo abierto sobre cómo mejorar la colaboración en materia de delitos fiscales.
Y hemos de subrayar el apoyo expreso que ha prestado la euroescéptica presidencia de la UE ejercida por la República Checa a este trío de Suiza, Austria y Luxemburgo, en la defensa del secreto bancario.
Este hecho no es realmente nuevo para quienes han leído el libro La Europa opaca de las finanzas porque está en la raíz política de una Europa, convertida en mero “espacio financiero”, sin supervisor ni fronteras, para beneficio de la banca y el capitalismo financiero que fija los límites a la política de los gobiernos democráticos.
Al mismo tiempo, la lista de paraísos fiscales de George Brown es una manifestación más del seguidismo europeo de la política de los EEUU, porque se ha anunciado una semana después de que el nuevo Secretario del Tesoro Tim Geithner confirme el apoyo de Barack Obama al proyecto de ley contra los abusos de los paraísos fiscales, denominado “Stop Tax Haven Abuse Act”.
Más aún, está por demostrar si se trata del puro oportunismo de Brown o significa que el New Labour rompe con sus políticas al servicio de los intereses del capital financiero empeñado en borrar la acusación conservadora de que el laborismo histórico atacaba los negocios y las empresas.-
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