jueves, 2 de octubre de 2008

Los tenebrosos mercados financieros y la desprotección de los ahorradores


Una joven y aguda economista del Financial Times cuenta que hace un par de años, un veterano banquero de negocios le reprendió por utilizar la palabra “tenebroso” (murky) para referirse al mundo de lo que llaman finanzas estructuradas. “No es opaco”, le dijo el banquero indignado. “Usted puede obtener mucha información si sabe donde mirar en las pantallas de Bloomberg” (los terminales de la famosa agencia de información financiera de la empresa multimedia, propiedad del multimillonario alcalde de Nueva York)

Pero ¿qué pasa con la gente que no tiene una pantalla de Bloomberg o de Reuters?”, le interrogó la economista. Y al parecer, el banquero se quedó desconcertado, porque hasta ese momento no se le había ocurrido pensar en que la gente que carece de pantallas de Bloomberg necesita conocer algo sobre las finanzas como ahorradores o usuarios de banca. Pero el banquero siguió insistiendo que “el que quiere saber, sabe donde tiene que buscar los datos. Los mercados financieros no son en absoluto tenebrosos”.

Si aplicamos la teoría del referido banquero de negocios para explicar lo que está sucediendo en el mundo financiero, tendríamos que pensar que un gran número de ejecutivos de las grandes entidades financieras no miraba bien las pantallas de Bloomberg o tal vez no sabían leer los datos o no han querido saber lo que sucedía.

Y lo mismo podríamos decir de los gobernantes de derecha y de izquierda que tampoco debían tener pantallas de Bloomberg, no sabían ver bien los datos o no han querido saber, hasta que se han visto obligados a echar una mano a los financieros con el dinero de los contribuyentes para que el sistema bancario ordinario no se hundiera, según nos han dicho.

Así, al finalizar el mes de Septiembre de 2008, Gordon Brown ha nacionalizado el banco Bradford & Bingley; Angela Merkel ayudó al rescate del Hypo Real Estate (35,000 millones €); los gobiernos belga, holandés y luxemburgués nacionalizaron el grupo bancario-asegurador Fortis (11,200 millones €); y el gobierno belga aportara su ayuda financiera al grupo Dexia 6,400 millones €). Y suma y sigue.

Y es que convencidos en la capacidad de autorregulación de los mercados del dinero, durante el año transcurrido desde el comienzo de la crisis financiera, ni la Comisión europea ni nuestros gobernantes se han enterado bien de cómo funcionan las finanzas globalizadas, ni de la maraña de centros offshore vinculados a la banca europea, al amparo de la libertad de movimientos de capitales dentro y fuera de la UE, como se describe en el libro La Europa opaca de las finanzas; y que esa maraña impide que los gobiernos controlen la economía.

Y para colmo, resulta que ilustres profesionales españoles han descubierto la limitada protección y/o desprotección de sus ahorros particulares depositados en bancos. Porque ignoraban que el BCE no se ocupa de su solvencia, que es cosa de los gobiernos y de cada banco central de los países miembros. Y, claro está, no todos los ciudadanos están capacitados para gestionar sus ahorros o ingresos como José Maria Aznar y Ana Botella, mediante una sociedad familiar como Famaztella, que ingresó 486,000 euros en 2007 por las actividades intelectuales de sus titulares (El País, 28/9/2008) -
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