lunes, 15 de diciembre de 2008

Repercusiones cotidianas de la globalización financiera


Hace seis años, un accidente de circulación dejó tetrapléjico a un joven de Lugo con 19 años, que cobró una indemnización que empleó en productos financieros del banco estadounidense Lehman Brothers por la intermediación de la entidad española Bankinter.

El pasado octubre, comparecía ante los medios de comunicación ese joven, ahora con 25 años y en silla de ruedas, para explicar la pérdida de su dinero al quebrar ese banco de negocios, en el que desconocía que hubiera realizado la inversión para garantizar el futuro de sus hijos pequeños, dada su incapacidad física para el trabajo.

El joven tetrapléjico gallego reclamaba a Bankinter como gestor intermediario que le devolviera los 128.000 euros que le habían colocado en Lehman, a pesar de que él había pedido expresamente que se invirtiera en un producto sin riesgo. Alegaba su ignorancia sobre inversiones en bolsa y que se había dejado asesorar e incluso que le habían dado a firmar un documento en blanco.

Por fortuna, la publicidad dada a la tremenda dimensión humana del caso consiguió al final un acuerdo con dicha entidad española para la devolución del dinero invertido. Sin embargo, según la información del periódico La Voz de Galicia (10/12/2008), el caso referido ha sido una excepción por su singularidad.

Y añade esa misma fuente que son numerosos los gallegos afectados por la quiebra de Lehman Brothers y que intentan crear una asociación, habiendo celebrado una reunión de unas veinte personas hace semanas y está prevista otra segunda para el próximo día 21, en el hotel Puerta del Camino de Santiago de Compostela.

Desde luego, en la vorágine informativa de estos meses de Septiembre y Octubre últimos, ha pasado casi desapercibido que Bankinter del Grupo Santander se ha visto afectado, porque colocó “bonos estructurados” a 980 clientes con inversiones superiores a los 50,000 euros y que no se enteraron que en el contrato se les advertía que podían perder el 100% de la inversión y ahora reclaman a la entidad un arreglo, según la prensa.

A lo que asimismo podríamos añadir, como reseñó la prensa, la liquidación de la propia sucursal de Lehman Brothers en Madrid con el despido de unos cuarenta empleados incluido su máximo ejecutivo, Luis de Guindos ex Secretario de Estado del gobierno Aznar.

Porque el caso es que, aunque el gobierno español no se haya visto obligado al rescate de bancos al borde de la quiebra como en Alemania, Bélgica o Reino Unido, España ha estado sometida al riesgo de las hipotecas subprimes porque estamos dentro del denominado “espacio financiero europeo”, que es como se define oficialmente la Unión. Y la UE carece de fronteras para el capital que entra y sale libremente y sin supervisión comunitaria para las operaciones bancarias y de bolsa que van más allá de las fronteras de cada país socio. Por tanto, los “productos financieros” comercializados internacionalmente carecen del control que se aplica a los productos alimenticios, como subrayaba Stiglitz a un periódico alemán. Y la protección del consumidor nacional de “servicios financieros” queda como competencia residual para los Estados miembros.

De ahí la situación actual que nos presenta la Unión Europea actual tras la retórica mediática, que en lugar de ofrecerles a los gobiernos socios protección frente a la globalización financiera, crea continuamente serias vulnerabilidades para cada Estado miembro en materia financiera, tributaria y frente a la delincuencia económica, como hemos documentado en La Europa opaca de las finanzas, con la pretensión de concienciar a nuestros representantes políticos, en momentos en que a la economía real llegan los efectos de una crisis financiera provocada allende el océano.-.
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