jueves, 24 de julio de 2008

LA ESPECULACIÓN SOBRE EL "BARRIL DE PAPEL" BAJO EL LAISSEZ FAIRE EUROPEO

Como en los tiempos de los salteadores de caminos en que, una vez sufrido el atraco, los burgueses de la diligencia continuaban su cháchara y el viaje, de modo parecido hoy, aunque persista la amenaza, pasado el pico de la subida del precio del petróleo que saquea los bolsillos de los ciudadanos, los medios de comunicación y los gobiernos prosiguen su cháchara sin cuestionar el marco europeo que hace posible tal subida. Porque sigue el problema del “barril de papel”, el negocio financiero de la especulación sobre el precio del petróleo del que se lucran los grandes bancos, los hedge funds y otros tipos de entidades ajenas al comercio real del barril físico. Y en este, como en tantos otros asuntos importantes, la ciudadanía europea tiene que interrogarse si el Consejo europeo, la Comisión y las instituciones comunitarias pueden hacer algo para controlar esas injustificables subidas y bajadas que mantienen elevados los precios del crudo, porque es obvio que en el marco de la Unión Europea el tema escapa a los Estados miembros, incluida Francia o Alemania.

Es información pública que los precios de referencia para el 85 % del barril del crudo de Texas se determinan por el mercado de futuros de Nueva York (NYMEX, en siglas), mientras que para el 15 % restante del Texas y para el Brent del Mar del Norte los marca el mercado de futuros de Londres, sirviendo de referencia para los 2/3 del comercio mundial de petróleo; mediante la plataforma electrónica de contratación denominada ICE Futures Europe Exchange, que también opera con contratos de futuro de gas oil (de calefacción) y gestiona la Bolsa europea de los derechos sobre dióxido de carbón, el mayor mercado europeo del comercio sobre “el cambio climático”.

Como analizamos en el ensayo Los precios del petróleo en mercados globales, financiarizados y opacos, las recientes investigaciones del Congreso de los EEUU han demostrado que los precios del petróleo son determinados por los operadores financieros en esos mercados globales y la especulación puramente financiera tiene una fuerte incidencia sobre los precios del barril de petróleo. Esas investigaciones han identificado en la regulación estadounidense vigente sobre los mercados de futuros, entre otras, una laguna importante, el “agujero de Londres” (LONDON loophole), que desde la perspectiva de los países de la Unión Europea resulta aún mucho más grave, como se deduce leyendo el testimonio escrito del presidente de la sociedad gestora del mencionado mercado de futuros del petróleo de Londres. Como suele ocurrir, el supervisor financiero británico desmentía hace días tal “agujero” que también afecta a los impuestos, afirmando que aplicaban la misma filosofía que en EEUU pero con más “flexibilidad” (Financial Times, 15/07/2008)

Ese mercado del ICE Futures Europe en Londres surgió en 2001 cuando la International Exchange (antes International Petroleum Exchange) adquirió la Bolsa Internacional de Petróleo establecida desde 1980, convirtiéndose en una filial propiedad totalmente de la Atlanta Georgia International Commodities Exchange (ICE Atlanta), fundada en parte por la banca de inversiones Goldman Sachs. Y luego, en enero de 2006, la Administración Bush permitió a la Intercontinental Exchange, la principal plataforma operadora del mercado electrónico de la energía, que usara sus terminales en los EE UU para operar con futuros del petróleo estadounidense en el nuevo mercado londinense. Y, como se ha denunciado en las citadas investigaciones, el resultado ha sido que los operadores financieros que quieren negociar con petróleo, gasolinas, etc., de EE UU eluden la supervisión de la autoridad estadounidense, realizando las contrataciones en Londres en vez de hacerlas en Nueva York. Gracias al “agujero de Londres” quienes comercian en Nueva York no están obligados a conservar los registros de todas las negociaciones y a informar de los grandes contratos a la CFTC, la agencia supervisora en futuros; así se evitan los requerimientos estadounidenses sobre límites y transparencia que tendrían que aplicar si lo hicieran en Nueva York; basta simplemente la utilización de terminales de ordenador emplazados en territorio de los EEUU pero con acceso directo desde la plataforma electrónica de Londres.

Este mercado de contratos de futuros del petróleo en Londres, que el Congreso estadounidense ha descubierto que no está regulado ni supervisado, resulta aún más descontrolado por la inexistencia de autoridad financiera en la Unión Europea donde tiene su base; lo cual deja amplios márgenes de libertad para la operativa de los fondos de inversiones “indexados” y los de alto riesgo propiedad de la gran banca de negocios, carentes de regulación paneuropea y registrados en paraísos fiscales offshore. Como los supervisores en cada Estado miembro no tienen funciones homogéneas, ni regulan los contratos de futuros del petróleo como tampoco regulan ni supervisan muchos otros productos financieros, se evidencian día a día las lagunas que dejan los más de 27 organismos europeos estatales. Porque la verificación del cumplimiento de la legislación comunitaria supuestamente armonizada, incluida la solvencia de bancos y entidades financieras, solo alcanza al territorio nacional; como ejemplo véase la experiencia de la repercusión- oculta todavía - de la crisis generada por las hipotecas subprime comercializadas por Wall Street.

De ahí la ausencia de menciones a la regulación y supervisión europeas que no existen, en las declaraciones ante el Comité sobre Energía y Comercio del Congreso estadounidense, el 23 de Junio de 2008, de Sir Bob Reid como presidente y director de ICE Future Europe, la sociedad gestora de ese mercado de contratos de futuros en Londres, que tiene solamente 70 empleados aproximadamente (sic) (es su propia expresión, porque ya sabemos que para los gestores de negocios financieros las personas son meros recursos “fungibles” e intercambiables). Según la misma fuente, sobre esta plataforma electrónica de contratación intervienen mecanismos de compensación de pagos y liquidación de más de 50 jurisdicciones; es decir, para las operaciones que pasan por el mercado virtual del “barril de papel” con base en Londres, como en muchos otros mercados financieros, está homologada la intervención de los paraísos fiscales offshore como se reseña en la web oficial (ICE Futures Jurisdictions) donde se relacionan las jurisdicciones desde las que se puede operar, en su mayoría sin exigencia de alguna autorización especifica; entre ellas, Suiza y Luxemburgo, más Chipre, Malta, Liechtenstein, las Islas Bermudas, las Islas Caimán y las Antillas Holandesas, paraísos fiscales de la lista de la OCDE, y otros notorios centros de las finanzas mundiales como Singapur, Dubai y los Emiratos Árabes Unidos. Un reconocimiento expreso del papel relevante de los centros offshore en la opacidad de las finanzas que impide su control por los gobiernos democráticos.

Naturalmente, ante el citado Comité del Congreso estadounidense, el máximo ejecutivo de la sociedad británica que gestiona el mercado de futuros del petróleo de Londres negó la existencia de tal “agujero” en la regulación, subrayando su coordinación con la autoridad supervisora estadounidense, la CFTC; omitiendo asimismo cualquier referencia a la regulación y supervisión europeas porque ya sabemos que no existen; ni siquiera disponemos de una Agencia europea que supervise técnicamente los mercados financieros. Aunque operen capitales de los diversos países europeos y de cualquier rincón del planeta, la sociedad gestora de ICE Futures Europe esta sometida únicamente a la legislación y al supervisor británicos, la Financial Service Authority, que no se ocupa de los centros financieros offshore de su Majestad británica, como exponemos en el libro que da nombre a este blog. Por tanto, dado el descontrol imperante sobre las “inversiones” financieras comunitarias y extracomunitarias, al mercado londinense de futuros del petróleo puede acudir libremente el dinero del narcotráfico y de las diversas mafias coadyuvando así a la especulación sobre los precios del barril con total opacidad mediante sociedades offshore.

Tras las investigaciones reseñadas, con el objetivo de combatir la especulación financiera sobre el barril, en el Congreso estadounidense se han propuesto modificaciones legislativas y la fusión de la CFTC con la SEC, la antigua agencia supervisora del mercado de futuros con la comisión nacional del mercado de valores. Pero hasta la fecha, en la UE nadie ha propuesto alguna medida de control de este mercado londinense de futuros del petróleo; la única medida de la Presidencia europea de Sarkozy ha sido la propuesta de rebajar el IVA. Y entre tanto, los españoles y demás ciudadanos europeos, grandes consumidores del petróleo que no producimos, seguiremos sufriendo los elevados precios del petróleo por la especulación sobre el “barril de papel” y lamentando el “slowdown” económico, el frenazo del crecimiento económico.
Pragueira-Galicia, 24 Julio 2008
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